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17 noviembre 2017 5 17 /11 /noviembre /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (64)

¿A cuántos individuos es necesario condenar a la miseria, a la desmoralización, a la desgracia, para producir un rico?

Almeida Garret

Bien, una vez introducido el perverso concepto de la deuda y aclaradas algunas falacias previas (aún tendremos muchas más que desmontar), vamos a exponer una primera semblanza general e internacional con datos, tomando como referencia este estupendo artículo del economista Óscar Javier Forero, y publicados en su Blog personal. Forero nos cuenta que la deuda pública de los Estados Unidos, la segunda más grande e impagable del mundo, alcanzó un nuevo récord histórico de 20,16 billones de dólares, según confirmó recientemente el Departamento del Tesoro. De seguir este ritmo, se estima que para el año 2047 la deuda supere ya el 150% del PIB estadounidense, que para ese año rondará los 34,1 billones de dólares, es decir, se espera que los pasivos de EE.UU. lleguen a 51,5 billones de dólares. De confirmarse estos datos, el crecimiento de la deuda estadounidense durante los próximos 32 años sería de 2.683 millones de dólares al día, o si se quiere, 1,8 millones de dólares por minuto. Esto representa que a cada estadounidense, para dejar la deuda a cero, le correspondería pagar en promedio unos 62.000 dólares. La deuda por habitante subiría a 98.823 dólares si sólo tomamos en cuenta a la población económicamente activa (PEA), es decir, la población que se encuentra en edad de trabajar. Son cifras ejemplo de la mayor potencia del mundo, paladín además de las políticas neoliberales internacionales, para que pueda comprobarse la irracionalidad e insostenibilidad del sistema-deuda. Y es que todos los países "industrializados", "desarrollados" o como se les quiera llamar, han basado su sistema económico y social en la posibilidad de endeudarse de manera gigantesca con financiación ilimitada y cómodas cuotas de pago, diseñando de esta forma un perverso sistema que fomenta la dependencia económica y las crecientes desigualdades. 

 

Entre las 22 primeras potencias mundiales, esos países del grupo de los "industrializados" se concentra el 81% del total de la deuda mundial, de acuerdo a datos proporcionados por la Consultora Global McKinsey, y las 171 naciones restantes deben tan sólo el 19% de dicha deuda mundial. Los llamados "países subdesarrollados" poseen niveles de endeudamiento muy bajos, que rara vez superan el 50% de su PIB. No obstante, la gran banca privada mundial y los Organismos internacionales han hecho enormes ganancias a costa de otorgar préstamos con condiciones de pago, como ya introducíamos en la entrega anterior, que violan cualquier principio de soberanía económica. Esta dinámica les sitúa en una creciente deuda que no pueden asumir, y que además impide que se desarrollen políticas a favor de las mayorías más desfavorecidas de la población. El grueso de los préstamos a nivel mundial proviene de hecho de los recursos que los propios países "subdesarrollados" depositan en los bancos de los países "desarrollados". Es decir, los endeudados prestan nuestro dinero, depositado (en cuentas de ellos) a altísimas tasas de interés. Un verdadero y miserable negocio redondo. El sistema-deuda forma, pues, parte imprescindible para poder desarrollar una arquitectura mundial de la desigualdad, a base de intervenir los presupuestos de los países pobres en función de las necesidades de los países ricos, necesidades que se satisfacen a base de saquear y expoliar los recursos de los países pobres, para de esta forma perpetuar esa dependencia. Así, el sistema financiero internacional está diseñado para que los países más endeudados ("desarrollados") sean quienes impongan recetas a los demás. ¿Recetas para qué? Óscar Javier Forero nos recuerda que el propio Henry Ford sostenía que "Si la gente entendiese cómo funciona nuestro sistema financiero, creo que habría una revolución antes de mañana". Interesante y reveladora confesión. 

 

Pero es que aún llega a mayores niveles de perversión el sistema-deuda mundial. A su vez, son estos mismos países "desarrollados" los que de manera grosera deciden las tasas de interés y las condiciones de los préstamos a cada país. Por ejemplo, en la década de los años 70 por cada dólar que los países latinoamericanos pedían prestado tenía que devolver 11. Son muchos los países que devolvieron, con el paso de los años, varias veces el montante original de sus préstamos, y aún seguían debiendo dinero a los organismos e instituciones prestatarias. Bien, y las reglas que se les imponen a los países deudores...¿en qué consisten? Pues básicamente se les chantajea mediante la obligatoriedad de adoptar medidas que en esencia perpetúen el sistema capitalista neoliberal, es decir, perpetúen las desigualdades. De entrada, como decimos, su propio presupuesto queda intervenido, con lo cual dejan de disponer del conjunto de los recursos de las arcas públicas, pero además, con el resto, se les obliga a implementar medidas que han sido denominadas bajo varios eufemismos, tales como "Planes de Ajuste Estructurales", que consisten básicamente en planificar transferencias desde los fondos públicos a los privados, en empobrecer y precarizar a las clases populares y trabajadoras en beneficio de los más ricos y poderosos, en desmontar y privatizar los servicios públicos, y algunas otras que tienen que ver con una mayor complacencia política, las facilidades para instalar bases militares, la compra de armas, los jugosos negocios o la permisividad con la llegada de capitales extranjeros transnacionales, entre otras posibilidades y variantes. Desde los famosos Acuerdos de Breton-Woods en 1944, base de la creación del FMI y del BM, y más concretamente desde el Consenso de Washington, esta es la filosofía y la política que se practica para cualquier país que pretende acceder al sistema-deuda, es decir, a financiarse acudiendo a los mercados financieros internacionales. 

 

El sistema-deuda es, de facto, un robo legal implementado a los países que acuden a él. El sistema-deuda garantiza su perpetuidad, ya que aunque miles de millones de euros (o de dólares) sean cancelados de manera puntual (piénsese en Grecia para nuestro contexto europeo), sin embargo estos pagos corresponden en su inmensa mayoría sólo a intereses. La deuda como tal podríamos decir que continúa intacta. En los peores casos, los países son víctimas de todo un orquestado ataque financiero internacional, que busca quebrar sus economías, para pasar a un ulterior nivel de intervención, que suele ser la antesala para apoderarse de los recursos naturales (petróleo, gas, minerales, etc.) del país en cuestión. Las ganancias producto de las deudas impagables van a parar a los países del norte, lo cual contribuye a dinamizar su economía y a generar a los países endeudados relaciones de absoluta dependencia. El concepto de "Riesgo País", que los lectores y lectoras habrán escuchado alguna vez en boca de estos "expertos" de los organismos internacionales, se mide básicamente en base a la capacidad de pago de cada nación, y al montante y porcentaje sobre su riqueza de la deuda que posean. Pero en realidad, el "riesgo país" es de nuevo un concepto político que se utiliza para prestigiar o desprestigiar a una determinada nación, basándose en su adhesión a los compromisos con los organismos, naciones y entidades prestatarias, independientemente de su nivel real de deuda. Las cifras son realmente escalofriantes. Japón es el país  más endeudado del mundo si lo comparamos con su PIB, algunas estimaciones colocan su deuda alrededor del 400% del PIB japonés, y las más conservadoras en alrededor del 250%. Y aunque las cifras varían de unas fuentes a otras, naciones como Francia, Grecia, Portugal, Italia, Alemania, Gran Bretaña, China, España, Suiza o Canadá se encuentran por encima del 100% de sus respectivos PIB. 

 

Después de la lectura de todo lo anterior, suponemos que al menos dejarán de ser asumidas como tan tajantes las famosas frases ("Las deudas hay que pagarlas") donde se asienta este perverso, chantajista y manipulador sistema-deuda mundial. Muchos líderes mundiales han abogado por transformar el sistema-deuda internacional, así como los mecanismos del sistema financiero mundial, asentado también en otros muchos aberrantes principios prácticos, como el de los paraísos fiscales, a los cuales dedicaremos amplia exposición en nuestro siguiente bloque temático. Pero desgraciadamente, aún no se ha conseguido variar su funcionamiento, al menos en lo que se refiere a sus reglas y normas esenciales. En la actualidad, algunas economías emergentes, como las pertenecientes al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) trabajan en esta vía, pero lo único que han conseguido hasta ahora es crear una serie de organismos internacionales alternativos a los del mundo capitalista globalizado, cuyo adalid son los Estados Unidos. Está bien claro, a la luz de todo lo expuesto, que se deben crear mecanismos alternativos donde los países explotados puedan depositar sus reservas, y donde se ofrezcan créditos con tasas de interés justas que aporten dividendos en beneficio de todos. También es preciso que las instituciones públicas internacionales dejen de actuar como poderosos lobbies de la gran banca privada mundial, como ocurre por ejemplo en la Unión Europea con el Banco Central Europeo, que mientras financia de forma altruísta a bancos nacionales y grandes empresas, prohíbe a los Estados financiar su deuda pública a través de los mecanismos y el respaldo del BCE. Óscar Javier Forero finaliza su artículo mediante tajantes conclusiones: "La independencia de los países se logrará cuando se alcance la verdadera dependencia económica. Mientras que el sistema financiero mundial permanezca intacto, dominado por los países industrializados, las demás naciones sólo servirán para continuar siendo expoliadas por el capital". Continuaremos en siguientes entregas.

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16 noviembre 2017 4 16 /11 /noviembre /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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En una democracia sana es síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad al poder, resultando muy llamativo que se tome la broma tan en serio

Fragmento del Manifiesto

Recientemente estamos asistiendo a una ola represiva sin precedentes en nuestro país, en cuanto a la libertad de expresión se refiere. Una serie interminable de actos, comportamientos, opiniones y conductas que antes se enmarcaban claramente en dicha faceta, y por tanto se podían llevar a cabo libremente bajo un Estado de Derecho como el nuestro, ahora (sobre todo desde la aprobación de la llamada Ley Mordaza) se encuentran en el punto de mira de la policía, de la justicia y de la propia administración, que sanciona por doquier ateniéndose a la ambigüedad de la ley, y a la deriva autoritaria y represiva instalada por el Gobierno del PP. Para denunciar todo ello, sobre todo referido a la órbita del humor gráfico, vamos a hacernos eco a continuación de un reciente Manifiesto titulado "Humor Amenazado", aparecido en las redes sociales, que ya ha sido firmado por un montón de profesionales de dicho ámbito (más de 100 al momento de escribir este artículo, entre dibujantes, viñetistas, humoristas gráficos, etc.), y que puede ser apoyado mediante un mensaje de correo electrónico a la dirección elmundodegila@gmail.com. El texto completo del Manifiesto, que apoyamos absolutamente, se reproduce a continuación:

 

Los Humoristas Gráficos y los abajo firmantes ponemos de manifiesto que en estos momentos el Humor está amenazado en España.

Como ya indicaba el actor Juan Diego Botto en el artículo “Delito de ficción”, publicado en el digital elDiario.es:
“Una ficción solo debe ser juzgada desde un punto de vista estético, cultural, moral, ideológico o incluso político pero nunca penal.”
Recientemente hemos asistido al inesperado despido de los viñetistas Ferran Martín y Eneko las Heras que se suman a los que han ido sufriendo otros dibujantes como Romeu, Ventura, Farruqo, JR Mora, Altuna, Alfons López, Orué, Atxe o P8ladas, entre otros. El dibujante Cels Piñol sufrió la censura de una de sus conferencias en Bulgaria. A todo esto se unen las denuncias contra las revistas El Jueves y Mongolia. Otros compañeros del gremio reconocen recibir improperios de carácter personal por su trabajo.
En febrero de 2016 dos titiriteros fueron encarcelados, acusados de delitos de odio y de enaltecimiento del terrorismo. El caso fue finalmente sobreseído. Este año los presentadores del programa El Intermedio, Gran Wyoming y Dani Mateo, declararon ante la justicia imputados por delito contra los sentimientos religiosos. Absueltos.
En una democracia sana es síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad al poder, resultando muy llamativo que se tome la broma tan en serio.
La censura al humor se produce silenciosa y constantemente y no sólo en nuestro país. Nos acordamos de otros compañeros dibujantes represaliados por sus gobiernos: Ramon Esono (en Guinea), Emad Hajjaj (en Jordania), Osmani Simanca (en Brasil), Musa Kart (en Turquía) o G. Bala(en la India).
Judicializar el humor no es cosa menor, eso lo sabía muy bien el gran viñetista y humorista Gila, encarcelado por republicano y multado por su trabajo bajo la censura del dictador Franco.
Con el presente manifiesto hemos decidido dar un toque de atención a los demócratas y movilizarnos en redes sociales, bajo el hashtag #HumorAmenazado con el objeto de pedir la derogación de la Ley Mordaza y gritar a favor de la libertad de expresión, en todas sus formas artísticas.
 
A los medios y sus dueños, reclamamos respeto y reconocimiento a nuestra independencia y labor profesional como artistas del Humor Gráfico, cuya única pretensión es la de hacer reír y favorecer el pensamiento crítico de nuestros lectores.
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15 noviembre 2017 3 15 /11 /noviembre /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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La República fue destruida por un golpe militar. Cada grupo social y estamento rebelde defendía sus propios intereses. La aristocracia la conservación del rango y los privilegios; los capitalistas la libertad de explotación de los trabajadores y la defensa a ultranza de la propiedad; la Iglesia la anulación de las disposiciones que habían mermado sus fueros; los terratenientes e industriales impedir la reforma agraria y la intervención obrera en las empresas; los militares, profesionales, burócratas y burgueses, la restauración de un orden rígido y autoritario que respetase las prebendas. Los vencedores establecieron una dictadura para perpetuar sus intereses y la mantuvieron mediante la represión y la violación de los derechos humanos

Víctor Arrogante

Como hemos afirmado en entregas anteriores, es lógico que la antimodélica e injusta Transición tuviera éxito con una población adocenada, adormecida en la larga noche del franquismo, pues se le vendió una idea de la democracia falsa e incompleta. A este respecto, José María Pedreño, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Foros por la Memoria, en este artículo para el medio Rebelion, afirma lo siguiente: "Este pacto [se refiere a la Transición], tejido con mucha generosidad y renuncias por parte de la izquierda, sobre todo por parte del PCE, ha provocado a la larga un silencio que ha propiciado que los tópicos tejidos por el franquismo se hayan extendido durante toda la restauración borbónica, dando como resultado un franquismo sociológico que impregna todas las capas de la sociedad. Tenemos que tener en cuenta que el principal partido de la derecha, el PP, fue fundado por franquistas y que los apellidos de muchos de sus dirigentes los podemos encontrar entre los golpistas y adictos a la dictadura franquista. Lo mismo podemos decir de muchos miembros de los consejos de administración de grandes empresas y de la banca. Por todas estas cuestiones, considero que hablar de ruptura del régimen del 78 sin entender que la impunidad es uno de los pilares fundacionales del mismo, y que hablar de construcción del nuevo sujeto político y social alternativo sin entender que la memoria es uno de los principales componentes de la "argamasa" ideológica de su construcción, tratándola como un elemento aislado de la política, es un grave error". No vale, por tanto, un borrón y cuenta nueva sobre la base de la no superación del franquismo, que ha de ser, por tanto, plena y absoluta, y ha de llegar a todas las facetas y ámbitos de nuestra sociedad. 

 

La clave es la Memoria Histórica. A ella nos hemos referido en nuestros anteriores artículos desde varios puntos de vista, y a ella nos tendremos que seguir refiriendo. La memoria histórica como memoria colectiva y latente de un pueblo, que es feroz y cruelmente aplastada por un despiadado sistema represor durante una dictadura, pero que permanece oculta para volver a resurgir en cuanto el fantasma desaparezca. Una memoria histórica hoy día sepultada en el miedo, y fundada en las tremendas falacias que el régimen nacionalcatólico fue sembrando en las mentes de la población. Unas mentes educadas en el anticomunismo, en el ultracatolicismo y en el españolismo de pandereta. Unas mentes imbuidas de los valores excluyentes de la familia tradicional, el trabajo obediente y el rechazo al desorden público. Unas mentes educadas en la antipolítica, en la visión uniforme y excluyente de la España "Una, Grande y Libre" del franquismo, que nos trae los lodos actuales de los polvos pasados. Unas mentes donde la simple mención de la palabra "República" ya provoca miedos. Pero sin embargo, en vez de temerla, la República es el sistema al que debemos aspirar, pero no a cualquier República, sino a la que nos conduzca a la plena superación del franquismo. Y ello porque tirando de la cadena, como llevamos haciendo durante toda esta serie de artículos, y viajando de un argumento a otro, llegamos por fin a la conclusión de que todo el régimen actual descansa sobre la ilegitimidad del régimen de la Constitución de 1978. Un régimen que nos llega de la Transición que consagró a un Rey como Jefe del Estado impuesto por un dictador, y que jamás se sometió a referéndum popular. Y un régimen que se había asentado anteriormente en una dictadura de casi 40 años que surgió del sangriento hundimiento de la II República, a través de un Golpe de Estado ejecutado por viles y abyectos militares. Hemos de retornar a aquél estadío, porque simplemente él es el punto de partida.

 

El estadío republicano, por supuesto actualizado a nuestro siglo XXI, sería una condición imprescindible, aunque no suficiente, para la plena superación del franquismo, que lógicamente debería asentarse sobre otros muchos pilares que ya hemos venido comentando en entregas anteriores. No podemos por tanto temer a la República sino todo lo contrario, tenemos que aspirar a ella, tenemos que volver a reconstruirla, hemos de volver a traerla. Sólo bajo un escenario republicano será posible la plena superación del franquismo. Por eso la República posee tantos enemigos. Son enemigos de la República los mismos que saquean nuestras arcas públicas, que fomentan la desigualdad, que han salvado indecentemente a los bancos mientras han aplicado salvajes recortes sociales sobre la inmensa mayoría social, son enemigos de la República los que acallan las voces rebeldes mediante leyes mordaza mientras protegen a los corruptos y a los que poseen cuentas en paraísos fiscales, son enemigos de la República los que defienden la "unidad de España" a la fuerza, y no vacilan en reprimir por la fuerza los legítimos anhelos de Repúblicas nacientes, son enemigos de la República los descendientes de aquéllos que colaboraron con el Golpe de Estado y la dictadura, y que ahora dirigen nuestra política desde lujosos despachos, o bien se sientan en Consejos de Administración de grandes empresas, son enemigos de la República los que no desean Verdad, Justicia ni Reparación para las víctimas del franquismo y sus familiares, y continúan amparando a los torturadores y colaboradores del régimen dictatorial, son enemigos de la República aquéllos que tildan de "extremistas" y "antisistema" a los que defendemos un Proceso Constituyente, la superación del franquismo y un modelo de país y de sociedad más justo y avanzado, son enemigos de la República quienes desmantelan las conquistas obreras conseguidas después de siglos de lucha popular, quienes desmontan todas las coberturas de nuestro Estado del Bienestar, y quienes están derribando nuestros servicios públicos y universales. 

 

Son enemigos de la República los que se llenan la boca con "la patria", los que llevan banderitas de España en la solapa o las cuelgan de los balcones, mientras jalean a todos los corruptos e indecentes que nos gobiernan, son enemigos de la República los que defienden la "democracia" española y el "cumplimiento de la ley", mientras aplican únicamente las que a ellos les interesan, e ignoran y vacían de contenido aquéllas que no les favorecen, son enemigos de la República los que nos meten en la OTAN y en sus crueles guerras de rapiña, para despojar a terceros países de sus recursos naturales, son enemigos de la República los que desprecian el empleo público y sólo conceden valor a la iniciativa privada, a pesar de que sea un principio contrario a esa Constitución que tanto dicen defender, son enemigos de la República los que mantienen a una cúpula militar golpista y fascista, alineada con los preceptos franquistas, mientras expulsan y dejan sin recursos a los oficiales honestos que denuncian la corrupción en nuestros Ejércitos, son enemigos de la República los que instauran un sistema educativo adoctrinador, elitista y segregacionista, porque son enemigos de la educación pública, son enemigos de la República, en fin, los que están conduciendo a nuestra sociedad a las más altas cotas de pobreza, precariedad, paro, exclusión social y exilio juvenil nunca vistas. Todos ellos son enemigos de la República. Por eso es tan difícil luchar por su instauración, y por eso estamos sufriendo, desde la muerte del dictador, esta restauración borbónica que nos está llevando por estos derroteros. La cita de entradilla de esta entrega, del siempre magnífico Víctor Arrogante, nos resume muy bien que la II República fue destrozada por la prevalencia de los intereses y privilegios de un conjunto de sectores que habían sido afectados por ella. El resultado ya lo sabemos. Está escrito en la historia. Les molestaba aquél régimen, pero en cambio no les molestaba el régimen genocida del General Franco, porque éste reponía a aquéllos sectores en sus privilegios. 

 

Las cartas están bien claras: la II República Española representó (como nos recuerda Carlos Jiménez Villarejo en esta conferencia publicada en diversos medios, que vamos a tomar como referencia a continuación) el mayor esfuerzo modernizador y democratizador de nuestro país durante todo el siglo XX. Los enemigos de aquélla República lo siguen siendo de una nueva República que vuelva a conducir a España a altas cotas de justicia, bienestar y redistribución de la riqueza, y que acabe con los privilegios de los poderosos. Por eso la República tiene tantos enemigos, y por eso la plena superación del franquismo aún no ha sido posible. La Segunda República vino a poner fin al atraso económico, a unas relaciones laborales injustas y abusivas, generadoras de profundas desigualdades sociales, al analfabetismo, al centralismo, al caciquismo y a unas instituciones corruptas y anacrónicas. Frente a todo ello, frente a tantas sombras, la República iluminó con sus luces, y vino a representar por primera vez en España la implantación de una verdadera democracia, de una pluralidad política y sindical, de un Parlamento verdaderamente representativo, o del sufragio femenino, entre otras muchas conquistas. Implantó la laicidad del Estado, el reconocimiento de la autonomía de las diversas nacionalidades históricas, la reforma agraria ante un campesinado empobrecido, la admisión de los matrimonios civiles, el divorcio, etc. Con todo aquél arsenal de medidas y reformas, las clases más poderosas juraron acabar con aquélla osadía popular, con aquélla aventura republicana, con aquél modelo de justicia social. Hasta tal punto es así que la Ley 24/2006, de 7 de julio, que declaraba el año 2006 como "Año de la memoria histórica", dijese en su preámbulo que la Segunda República Española "constituyó el antecedente más inmediato y la más importante experiencia democrática que podemos contemplar al mirar nuestro pasado". El franquismo vino a destruirla, a enterrarla, y a enterrar con ella a todos los que la amaban. Los enemigos de la República de entonces siguen siendo los enemigos de una posible República de hoy. Nuestra conclusión es lógica: sin República no habrá plena superación del franquismo. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 noviembre 2017 2 14 /11 /noviembre /2017 00:00
Imagen: Portada del sitio web https://adeu78.wordpress.com/

Imagen: Portada del sitio web https://adeu78.wordpress.com/

Los escándalos de corrupción, los recortes constantes y el juego entre unas élites continuistas apuntan una vez más a la necesidad de iniciar un proceso constituyente entre todas y desde abajo para definir cómo queremos vivir y recuperar la dignidad sin dejarnos pisar en todos los ámbitos de nuestra existencia

Fragmento del Manifiesto

Recientemente hemos conocido la existencia de un Manifiesto que circula por las redes sociales, que responde a la expresión "Adiós 78", en referencia a la necesaria despedida que hemos de llevar a cabo sobre el Régimen derivado de la Constitución de 1978, para volver a dar la imprescindible voz al pueblo mediante un Proceso Constituyente, y reconstruir los pilares para una nueva sociedad, para un nuevo modelo de país. El Manifiesto puede ser firmado desde la propia página, y por supuesto, suscribimos al 100% todo lo que en él se plantea. Vamos a reproducir a continuación el texto íntegro del citado Manifiesto, instando a nuestros lectores y lectoras para que procedan a difundirlo al máximo: 

 

 

En mayo del 2011, el golpe de austericidio que en Cataluña y España logró cuotas indignantes, consiguió inundar las calles de personas hartas de verse abocadas a la precariedad existencial por unos poderes políticos y económicos que tanto dentro del Estado como a nivel europeo atentaban contra sus vidas para aumentar sus beneficios. Al grito de “no nos representan”, se reconocía por fin como responsables políticos a todos los actores principales que desde 1978 habían ido repartiéndose poder en el gobierno y sillas en los consejos de administración de las grandes empresas. Es decir, los dos partidos españoles mayoritarios, PP y PSOE, con la connivencia de los sindicatos mayoritarios y el partido que protagonizaba unos de los recortes más drásticos de toda Europa del Sur, CiU.

Seis años más tarde, aquel malestar contra un régimen agónico que parece propinar sus últimos coletazos y, o bien a base de avivar el eje nacional o bien a golpes de porra intenta mantener como sea su legitimidad, vuelve a resurgir con fuerza. A pesar de que esta vez ha encontrado su expresión en los eternos problemas de la división territorial y la ceguera de la unidad que desde Madrid estrangula a Cataluña y a todo el resto del territorio, creemos que el problema de fondo vuelve a radicar en un pacto que se nos hace añicos y que muestra su cara más terrible en abierto. El pacto de la transición que instauró este malogrado régimen del 78 no nos funciona. La constitución, los partidos que cómodamente se instalan en ella, la monarquía y la falsa democracia representativa, se hunden como espejismo de la armonía social nuevamente. Los escándalos de corrupción, los recortes constantes y el juego entre unas élites continuistas apuntan una vez más a la necesidad de iniciar un proceso constituyente entre todas y desde abajo para definir cómo queremos vivir y recuperar la dignidad sin dejarnos pisar en todos los ámbitos de nuestra existencia.

La única reforma de la constitución desde el 78 ha amparado el pago de una deuda injusta con una Europa entregada a los intereses del gran capital que ahora algunos esperan, ingenuamente, que intervenga para resolver nuestros conflictos sociales y políticos. Cuando esta Unión Europea interviene, es tan sólo para restar soberanía a sus estados miembros en nombre de los intereses del BCE y el FMI y no para reforzarla en ningún caso. La misma ingenuidad se aplica al cómo hemos pasado de reivindicar que definir las reglas del juego y cómo queremos vivir siempre recae en el pueblo, a entregar el liderazgo de procesos de creación de supuestas repúblicas a las mismas élites catalanas que siempre han pactado y lo siguen haciendo con las españolas y que nos han castigado a base de privatizaciones y recortes.

Con todo, digamos juntas Adiós 78, y hagámoslo ocupando las calles, persistiendo en la lucha, autoorganizándonos y abriendo un proceso constituyente desde abajo. No pidamos a aquellos que continúan sin representarnos que lo hagan por nosotros, recuperemos la soberanía para convertirnos nosotras mismas en el verdadero motor de cambio.

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13 noviembre 2017 1 13 /11 /noviembre /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (76)

La OTAN ha sido y continúa siendo el instrumento de dominio que garantiza la continuidad de las actuales estrategias de apropiación y depredación de riqueza y recursos naturales que realizan sus miembros en el resto del mundo

Christian Laval y Pierre Dardot

El peligro que supone la OTAN ha ido creciendo con el paso de los años. Los documentos estratégicos públicos, en sus últimas versiones, han formalizado la conversión de la Alianza desde una organización formalmente defensiva hacia una organización ofensiva y con un ámbito de actuación territorial ilimitado. De ser una organización militar que sólo puede utilizar la fuerza armada en caso de agresión a alguno de sus miembros (Artículo 5 del Tratado) y sólo si ésta se produce en alguno de los territorios de los Estados parte al norte del trópico de cáncer (Artículo 6 del Tratado), ha pasado a asumir como principio la seguridad y la estabilidad de una imprecisa región euroatlántica que abarca todo el hemisferio norte y desborda, de forma clara, los ámbitos del Tratado fundacional y las fronteras de los países miembros, tal como se indica en el documento de referencia ("30 preguntas sobre la OTAN. 30 años después del Referéndum", del Centre Dèlas). Terminada la Guerra Fría y disuelto el antiguo bloque soviético, y en una Europa en la que difícilmente se vislumbraban amenazas militares a corto plazo, la OTAN comenzó a actuar en las llamadas "Operaciones Fuera de Zona", eufemismo para llamar a las operaciones que no están bajo la cobertura del Tratado. Las primeras intervenciones "fuera de zona" fueron el bloqueo naval en el Mar Adriático en 1993 para reforzar el embargo de armas a los territorios de la antigua Yugoslavia, la utilización en 1994 de la infraestructura de la OTAN para consolidar una zona de exclusión aérea en Bosnia y Herzegovina y la guerra de Kosovo en 1999, que no contó con el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que por lo tanto se hizo al margen de la legalidad internacional, como ya destacamos en nuestra última entrega. 

 

El cambio de estrategia de la OTAN se ha hecho de espaldas a la opinión pública, sin tener en cuenta al conjunto de la ciudadanía de los Estados miembros, y sin que los respectivos Parlamentos ratificaran los importantes giros experimentados por la Alianza. Los autores del documento de referencia lo explican en los siguientes términos: "La OTAN reconoce que el riesgo de una amenaza convencional contra el territorio de la OTAN es baja, pero de acuerdo con su nuevo papel global, ve "amenazas" por todo el mundo, convirtiéndolo de esta manera en el escenario de la seguridad euro-atlántica, y consolidando así una OTAN global, capaz de actuar en cualquier lugar, lejos de las fronteras de una imprecisa zona euro-atlántica". Pero la OTAN no se cuestiona en ningún momento ni la desestabilización que han producido las diferentes intervenciones militares occidentales, ni las amenazas que nuestro mundo representa para los países del Sur, resultado de un proceso de globalización impulsado por el mundo capitalista occidental que hoy se lamenta por la falta de seguridad. No son capaces de comprender que es el propio capitalismo, la propia esencia del sistema-mundo en que vivimos, lo que desata las inseguridades, el terrorismo, la lucha despiadada por la explotación de los recursos naturales, el crecimiento desmedido del complejo militar-industrial, el agresivo comercio internacional sin barreras, y los gravísimos efectos derivados del cambio climático, entre otras causas. No son capaces de entender que las actuales amenazas, como ya hemos indicado en artículos anteriores de la serie, son las derivadas de los mismos peligros del sistema, que nos explota en nuestras propias narices, mientras continuamos defendiéndolo como la única alternativa posible. Y de forma demencial, frente a todas estas amenazas, la OTAN continúa espoleando toda su abrumadora maquinaria militar, todo su agresivo poderío, todas sus ambiciones derivadas del mando imperialista. 

 

Y así, la OTAN contaba en 2013 con más de 3 millones y medio de soldados procedentes de todos su Estados miembro, y a todos ellos les corresponde el 53% del total del gasto militar mundial. La OTAN no ha renunciado a las armas nucleares, ni siquiera a eliminarlas del suelo europeo, y sigue definiéndose como una alianza nuclear. Planifica sus fuerzas convencionales para poder actuar lejos de sus fronteras. Compromete a todos sus países aliados a mantener e incrementar el gasto militar (como hizo recientemente Donald Trump en su gira europea), y se permite el lujo de advertir que ningún país miembro suscriba un acuerdo de control de armamentos o de desarme sin consultarlo previamente. La deriva belicista de la OTAN es, pues, algo absolutamente evidente. La estrategia militar de la OTAN es ciertamente agresiva y peligrosa, desprecia la legalidad internacional, socava la democracia expresada en los foros internacionales de seguridad, y menoscaba el papel que estos organismos de seguridad colectiva deberían tener como reguladores de un orden internacional basado en la legalidad y en el derecho internacional. La OTAN representa el anti-pacifismo por excelencia, es el brazo ejecutor y la pieza activa y armada del imperialismo norteamericano y de todos sus aliados, que están contribuyendo a convertir el planeta en un polvorín a punto de estallar para siempre. ¿Dónde viene representada toda la filosofía de la OTAN? En su documento sobre Concepto Estratégico, que es un documento político aprobado por todos los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la OTAN. Dicho documento no es una norma jurídica, sino un acuerdo político de las partes. Su versión más reciente fue aprobada en la Cumbre de la Alianza celebrada en Lisboa en noviembre de 2010. Pues bien, según este documento sobre Concepto Estratégico, la OTAN puede actuar más allá de sus fronteras frente a cualquier tipo de amenaza, y se permite incluso llevar a cabo operaciones militares ofensivas, que podrían realizarse al margen de la Carta de las Naciones Unidas, y de las decisiones de los foros internacionales sobre seguridad (tales como la OSCE, o el propio Consejo de Seguridad de NNUU).

 

¿Qué son "amenazas" para la OTAN? En principio, cualquier medida, decisión o planificación de las mismas que constituya un peligro para la globalización capitalista. Pero más concretamente, las amenazas se centran en la proliferación de armamentos modernos, entre ellos los misiles balísticos, el armamento nuclear y las armas de destrucción masiva; el terrorismo, muy especialmente el que afecta a zonas de importancia estratégica para la Alianza, la inestabilidad más allá de las fronteras de la OTAN, y todo aquéllo que pueda amenazar la seguridad de las rutas del tráfico del comercio internacional, de las que dependen el flujo energético y de materias primas hacia el Primer Mundo. La OTAN, por otra parte, tampoco es un grupo homogéneo ni cohesionado, que actúe bajo una sola voz, sino que la historia de dicha organización, y las diversas crisis que ha atravesado, han puesto de manifiesto que Estados Unidos es el líder indiscutible de la OTAN, y quien decide en última instancia la posición de la Alianza cuando surge algún conflicto. Las crisis internas también han puesto de manifiesto la poca confianza de los Estados Unidos ante unos aliados europeos divididos entre sí, que no tienen una posición común sobre cómo intervenir en conflictos exteriores. No existe unión política y de defensa común en la propia Unión Europea, ya que a pesar de lo que quieren dejar entrever, se trata de países con una historia muy amplia y con unos intrincados intereses, muchos de los cuales derivan de sus antiguas etapas imperialistas, como Francia o Reino Unido. Todo ello, como decimos, pone de relieve la difícil convivencia y armonía interna en la OTAN, una organización gigantesca que agrupa a 28 países miembro con políticas e intereses exteriores muy dispares, en la cual es muy difícil la visión uniforme sobre los conflictos, pero donde, como decimos, Estados Unidos se reserva siempre el derecho de imponer sus decisiones, así como de actuar de manera unilateral cuando le interese. 

 

Porque ni antes ni ahora, los países europeos han sido capaces de ofrecer visiones homogéneas ante los diversos conflictos mundiales. Aprovechando esto, uno de los objetivos de la política de Estados Unidos ha sido desde siempre impedir  la creación de una política de seguridad y de defensa europea autónoma, tanto en el terreno político como en el militar, que pudiera hacerle sombra o competencia. Bajo el enfoque de los "aliados", en realidad se esconde un fiel seguidismo de los países europeos hacia los dictados de la OTAN, que a su vez son decididos por Estados Unidos. La OTAN ha jugado un papel crucial para que la Unión Europea siga manteniendo una política de defensa completamente dependiente de las estructuras, decisiones y objetivos militares de la OTAN. La Unión Europea está así fuertemente vinculada a la OTAN, la cual le proporciona la infraestructura militar atlántica, con todo lo que ello implica sobre control de su actividad militar, respondiendo a una imagen de clara subordinación. La OTAN, en resumidas cuentas, es el pilar indiscutible de la defensa colectiva europea. Y el mando militar estadounidense, de vocación imperialista y de gendarmería mundial, ordena los enfoques y las estrategias que hay que adoptar en cada momento. Ni siquiera en el Parlamento Europeo son bien vistos los debates sobre la defensa europea, pues se entiende que son asuntos que se tratan en los foros especiales destinados a ello, y éstos están fuertemente influenciados por la OTAN. Teniendo en cuenta todo ello, se explica la extraña "unanimidad" en torno a ciertos asuntos, tales como la demonización de ciertos países, como Cuba, Corea del Norte o Venezuela, enemigos acérrimos de Estados Unidos, la infame "neutralidad" ante ciertos conflictos históricos (como el que enfrenta a Palestina e Israel, socio y amigo inquebrantable de USA), y el descubrimiento de la clara complicidad de los países europeos con planes y decisiones de Estados Unidos. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 noviembre 2017 5 10 /11 /noviembre /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (63)

La deuda pública se convierte en una de las más poderosas palancas de la acumulación originaria

Carlos Marx (Tomo I, El Capital)

BLOQUE III. LA DEUDA DE LOS PAÍSES DEL SUR

 

 

Si tengo un amigo que posee unos ingresos de 500 euros al mes, y pide 100 euros de préstamo, y los debe al mes siguiente, es evidente que ya no contará con la totalidad de sus ingresos, si es que pretende pagar su deuda. Si paga solo una parte, se continuará endeudando, y al mes siguiente, deberá la cantidad que no pagó, más los intereses de lo que aún adeuda. Y así sucesivamente. Llegará un momento, si continuamos por esta senda, que mi amigo deberá un montante superior a sus ingresos, y eso es exactamente lo que les ocurre a muchos países del mundo. Si este sistema lo estandarizamos, y además exigimos que para conceder dichos préstamos los países tengan que adoptar ciertas medidas, decisiones y normativas, estaremos constituyendo un sistema-deuda absolutamente abyecto, que condiciona las políticas de los países deudores a los intereses de las instituciones prestatarias. Pero si además dichas políticas inciden en los caminos que ya hemos venido denunciando en los bloques temáticos anteriores, resultará que buena parte del presupuesto público quedará prácticamente intervenido, no pudiendo ser usado para revertir las graves desigualdades, lo cual sentenciará al país a vivir permanentemente en dicha trampa. La conclusión está clara: el sistema-deuda es una forma más de provocar y perpetuar la desigualdad existente. El Catedrático y economista Juan Torres López publicó recientemente una serie de artículos en eldiario.es titulados "Desvelando mentiras, mitos y medias verdades económicas", cuya completa lectura recomendamos a todos nuestros lectores y lectoras, y cuya quinta entrega vamos a seguir a continuación, para tomarlo de referencia a la introducción sobre el tema que nos ocupa. Juan Torres comienza su artículo con una afirmación rotunda: "Cuando se nos dice que hay que salvar a los bancos, lo que se quiere decir es que hay que crear las condiciones que les permitan seguir creando deuda". Así de claro. 

 

En efecto, la arquitectura de la desigualdad también está basada, como no podía ser de otra manera, en una serie de mitos, falacias y mantras, absolutamente falsos, pero que forman parte de nuestro imaginario colectivo, y por tanto, los asumimos como normales, lógicos y naturales. Por ejemplo: "Las deudas hay que pagarlas". O por ejemplo, uno de los mitos más extendidos sobre la vida económica es el que afirma que la enorme deuda que se acumula en el mundo es consecuencia de que las personas vivimos por encima de nuestras posibilidades. Juan Torres lo explica: "Se trata, como tantas otras, de una falsedad que se desmiente con el conocimiento elemental de los procesos económicos y con los datos. Pero que, a base de repetirse miles de veces, ha terminado por convertirse en un credo que la gente asume y que, gracias a ello, permite imponer las políticas económicas que benefician a otros". La deuda pública de los países del sur global (y también de los del norte) es quizá el ejemplo más paradigmático de todo ello. Se trata de un simple  mecanismo psicológico que se basa en que cuando se consigue que la gente crea que la deuda tan elevada se ha generado por su culpa, debido a su comportamiento irresponsable, se podrán imponer medidas "de austeridad" (otro eufemismo, pues la austeridad no tiene nada que ver con la naturaleza y los objetivos de las medidas impuestas por los gobiernos neoliberales) y recorte en los gastos sin que sus destinatarios (trabajadores/as, desempleados/as, pensionistas, estudiantes, etc.), protesten, o al menos sin lo que hagan con demasiada vehemencia. Nuestro país, junto con otros muchos, viene siendo un ejemplo de libro de todo ello, desde el estallido de la crisis en 2007-2008. Pero como decimos, todo obedece a la imposición subliminal del pensamiento dominante, pues para el caso que nos ocupa, los bancos han tenido un comportamiento infinitamente más irresponsable que la ciudadanía, y sin embargo ni los recortes han caído sobre ellos, ni han mostrado arrepentimiento sobre sus prácticas, y lo que es peor, aún continúan con ellas. 

 

El sistema es bien fácil y la trampa está bien diseñada: unos (los acreedores) generan la deuda en su beneficio, pero hacen creer a los deudores que estos últimos son los responsables de ella, y así pueden imponerles más fácilmente las condiciones que aseguren el pago, multiplicado por los intereses, de la deuda. Y la trampa es tan antigua, que la palabra "deuda" significa también "culpa" en muchas otras lenguas. Resumidamente, el deudor siempre es culpable. Extendamos todo ello al ámbito de los países, y generemos todo un sistema perfectamente planificado para consagrarlo, y que las medidas impuestas vayan siempre en el mismo sentido. Esto es exactamente lo que tenemos en nuestro sistema-mundo, y por eso es tan difícil enfrentarse a sus reglas y a sus normas, pues las propias instituciones y organismos chantajean continuamente a los Gobiernos y a los Estados, obligándolos a renunciar a muchos objetivos de políticas públicas, si es que quieren seguir contando con los préstamos que dichas instituciones les conceden. Como podemos apreciar, se trata de un sistema absolutamente manipulador e indecente, instalado por la propia globalización capitalista, para que sus designios sean los imperantes en todo el planeta. En muchos casos, la implantación del sistema-deuda es absolutamente sangrante. La banca internacional, de la mano de la CIA, impulsó Golpes de Estado en muchos países del mundo para imponer a sus poblaciones dictadores civiles o militares cuya primera y principal tarea consistía en suscribir préstamos multimillonarios (muchos de los cuales ni siquiera llegaban a sus países). Las auditorías que se han realizado años después en algunos países han demostrado que dicho endeudamiento fue un auténtico crimen contra sus pueblos, creando una deuda ilegítima y tramposa que las grandes potencias y los poderes financieros no han tenido la vergüenza de reconocer como tal. La deuda pública es un peligroso sistema creado para asegurar una dependencia económica (y por tanto, también política) de los países que las asumen sobre los organismos e instituciones que las financian, con el objeto de perpetuar el sistema capitalista neoliberal, y consagrar la desigualdad imperante. 

 

La deuda es un perverso sistema destinado a consagrar que los recursos de los países quedan intervenidos en pro del cumplimiento de los objetivos neoliberales, una esclavitud resultado de la desigualdad y de las políticas de creación artificial de escasez y de bajos ingresos. La deuda pública atrapa a los países, los vuelve esclavos, interviene sus economías, los hace depender de las decisiones externas de determinadas instituciones, y asegura un control absoluto de las posteriores decisiones políticas y económicas que se puedan adoptar. El sistema-deuda anula la soberanía popular y socava la democracia. Es, por tanto, otro de los pilares a los que hay que enfrentarse para romper con la tendencia de la desigualdad. Es otro gran puntal donde se asienta la filosofía capitalista, para perpetuar una clara dependencia de los países a sus decisiones globales. La deuda interviene los presupuestos públicos de los países, impide dedicar recursos donde se necesitan, imposibilitando revertir los graves procesos que perpetúan las desigualdades. La razón de por qué la deuda es tan elevada en todas las economías está bien clara: por un lado, porque es el negocio de la gran banca privada, y ésta tiene suficiente poder como para imponer un modelo generalizado de crecimiento económico impulsado por la deuda, para garantizar y aumentar sus beneficios. Y por otro lado, a causa de los intereses que la multiplican sin cesar. En nuestro país, sin ir más lejos, la deuda pública ya superó el 100% del PIB (es decir, ya debemos más del conjunto de la riqueza que generamos en un año), y cada año, deja intervenidos casi un tercio de todo nuestro presupuesto público (los famosos PGE, Presupuestos Generales del Estado). Gracias a las normas que regulan el sistema bancario internacional desde hace décadas, la banca posee el privilegio de poder conceder préstamos creando el dinero que presta desde la nada, es decir, sin tenerlo previamente. Y es obvio que un privilegio como éste no lo desperdicia, sino que lo utiliza a la máxima potencia. 

 

La dinámica está bien clara: si el negocio de la banca es dar préstamos (ya que si sólo recibiera depósitos se arruinaría), y lo que busca es aumentar su beneficio, lo que tiene que hacer es crear deuda constantemente. Da igual como sea: deuda pública, deuda privada, deuda de las familias, deuda de las empresas, deuda de los organismos y entidades, deuda...Para ello utiliza su poder, que es enorme precisamente por ese mismo privilegio, para imponer las políticas que restringen los ingresos y que obligan a endeudarse constantemente, o que implican modos de vida (por ejemplo, viviendas en propiedad) que necesitan financiación externa, o para corromper a los políticos y obligarlos a realizar gastos faraónicos e innecesarios, para que todo ello sea financiado a través de su crédito. Juan Torres sentencia: "Quien es adicto a la deuda es la banca porque esa es la fuente de sus ganancias y de su impresionante poder, no sólo financiero, sino también mediático, cultural y político". Y ahora ya estamos en condiciones de poder entender la primera afirmación que habíamos hecho: nos decían que había que imponer las políticas de recortes para que bajara la deuda, pero lo que se buscaba era justo todo lo contrario: reducir la capacidad de generar ingresos propios para que los bancos volvieran a prestar y a crear deuda. Por eso en 2015 había en Europa cinco billones más de deuda pública que en 2007, y 2,4 billones más que en 2010. Y por eso la deuda total ha aumentado en 57 billones de dólares en todo el mundo desde 2007 hasta mediados de 2016, y la de los Estados ha pasado de 26 billones de dólares a 56,5 billones durante ese mismo período. La prueba palpable y fehaciente del engaño es que la deuda haya subido de esa manera justamente en el período de aplicación de políticas de recortes sociales ("ajustes y reformas estructurales", según su manipulador lenguaje) y rescates por doquier a la banca, justificas precisamente como las políticas y las decisiones imprescindibles para disminuir la deuda. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 noviembre 2017 4 09 /11 /noviembre /2017 00:00
Contra los Tratados de Libre Comercio (55)

Este sistema económico y político está condenado a la búsqueda de beneficios en espiral ascendente si no quiere morir; está obligado a expandirse por todo el Mundo, a someter a pueblos y naciones, a provocar constantemente guerras por el reparto de mercados, materias primas y fuentes energéticas, y finalmente a destruir el ecosistema, a provocar el cambio climático y a poner gravemente en peligro la vida en la Tierra. En verdad el capitalismo se ha vuelto ya un peligro para las generaciones presentes y futuras

República en Marcha

Otro aspecto que recoge el Tratado de los Pueblos es el relativo a los medios de comunicación. Los Estados, con el fin de garantizar la libertad de expresión y el derecho a una información objetiva e imparcial, deben prohibir la formación de monopolios en los medios de comunicación, así como la formación de sociedades o acuerdos inter-empresariales, etc., entre empresas de comunicación y otros sectores de actividades industriales, comerciales o financieras. El Estado debe garantizar una pluralidad genuina de proveedores de servicios. Esto es absolutamente vital para alcanzar una sociedad plenamente libre y crítica, profundamente democrática, donde todas las opciones, puntos de vista y posicionamientos de cualquier índole puedan ser igualmente escuchados, difundidos y rebatidos. El Tratado de los Pueblos también indica que se deben prohibir los paraísos fiscales y la especulación con la deuda soberana. Además, la deuda pública que se declare ilegítima (se entiende tras un proceso de auditoría ciudadana y democrática), de acuerdo con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, se verá anulada y se aplicará una quita sustancial para el resto de la deuda de los países en cuestión. Asímismo, se deben prohibir las llamadas "puertas giratorias" (circulación sin obstáculos de altos cargos y representantes políticos entre el sector público y el privado), la cooptación del proceso decisorio de las políticas públicas (la cooperación regulatoria, la coescritura de legislación, la elaboración de normas tipo o de anteproyectos de leyes), el soborno y otras prácticas de corrupción. El TP también prevé la multiplicidad de actores en las consultas y tomas de decisión, ya que instan a los Gobiernos y Parlamentos a consultar (en línea y en audiencias públicas) con las empresas, grupos de presión, movimientos sociales, sindicatos, ONG's, pueblos autóctonos, etc., en las tomas de decisiones que afecten a los intereses de los mismos. 

 

Como estamos comprobando, el texto de propuesta del Tratado Internacional de los Pueblos intenta corregir todos los aspectos viciados hasta ahora, para que sean anulados o reconvertidos en un sentido justo y democrático. Asímismo, el TP indica que se debe prohibir todo intento de patentar las diversas formas de vida presentes en la naturaleza (es decir, intentar su apropiación privada indebida) y los organismos genéticamente modificados, y establecer un derecho de preferencia del dominio público sobre los descubrimientos fundamentales para la salud. Esta cláusula es sumamente importante, ya que impide a las empresas mercantilizar todo tipo de avances científicos y descubrimientos importantes, así como patentarlos, llevándolos al terreno de la iniciativa privada, con todo lo que ello supone. El TP también intenta poner un poco de orden en la gestión de bancos, fondos de inversión y grandes empresas. Su cláusula 2.33 ordena que se debe regular el complejo entramado de bancos, empresas, grupos de inversores, agencias, consultoras, comisionistas y otros actores que operan en los mercados financieros. En este sentido, se aprobarán normas, al menos, sobre la transparencia de las prácticas financieras, el control de capitales y de los servicios financieros, el control de los fondos de inversión (hedge funds), el fraude y la elusión fiscal, las agencias de calificación, la retribución de los altos directivos, el secreto bancario y las sanciones a los flujos ilícitos de capital. Se elaborarán también reglas sobre las tasas al movimiento de capitales y la imposición fiscal progresiva sobre la renta, el patrimonio y los beneficios empresariales. En efecto, si se consiguieran controlar todos estos aspectos, no cabe duda de que elevaríamos bastante el listón sobre la justicia fiscal y se pondría orden en todas las tropelías que hoy día cometen bancos y grandes ETN.

 

El TP también ordena derogar y eliminar algunos tratados previos y organismos internacionales que los avalan. Indica que se debe iniciar un proceso de transición hacia un nuevo mecanismo de regulación del comercio mundial y de resolución de controversias que sustituya a la OMC y sus reglas (ya nos hemos referido en profundidad a la OMC en entregas anteriores, a las que remito a los lectores y lectoras interesadas). De forma urgente, se deben derogar el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, los acuerdos que conlleven la eliminación de las pequeñas explotaciones agropecuarias y el campesinado, el Acuerdo relativo a los aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio celebrado en la Organización Mundial del Comercio (TRIPS, por sus siglas en inglés) y el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. Estos últimos, en particular, benefician a las ETN y afectan negativamente, entre otros, al derecho a la salud, el acceso a los productos farmacéuticos y los derechos y conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas. El Tratado de los Pueblos también detalla con extensión las obligaciones específicas que deberán tener las empresas transnacionales. Lo hace en su punto 4, que recoge las siguientes cláusulas. La primera indica que las ETN, sus filiales de hecho y de derecho y sus proveedores, subcontratistas y licenciatarios deben reconocer los principios de la primacía de los derechos humanos y del interés público sobre el interés económico particular. Esta es una cláusula (4.1 del Tratado) de enorme importancia, dado el tremendo panorama que estamos viviendo, y la terrible impunidad de que gozan los agentes empresariales. También se indica que las ETN y sus filiales en cualquier categoría o grado deben respetar los derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales y medioambientales, y cumplir con sus obligaciones fiscales para que los Estados garanticen, en particular, el derecho al desarrollo, a una alimentación adecuada, a la soberanía alimentaria, a la salud, al medioambiente saludable, al trabajo, a la vivienda, a la educación y a la tierra. 

 

El anterior es un punto absolutamente esencial del Tratado de los Pueblos, que si se sigue fielmente, es capaz de acabar con cualquier chantaje al que las ETN quieran someter a cualquier pueblo que decida en uso de su plena autonomía y soberanía alterar su sistema económico o político bajo medios pacíficos y democráticos. Vamos a poner un par de ejemplos de rabiosa actualidad para que esta cláusula pueda entenderse en todo su alcance. En Venezuela, desde la victoria original de Hugo Chávez en 1998, parte de la estrategia de desestabilización del Gobierno bolivariano consiste en que los grandes agentes económicos (siguiendo órdenes de la derecha política, social y mediática local e internacional) llevan practicando una serie de desabastecimientos de bienes, productos y suministros básicos en sus locales y dependencias (tiendas, supermercados, cadenas, etc.), de tal forma que están provocando el caos y el estallido social, y promoviendo el levantamiento del pueblo ante dicha situación de desprovisión. El segundo ejemplo se refiere a Cataluña, que desde el pasado día 1 de octubre, cuando se realizó el referéndum de autodeterminación, está sufriendo todo un acoso económico, mediante la constante fuga de empresas instaladas en dicho territorio, que han cambiado sus sedes sociales (y otras sus demás sedes, también) o han amenazado con hacerlo si el pueblo catalán, por medio de sus dirigentes políticos, proclamaban la independencia de dicha nación. Podríamos poner muchos otros, pero pensamos que estos dos ejemplos nos dan cumplida cuenta de que lo que ocurre cuando la supuesta "libertad" de los grandes agentes económicos interfiere con la libertad de los pueblos, que desean gobernar sus vidas a través de medios democráticos. En ambos casos, si el Tratado de los Pueblos estuviera en vigor para dichas naciones, no hubieran podido ocurrir tales situaciones de acoso empresarial a dichos pueblos, si es que no querían exponerse a graves querellas ante el Tribunal Internacional de los Pueblos. 

 

El Tratado también prevé que las ETN, sus filiales de hecho o de derecho y sus proveedores, subcontratistas o licenciatarios no cometerán actos (ni serán cómplices, ni colaboradores, ni instigadores, ni inductores, ni encubridores) que constituyan crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, tortura, desapariciones forzosas, trabajo forzoso u obligatorio, toma de rehenes, desplazamientos, ejecuciones sumarias o arbitrarias y violaciones del Derecho Internacional Humanitario. Interesantísima clásula, pues sólo hace falta mirar un poquito a la reciente historia para darse cuenta de la gran cantidad de empresas (y sus empresarios, evidentemente) que han colaborado más o menos activamente en la reversión de sistemas democráticos, en la implantación de sangrientas dictaduras, en los asesinatos de disidentes (hoy día incluso en los asesinatos de activistas políticos, sociales o medioambientales), en los detonantes que han provocado posteriores guerras civiles, en el expolio de determinados territorios, en el saqueo de determinados recursos naturales o fuentes de energía, que han estado detrás de los trabajos forzados de muchos represaliados, o que han tenido responsabilidades en los oscuros negocios donde operan las mafias que mueven a las personas, que las esclavizan, que las explotan o que las pervierten. Con la entrada en vigor del Tratado Internacional de los Pueblos todas estas situaciones quedarán controladas, y las ETN tendrán que responder por sus actos, decisiones o colaboraciones con todas estas aberraciones sociales. Acabará por tanto la impunidad colaboracionista de las grandes empresas en según qué causas, o bien en determinadas industrias, tales como el comercio de armas, drogas o personas, ya que son actividades estrechamente relacionadas con todas las barbaridades indicadas más arriba, y cualesquiera otras variantes. Continuaremos en siguientes entregas.

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8 noviembre 2017 3 08 /11 /noviembre /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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Las venas franquistas del PP irradian toda su gobernanza, desde su negativa a condenar la dictadura, su política represiva (Ley Mordaza), su permisividad con las manifestaciones de la extrema derecha, su rechazo a recuperar los restos de miles de muertos enterrados en las cunetas, hasta el hundimiento en la miseria de millones de ciudadanos (jóvenes sin futuro) que se encuentran en unas deplorables condiciones de vida

Juan García Ballesteros (Colectivo Prometeo)

Y hoy día, quizá el verdadero motor, el auténtico corazón que permite que la impunidad de la dictadura franquista, con todas sus consecuencias, llegue hasta nuestros días, sea la famosa Ley de Amnistía a la que nos hemos referido en muchas ocasiones durante esta serie de artículos. Nosotros ya le dedicamos en su momento un artículo separado en nuestro Blog ("La necesidad de derogar la Ley de Amnistía"), al que remito a todos los lectores y lectoras interesadas. Pero ahora, nos vamos a basar en el magnífico artículo que ha escrito Alejandro Torrús para el medio Publico, titulado "40 años de la Ley de Amnistía, 40 años de vergüenza democrática". La susodicha Ley fue aprobada en el Congreso de los Diputados en octubre de 1977, pero no con el objetivo con el que ahora se utiliza (como una especie de "escudo franquista", en expresión de Torrús), sino para facililtar la salida de prisión de los presos políticos antifranquistas de la época. Bajo el mantra de la "reconciliación entre todos los españoles", la Transición nos dejó esta joya jurídica que ha llamado la atención de tribunales de todo el mundo. Como decimos, originalmente la Ley de Amnistía pretendía pacificar el ambiente, contribuir a vaciar las cárceles de presos políticos, y contribuir al abandono de la vía armada, que estaba costando por aquél entonces un alto precio al Estado y a la sociedad. Y curiosamente, la única fuerza política que se abstuvo a la aprobación de la Ley fue Alianza Popular, es decir, la antecedente del PP actual. Lo que son las cosas: quién les iba a decir a ellos que, con el correr del tiempo, esa misma Ley ante la que ellos se abstuvieron (y para la elaboración de la cual no asistieron ni siquiera a la Comisión Parlamentaria creada al efecto) iba a ser defendida tan ferozmente como lo hacen en la actualidad. Paradojas de democracias incompletas, tuteladas, de corto recorrido y de baja intensidad, como la nuestra. 

 

Alejandro Torrús lo explica en los siguientes términos: "La ley, por tanto, no buscaba en su origen convertirse en una ley de punto final de la dictadura. La ley buscaba terminar de vaciar las cárceles de aquéllas personas que habían luchado contra la dictadura. Punto. Sin embargo, los años pasaron y con la democracia asentada, víctimas de la dictadura y colectivos ciudadanos vieron la oportunidad de acceder a la Justicia de una democracia para pedir explicaciones a los responsables de la dictadura. Una democracia no se podía permitir la impunidad de quienes utilizaron el poder del Estado para torturar, asesinar e imponer el horror a aquéllos que no compartieron su forma de pensar. O, al menos, así pensaron las víctimas de la dictadura. Se equivocaron. Esta es la historia de una vergüenza democrática". Y hoy día, la Ley de Amnistía de 1977 es el perfecto recurso legal que tienen los herederos del franquismo que poseen el control de los poderes del Estado para rechazar cualquier petición de justicia que proceda de las víctimas, y que han elevado en muchas ocasiones ante las instancias internacionales, ante las reiteradas negativas, impedimentos y obstáculos que les pone el Gobierno (hasta ahora, siempre procedente del bipartidismo) español. Desde las primeras elecciones "democráticas" de 1977 hasta hoy, ningún Gobierno se ha propuesto en serio tumbar esa anomalía jurídica, pieza fundamental en la que se ampara la impunidad franquista. El propio poder judicial (recordemos que es un estamento que tampoco fue renovado, removido ni actualizado tras la dictadura), más la propia clase política (con la honrosa excepción de algunos partidos de izquierda), expresada en los diferentes Parlamentos, han impedido eliminar la legislación donde se ampara la impunidad. 

 

Diversas ocasiones e intentos han existido para tumbar esta infame Ley, pero todos ellos se han encontrado con la sistemática oposición de PP, PSOE, Ciudadanos, y los partidos nacionalistas de la derecha catalana y vasca. El Ministerio Fiscal, la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía de la Audiencia Nacional también han puesto palos en la rueda, cada vez que han podido, rechazando colaborar con la querella argentina contra los crímenes del franquismo. Todo lo cual provoca que en pleno siglo XXI los muertos republicanos sigan en las cunetas, y sus familiares, como en 1939, sigan esperando una verdad, justicia y reparación que no llegan. Hasta cinco organismos internacionales de la ONU han pedido a España la derogación de la Ley de Amnistía: el Grupo de Trabajo para las Desapariciones Forzadas, el Comité Contra la Tortura, el Comité de Derechos Humanos, el Comité contra la Desaparición Forzada, y el Relator Especial sobre Verdad, Justicia y Reparación. Ante todos ellos, la inacción y la pasividad del Gobierno. Desde la muerte del dictador, el Estado Español ha mirado sistemáticamente hacia otro lado para no ver la impunidad de la dictadura franquista. Siempre ha faltado, y continúa faltando, voluntad política. Pero incluso, la Ley de Amnistía podría ser sorteada, porque los crímenes del franquismo podrían ser considerados como crímenes de lesa humanidad, y por tanto, no pueden ser amnistiados por ninguna ley. Pero como señala Alejandro Torrús, la Ley de Amnistía, además, contradice fuertes compromisos internacionales en materia de derechos humanos a los que España está suscrita, tales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que fue suscrito por nuestro país en abril de 1977. Pues bien, este Pacto señala en su artículo 15 que aquéllas personas que cometieron actos delictivos conforme a "los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional" pueden ser juzgados y condenados aunque sus actos no fueran delito según el derecho nacional en el momento en el que se cometieron. 

 

Como vemos, lo que en el fondo no existe es voluntad de enterrar políticamente esta indecente Ley de Amnistía, porque los que nos gobiernan son los herederos de aquél régimen de infamia y terror que fue la dictadura franquista, o bien sacaron buena tajada de él, o bien temen que abriendo ese melón, la inercia continúe abriendo otros melones igualmente peligrosos, que terminen acabando con los privilegios de buena parte de nuestra clase política y económica. En el fondo, nos encontraremos con el sabroso melón de la Constitución de 1978, auténtica piedra de toque del régimen que llega hasta nuestros días, poniendo en jaque hasta a la mismísima Casa Real. Es falso por tanto que los políticos no puedan hacer nada frente a la Ley de Amnistía. Y también es falso que los jueces no puedan hacer nada, ya que según hemos comentado, pueden declarar la nulidad de dicho precepto legal en base a compromisos de derecho internacional. Bien, pero la Ley de Amnistía que hemos recordado de nuevo en esta entrega no es la única pieza del entramado de la Transición. La herencia franquista, esa que dejaba todo "atado y bien atado", disponía de más elementos de garantía de continuación. Los ha enumerado perfectamente Arturo Maira, miembro del Colectivo ANEMOI de militares demócratas y republicanos, en un reciente artículo, donde distingue los siguientes ocho elementos:

 

1.- La Monarquía Borbónica. Bajo la forma política de Monarquía Parlamentaria (el Rey reina pero no gobierna, aunque esta afirmación posee muchos matices), se reinstauraba la monarquía de los Borbones en nuestro país con Juan Carlos I, hoy día Rey Emérito, y padre del actual monarca Felipe VI. El Rey se define en la Constitución como Jefe del Estado y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, lo cual constituye un absoluto anacronismo democrático en nuestros días. 

 

2.- Una Iglesia Católica que formaba parte del Estado y guardaba nuestras conciencias. Frente a lo que podría haberse esperado, el poder y la influencia de la Iglesia Católica en nuestro país, desde el final del franquismo, no se ha deteriorado ni un ápice, gozando de privilegios fiscales, económicos, educativos, etc., e influyendo en la esfera política cada vez que se intenta dar salida a una ley progresista y socialmente justa y avanzada. 

 

3.- Unas Fuerzas Armadas muy mayoritariamente franquistas, conciencia última del Estado, con derecho a salvaguardarlo. De hecho, el texto constitucional del 78 les asigna a las FAS dichas funciones garantistas de la integridad de la "patria común e indivisible de todos los españoles".

 

4.- Un símbolo intocable: la bandera franquista-borbónica, que sale a los balcones en situaciones absolutamente atípicas, como cuando juega nuestra Selección Nacional de Fútbol, o bien en estos días, ante la crisis política planteada por el referéndum soberanista catalán. 

 

5.- Un anticomunismo feroz, como en los tiempos franquistas, dentro de una sociedad que parece no haber avanzado nada en pluralidad política y en superación de una serie de mitos y falacias que la derecha política, social y mediática lleva inculcándonos desde hace muchas décadas.

 

6.- Un no disimulado odio a la soberanía del pueblo, sustituyendo (incluso en la Constitución) la debida "soberanía popular" como pilar democrático básico, por la "soberanía nacional" del conjunto del pueblo español, sin entender ni reconocer que dicho pueblo español es a su vez un crisol de varios pueblos y culturas que ya existían en el solar patrio que llamamos España. 

 

7.- Una voluntad explícita e inquebrantable de impedir la recuperación de la verdad histórica, la justicia y la reparación del mal causado, ya que lo único que se ha hecho es manipular y distorsionar la historia, y seguir cultivando un montón de valores sociales que el franquismo ya difundió durante la dictadura. 

 

8.- Un concepto centralista y unitario del Estado Español, que ha demostrado que el llamado "Estado de las Autonomías" está absolutamente agotado, y que debemos tender hacia un modelo de Estado Federal (u otras variantes) con pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de todos los pueblos del Estado Español. Es hora de acabar con la visión uniforme de España, así como con el implícito nacionalismo españolista que lo impregna todo. 

 

La plena superación del franquismo, evidentemente, supondrá la superación de todos los puntos anteriores, alcanzando un nuevo modelo de sociedad donde comiencen a cultivarse otro conjunto de valores políticos, sociales y culturales bajo tintes más democráticos, justos y avanzados. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 noviembre 2017 2 07 /11 /noviembre /2017 00:00
¿Son los "Jordi's" presos políticos?

La ley es lo que conviene al más fuerte

Trasímaco de Calcedonia (Filósofo griego)

La democracia es un sistema donde se le hace creer a la gente que decide algo en los asuntos de su incumbencia sin que, en realidad, decida nada

Paul Valéry

Al momento de escribir el presente artículo, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart llevan ya 15 días en prisión preventiva. El cinismo de las fuerzas políticas autodenominadas "constitucionalistas" en Cataluña es monumental. Se puede comprobar a cada paso, en cada momento, en cada declaración. Los mismos que llevan denunciando la existencia de presos políticos en Venezuela, para referirse a Leopoldo López y compañía, son los mismos que niegan aquí en nuestro país, en Cataluña, que Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Ómnium Cultural) lo sean. La comparación ya es odiosa en sí misma, pues mientras los Jordi's son líderes sociales de entidades independentistas, Leopoldo López y su tropa son unos golpistas que no han dudado en intentar revertir por la fuerza el orden constitucional bolivariano. Las actuaciones avaladas e instigadas por Leopoldo López y sus compinches han causado varias decenas de muertos, mientras que en Cataluña no ha muerto nadie a pesar de la supuesta "rebelión" por la que acusan a estos líderes de la sociedad civil. Y es verdad que han liderado una rebelión, pero una rebelión pacífica y democrática, pensada para superar el marco de prisión fáctica en la que se encuentran los diversos pueblos del Estado Español, en este caso Cataluña. Remito a los lectores y lectoras al completo análisis comparativo que ha realizado el escritor y periodista Pascual Serrano en este artículo para el medio Publico, que vamos a resumir a continuación, para que se vean claramente las diferencias entre unos y otros, y pueda comprobarse por tanto la doble vara de medir de la derecha política, social y mediática españolista, esa que ha finalizado enarbolando la bandera del peligroso artículo 155 de la Carta Magna del régimen del 78.

 

Pascual Serrano destaca que el argumento de que los "rebeldes" soberanistas catalanes se habían situado fuera de la legalidad constitucional en España (que para nuestro país ven muy lógico), era el mismo argumento esgrimido en Venezuela por los defensores del chavismo (pero allí se veía en cambio muy mal). Para la derecha española los chavistas son los golpistas y los dictadores, por querer respetar el orden constitucional vigente, pero en cambio aquí en nuestro país los golpistas son los soberanistas catalanes, que se niegan a acatarlas. Pero tenemos una diferencia fundamental, que se refiere a que las manifestaciones catalanas siempre fueron pacíficas (la única violencia la practicaron los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado el 1-O), mientras que las venezolanas resultaron tremendamente violentas. En cuanto a ambos referéndums, celebrados con muy poca distancia en el tiempo, el Gobierno bolivariano del Presidente Maduro, pese a no estar conforme con él, lo toleró y no desplegó contra su celebración ninguna fuerza represora. El Gobierno del PP en nuestro país no sólo habilitó todas las vías legales a su alcance para prohibirlo, desacreditarlo y deslegitimarlo, sino que además lo reprimió por la fuerza. Pero curiosamente, el referéndum venezolano fue jaleado y apoyado por la derecha española, la misma que catalogaba el referéndum catalán como ilegal, ilegítimo, sin garantías, ni riguroso, ni fiable, etc. Y en cuanto a las detenciones, Pascual Serrano se expresa con meridiana claridad: "Tanto en Venezuela como en Cataluña, algunos líderes han terminado en la cárcel. En ambos casos no los ha encarcelado el Gobierno, sino los jueces. Por tanto, no es lícito que la casi unanimidad mediática que afirma que Maduro encarcela políticos opositores e ignora que se trataba de una decisión judicial, ahora insista en que los líderes catalanes de Ómnium y ANC han ido a prisión por una orden judicial y no por decisión gubernamental". Y concluye: "No es de recibo que en Venezuela Leopoldo López y Antonio Ledezma sean "presos políticos" y en España Jordi Cuixart y Jordi Sánchez sean "políticos presos".

 

Y para poner más elementos diferenciadores sobre la mesa, podemos recordar que mientras las movilizaciones lideradas por los "Jordi's" no causaron ningún tipo de daño más allá de unos vehículos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, sin por supuesto suponer muertos ni heridos, las agitadas en Venezuela contra el Gobierno bolivariano fueron violentas y provocaron la muerte de 43 personas y cientos de heridos, además de la destrucción de numerosas infraestructuras públicas y privadas. Mientras los golpistas venezolanos persiguen el derrocamiento de un Gobierno legítimo por la fuerza, el independentismo catalán ha actuado siempre mediante la palabra, el diálogo y la democracia. Jamás han instigado a la violencia para conseguir sus fines políticos. Pero cuando esos ideales políticos, apoyados por una gran parte del pueblo, son sistemáticamente aplastados por un búnker que se ampara en una legalidad pensada para protegerlos, no queda otro camino que la desobediencia civil, como tantas otras veces ha ocurrido en la historia. Porque en nuestro país, ante el búnker representado por el bipartidismo (PP y PSOE, ahora apoyados también por Ciudadanos, que han declarado recientemente que nacieron para esto), una Constitución intocable considerada como un texto sagrado, una Ley Electoral pensada para favorecerlos (mediante una traslación no proporcional de los votos en escaños), y todo ello apoyado por los demás estamentos de poder (judicatura, medios de comunicación, incluso la Iglesia Católica y la Casa Real, que también se ha decantado claramente en este conflicto), está claro que la única vía es la desobediencia civil. Incluso la Unión Europea se ha puesto claramente a favor de la "democracia" española, y al igual que a Grecia le dijeron que "no existía la democracia frente a los tratados europeos", a Cataluña le han dicho "gane quien gane en las próximas elecciones, la independencia no es posible" (palabras de Antonio Tajani, Presidente de la Eurocámara).

 

Los "Jordi's" sufren acusaciones que relatan y se basan únicamente en hechos políticos. Unas acusaciones que ignoran y desprecian la democracia, y tratan a los acusados como si fueran una banda de criminales desalmados. Unas acusaciones que no persiguen delitos, sino a determinadas ideas (que por lo visto no caben en la Unión Europea, ese remanso de democracia y modelo mundial a seguir) y a determinadas personas que las difunden. Ante todo ello, es fácil concluir que los "Jordi's" son, evidentemente, presos políticos. ¿Pero qué vamos a esperar de un Gobierno que aplica un determinado artículo de la Constitución, el 155, que no se había aplicado nunca, y que por tanto no tenía desarrollada su propia normativa ulterior, para adaptarlo ad hoc al caso catalán? El 155 ha sido "un Golpe de Estado impulsado por el propio Estado", en expresión de Josep María Antentas. Un 155 que ha desmantelado toda la estructura política catalana, y la ha puesto al servicio del Estado Español. Un 155, como muy bien señalaba Pablo Iglesias, que ha hecho gobernar Cataluña a la fuerza política que había obtenido sólo un 8% de los votos en las últimas elecciones autonómicas. Esa "Troika del 155" (en expresión de Julio Anguita) que se pregunta en su artículo: "El que haya un vacío legal no puede servir de excusa para extralimitarse y aplicar acciones que la Constitución no contiene expresamente. ¿Acaso las ilegalidades hechas en Cataluña pueden ser combatidas con otras?". Un 155 dictado a continuación de afirmar que el referéndum no había existido, pero que destituye a 52 cargos públicos de la Generalitat, desmantela oficinas del Govern en el exterior, se hace con el control de los Mossos d'Esquadra, clausura el Parlamento catalán, y convoca elecciones autonómicas para el próximo 21 de diciembre, ante las cuales el CIS catalán ya ha pronosticado en base a la elaboración de una serie de encuestas que el soberanismo catalán continuaría su mayoría absoluta. ¿Qué va a hacer entonces el Presidente Rajoy? ¿Va a ilegalizar a los partidos soberanistas? ¿Va a volver a aplicar el 155 al día siguiente de las elecciones? 

 

Ramón Cotarelo lo ha explicado en los siguientes términos: "El 155 es deliberadamente impreciso para dejar manos libres al gobernante y que haga de mangas capirotes con las libertades y derechos de los ciudadanos, la democracia y el mismo Estado de Derecho. Habla de adoptar las "medidas necesarias" para los fines del gobierno, en el entendido de que por "medidas necesarias" entenderá lo que le dé la gana; por ejemplo, convocar elecciones cuando le plazca, pero permitir que se presenten solamente partidos de su bola y no otros. Por ejemplo: elecciones en Cataluña habiendo prohibido los partidos independentistas". El choque de legalidades y de legitimidades continuará, porque el soberanismo (los que desean decidir) y el independentismo (los que desean separarse de España) no va a desaparecer por muchos artículos 155 que se apliquen. Aún no se han enterado que no se puede poner puertas al campo, ni acabar por la fuerza represora con la fuerza de la democracia. Toda la estrategia desplegada (desde los recortes del Estatut de 2006 en adelante), incluida la usada para reprimir el referéndum del 1-O y todas las medidas posteriores, con el encarcelamiento preventivo de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, obedece al intento de perpetrar un furibundo ataque contra un pueblo que lucha por su emancipación de forma democrática y pacífica. Que los demás no la compartamos, o que apostemos por otros modelos (como el federalista), no quita que sea una lucha popular, democrática, pacífica y revolucionaria. Que las instituciones y los medios catalanes manipulen sus audiencias no les da derecho a intervenir dicha Comunidad, pues entonces habría que hacerlo también a nivel de todo el Estado, pues la manipulación a que nos someten TVE y los medios de comunicación dominantes es realmente de libro. Pues ya sabemos: en España existen, entre otras muchas cosas, impunidad para el franquismo (Ley de Amnistía), racismo institucional (CIE's, no acogida de refugiados, devoluciones en caliente...), privatización de los servicios públicos, manipulación mediática, recortes sociales, culturales, laborales, en derechos y libertades públicas, involución educativa, precariedad laboral, desigualdad creciente...y ahora, también, presos políticos.

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6 noviembre 2017 1 06 /11 /noviembre /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (75)

En la actualidad, la UE está más comprometida con organizaciones militares como la OTAN que con los principios de la Carta de Naciones Unidas

Jaume Assens

En la entrega anterior ya citamos un texto de referencia que vamos a seguir a continuación, elaborado por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, que bajo el título "Treinta Preguntas sobre la OTAN. Treinta años después del Referéndum" nos aclara bastantes conceptos al respecto. En el prólogo de José Luis Gordillo se señala lo siguiente: "La lista de libros que señalan la entrada urgente en la OTAN como uno de los objetivos del 23-F que después haría suyo el Gobierno de Calvo Sotelo para contentar a la potencia hegemónica occidental y a sus peones militares del ejército español, empieza a ser considerable". Lógicamente se refiere Gordillo a los Estados Unidos, la misma potencia que había apoyado la dictadura franquista. Para Gordillo, por tanto, y para muchos más analistas, el PSOE de 1982 ya tenía instrucciones claras en este sentido, aunque en su campaña electoral promoviera la salida de nuestro país de la Alianza Atlántica. Y hoy día, cuando ya no existe ningún bloque militar que amenace a los países occidentales, ya no tiene ningún sentido esta organización, que constituye la principal amenaza institucional a la paz y a la seguridad mundiales. Esta especie de club militar de los países ricos es el principal obstáculo para la paz, el brazo armado estadounidense por excelencia, y la organización que capitaliza y aglutina todos los esfuerzos e interrelaciones del mundo capitalista con el complejo militar-industrial. Y lo cierto es que desde entonces, desde aquél famoso referéndum de 1986, nuestra entrada en la OTAN nos ha perjudicado más que beneficiarnos. El incumplimiento de las condiciones de aquél referéndum, nuestras progresivas relaciones de "amistad y colaboración" con Estados Unidos, las implicaciones propias de la pertenencia a la organización militar (costes económicos, riesgos para la ciudadanía), entre otros factores, así lo atestiguan. 

 

Nuestro país fue el único que ingresó en la OTAN en el período de 44 años que transcurrieron entre 1955 y 1999. Como los lectores y lectoras conocerán, tras la caída del Muro de Berlín en 1989, el Pacto de Varsovia (el bloque militar antagónico a la OTAN durante la Guerra Fría) se disolvió en 1991. Pero la OTAN continuó e incluso se fortaleció con países de la Europa del Este. Y así, entre 1999 y 2004, varios países ex miembros del Pacto de Varsovia (Bulgaria, la República Checa, Hungría, Polonia y Rumanía) se incorporaron a la organización atlántica. La OTAN intervino por primera vez en la guerra de Yugoslavia, con intervenciones militares en 1995 y 1999. Los bombardeos sobre Kosovo de 1999 fueron iniciados unilateralmente por la OTAN sin autorización previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por lo que puede considerarse que constituyeron crímenes de guerra, en palabras del gran intelectual Noam Chomsky. En septiembre de 2001, Estados Unidos invocó por primera vez el artículo 5 del tratado fundacional, pidiendo ayuda en su defensa. A partir de entonces los países miembros siguieron colaborando con Estados Unidos en las guerras de Afganistán e Irak. El artículo 4 del tratado, que prevé llamar a consulta a los países miembros, ha sido invocado cuatro veces, una por el conflicto de Crimea, y las otras tres por Turquía, debido a la guerra de Irak y a los ataques relacionados con la guerra de Siria. La OTAN cuenta actualmente con 28 países miembros, básicamente todos los europeos del este y del oeste, más Turquía, Canadá y Estados Unidos. La OTAN se organiza en dos estructuras, una civil y otra militar. Aunque el tratado fundacional de Washington no distinguía de hecho entre estas dos estructuras, fue la decisión de Francia de separarse militar y temporalmente de la Alianza, en 1996, la que introdujo esa distinción.

 

El Comité Militar es la más alta autoridad militar de la OTAN, y está formado por los Jefes de los Estados Mayores de los países miembros, o sus representantes permanentes en la sede de la Alianza en Bruselas. Del Comité Militar dependen los mandos internacionales integrados en la OTAN, que son los que elaboran los planes operativos de defensa de sus respectivas regiones. Bien, una vez que hemos contado mínimamente la estructura de la OTAN, pasemos a exponer el modelo político y social que dicha organización defiende, que es lo que nos interesa más de cara a explicar porqué está en contra de la senda pacifista. Los autores del documento de referencia lo explican en los siguientes términos: "El propósito principal de la OTAN se expresa en el Preámbulo del Tratado destinado a preservar para sus Estados miembros el modo de vida que, según ellos, les es propio: "pertenecer a una civilización común, basada en los principios de democracia, libertad individual y el imperio de la Ley". Así, el Tratado no aparece reducido al simple aspecto defensivo en el marco internacional, sino que adopta una ideología política bien definida, y en consecuencia, apunta como enemigos potenciales a aquéllos países cuyo sistema político se apoya en principios diferentes. Resulta evidente que se trata de defender las conquistas llevadas a cabo por el capitalismo en el marco de las democracias liberales, en contra de la supuesta amenaza que suponía en 1949 el auge de las ideas comunistas surgidas de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia". Así es en efecto, y hoy día tenemos pruebas evidentes de ello, en las declaraciones que nuestros dirigentes políticos realizan cada vez que sufrimos un atentado terrorista. Entonces proclaman a los cuatro vientos que los terroristas "desean aniquilar nuestro sistema de libertades", "odian nuestro modo de vida", y frases similares. Nada más lejos de la verdad, pues como ya hemos analizado en nuestro primer bloque temático, las causas del terrorismo internacional obedecen a motivos bien diferentes. 

 

De hecho, y como los autores del documento hacen muy bien notar, esos "altos valores" que se proclaman en el Preámbulo y que debería reunir cualquier futuro Estado signatario de la Alianza, fueron una falacia, pues ni en el momento de la firma del Tratado (1949) Portugal reunía esos requisitos ya que era una dictadura; ni tampoco los reunían Turquía o Grecia, cuando se adhirieron en 1951, pues en ambos Estados no se respetaban las libertades ni los derechos individuales de su ciudadanía. Turquía y Grecia sufrieron dictaduras posteriormente mediante sendos golpes militares que derrocaron sus precarias democracias: Grecia en 1967 con el "Golpe de los Coroneles", y Turquía en 1971 y 1980, a través de dos Golpes de Estado ejecutados también por militares. En ambos casos, la Alianza Atlántica no puso ninguna objeción a esas dictaduras, y por el contrario incrementó su presencia en las bases militares de ambos países. Por su parte, Estados Unidos, el verdadero motor y corazón impulsor de la OTAN, ha favorecido de mil maneras distintas la implantación de sangrientas dictaduras en muchos países del planeta, así que la falacia es, pues, fácilmente demostrable. A la OTAN no le interesa la democracia, sino el poderío militar de su estructura y la hegemonía mundial que pueda alcanzar. Los modos de vida de sus países tampoco son dignas conquistas para la Humanidad, pues todos ellos veneran y se someten sumisamente al sistema capitalista más despiadado. Sus "libertades individuales" se ven cercenadas en muchas ocasiones con la implantación de severos recortes en derechos fundamentales y libertades públicas. Decididamente, no somos un modelo a seguir. Sin embargo, las declaraciones de nuestros gobernantes continúan insistiendo en ello. La conclusión está clara: en realidad, lo que quieren es que nosotros, las poblaciones de los países miembro, sigamos pensando que esto es así. 

 

Los más incautos, pragmáticos y reduccionistas podrían conformarse con pensar que la pertenencia a la OTAN nos garantiza (a todos los países miembros) la defensa del resto de países de la Alianza, pero ni siquiera esto es así. Como explican los autores del documento de referencia, el artículo 5 del tratado ofrece un redactado bastante ambiguo sobre esta circunstancia, y en realidad no obliga (sino que deja libertad y discrecionalidad) al resto de la países de la OTAN a acudir en defensa del país que se considere amenazado. Por tanto, esa reacción solidaria que podría pensarse que existe ante el ataque sobre uno o varios de los Estados miembros no existe, o mejor dicho, no está expresamente definida. Existe ambigüedad en lo que el tratado define sobre "ataque armado", e igualmente, es competencia en cualquier caso de los Estados miembros el determinar la acción o respuesta que estimen necesaria ante una circunstancia como la descrita. Los autores concluyen que "la Alianza Atlántica, como acuerdo defensivo, tiene un valor de declaración de intenciones pero sin el establecimiento de una obligación jurídica de asistencia". También podríamos preguntarnos si la OTAN es una organización subsidiaria de Naciones Unidas, como así lo asegura el artículo 7 del tratado. Pero en la práctica, la no sumisión al orden internacional que descansa en Naciones Unidas demuestra el carácter no democrático de la OTAN. La ONU y todo su complejo entramado será expuesto con profundidad en su bloque temático correspondiente, por tanto de momento no entraremos en mayores razonamientos. Baste recordar que lo que el tratado precisa es que "toda medida tomada será inmediatamente puesta en conocimiento del Consejo de Seguridad de la ONU", según lo cual, antes de emprender una acción armada, la OTAN debería llevar a cabo la consulta. Sin embargo, esto no se realizó en las acciones militares en Bosnia en 1995 ni en la guerra contra Serbia en 1999. Continuaremos en siguientes entregas.

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