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21 octubre 2015 3 21 /10 /octubre /2015 23:00

Sepultarnos entre la información forma parte del plan desinformativo. Entre la mentira y el ruido nos quedamos sin conocer la verdad

Pascual Serrano

Hemos retratado en las últimas entregas el panorama que nos muestran los medios de (des)información masivos, como correa de transmisión fundamental de un régimen, de un tipo de sociedad, de un modo de vida imperante, cuyos valores, actitudes y comportamientos, el pensamiento dominante se encarga muy bien de transmitir y de perpetuar. Hemos estudiado la tremenda magnitud y el papel crucial del sistema educativo, como germen de la inculcación de las bases de dicho pensamiento dominante a los pupilos, desde su más temprana edad. Todo lo cual conforma un panorama ciertamente desolador. En una reciente entrevista a Francisco González, el Presidente del BBVA, segundo gigante bancario del país, éste aseguraba que, fuera el color político que fuera el del nuevo Gobierno que se forme tras las próximas Elecciones Generales, debería entender, cooperar y no obstaculizar los paradigmas de la economía de libre mercado...como hemos venido comentando, detrás de estas simples palabras se esconde un terrible mensaje, un mensaje tremendo de sumisión al pensamiento dominante, y al sistema capitalista que lo ampara y acoge. 

 

Jorge Cappa lo define muy bien en los siguientes términos: "Como resumen de lo que caracteriza hoy en día a esta sociedad de consumo en que vivimos (donde se desarrollan constantemente avances tecnológicos), se puede decir, por tanto, que se producen varios fenómenos interrelacionados y que tienen repercusión en la vida y la mentalidad de la gente. Por un lado, desde las redes sociales se alienta la frivolidad y la dispersión para desviar la atención de las cosas importantes hacia lo irrelevante. Por otro lado, mediante la publicidad se genera insatisfacción con el fin de fomentar el consumo constante. Y además de esto, se produce desde los medios de comunicación una clara intención de desinformar con el fin de desorientarnos y así poder manipularnos de forma más efectiva". Creo que Cappa ha retratado a las mil maravillas el cóctel informativo-consumista-manipulador que esta alienante sociedad proyecta sobre nosotros, de forma constante. Por su parte, Armando B. Ginés, en uno de sus recientes artículos, concluye lo siguiente: "Se acepta, sin mayor espíritu crítico, que el capitalismo es el fin de la historia. Fuera de él está el terrorismo, la radicalidad, la gauche divine y los recalcitrantes e irredentos marxistas. Se asume, por ende, que el régimen capitalista sólo precisa de retoques mínimos legales, de mucha ética activista y de bastante sentido común, sin plantearse grandes proyectos a largo plazo sobre bases sociales e ideológicas distintas a las que sustentan la estructura económica de las punteras sociedades occidentales y sus émulos países emergentes". 

 

Bien, durante estas primeras 20 entregas de la presente serie de artículos, que espero esté pareciendo interesante a los lectores, hemos expuesto el panorama de los hechos, hemos realizado el diagnóstico de la situación, intentando presentar lo más completamente posible el cúmulo de factores, causas y consecuencias que proporcionan el retrato de nuestra sociedad, que alberga el pensamiento dominante, cómo se ha formado, cuáles son sus resortes de proyección, y cuál es el grado de influencia que ejerce sobre la inmensa mayoría de la población. Y como habrán podido comprobar los lectores que lo hayan seguido hasta aquí, la conclusión está clara: el poderío del pensamiento dominante es abismal, atroz, implacable, casi completo. Sólo un pequeño reducto de la población actual es capaz de poner en cuestión, de una forma razonable y razonada, sus más básicos puntales, y reaccionar y enfrentarse a ellos. Y desgraciadamente, la inmensa mayoría social permanece adormecida por él, secuestrada intelectualmente, hundida bajo sus efectos, sin capacidad de cuestionamiento ni de reacción ante el mismo. Sus perversas consecuencias se manifiestan a diario, en todos los ámbitos, en todas las edades, en todos los sectores, en todas las actividades, en todas las actitudes. Pues bien, ¿cuál es la solución? Posiblemente no haya una solución concreta y definitiva, pero a partir de la siguiente entrega de la serie, vamos a comenzar a exponer los fundamentales planteamientos que podríamos hacernos, y hacer a los demás, para poder ir, al menos, reduciendo la capacidad de influencia del pensamiento dominante. 

 

Será algo que exija buenas dosis de madurez intelectual, de valentía, de coherencia y de rigor, pero sobre todo de paciencia, para, entre todos, intentar ir abatiendo el terrible poder que el pensamiento dominante ejerce sobre la inmensa mayoría de la ciudadanía. Vamos a finalizar esta entrega con una cita de uno de nuestros autores preferidos, como es José López, de quien damos continuas referencias sobre sus escritos en los artículos que presentamos en nuestro Blog. Pues bien, en este caso, José López razona en los siguientes términos: "El día en que el sistema consiga que ya no veamos ni pensemos por nosotros mismos, entonces el sistema habrá triunfado irremediablemente. Ese día, como relataba George Orwell en su novela 1984, dos más dos serán cinco o seis o siete, o lo que nos digan que tenga que ser. Ese día, la humanidad habrá muerto. Quizás sigan existiendo seres parecidos físicamente a nosotros, pero sólo existirá una mente. Los seres de dicha sociedad pensarán todos al unísono lo que la "reina madre" determine. Ese día, la sociedad humana se parecerá a la sociedad de las hormigas. Ese día la sociedad humana habrá dejado de ser humana en el mejor sentido de la palabra. El individuo estará completamente anulado. Debemos preguntarnos si, aún suponiendo que no nos extingamos físicamente, merece la pena vivir en una sociedad como la que podría llegar ese fatídico día. Y debemos preguntarnos también si ese día no está tan lejos como parece, si realmente no nos estamos aproximando a él a pasos agigantados por nuestra actitud en el día a día. De todos nosotros depende que 1984 siga siendo una magnífica novela de ficción y no se convierta en una demoledora predicción". Yo exhorto a mis lectores a que reflexionen sobre todo ello. Continuaremos. 

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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