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19 abril 2016 2 19 /04 /abril /2016 23:00

Menuda sorpresa nos hemos llevado...Resulta que (no sabemos si debido de nuevo a su afán de protagonismo) la señora Esperanza Aguirre (ya saben, la "independiente", el verso suelto, la de las ranas corruptas, la multidimisionaria, pero que no se va nunca) acaba de escribir un libro (su presentación oficial se realizará en estos días) titulado "Yo no me callo" (muy propio de ella), donde revela, atención...¡Que el PP ha perdido su ideología! ¡Ahí es nada! Y se ha quedado tan fresca, como siempre...Ah, no, pero eso no lo podemos consentir, así que tranquila, señora Aguirre, que nosotros se la vamos a recordar enseguida. No es que el partido haya perdido su ideología, es que no siempre hace lo que a Esperanza Aguirre le gustaría, y por ello ella anda tan desencantada...Aunque también es cierto que los lapsus, meteduras de pata e inconsistencias verbales de Rajoy son cada vez más frecuentes y estruendosas, como cuando dijo en el último Congreso de su partido: "...Y el que quiera irse al partido liberal, o al partido conservador, que se vaya...", como si ellos no fueran liberales y/o conservadores. Pero en fin, ya sabemos que, en el fragor de la batalla de los discursos, del gallego "non grato" en su ciudad natal se puede esperar cualquier cosa. 

 

Bueno, pues vamos a lo que vamos, que no es otra cosa que resituar a Esperanza Aguirre, informarla de la ideología de su partido (que parece que se siente la pobre un poco perdida), para que se quede un poco más tranquila. Como no podemos hacer una exposición detallada por razones de espacio, recomiendo a los lectores interesados el artículo "¿En qué consiste ser de derechas?", donde exponemos el tema con más profundidad. Aguirre en su libro, al parecer, reprocha a sus compañeros de partido que el PP haya entrado en una senda de desideologización, de lo cual responsabiliza fundamentalmente a su Presidente Nacional, Mariano Rajoy. Pero no es así. Su ideario es claro y cristalino (otra cosa es que lo escondan por motivos electoralistas), aunque terriblemente inhumano (aunque ellos aseguran que sus bases se encuentran en el "Humanismo Cristiano"), no hay que ser especialmente inteligente para asimilarlo, y se caracteriza, entre otras muchas cosas, por un neoliberalismo salvaje en el terreno económico, y por un conservadurismo a ultranza en las estructuras sociales, es decir, clases y correlaciones de fuerzas. Y por supuesto, la concepción religiosa de la vida lo domina casi todo, de ahí que discriminen a los colectivos LGTBI, que condenen el aborto, o que bendigan y justifiquen la tremenda desigualdad social que existe. Y ya sabemos, cuando las cosas se ponen muy feas, la "táctica Rajoy" consiste en lamentarse de que los demás siempre estamos sacando "lo malo" de la sociedad, pero que nos olvidamos de todo "lo bueno" que existe. Su mejor frase es: "¡España es un gran país!". 

 

La ideología del PP se basa en el mantenimiento de una estructura del Estado (surgida del régimen de la Constitución de 1978), en el fondo (las medidas concretas que se toman), pero también en las formas (es decir, los modos y maneras de gobernar, las actitudes determinadas, que podrían resumirse en el autoritarismo, la opacidad y la corrupción, que reflejan el absoluto desprecio que les merece la ciudadanía). En cuanto a la estructura del Estado, éste se basa para la ideología del PP en una serie de sagrados pilares fundamentales que hay que respetar, como son el patriarcado (que pisotea, discrimina y menosprecia a la mujer, y crea todo un sistema de valores culturales basados en la supremacía del hombre), la banca privada (que desahucia a las personas, impone paraísos fiscales y funciona en base a prácticas inmorales y especulativas), la patronal (sobre todo las grandes empresas transnacionales, cada vez con más fuerza, para imponer estructuras legales y reformas que perpetúan su impunidad y su hegemonía sobre la clase trabajadora), los estamentos del antiguo régimen franquista (como la Corona, las Fuerzas Armadas, la Iglesia Católica, la aristocracia y los grandes caciques y terratenientes, que intentan perpetuar sus privilegios y su influencia sobre el resto de estamentos), el bipartidismo (su partido y el PSOE, ambos al servicio del resto de los poderes fácticos del Estado), y los medios de comunicación (que constituyen el "cuarto poder", y que igualmente se sitúan al servicio de la propaganda mediática que el resto de los poderes fácticos necesiten, intoxicando a la opinión pública, y haciendo el juego sucio de eliminar a los enemigos de la clase dominante). 

 

Esa podría ser la estructura del Estado a nivel nacional, pero desde nuestra incorporación a la Unión Europea y al euro, hemos de destacar la otra gran estructura supranacional que nos gobierna, y que también se coloca al servicio de los mismos objetivos, como es la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). Su misión es implantar, desarrollar, imponer y vigilar el programa neoliberal en todo el ámbito de sus Estados miembro, denigrando la soberanía popular de los mismos, así como la dignidad y la integridad de sus poblaciones. Y en cuanto a las medidas concretas que se toman, responden a los principios neoliberales que las inspiran, centrándose en el adelgazamiento del Estado, en la potenciación del sector privado, en el desmantelamiento de todas las estructuras de protección social, y en minimizar todo el sistema de derechos y libertades fundamentales. De hecho, podemos afirmar sin ninguna duda que la actual Constitución de 1978 ya le viene grande al PP, y por eso se empeñan en incumplirla constantemente, sobre todo en lo referido a dichas libertades y derechos fundamentales. Como podemos extrapolar estos principios a la práctica totalidad de los servicios públicos actuales, para no extenderlo demasiado, vamos a centrar las medidas adoptadas (que responden lógicamente a su ideología) en los campos de la sanidad y de la educación públicas, y como decimos, todo lo que apliquemos a dichos ámbitos lo podemos extrapolar a los demás (justicia, igualdad, servicios sociales, cultura, etc.).

 

Bien, por ejemplo en el ámbito sanitario, las medidas adoptadas han sido resumidamente (prácticamente todas ellas por Decreto, a pesar de disfrutar de una mayoría absoluta en la última legislatura) avanzar hacia el fin de la universalidad de los servicios sanitarios, ejecutar brutales caídas del gasto público sanitario, despedir profesionales de dicho ámbito (médicos, enfermeros, PAS, etc.), recortar la cantidad y calidad de los recursos disponibles (hospitales, camas, etc.), implementar medidas de co-pago para algunos servicios (más bien de re-pago, pues el Sistema Nacional de Salud y todos sus complementos salen de las arcas públicas mediante los impuestos de todos), y diseñar progresivas alianzas de colaboración público-privadas, por ejemplo construyendo hospitales semi-privados, externalizando servicios determinados ligados a la gestión pública, y ejecutando conciertos de derivación desde el sistema sanitario público al privado. Los resultados están bien claros, y pueden constatarse en diversos estudios realizados por los sindicatos y asociaciones del sector, y se resumen en menor calidad del servicio, exclusión de determinados colectivos de la cobertura de las prestaciones, mercantilización de un derecho público fundamental, y precarización del empleo estable que existía. Ésta es la ideología del PP. Así de claro. 

 

Y por su parte, en el campo de la Educación Pública las tendencias también están muy claras, y han sido materializadas (mediante la LOMCE del ex Ministro Wert) en el último proyecto educativo del PP, masivamente rechazado por todas las fuerzas políticas y comunidad educativa, y que se basa en las siguientes características fundamentales: dar mayor peso a los centros educativos privados y concertados, recortar en todos los frentes (recursos educativos, profesorado, ratio profesor/alumnos, etc.), despido masivo de profesionales del sector, fomento del clasismo y del elitismo (disminución de becas, aumento del coste de las matrículas, derivación de las personas con más recursos económicos hacia la escuela privada, dejando la escuela pública como un elemento residual), inculcar los postulados capitalistas y neoliberales a los alumnos en las escuelas (mediante una eliminación de las asignaturas de artes y humanidades, y potenciación de nuevas enseñanzas, como las finanzas), fomentando incluso que el propio sistema educativo funcione como un negocio, es decir, sujeto a parámetros mercantilistas (selección de alumnado, publicación de ránkings, eliminación de los órganos colegiados de la comunidad educativa, etc.), centralizando las pruebas de evaluación finales por ciclos educativos, y perfilando unos contenidos educativos claramente adoctrinadores, que vayan formando al alumnado en los valores capitalistas (eliminando las asignaturas de contenido cívico, y recuperando la relevancia de la religión). 

 

La conclusión también se nos ofrece nítidamente para este ámbito: se necesita un sistema educativo no para formar y educar a personas, no para fomentar el pensamiento libre y crítico, la ciencia y la cultura, sino para formar buenos súbditos (sumisos y obedientes) del sistema capitalista. Por último, la peligrosa ideología del PP se caracteriza (al igual que el resto de partidos de su familia, tanto en Europa como en el mundo) por una exhaltación del individualismo, del consumismo extremo, por la demonización del intervencionismo público, por la libertad económica como libertad fundamental, y por la propiedad privada como derecho absoluto e inalienable, entre algunas otras cosas. En fin, esperamos que con la lectura del presente artículo (nos gustaría mucho que lo leyera, aunque mucho nos tememos que Esperanza Aguirre no consulta estos medios alternativos) hayamos aclarado la ideología del PP, y hayamos contribuido a que los que se sienten perdidos dentro de ese partido (como la señora Esperanza Aguirre, no sabemos si habrá más personas en su situación) vuelvan de nuevo a encontrar su silla. Y para terminar, decirle a la señora Esperanza Aguirre que no se preocupe, que su partido sigue respondiendo a su clásica, trasnochada, inmoral y perversa ideología, conservadora y capitalista, responsable principal del decadente mundo en que vivimos. La esperanza (en minúsculas) es lo último que se pierde: a lo mejor algún día se dan cuenta.

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Published by Rafael Silva - en Política
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