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7 abril 2016 4 07 /04 /abril /2016 23:00

Continuando con el tema de los bebés robados, que habíamos iniciado en la entrega anterior, hay que destacar el hecho de que este negocio se había convertido (después de su inicial etapa exclusivamente ideológica) en una prometedora industria, que requería más y más niños procedentes de todo tipo de familias, para que pudiera continuar. Las madres legítimas eran vilmente engañadas, bajo cualquier pretexto médico, y los niños y niñas eran entregados a otras familias, que pagaban muy bien por el bebé entregado. En la mayoría de los casos se convencía a los padres que querían ver el cadáver de su hijo o hija, argumentado que iba a ser un proceso muy traumático. Como mucho, se les permitía presenciar un entierro a cajón cerrado. Se les animaba diciendo que eran jóvenes, que pronto podrían tener más hijos, e incluso se estimulaba hormonalmente a las madres para que volvieran a quedar embarazadas pronto. Todo ello se ejecutaba con la mayor impunidad, amparados por un régimen que había permitido y amparado estas macabras prácticas. 

 

Durante años se fue formando, por tanto, una auténtica red delictiva y criminal, consagrada a estos actos de perversión moral, y en la que participaban religiosos/as y personas pertenecientes al Opus Dei con un "modus operandi" determinado y concreto. Y todo esto no comenzó a salir a la luz pública hasta comienzos de este siglo, concretamente en el año 2002, cuando se estrenó el primero de una serie de documentales que dirigieron Montserrat Armengou y Ricard Belis, que llevaban por título "Los niños perdidos del franquismo". La publicación de estos documentales causó un shock social impresionante, y fue un pistoletazo de salida para que surgiera toda una pléyade de movimientos sociales, de organizaciones y de colectivos de apoyo a estas familias víctimas del robo de sus bebés. Y a raíz de ello, como es lógico, mucha gente comenzó a recordar cosas de su pasado que habían quedado en la sombra, que no comprendían, o a lo que no le habían dado nunca una explicación convincente. Muchas personas empezaron a buscar sus orígenes, a preocuparse de su pasado. Y comenzó el estallido de casos, que también comenzaron a organizarse en plataformas, y a buscar amparo legal y protección pública. 

 

Pero la gran pregunta es...¿Por qué no se cuenta con total apoyo oficial para investigar estos crímenes, descubrir y juzgar a los culpables, y restituir la dignidad a las víctimas? Para explicarlo, hemos de volver sobre un tema que ya hemos abordado en otros muchos artículos, que no es otro que la inmodélica Transición a la "democracia" española, después de la muerte del dictador. Y hemos de comprender que lejos de su carácter impecable que intentan vendernos desde las clases dominantes, se impuso un modelo de transición, promoviendo un punto de equilibrio interesado entre la estabilidad del antiguo régimen y sus prácticas fascistas, y el proceso de cambio y apertura hacia un sistema democrático de bajo nivel, de baja intensidad, donde pervivieran aún las fuerzas vivas y los poderes fácticos procedentes de la dictadura. Mirándolo desde este punto de vista, es lógico deducir que la forma en que fue planteada la Transición impidió un verdadero desmontaje de la dictadura. Y por ello, aún vivimos sumergidos en un post-franquismo económico y social muy potente. Aún seguimos dominados y controlados por los familiares y descendientes de políticos franquistas, y aunque las nuevas generaciones sean ideológicamente más aperturistas, acaban copando todos los lugares estratégicos de decisión política, económica, administrativa, judicial y de los medios de comunicación y grandes empresas. El control de las clases dominantes y de sus estamentos de poder es aún muy fuerte. Con lo cual, una posible revisión profunda de nuestro pasado, al modo en que lo han hecho otros países, sigue siendo aún un tema tabú en nuestra sociedad. 

 

Pero no es sólo esto. Seguimos incumpliendo con total descaro leyes, convenios, tratados y normas internacionales (sobre derechos humanos, sobre torturas, sobre memoria histórica, etc.), y aquí no pasa nada. Nos han sancionado un montón de tribunales y organismos internacionales, pero nuestros gobernantes ignoran todas sus sentencias. Y esta es la explicación de que (al igual que por ejemplo para los deshaucios), las autoridades y las administraciones se tomen pocas molestias en garantizar los derechos humanos, criminalizar a los culpables, e impartir justicia para las víctimas. Y a estas alturas, desgraciadamente, vivimos en una sociedad que aún no ha llegado a comprender que no podemos tener democracia si tenemos a gente enterrada en fosas comunes, en las cunetas, si tenemos a miles de ciudadanos que aún siguen buscando su identidad, si la gente es torturada impunemente en dependencias policiales, si la gente es detenida, procesada o encarcelada por defender los derechos humanos, la paz o la justicia, o si no se les garantiza a las personas la satisfacción de sus necesidades básicas. No podemos hablar de que disfrutamos de un sistema democrático si aún poseemos todas estas carencias sociales. 

 

Pero volviendo a los robos de bebés durante la dictadura, hay que completar el asunto, pues algunas organizaciones, como Women's Link Worldwide, han presentado ante la jueza argentina que tramita la querella contra los crímenes del franquismo, para que incluya los cometidos contra las mujeres por razón de género, donde también encuadrarían el robo de sus hijos e hijas. Esta organización es una ONG que actúa como observatorio de justicia de género, usando el poder del derecho para promover un cambio social que favorezca los derechos de las mujeres y de las niñas, sobre todo de aquéllas más vulnerables. Y es que, durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, las mujeres sufrieron distintas formas de violencia, tales como violencia sexual, torturas, robo de sus bebés, rapado y purgas con aceite de ricino, además de todo tipo de torturas psicológicas y procesos de aislamiento y separación de sus familias. La ONG Women's Link indica textualmente en el dossier de la querella: "Estos crímenes contra las mujeres comportaban un castigo hacia sus familias, ya que dentro de la ideología franquista la familia suponía un valor fundamental, era lo que organizaba a las sociedades y la garante de la familia era la mujer. La dictadura de Franco supuso un importante retroceso para los derechos de las mujeres españolas porque el régimen dio marcha atrás a todas las reformas y cambios que habían conseguido las mujeres en temas de igualdad, emancipación y ciudadanía hasta la fecha". Existía incluso lo que se denominaba como el "delito consorte", que expresaba la relación de familiaridad (esposas, hermanas, etc.) con hombres ideológicamente contrarios al régimen. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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