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19 junio 2015 5 19 /06 /junio /2015 23:00

¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene cada hombre su conciencia? Yo creo que deberíamos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia

Henry David Thoreau

Parece ser que se ha levantado un gran revuelo a tenor de unas declaraciones de la flamante nueva alcaldesa de la ciudad de Barcelona, Ada Colau. En una reciente entrevista del diario El Pais, Colau manifestaba textualmente que "Si hay que desobedecer leyes injustas, se desobedecen". Y aunque la respuesta se refería a una pregunta sobre el proceso soberanista catalán, la podemos extrapolar a cualquier otra cuestión política o social, porque en el fondo, estamos hablando de desobediencia civil. Pero en seguida, como era lógico, salieron en tromba los imbéciles voceros del bipartidismo, y los representantes de las clases dominantes, a poner el grito en el cielo por lo que había expresado la alcaldesa. Bajo la frecuente falacia de la "responsabilidad" de los gobernantes, usaron el demagógico argumento de que, a partir de ahora, la recién regidora electa de la ciudad condal tendría también que promulgar edictos, leyes y bandos, y que por tanto, se aplicara el cuento a ella misma, porque "...¿qué pasaría si la gente de su ciudad desobedeciera sus leyes?".

 

Bien, vayamos por partes, porque en primer lugar, bajo la bandera de la "responsabilidad" se acometen los mayores atropellos al civismo, a la dignidad y a la vergüenza en este país, desde hace varias décadas. En efecto, es un recurso, incluso literario, muy típico para agarrarse a él cuando hemos de argumentar algo completamente indefendible. Podríamos poner múltiples ejemplos. La mayoría de nuestros gobernantes nos cuentan que no dimiten de sus cargos por "responsabilidad", cuando justo en honor a ella lo que deberían hacer es dimitir. Se hacen frecuentes llamamientos a la "responsabilidad" de los gobernantes y cargos públicos, precisamente desde las personas más irresponsables. Luego por tanto, olvidemos este falaz, demagógico y torticero argumento, y vayamos al fondo de la cuestión. Lo que Ada Colau está sosteniendo, con absoluta lógica, firmeza, coherencia y valentía, es lo mismo que lleva defendiendo desde su etapa de activista social (en su lucha contra los deshaucios), cuando ha tenido que enfrentarse, junto con miles de personas a nivel de todo el Estado, a las injustas leyes que, por ejemplo, desalojaban a las personas de sus viviendas. Y porque ahora la señora Colau haya llegado a alcanzar las más altas responsabilidades en la corporación local barcelonesa, ¿ha de actuar o pensar de otra manera? ¿Es que hemos de exigirle a Ada Colau que deje de ser ella, que deje de comportarse como ella misma, con sus principios y sus convicciones, porque ahora sea alcaldesa de Barcelona? ¿Es que ahora ya no representa Ada Colau los mismos intereses, ni a la misma ciudadanía a la que representaba antes?

 

Los estúpidos voceros del bipartidismo, y la derecha social y mediática que les apoyan, tienen, como estamos viendo, un concepto del poder completamente corrupto en sí mismo. Porque es muy fácil llamar a la "obediencia debida" a las leyes del sistema cuando pertenecemos a la clase privilegiada, a la clase dominante, cuando disfrutamos de todos nuestros derechos, cuando nuestras necesidades básicas no peligran, cuando llevamos una vida digna y acomodada. Pero en caso contrario, ¿qué hacemos? ¿Continuamos apoyando leyes injustas del sistema, que nos recortan nuestros derechos y nuestras libertades? ¿Seguimos apoyando a un sistema injusto que nos explota y nos conduce a la pobreza y a la exclusión? Según ese punto de vista, no deberíamos constituir las "Mareas Ciudadanas" para luchar por nuestra educación, por nuestra sanidad, por nuestros servicios sociales...Según eso, no deberíamos enfrentarnos al Estado en todo aquéllo que consideremos injusto, como paralizar un deshaucio, e impedir que las personas se queden en la calle...No deberíamos entonces haber constituido los Campamentos Dignidad (en Extremadura), ni enfrentarnos a tantos casos de abusos policiales, laborales, sociales, etc. 

 

Retrocediendo en la Historia, si Ghandi o Nelson Mandela, por poner dos grandes ejemplos, hubiesen sido "obedientes sociales", poco hubieran conseguido para sus respectivos pueblos. Sólo la fuerza organizada de la sociedad civil, sólo el enfrentamiento popular y ciudadano, puede acabar con la tiranía de los despóticos Gobiernos, como tantas veces ha ocurrido en la Historia de la Humanidad. La desobediencia civil es la única fuerza que posee la ciudadanía responsable cuando quiere enfrentarse al despotismo gubernamental. Luego por tanto, es perfectamente explicable que la compañera activista Ada Colau, que es como debemos seguir viéndola, aunque ahora sea la máxima responsable municipal de Barcelona, continúe con sus planteamientos de rebeldía y de desobeciencia civil. Fueron justamente esos planteamientos los que la llevaron a destacar como una veterana activista social contra los deshaucios, y no queremos que pierda su espíritu combativo, su capacidad de reflexión, su fuerza luchadora, su motivación y su rebeldía, porque en caso contrario, ya no podría representar dignamente a la ciudadanía que precisamente la ha elegido para ello. 

 

En definitiva, hemos de estar completamente orgullosos de que, por fin, tengamos gobernantes (lo ideal sería que fuesen todos, y a todos los niveles de la Administración) que defiendan de verdad al pueblo, que sean íntegros, valientes y coherentes en sus planteamientos, y sobre todo, que no nos defrauden, y esto pasa por defender las mismas cosas cuando somos simples ciudadanos que cuando somos representantes políticos. Así que, respondiendo a la demagógica pregunta del principio, la pregunta que formulan todos los contrarios a Colau, hay que decirle que no se preocupen, que seguramente no vaya a pasar, aunque los que sí han de preocuparse son los poderosos, cuyos intereses sí peligran con la nueva alcaldesa. En palabras de la propia Colau: "Los únicos que pueden tenerme miedo son los corruptos y los especuladores". Y es que, como ya venimos afirmando de un tiempo acá, el miedo está cambiando de bando. ¡Adelante Ada, la gente decente estamos contigo!

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Published by Rafael Silva - en Política
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