Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
18 enero 2016 1 18 /01 /enero /2016 00:00

Si una institución financiera es demasiado grande como para quebrar, es demasiado grande como para existir

Bernie Sanders (Candidato Demócrata a la Presidencia de EE.UU.)

La deuda pública es un megasistema de corrupción institucionalizado

María Lucía Fattorelli (Fundadora en Brasil del Movimiento "Auditoría Ciudadana de la Deuda")

Bien, tenemos que ir cerrando ya el tema de la deuda, esperando que en los anteriores artículos, donde se ha expuesto este asunto en profundidad, haya quedado claro el auténtico objetivo del sistema-deuda mundial, y las razones por las cuales su desmontaje debe ser uno de los pilares del Socialismo del siglo XXI. Básicamente, se trata de la utilización de este instrumento (la deuda pública) como vehículo para desviar recursos públicos hacia el sistema financiero, en un claro ejemplo de lo que el geógrafo y estudioso marxista británico David Harvey ha denominado como "proceso de acumulación por desposesión". Debemos aceptar como lícitas, por tanto, únicamente operaciones donde los Estados se endeuden legítimamente y de forma sostenible, para acometer financiaciones o proyectos desde instancias gubernamentales legítimas, con acreedores legítimos, que vayan destinados de forma finalista a la satisfacción de las necesidades sociales, o a sufragar servicios públicos para el conjunto de la ciudadanía. Pero lo que vemos, no sólo en nuestro país, sino en prácticamente todos los países, es que tanto el proceso de endeudamiento en sí como el destino de los fondos utilizados no se corresponde con dichos objetivos. 

 

El hecho mismo de que los Bancos Centrales vendan siempre los títulos de deuda públicas a las mismas entidades financieras (las más grandes del mundo) ya es en sí mismo harto sospechoso. Pero no sólo esto, sino que todos los demás factores también están relacionados: los llamamientos a la mal llamada "austeridad", los ajustes presupuestarios, las "reformas estructurales" solicitadas, el creciente poderío de los mercados, la precarización del mercado laboral, las olas privatizadoras, el desmontaje del Estado del Bienestar, todo ello son flecos de la misma tela, todo ello son tácticas que obedecen a la misma estrategia general, que no es otra que una clara ofensiva del gran capital hacia el mundo del trabajo, que bajo la excusa de la crisis (provocada por el propio capitalismo), pretende corregir todas las concesiones que la clase trabajadora ha arrancado a las clases dominantes desde la Segunda Guerra Mundial. Es por ello que debemos desmontar sus razonamientos, sus excusas y sus argumentarios, y explicar de forma incansable cuáles son los verdaderos objetivos que se esconden detrás de toda esta ofensiva, una de cuyas piezas fundamentales es este sistema-deuda. 

 

Y las bases matemáticas de este sistema-deuda está bien claras. Lo que en principio aparece como una deuda generada de forma legítima, va evolucionando hacia unos niveles escandalosos, porque llega un momento en que se emite más deuda para pagar gran parte de los intereses. Y así, estos intereses se transforman en una nueva deuda que va a incidir sobre más intereses. Es decir, intereses sobre los intereses. Esto va creando una bola de nieve que va creciendo progresivamente, que genera gastos a escala exponencial, sin contrapartidas, en una clara tendencia insostenible para cualquier Estado. La deuda pública se convierte en un ciclo automático, con vida propia, que se retroalimenta sistemáticamente. Cuando esto sucede, aquéllos intereses se van a transformar en capital. Y sobre ese capital se van a aplicar nuevos intereses. Y éstos van a transformarse de nuevo en capital. Es por eso que cuando se observa la curva gráfica de la deuda, se ve que la resultante es exponencial. Está creciendo continuamente, hasta convertirse en vertical. El problema es que llega un momento en que puede explotar, convirtiéndose en deuda absolutamente insostenible. Aquí es donde no cabe otra opción que pararse, auditar públicamente los orígenes de la deuda, y tomar las decisiones oportunas. 

 

Los acreedores, de esta forma, utilizan el sistema de la deuda pública como una forma de atar a los Estados, de volverlos absolutamente dependientes de los mercados, lo que justifica que, a cambio de seguir admitiendo títulos de deuda, estos acreedores (recordemos, entidades financieras) chantajeen a los Estados, justificando así un continuo proceso de privatización de recursos públicos. Desde minimizar las prestaciones por desempleo, hasta exigir la venta de empresas públicas rentables, pasando por privatizar los servicios públicos fundamentales. El acoso a los sistemas de protección social es el precio al que los mercados venden el secuestro del país por medio de la deuda. Cuando llegamos a comprender todo este proceso, sus auténticas motivaciones, es cuando nos damos cuenta de que, en realidad, lo que las élites económicas desean es el control sobre el patrimonio público de los Estados. Se genera una deuda con ellos, y dicha deuda somete al país. El país en cuestión se ve obligado, si quiere poder financiarse, a entregar parte de su patrimonio público, en una sucesiva escalada de exigencias aberrantes e ilegítimas, claramente en contra de los intereses de la población. Y esa escalada es imparable, porque cuando queremos darnos cuenta, los acreedores (es decir, todo ese poder económico en la sombra) se ha hecho dueño de las telefónicas, de las eléctricas, de las siderúrgicas, de los medios de comunicación, y un largo etcétera, que va dejando raquíticos los recursos del Estado, es decir, el patrimonio de todos. 

 

De ahí que el proceso de auditoría ciudadana de la deuda pública se vuelva absolutamente necesario. Sólo esta auditoría puede desenmascarar todo este chantaje de la deuda, puede mostrar lo que realmente es deuda legítima, y separarlo de todo ese montaje del mercado financiero, que convierte el instrumento de endeudamiento público en una herramienta para desviar recursos, y someter al país al poder financiero, impidiendo su desarrollo socioeconómico, controlando las necesidades sociales de la población, y el disfrute de sus recursos públicos. Hemos de despertar cuanto antes de esta pesadilla, hemos de reaccionar como sociedad, y hemos de poner contra las cuerdas a esta élite económica internacional (en clara connivencia con las élites económicas locales, que también se benefician de este aberrante sistema), para exigirles la cancelación del pago de toda la parte odiosa, ilegal, ilegítima o insostenible de la deuda, y reestructurar el pago de la parte legítima de la deuda pública. De esta forma, el Estado volverá a disponer de los recursos necesarios para implementar las políticas sociales urgentes para la población, en una palabra, volverá a ser un Estado legítimo, que responde a los intereses reales de su ciudadanía. Tratado ya el tema de la deuda, continuaremos con otros temas en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías