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12 junio 2016 7 12 /06 /junio /2016 23:00
Autores: Iñaki y Frenchy

Autores: Iñaki y Frenchy

Una comunidad superior de hombres y mujeres libres, como expresión del único género humano, permeada de auténticos valores universales, será imposible mientras exista un sistema societario con propiedad privada de los medios de producción, clases sociales y lucha de clases, con Estado y con las más diversas formas de enajenación, que producen y reproducen la explotación y la dominación de los seres humanos

Camilo Valqui

Como ya introducíamos en el artículo anterior, la sociedad comunista es una sociedad más cohesionada, más armónica, más pacífica, más libre, más justa, más próspera, más segura, más estable (por tanto más duradera), porque es realmente la sociedad, el culmen de ella, porque supone el fin del camino del primitivismo a la civilización, es decir, a la vida en sociedad, a la vida en comunidad, en una sociedad inteligente, en grandes sociedades. Bajo el comunismo la lucha de clases desaparecerá, pero no la propia sociedad que, por fin, merecerá tal nombre. El Estado tal como lo conocemos hoy, es decir, como un instrumento burgués y clasista, al servicio de las élites dominantes, también desaparecerá, pero no el propio Estado (el cual, indudablemente, asumirá otras formas, evolucionará también con la propia sociedad), pues la sociedad necesitará seguir organizándose, y el Estado será fiel reflejo de ella. En esto discrepamos de otras visiones de otros pensadores que afirman que el Estado se extinguirá, tal y como proclamó Carlos Marx, pero no pensamos que ello ocurra ni deba ocurrir. Y así, la explotación dará paso a la verdadera organización. El dominio a la colaboración. La competencia, es decir, el egoísmo, a la solidaridad. El individualismo será reducido a la mínima expresión, pues ya no será necesaria la lucha individual por la supervivencia. El Hombre se verá liberado de su lucha individualista. La solidaridad y la cooperación supondrán el relevo del egoísmo. 

 

O dicho de otra manera, el exceso de egoísmo se transformará en solidaridad, por mor de la conversión de la cantidad en calidad. El exceso de egoísmo llevará a la humanidad a resolver el famoso dilema que planteara Rosa Luxemburgo: "¡Socialismo o barbarie!". El egoísmo, el motor de la supervivencia en la vida animal, y en su transición a la vida civilizada, dará paso a la solidaridad, el motor de la supervivencia en la vida civilizada, es decir, social. La guerra, sustentada en el egoísmo, dará paso a la paz, sustentada en la solidaridad. No es muy difícil imaginarnos que en tal sociedad los individuos podrán intercomunicarse a un nivel jamás realizado, pues la solidaridad aumentará la empatía. Ni tampoco es muy difícil imaginarnos que en tal sociedad el desarrollo de la inteligencia se disparará, causando en el tiempo un notable aumento de nuestras capacidades cerebrales. Puede que a algunos lectores este retrato que estamos haciendo de la sociedad comunista les parezca algo irreal, ilusorio o utópico, pero estamos firmemente convencidos de que será así, pues lo estamos explicando y fundamentando desde las bases del método científico. El Hombre pondrá fin a sus creencias sobrenaturales, que han sido la causa de gran parte de su alienación, dejando de lado las religiones y la superchería, y centrándose en las capacidades humanas para crear y sostener una sociedad realmente evolucionada y justa. 

 

Bajo el comunismo existe tal abundancia de bienes, que el concepto de propiedad privada pierde todo su sentido, pues la propiedad surge de la necesidad de acceder a lo que no es abundante, a lo que no es fácilmente accesible. No así el concepto de propiedad social, y de acceso compartido y colaborativo, que bajo los mimbres de la sociedad comunista se verán enriquecidos. De esta forma, nadie aspira a poseer lo que es abundante, lo que es accesible a todos. Por ejemplo, si viviéramos en una comunidad donde todos tuviéramos acceso a los árboles frutales durante todo el tiempo, y con el paso del mismo, seguro que a nadie se le ocurriría reivindicar la propiedad sobre "sus" plátanos o sus naranjas, porque simplemente, siempre estarían accesibles. O por ejemplo, a nadie se le pasa por la cabeza poseer el aire, reivindicar su propiedad, precisamente porque sabemos que está accesible para todos. Sin embargo, en el capitalismo, se aspira incluso a poseer lo que en principio es abundante, ya sea haciéndolo escaso, ya sea dificultando su acceso. En la actualidad, por ejemplo, ya tenemos gran cantidad de montes y playas privatizados, y nos parece una barbaridad, precisamente porque hemos entendido desde siempre que esos bienes debían ser comunes, debían pertenecer a todos, o si se quiere, no debían pertenecer a nadie en concreto. Cuando surgió el excedente de producción en la sociedad humana, apareció la propiedad privada. Dicho excedente, al no ser abundante, fue acaparado por ciertas minorías, que lo hicieron, además, inaccesible. 

 

En la sociedad primitiva, la única riqueza disponible era la propia naturaleza, y al ser esta riqueza abundante y fácilmente accesible, el ser humano no sentía la necesidad de poseer nada. De hecho, ese comunismo primitivo fue el sistema mediante el cual la humanidad vivió durante milenios. Cuando dicho excedente de la riqueza producida por la humanidad supere cierto umbral, cuando se alcance la abundancia, y cuando ésta sea accesible a toda la sociedad, para lo cual deberá ser controlada por toda ella (de ahí la importancia de una democracia plena), la propiedad privada se extinguirá. Pero siempre que la sociedad sobreviva y sea en conjunto dueña de sí misma. Actualmente estamos cada vez más cerca de cumplir la primera condición: somos ya capaces de generar mucha riqueza. Pero aún estamos lejos de la segunda condición: la gran riqueza generada es acaparada por unos pocos, no es puesta a disposición de toda la sociedad, no es accesible a toda ella. Al diluir el concepto de propiedad privada estamos diluyendo también el propio concepto de propiedad, porque sólo puede uno poseer cuando el otro no lo hace, cuando simultáneamente se posee a uno y se desposee a otro. Las comunidades primitivas no conocían lo que era la propiedad, más allá quizá de unos pocos bienes muy personales, por razones sentimentales, y quizá ni siquiera eso. Por consiguiente, dichas sociedades no conocían el dinero. El comunismo del futuro abolirá el dinero, en el sentido mercantilista que hoy posee. Las únicas monedas que podrán existir serán monedas sociales de intercambio, como especies de resguardos entre intercambios de actividades y garantías. De hecho, existen ya en el mundo cientos de monedas sociales que están vigentes en pequeños territorios, y que cumplen perfectamente esa función. 

 

Asímismo, el mercado desaparecerá. No tienen sentido los mercados, si estamos diciendo que el comunismo es el reino de la abundancia. Y quien dice abundancia no dice derroche. Quien dice abundancia dice libertad. Libertad material de existencia, para no tener que depender del permiso de otros para poder sobrevivir. Libertad de pensar, sentir y vivir como cada cual quiera. Libertad de realizarse en el pleno y absoluto sentido de la palabra. Porque cuando la riqueza es abundante y accesible a todos, entonces tenemos comunismo, entonces comienza el reino de la libertad. Y cuando se es más libre, también se es más feliz. Las tribus primitivas indígenas que han sobrevivido hasta nuestros días se han caracterizado (y esto es algo que ha sorprendido a los antropólogos) por ser más felices, precisamente porque se sentían libres, porque vivían en un verdadero régimen comunista (tan lejos del estalinismo, o del falso comunismo chino, que nos ponen continuamente como espejos los detractores del verdadero comunismo). El comunismo es el reino de lo común, donde todo lo necesario es accesible a todos. Y lo que es común no puede ser poseído. El comunismo es el fin de toda propiedad privada (pero insistimos, eso no quiere decir que un régimen comunista vaya a expropiar todos los bienes de empresas y familias), es decir, el fin del concepto de propiedad. El comunismo "civilizado" se diferenciará de ese comunismo de las tribus primitivas en cuanto a que será el resultado de la abundancia de excedente productivo, y no de su ausencia. O bien, dicho de otra manera, la abundancia en la que se sustentaba el comunismo primitivo provenía directamente de la naturaleza, la propia naturaleza virgen era la única fuente de abundante riqueza. La abundancia en la que se sustentará el comunismo del futuro será la obtenida indirectamente de la naturaleza, será la naturaleza manufacturada y no la propia naturaleza. Pero dicha manufactura, al no tener que responder a parámetros mercantilistas, al no tener que responder a los principios y valores capitalistas del máximo beneficio, no será expoliada ni saqueada, sino que será respetada y usada para el beneficio del hombre y del resto de los animales, respetando los equilibrios naturales. Finalizaremos la serie en la próxima y última entrega.

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Published by Rafael Silva - en Política
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