Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
11 enero 2016 1 11 /01 /enero /2016 00:00

Una banca pública transparente, democrática, ética, con control social y orientada a la ciudadanía es un instrumento imprescindible para intervenir contra la desigualdad, la exclusión social y la irracionalidad del mercado

Javier Jimeno y Carlos Sánchez Mato

Y una pieza fundamental, añadimos nosotros a la cita inicial, para que los episodios de deuda desbocada a los que hemos asistido no vuelvan a tener cabida. El ejercicio de auditoría y, en su caso, de repudio de la deuda pública se hace, como estamos pudiendo comprobar, cada vez más necesario. En este artículo de Eric Toussaint recomienda textualmente que "la suma destinada al reembolso de la deuda pública no puede superar el 5% de los ingresos del Estado (después de repudiar el conjunto de la deuda ilegítima, ilegal u odiosa)", y eso fue exactamente lo que recomendó para el reciente caso de Grecia, cuyo proceso de auditoría presidió. Proceso que, como sabemos, no sirvió realmente a los intereses que debió haber servido, ya que el Gobierno de Syriza, presidido por un cobarde Alexis Tsipras, decidió, en vez de hacer caso a los consejos del Comité de Auditoría de la Deuda, y de su Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis (que había propuesto un plan alternativo de salida progresiva del sistema-euro), aceptar un humillante plan de rescate del país, aún con condiciones más indignas e inasumibles para el pueblo de lo que lo eran los anteriores. 

 

Y es que la Troika, que no entiende de chiquitas, decidió que la mejor estrategia era usar el ejemplo griego para "demostrar" al resto de países que no hay alternativa a sus postulados, y que además, aquéllos gobiernos que osen cuestionarlos, se pueden ver en serios apuros, utilizando mezquinas, ruines y miserables imposiciones a la población, como el "corralito" al que se vio sometido el pueblo griego durante más de dos semanas. En palabras de Michael Hudson, la posición de la Troika era y es: "Imponed la austeridad ahora. Más adelante hablaremos de la reestructuración de la deuda. Pero primero debéis liquidar lo que queda del sector público. Debéis rebajar los salarios otro 20% y forzar a otro 20% de vuestra población a emigrar. Sólo entonces, cuando estemos seguros de que ya no podemos sacaros ni un euro más, entonces tal vez estemos dispuestos a hablar sobre reestructurar algo de vuestra deuda. Pero en cualquier caso, nunca antes de que os hayamos quitado todo lo que os quedaba para pagar". Cualquier que hoy día tenga duda de que efectivamente éstas son sus auténticas intenciones, es que es un colosal ingenuo, o que simplemente, vive en la luna. 

 

El caso español no escapa a esta lógica neoliberal de la Troika. En nuestro país, como en todo el sur de Europa, el déficit presupuestario y la deuda pública se han convertido en elementos clave de cada PGE, para satisfacer las obsesivas directrices de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, hasta tal punto que el Gobierno (el del PP, además, de forma muy entusiasta) aplica recortes masivos para justificar su pago, y aducir razones de "saneamiento de cuentas públicas" y "ajustes presupuestarios". Es imposible, bajo esta situación, acometer, por ejemplo, un plan de inversiones en obras públicas sociales, en viviendas o en hospitales, y restituir los gastos sociales eliminados, sin repudiar y eliminar el pago de esta deuda. Desde 2008, la deuda pública española se incrementó en 650.000 millones de euros, pasando del 36% del PIB al 99% actual. Hoy en día debemos a nuestros acreedores un montante total prácticamente igual a toda la riqueza que genera el país en un año. La mayor parte de esta deuda está en manos de los bancos, del BCE y de grandes inversores nacionales y extranjeros. Y gran parte de esta deuda se generó para rescatar a los bancos quebrados, y a las grandes empresas que transfirieron al Estado sus propias deudas, en un claro proceso de socialización de pérdidas. Es, por tanto, y según la casuística y jurisprudencia presentada en artículos anteriores, una deuda ilegítima y fraudulenta. 

 

Una deuda que ata el PGE a grandes partidas de pago de intereses, y que succiona la savia vital de la economía española, transfiriendo anualmente más de 35.000 millones de euros al pago de intereses, el verdadero negocio de la deuda pública, que va a los mismos bancos e inversores que fueron salvados con dinero público. Por eso, no tenemos más remedio que repudiar el pago de, al menos, parte de esta deuda pública, liberándonos de dicho dogal, para poder atender al resto de necesidades sociales de una población ya bastante maltratada, con unos servicios públicos en claro proceso de desmontaje y de privatización. Sólo habría que respetar, devolviéndoles su dinero, a los pequeños ahorradores que no disponen de otros recursos, o que depositaron allí sus ahorros de toda una vida de trabajo. Faltaría por determinar los agentes que han de llevar a cabo todo este proceso de auditoría. Nuestra propuesta, desde la izquierda transformadora, es que este proceso ha de protagonizarlo un Comité Ciudadano compuesto por representantes reconocidos del pueblo trabajador, de los sindicatos y de los movimientos sociales más implicados con el asunto de la deuda, actores elegidos democráticamente, y con una autoridad moral irreprochable. Debemos tomar como referencia otros procesos y comités de auditoría de la deuda que se hayan formalizado en otros países recientemente, y su fin debe ser exponer documentalmente las mentiras, corruptelas, desmanes y saqueos que implicó el negocio de la deuda pública en los últimos años, y así demostrar ante el conjunto de la ciudadanía la necesidad de su repudio en las condiciones planteadas. 

 

No obstante, dicho Comité de Auditoría de la Deuda se limitará a publicar sus conclusiones cuando estén finalizadas, siendo el Gobierno de turno el responsable, a tenor de la información publicada, de tomar las oportunas decisiones al respecto, indicando los diversos tramos de deuda que se declaran impagados, en su caso, y los tramos que pueden ser objeto de renegociación y/o reestructuración. Es, por tanto, un sano ejercicio de democracia y de soberanía popular, completamente necesario, si queremos volver a tomar las riendas de nuestras propias decisiones, sin el lastre que supone la devolución de una deuda pública que no hemos generado. De ahí que todo este asunto haya sido tratado con profundidad en esta serie de artículos, porque pensamos que supone otro de los puntales fundamentales donde deben basarse las políticas socialistas del siglo XXI. El sistema-deuda globalizado ha de ser combatido por cada país, hasta que consigamos su completa erradicación, y eliminemos otra de las grandes herramientas que emplea el capitalismo mundial para atar a los países y controlarlos desde sus propias fuentes de financiación, impidiendo que puedan llevar a cabo políticas para satisfacer las necesidades sociales del conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías