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5 junio 2016 7 05 /06 /junio /2016 23:00
Autor: ARTSENAL

Autor: ARTSENAL

El republicanismo democrático sostiene que la comunidad política debe asegurar que la existencia material de todos los ciudadanos esté políticamente garantizada. En consecuencia, debe proporcionar a todos los ciudadanos un determinado conjunto acordado de recursos materiales que les otorgarían las mismas condiciones de independencia material y cívica y de protección contra injerencias arbitrarias, como las que disfrutan los miembros pudientes de la sociedad

Julie Wark

Nos detendremos en explicar y aclarar el significado de la máxima socialista ya enunciada en el artículo anterior, que decía: "De cada cual según sus capacidades, a cada cual según su aportación". Esto significa básicamente que el socialismo busca que cada cual reciba el producto de su trabajo, pero además, de forma sensible a sus necesidades. Por ello el socialismo ha de preocuparse de redistribuir la riqueza de una forma más justa, para que haya riqueza para todos, y no como en el capitalismo, donde mientras unos nadan en la abundancia, otros están debajo de los umbrales de la pobreza. Es decir, el socialismo busca, entre otras cosas, una filosofía basada en el reparto, tanto del trabajo como de la riqueza. Al perseguir una sociedad donde todos tendrán más posibilidades de trabajar, cada uno trabajará menos, el trabajo podrá repartirse mejor, y la jornada laboral podrá disminuirse notablemente. El socialismo busca que cada cual reciba por lo que aporta, procurando que todos aporten igual, o lo más parecido posible. En el socialismo el derecho de los productores es proporcional al trabajo que han realizado. La igualdad aquí consiste en que se mide a todos por el mismo rasero, esto es, por su trabajo. Se aleja por tanto y de este modo el fantasma de las grandes desigualdades sociales. 

 

Pero es evidente que el socialismo tendrá aún ciertas rémoras del capitalismo. De ahí que muchos autores hayan inventado otros términos estaduales, para referirse a estas etapas, tales como postcapitalismo, o postneoliberalismo. Es decir, una etapa (que se supone intermedia, a no ser que involucione hacia etapas capitalistas, como de hecho está ocurriendo en algunos países, porque las correlaciones de fuerzas aún no están bien definidas, y la gran burguesía intercepta cada intento de migrar hacia modelos socialistas) que renuncia a los postulados puramente capitalistas, pero que aún conserva y sigue dependiendo de algunos de sus agentes. La lógica del capitalismo está tan implantada en nuestros días en nuestras sociedades, y además lo está de forma tan globalizada, que el abandono de los postulados capitalistas no es tan fácil, ni es cosa de un día para otro. Por tanto, llevará cierto tiempo desprenderse del lastre del capitalismo. Por otra parte, a un país individual, de forma aislada, le costará mucho más trabajo abandonar los dogmas capitalistas, y comenzar una nueva andadura socialista, que si lo hace de forma integrada con terceros países, mediante bloques, alianzas o tratados de colaboración mutua. Sobre todo porque los grandes agentes del capitalismo transnacional, fundamentalmente el imperialismo norteamericano y las grandes empresas multinacionales, estarán continuamente poniendo palos en las ruedas de dicho proceso. Véase como perfecto ejemplo los Golpes de Estado de todo tipo, y los intentos por cualquier forma de desestabilizar y derrocar a los gobiernos postneoliberales o socialistas de América Latina. En este artículo desarrollamos a fondo esta problemática

 

En el socialismo, el ciudadano/a, es decir, el trabajador o trabajadora, es reconocido en base a su capacidad, no en base a la suerte, a sus propiedades, a su herencia, a sus apellidos, o a las posesiones que tiene al nacer. Cada persona recoge el fruto de su propio trabajo, y no el de las generaciones pasadas, pero aún si no puede (desempleo, discapacidad, etc.) o no desea trabajar según los modelos y actividades considerados socialmente "rentables", o bien durante los períodos de tiempo donde abandone temporalmente su actividad laboral, el socialismo nunca dejará a esa persona en la estacada, sino que siempre estará protegida, ya que el sistema se asegura (mediante esa filosofía del reparto) de que todo el conjunto de la ciudadanía posee los recursos básicos para desarrollar una vida digna. En el socialismo, por tanto, no existen los pobres. No caben medidas de erradicación de la pobreza, simplemente porque no hay pobreza. Aún se mantendrán ciertos niveles de desigualdad, pero se erradicarán los desfases y desniveles aberrantes del capitalismo, donde como estamos viendo, al lado de auténticos ricos y poderosos, subsisten y malviven como pueden personas a las que el sistema abandona a su suerte, y no cubre ni sus más mínimas y elementales necesidades. Bajo el socialismo, los golpes de suerte (buscados tan ansiosamente mediante instrumentos diseñados socialmente para ello, como los juegos y las loterías), la herencia, o las posesiones o propiedades que las personas puedan llegar a tener, dejarán de protagonizar su destino. 

 

Explicadas las bases fundamentales del Socialimo del siglo XXI (al menos en lo que nosotros entendemos que debe ser), y salvo algunos temas puntuales en los que no hemos profundizado porque los dejaremos (dada su entidad) para series de artículos independientes, llegamos ya a la fase, etapa, ciclo o era (como la queramos llamar) comunista o Marxista. Esta fase constituye sin duda el escalón más evolucionado. De hecho, el Comunismo va mucho más allá. Busca y persigue liberar a los seres humanos de sus limitaciones en cuanto a sus capacidades. Busca dar al individuo en base a sus reales necesidades, y no en base a su capacidad. El Comunismo representa un paso más en la búsqueda de una sociedad más justa, es decir, más libre. Busca liberar al ser humano de sus defectos, de sus debilidades, de sus desigualdades naturales, de tal forma que una persona con menos capacidad pueda satisfacer igualmente sus necesidades que otra más capaz, de tal forma que todas las personas, con distintas capacidades y distintas necesidades, se vean completamente satisfechos en todos sus planos. El comunismo busca garantizar la supervivencia de todos los seres humanos. El comunismo llega todavía más lejos que el socialismo, buscando erradicar el propio concepto de propiedad, el cual es en verdad el verdadero origen del mal, esa manzana mordida y envenenada que hizo que la Humanidad haya sido expulsada del paraíso (hablamos en términos metafóricos, como es evidente). Pero el comunismo no busca quitarle a la gente lo que es suyo, lo que siente suyo, sino que busca que la gente no necesite poseer, que sienta que nada es de nadie, que comprenda que todo es de todos. 

 

El Comunismo busca llevar a la práctica este nuevo axioma: "De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades". Como vemos, es ligeramente distinto del axioma socialista, porque su filosofía ha sido perfeccionada y refinada. Y es que en el Comunismo se aspira a tal grado de desarrollo, a tal estado material y espiritual, que los individuos satisfacen todas sus necesidades independientemente de su capacidad para hacerlo, incluso independientemente de cuáles sean sus necesidades. En palabras de José López: "El Comunismo es el paraíso perdido, el paraíso recuperado". Bajo el comunismo, por tanto, la sociedad humana será, por fin, realmente humana, abandonará la animalidad de la que proviene. Con el comunismo la sociedad humana será por fin realmente sociedad, la comunidad humana será por fin una auténtica comunidad, posibilitará la convivencia armónica entre los humanos. Con el comunismo el ser social, al fin, se realizará socialmente. La vertiente social de los humanos encontrará bajo el comunismo sus auténticos mimbres, y su más ansiada meta. El ser social realmente llegará a ser. El comunismo es la meta de toda sociedad humana. Es el mayor hito social que podemos alcanzar. Por supuesto, las poquísimas experiencias históricas que se han registrado de auténtico comunismo han sido abortadas por las armas (como la Comuna de París de 1871), y su alcance geográfico ha sido muy limitado, pero no dejemos que los detractores nos conculquen su engañosa idea de que tal estadío social, el comunismo, es una utopía inalcanzable. Continuaremos en siguientes entregas. 

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Published by Rafael Silva - en Política
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