Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
12 noviembre 2015 4 12 /11 /noviembre /2015 00:00

Lobistas al servicio de una empresa o de un sector, PDG (Presidentes Directores Generales) de trasnacionales cuya cifra de negocios es superior al PIB de varios países en los que están implantadas, instancia cuasi estatal cuyas redes tentaculares se despliegan bastante más allá de las fronteras nacionales: toda una cohorte de individuos y de empresas que no han sido elegidos, que no rinden cuentas a nadie y cuyo único objetivo es amasar beneficios están en vías de tomar el poder y orientar la política oficial

Susan George

Habíamos entrado en el artículo anterior de esta serie en el tema del secretismo con el que se llevan a cabo las negociaciones de estos Tratados de Libre Comercio, y vamos a demostrarlo ahora con la referencia a un documento confidencial que lo ilustra, publicado recientemente por el medio Diagonal. En este documento, filtrado recientemente, la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea señala los límites para la consulta de algunos aspectos de las negociaciones que están teniendo lugar. En dicho documento, se propone la creación de nuevas salas especializadas para la lectura secreta de los diversos aspectos del TTIP que se negocian, completando las funciones de las salas de lectura del Parlamento Europeo, a las cuales sólo pueden acceder los europarlamentarios acompañados de personal de seguridad, sin dispositivos que permitan hacer fotografías o escaneados de las páginas consultadas. En el documento también se realizan amenazas veladas a los Estados miembros que permitan las filtraciones no autorizadas de los documentos en cuestión. 

 

Entre los documentos hurtados por completo al escrutinio de los miembros del Parlamento y los Estados miembro están los que recogen el resultado de los contactos con los negociadores de la Comisión Europea con los representantes de la industria (lobbies) y las actas de dichas reuniones, o las posturas que la Comisión Europea ha mantenido en algunos de los aspectos más controvertidos de las negociaciones. Sufrimos una política antidemocrática de absoluta opacidad respecto a las negociaciones, los aspectos que se someten a las mismas, las deliberaciones y sus posteriores resultados, recogidos en los documentos de debate que cada semana negociadora se emiten. Se desprecia absolutamente al conjunto de la ciudadanía, cuyas vidas cotidianas se van a ver afectadas por estos oscuros tratados, en prácticamente todas sus facetas. Y todo ello a pesar de que el artículo 128 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea dispone que toda esta información será de libre consulta por cualquier ciudadano que resida en cualquier país miembro de la Unión. Y es que los lobbies copan absolutamente las reuniones que tienen lugar desde el principio de las negociaciones, e imponen sus reglas y sus normas. 

 

Como nos informa este otro artículo publicado recientemente en el medio Diagonal, los lobbies de empresas y corporaciones, especialmente del sector agroalimentario, de telecomunicaciones y farmacéutico, son los absolutos protagonistas de las reuniones con los interlocutores de la Comisión Europea en torno al TTIP. Según un informe del Corporate Europe Observatory, en los dos primeros años de negociación del TTIP, la Comisión Europea ha mantenido un total de 597 reuniones con grupos de presión, la inmensa mayoría de ellos formados por empresas y corporaciones. Sólo el 9% de dichas reuniones tuvieron como protagonistas a diversas asociaciones o miembros de la sociedad civil, como sindicatos, colectivos ecologistas o de derechos humanos, entre otros. Y así, gigantes del sector de la alimentación (como Coca-Cola o Nestlé), entidades financieras (como HSBC), empresas del sector del automóvil (como Ford o BMW), o empresas farmacéuticas (como Roche o Novartis), así como otras transnacionales, como Repsol o Telefónica, estuvieron representadas en las negociaciones, sin respaldo para los diversos colectivos que representan al conjunto de la ciudadanía. ¿Puede considerarse justo y democrático un tratado que ignora completamente a los sectores ciudadanos? ¿Puede esperarse algo positivo del mismo? 

 

Y en cuanto a la nacionalidad, las empresas británicas, españolas, alemanas, francesas, suecas, danesas y holandesas copan la gran mayoría de las reuniones en torno al Tratado, junto a las empresas de fuera de la Unión Europea, en su mayoría estadounidenses. Por el contrario, parece ser que las empresas provenientes de la Europa del Este están siendo prácticamente invisibles en las referidas negociaciones secretas. Pero claro, más tarde o más temprano, las respuestas a nuestras preguntas comienzan a aparecer, como es natural. Los secretos, y más a estos niveles, no pueden ser mantenidos durante mucho tiempo. Y así, nos enteramos, por ejemplo, de que Bruselas admite que el TTIP permitirá a los Estados Unidos comercializar en Europa más de mil productos cosméticos prohibidos por la Unión Europea, y entonces, las piezas se van colocando en su sitio, y las preguntas comienzan a tener su explicación. Bajo el falaz argumento de "trasladar la responsabilidad al consumidor", y otros por el estilo, entraremos en esta peligrosa espiral que nos conducirá por los caminos de la absoluta desregulación de las normas y estándares que hoy día velan aún por nuestra seguridad en todos los niveles, para entrar en una absoluta selva comercial, que sólo beneficiará a estas grandes empresas transnacionales.

 

Todos estos datos dejan entrever que lo que Bruselas negocia con Washington supone tolerar el comercio de miles de bienes, productos y servicios hasta el momento vetados en el contexto europeo, dejando "a la elección del consumidor" la decisión de comprarlos, siempre que éstos aparezcan debidamente etiquetados. Un cambio que implica acabar, como ya indicamos en su momento, con el denominado "Principio de Precaución", por el que se rige la UE, y según el cual prevalecen las medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías puedan suponer un grave riesgo para la salud pública o para el medio ambiente (ahora además hemos de extrapolarlo al conjunto de los servicios públicos, y en última instancia, a los derechos humanos). Ante la duda, actualmente en Europa, prevalece la norma del veto comercial. Pero con el TTIP, esto podrá cambiar, y como estamos viendo, hay muchos actores interesados en ello. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías