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24 abril 2016 7 24 /04 /abril /2016 23:00

Pero hay que afirmar claramente que, si hay algo obsoleto, es precisamente el neoliberalismo y el capitalismo, por cierto muy anteriores a Karl Marx y a los movimientos socialistas o comunistas. Las ideas marxistas, convenientemente actualizadas, son y serán plenamente vigentes mientras se mantengan las enormes desigualdades del capitalismo y no se llegue a un sistema infinitamente más justo e igualitario

Jordi Córdoba

He rescatado la cita de entradilla del artículo de dicho autor, "Vigencia del marxismo, vigencia del socialismo", que recomiendo a mis lectores, donde Jordi Córdoba insiste en los planteamientos que venimos realizando en estas últimas entregas. Bien, como ya adelantábamos en el artículo anterior, el Marxismo parte de un estudio de la sociedad, basado en la metodología científica, cuyos postulados fundamentales son el materialismo histórico, el materialismo dialéctico y la dictadura del proletariado. Estos tres conceptos fundamentales se complementan mediante todo lo que ya hemos contado sobre clases sociales, lucha de clases, y desigualdades. La teoría marxista se complementa también mediante algunas otras teorías y conceptos complementarios, que estamos ignorando en esta serie de artículos porque serán tratados en otras, como por ejemplo, la teoría de la nación y el Estado. Por fin, el Marxismo también se complementa hoy día con ideologías o corrientes de pensamiento de más reciente cuño, tales como el Ecologismo, el Feminismo, el Pacifismo, etc. La visión marxista actual, sin dejar de aceptar los grandes paradigmas expresados en el Marxismo clásico, debe ser crítica con él, debe replantearse algunos de sus conceptos, debe complementar y actualizar su ideario, debe refrescar sus contenidos, y debe sobre todo someter a constante evolución sus teorías y sus prácticas, como toda ciencia o teoría social viva. 

 

Sólo de esta forma podremos ofrecer y llevar a cabo nuevos intentos de instalar el Marxismo en las sociedades actuales, sin volver a cometer los errores ya cometidos por la izquierda en épocas pasadas. En palabras de José López: "Si nos agarramos a la idea de un marxismo impoluto, inamovible, estático, el marxismo seguirá impolutamente marginado, permanecerá inamovible y arrinconado, seguirá estáticamente enterrado ante las grandes masas, para beneficio de sus verdaderos enemigos: las minorías dominantes". Este extracto del autor José López pertenece a una de sus obras más interesantes, como es "El Marxismo del siglo XXI: Redescubriendo y repensando el marxismo", obra (como todas las suyas) de libre distribución, la cual recomiendo encarecidamente a mis lectores. Nosotros, al ser una obra de libre distribución, y por supuesto respetando el original, e indicando el autor y la fuente (el sitio web Rebelion.org, aunque han aparecido textos suyos como extractos o resúmenes de esta obra en muchos otros medios alternativos), vamos a tomarla como referencia para esta última parte de nuestra serie de artículos, porque nos parece, por su carácter didáctico, y por las interesantes aportaciones que realiza el autor, quizá una de las mejores obras breves sobre el marxismo actual, que además lejos de insistir en la exposición profunda de sus postulados clásicos, ofrece una versión fresca y renovada, crítica y actual sobre la ciencia marxista. Quiero por tanto agradecer a este autor la publicación de esta obra, y desde aquí, felicitarlo por sus escritos y animarle a que continúe por esta senda. 

 

En el Marxismo se parte de una concepción materialista de la Historia de la Humanidad, de la historia de las sociedades humanas a través del tiempo, por lo cual, para la dialéctica materialista, el pensamiento no determina la realidad, sino al revés, es la realidad la que determina el pensamiento. Es algo comprobado científicamente que son las propias circunstancias de nuestra vida, nuestras experiencias y nuestras necesidades, las que conforman la visión que podamos tener del mundo y de la vida. En verdad, más en concreto, mejor dicho, el materialismo dialéctico nos dice que el pensamiento forma parte de la realidad, que lo inmaterial está enraizado en lo material, que las ideas y las condiciones materiales de nuestra existencia son dos aspectos de lo mismo, dos caras de una misma moneda, están íntimamente relacionados, aunque, en última instancia, todo viene determinado por lo material. Sin materia no hay ideas. Pero las ideas también fluyen en lo material. Aunque cronológicamente hablando el materialismo histórico precedió al dialéctico, éste completó a aquél hasta convertirse en su base. Aquí estamos más o menos de acuerdo, porque nos parece que es la mejor teoría para exponer, explicar y comprender no sólo la Historia de la Humanidad, sino también la relación del Hombre con su contexto natural, con la naturaleza, y con los medios de producción. 

 

En la concepción de la dialéctica materialista las ideas y las condiciones materiales de existencia no están separadas de manera estanca, no se oponen las unas a las otras (como así lo estaban en el modo de pensar metafísico), sino que ambas forman parte de la realidad, son dos formas en que ésta se expresa. En el pensamiento metafísico están separadas y confrontadas, son independientes. En el pensamiento dialéctico están íntimamente relacionadas, conforman un todo, estipulando el materialismo dialéctico que la base de todo es la realidad física, material. Las garantías por tanto de su validez son múltiples. Porque cuando una teoría es capaz no sólo de explicar el presente o el pasado, sino que, además, permite entrever el futuro, es que, entonces, muy probablemente, es válida. Una teoría científica que explica satisfactoriamente la realidad y que incluso la prevé mejor que otras teorías o modos de pensar, ha de ser forzosamente considerada como la mejor. Esto es la esencia del método científico. En la ciencia la realidad es la que manda, ésta es la que lleva a cabo la selección natural de las mejores ideas, de las teorías más acabadas, completas y perfectas, aquéllas que mejor concuerdan con la práctica, con lo observado real y empíricamente. 

 

El materialismo histórico nos dice que las condiciones materiales de existencia concretas son las principales causas de los acontecimientos, pero no las únicas. Dice que el factor más importante para explicar la historia es el económico, ¡pero no el único! En general, el materialismo dialéctico dice que las ideas son muy influidas por las condiciones de existencia materiales, pero no dice que éstas sean las únicas que influyen, sino que son las que más influyen. Y así, la forma que cada cual tiene de pensar viene muy influida por sus circunstancias, personales y materiales, por su vida pasada, por sus experiencias, por la clase social a la que se pertenece, por las experiencias vitales concretas, por el país donde se reside, por el contexto social donde se vive, por el momento histórico que nos toca vivir (el pueblo de Madrid de la época de Felipe IV seguro que no pensaría igual que el pueblo actual de Madrid), incluso por las condiciones físicas (una personas sorda o muda pensará de forma distinta a otra), etc. Todos estos factores nos determinan (aunque insistimos, no son los únicos) en nuestra forma de vivir, en la visión que tenemos de nuestra existencia y de la existencia de los demás, y por tanto, nos determinan la forma de pensar, de entender y hasta de sentir.

 

Y así, nuestras concepciones de la vida y del mundo, de nuestros semejantes, y los comportamientos y actitudes que desarrollamos a lo largo de nuestra vida están determinados por todos esos factores, aunque no son los únicos. La dialéctica dice que lo material influye en lo inmaterial, que lo tangible influye en lo intangible, que aquéllas cosas que yo puedo ver, tocar, oír, sentir, determinan el contexto de mis ideas y de mis pensamientos. Pero al revés también. El materialismo marxista dice que lo material influye más en lo inmaterial que al contrario. El método marxista, esto es, la combinación del materialismo y de la dialéctica, el materialismo dialéctico, nos dice que los acontecimientos ocurren en primer lugar por la existencia de causas materiales concretas, de fenómenos físicos concretos, debidos a cierto contexto, es decir, por el concurso de diversas circunstancias. Pero también nos dice que hay una interrelación mutua entre las ideas y sus aplicaciones prácticas. Si usamos el método marxista no podemos obviar ambas cosas. Cualquiera de los dos extremos, recurrir sólo al contexto o sólo a las ideas, atenta contra el método marxista. El primero contra la dialéctica. El segundo contra el materialismo. El principal legado del marxismo fue su método y su espíritu científico. Continuaremos en siguientes entregas. 

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Published by Rafael Silva - en Política
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