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24 julio 2016 7 24 /07 /julio /2016 23:00
Autor: Josetxo Ezcurra

Autor: Josetxo Ezcurra

La figura del enemigo prepara, acompaña y apoya el esfuerzo de guerra. Unas retóricas y unas escenografías la construyen. Unos saberes con pretensiones científicas o religiosas la legitiman. Unos medios de comunicación la transmiten

Reinhard Johler, Freddy Raphaël y Patrick Schmoll ("La construcción del enemigo")

BLOQUE I. SOBRE EL TERRORISMO INTERNACIONAL.

 

Después del índice general presentado en el último artículo de la serie, vamos a comenzar, como adelantamos, con el primer gran bloque temático de la misma, relativo al terrorismo internacional. Mucha tela hay que cortar en este asunto. Como en todos los demás bloques, habremos de desmontar muchas falacias, y situar muchas cosas en su sitio. Y como siempre, nos basaremos para ello en distintas fuentes, que iremos citando a medida que aparezcan en nuestro discurso. Hoy día, el denominado "terrorismo internacional" es la principal semilla y el caldo de cultivo fundamental para vehiculizar todo ese reguero de odio que los diversos conflictos armados, las guerras desatadas por doquier en todas partes del globo, han traído como respuesta. Piénsese, sin ir más lejos, en el último atentado en Niza, de la semana pasada. El "modus operandi" es bien sencillo: un individuo se sube a un camión previamente preparado y accesible, y arrolla a toda una multitud que pasea tranquilamente por un paseo marítimo principal de una bulliciosa ciudad costera. Absolutamente simple, pero absolutamente demoledor. El saldo final fueron 84 víctimas mortales, y cientos de personas heridas. ¿El autor? Un joven francés de origen tunecino y carácter introvertido, poco religioso (al decir de sus amistades y conocidos), fichado por la policía por otros delitos (no por terrorismo yihadista), pero cuya acción ha sido reivindicada por el autodenominado Estado Islámico (ISIS). 

 

Operaciones sangrientas de este tipo cada vez son más frecuentes...¿Y alguien puede pensar que no existen motivaciones políticas para este tipo de abominables hechos? Si fuera así, y estuviéramos sólo ante un peligroso maníaco que un día se levanta decidido a asesinar a unas cuantas personas...¿Cómo es que el Gobierno francés declara que recrudecerá sus ataques a Siria y a Irak? ¿Es que tienen que ver las guerras de Siria e Irak con la matanza de Niza? Pues para el Gobierno francés, y para todo aquél que tenga un mínimo de capacidad de análisis crítico, parece que sí. Es cierto que el terrorismo internacional es una lacra, pero una lacra que obedece a motivaciones políticas. Luego por tanto, si de verdad nuestros Gobiernos quisieran arreglar este problema, se dejarían de tanto alarde nacionalista, de tanta hipocresía, de tanto himno y tanto homenaje, de tanto victimismo, y tomarían las verdaderas decisiones que contribuyeran a erradicar (o al menos disminuir) este problema. Como ya hemos venido contando desde artículos anteriores, esto no es un problema que se arregle con declaraciones ni lecturas simplistas (que enfrentan a buenos contra malos, el bien contra el mal, o el mundo libre occidental con sus valores, frente al mundo oriental malvado, fanático y peligroso). Quien lleve a cabo dichas lecturas e interpretaciones, o es un imbécil absoluto, o es un manipulador que no quiere ahondar en las auténticas raíces del problema. Como no queremos ser ni una cosa ni la otra, vayamos, pues, a las auténticas raíces del problema. 

 

Partamos de la base de que, como en otros múltiples aspectos, el pensamiento dominante hace, también aquí, muy bien su trabajo. Se encarga básicamente de adormecer nuestras conciencias, de impedir que nuestros ojos y nuestras mentes vean los problemas reales que nos acucian, que nos muestren los datos y las imágenes de la descarnada realidad que nos rodea: guerras en Irak, Siria, Libia, Afganistán, Yemen o Ucrania, hasta un total de 36 países en conflicto con una población de 2700 millones de personas en riesgo de conflicto bélico. Miles de refugiados a las puertas de nuestro continente, hacinados en campos de concentración como en los tiempos de la Alemania nazi, barcazas y cayucos que nos traen casi diariamente cientos de migrantes o desplazados forzosos desde los países africanos más pobres o en guerra, 9 de cada 10 niños que llegan a las costas griegas o italianas lo hacen sin acompañantes adultos, lo que los hace vulnerables para su captura por parte de las mafias que los trafican, los esclavizan o los prostituyen....Bien, pues que con esta escandalosa y caótica situación, la encuesta del CIS de mayo de 2016 indique que nuestra preocupación por las guerras es 0.0 (0% absoluto) sólo significa que el poder realiza su labor de alienación de las mentes con una eficia ciertamente asombrosa. Porque en efecto, el pensamiento dominante siempre ha buscado las perfectas coartadas para justificar sus intervenciones en guerras y conflictos. Y la última de todas ellas es bien sabida: "la guerra global contra el terrorismo",como declarara el ex Presidente norteamericano George W. Bush, después del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, en septiembre de 2001. 

 

Y bajo este "buenista" propósito, se pretende poner a todas las personas "de bien" al lado de esta idea, porque claro...¿quién iba a estar a favor del terrorismo? Nadie, evidentemente. Luego como todos somos potenciales "defensores" de esta idea, y nos alineamos con ella sin ningún problema moral ni ideológico, esto legitima públicamente las posibles intervenciones militares que puedan hacerse en favor de esta causa. La parte siniestra de la misma es que la definición de lo que es "terrorismo" se nubla, se difumina y se convierte en un engendro al servicio de los intereses de unos y otros, dificultándose la definición y el marco de lo que es "terrorismo", del perfil de quienes se consideran "terroristas" y de quiénes les amparan. Multitud de interrogantes comienzan entonces a surgir: ¿qué es terrorismo? ¿cuáles son las organizaciones terroristas? ¿quiénes elaboran las listas de las mismas? ¿basándose en qué fundamentos? No sólo los matices definitorios se complican, sino incluso el propio campo de batalla. La "guerra contra el terrorismo" se vuelve global, va más allá de las propias fronteras de un país, Estado o nación. Y eso justifica, para los poderes dominantes, y en nombre de esa forzada "paz" y en contra del "terrorismo", la necesidad de tener que intervenir en cualquier parte del mundo de forma casi inmediata, y supone también que proliferan los Estados de excepción en los países atacados por este "terrorismo", el recorte de libertades en aras de una mayor "seguridad", el reforzamiento de las fronteras, las colaboraciones policiales con los países "aliados", el refuerzo de las bases militares, las inversiones en la industria bélica y armamentística, y demás motivaciones que contribuyen a crear Estados del terror, Estados policiales. 

 

La socialización del miedo se instala en nuestros ámbitos, a la vez que el reforzamiento de la idea de que nuestros Gobiernos están actuando en nuestra defensa ante un mal que viene a destruirnos, a quebrar nuestros modos de vida, nuestras culturas y nuestros valores, y que por todo ello, está justificado todo lo anterior. La ciudadanía va siendo cada vez más proclive a gozar de libertades públicas y derechos políticos recortados, si a cambio se ven reforzadas las medidas de seguridad. La seguridad pública se convierte en una obsesión de Gobiernos y países, "amenazados" por estos "agentes del terror" internacionales que han venido a demoler nuestros valores occidentales del "mundo libre". Se acrecientan la xenofobia y el racismo, la histeria se instala en nuestro imaginario colectivo, y acabamos normalizando y legitimando situaciones absolutamente aberrantes que limitan los fundamentales Derechos Humanos, y sobre todo, legitimando la guerra, los conflictos y las intervenciones contra esos Estados u organizaciones "terroristas". Pero todo ello, como estamos viendo, no son más que excusas para continuar dando fuelle a esa mal llamada "Guerra contra el terror", que en primer lugar no existe (es una clara invención de las grandes potencias para continuar la guerra y las intervenciones en el exterior), y en segundo lugar, sirve de pretexto para garantizar otros objetivos de los que nadie habla. Evidentemente, existe el terrorismo, y tiene muchas manifestaciones que iremos analizando, pero esa "guerra global contra el terror" es un camelo para disfrazar la ilegitimidad de la inmensa mayoría de intervenciones que realizan nuestros desalmados Gobiernos en el ámbito internacional. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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