Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
27 junio 2016 1 27 /06 /junio /2016 23:00
La transmisión del pensamiento dominante (39)

La clase dominante nos quiere estúpidos y el proceso de convertirse en estúpido comienza con la clase dominante

Peter Linebaugh

En la entrega anterior ya desmontamos toda la falacia que se escondía detrás de la "imperiosa" tarea de reducir el déficit público, pero además, esta tarea también se acompaña de otro terrible objetivo a cubrir, como es el pago de intereses de nuestra deuda pública, que ya representa prácticamente la misma cantidad que nuestro producto interior bruto (PIB), incluso lo ha superado recientemente, es decir, el conjunto de la riqueza que todo el país produce durante un año. La partida de pago de los intereses de la deuda se está comiendo actualmente más de un tercio de nuestros Presupuestos Generales del Estado (PGE), así que, entre un objetivo y otro, es decir, entre los recortes sociales necesarios para reducir el déficit público, y la imposibilidad de dedicar recursos presupuestarios para atender a los servicios públicos (sanidad, educación, etc.) porque los necesitamos para pagar los intereses de la deuda (esto último además reconocido constitucionalmente mediante la reforma del artículo 135 de la Constitución, en el verano de 2011, llevada a cabo en 48 horas sin consulta popular mediante un acuerdo exprés PP-PSOE), el resultado es bien conocido: se va instalando una sociedad criminal, antidemocrática, privatizada, precarizada, segregadora, injusta, antisocial, desigual y patética, que nos deja sumidos en la más absoluta barbarie social. Y todo ello bajo excusas perfectamente "legales", que no son más que decisiones y argucias políticas, trampas que el pensamiento dominante nos pone, para justificar sus oscuros y aberrantes intereses. 

 

Pero continuemos relatando los terribles efectos de esa mal llamada "austeridad": Por una parte, se facilitan y abaratan los despidos, con lo cual el desempleo aumenta considerablemente. Y mientras se grita como un mantra a los cuatro vientos y a bombo y platillo que el gran "objetivo nacional" es la creación de empleo, se oculta que el sistema capitalista y neoliberal necesita siempre una tasa de desempleo significativa, para conservar el control sobre la clase trabajadora. De esta forma, la clase trabajadora estará más disciplinada, guiada por el miedo a perder su puesto de trabajo. A su vez, y todo ello bajo el "santo grial" de la austeridad, se va reduciendo el sector público, se cierran y desmantelan empresas públicas, se refunden empresas, se adelgaza y minimiza lo público, llegando incluso a despedir a personal laboral e interino de las propias Administraciones Públicas. Al gran capital no le interesan los trabajadores con derechos, así que el sector del empleo público es uno de sus grandes objetivos a batir. Véase por ejemplo este artículo que relata la enorme cantidad de empleo público que se ha destruido durante los últimos cuatro años. Por último, van atacando el carácter público, gratuito y universal de los servicios que prestan las Administraciones, y abriéndolas cada vez más al sector privado, es decir, favoreciendo en diversos modos y grados su privatización, que ellos denominan bajo otros eufemismos, como "externalización". Y así, servicios públicos fundamentales, puntales básicos del Estado del Bienestar, como la Sanidad o la Educación, son progresivamente privatizadas, para que entre en ellos no sólo el capital privado, sino también la propia filosofía mercantilizadora del pensamiento dominante, desde el punto y hora en que dichos servicios se convierten en negocios. Y todo ello, insistimos, bajo la falsa bandera de la "austeridad". 

 

Como vemos, una (casi) perfecta maniobra, orquestada desde las más altas Instituciones y Organismos Internacionales (en complicidad con las Instituciones nacionales, como el Banco de España, la CNMV, las Cámaras de Comercio, etc.), que participan todos ellos de los dogmas del pensamiento único. De ahí que cada paso que nuestros gobernantes dan en esta dirección, es felicitado, jaleado y apoyado públicamente por los dirigentes y máximos representantes de dichas Instituciones. Seguro que la instauración de medidas como el reparto del trabajo, una banca pública, una renta universal, una reforma empresarial, la migración a otro modelo productivo, o la nacionalización de las grandes empresas que gestionan los sectores estratégicos de la economía, en vez de ser aplaudidas por dichos gendarmes del capitalismo internacional, serían vilmente atacadas. Es más: serían seriamente criticadas, saboteadas, y duramente reprimidas, por muchos argumentos a favor que pusiéramos encima de la mesa, sólo por ir en contra de las tesis del pensamiento dominante. Es lógico por tanto que cuando escuchamos la palabra "austeridad", con lo que llevamos andado, se nos ponga la piel de gallina. 

 

Pero esto no es austeridad. Esto es un cruel ejercicio de aniquilación y explotación de la clase trabajadora, una infame transgresión de la soberanía y de la democracia, una vil transferencia de rentas desde el ámbito público al privado, que nos está conduciendo a un panorama de neoesclavitud en el siglo XXI. Ya no puede hablarse en propiedad sobre clase trabajadora, sino del precariado (evolución del antiguo proletariado), o simplemente, de los nuevos esclavos de nuestro siglo. La clase dominante (usando esa peligrosa herramienta que es el lenguaje, al que le dedicamos ya un profundo estudio durante las primeras entregas de esta serie) ha tomado un concepto solemne, auténtico y riguroso, y lo ha pervertido, lo ha prostituido, en aras de convencer a la inmensa mayoría social de que todas esas medidas eran buenas. Porque como decimos, la verdadera austeridad es otra cosa. La verdadera austeridad proclama justamente todo lo que más atrás, y en artículos anteriores, hemos venido aconsejando. Es decir, vivir con lo primordial, vivir decentemente, consumir lo imprescindible y hacerlo responsablemente, producir lo justo para que la Humanidad pueda vivir dignamente, respetar los equilibrios naturales, disfrutar de los servicios públicos de forma mayoritaria, redistribuir la riqueza, repartir los beneficios que nuestra sociedad genera, aumentar la equidad y la justicia social, cohesionar a la sociedad, no nadar en la abundancia, no someter al planeta a un ritmo desenfrenado, no enloquecer ni destruir el hábitat natural, no explotar a las personas ni a los animales, eliminar las desigualdades, y un largo etcétera. Todo esto es la auténtica austeridad. 

 

Austeridad por tanto es eliminar la opulencia. Trabajar para vivir y no al contrario. No aspirar ni poseer más ambiciones que la satisfacción de nuestras necesidades básicas y elementales. Austeridad es no legitimar el poder de los poderosos. Austeridad es controlar la producción, la distribución y el consumo, regirnos por otros parámetros sociales y morales. Todo ello es austeridad. Escapar de la filosofía del despilfarro y del derroche. Austeridad es disfrutar de una economía racional y estable, tranquila, lejos de los avatares de los locos e insaciables mercados, es respetar por encima de todo los derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza, es decir, volver a recuperar los equilibrios humanos, sociales y naturales que hemos ido perdiendo bajo el capitalismo. Austeridad es satisfacer las necesidades de la gente, renunciar al mercadeo con ellas, y a nivel personal, llevar una vida austera significa llevar una vida simple, básica, elemental, equilibrada, ordenada, en armonía, lejos de extravagancias ni excesos, acorde con unos pensamientos y unas ideas donde predominen el cultivo a los bienes comunes, imprescindibles, necesarios, vitales, justos, donde se valore la cooperación, la igualdad, el respeto a la democracia, a la justicia y a la equidad, la solidaridad, la convivencia en comunidad. Una sociedad austera es aquélla que garantiza a todos sus miembros por igual el respeto a sus derechos, que no deja tirado a nadie, que garantiza para todos unos mínimos públicos vitales, universales y de calidad. Como vemos, justo lo contrario a los modelos de sociedad donde nos conduce el pensamiento dominante. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Psicología
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías