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18 septiembre 2016 7 18 /09 /septiembre /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (XVI)

Si en la actualidad los pueblos dispusieran de más justicia, más empleo y más respeto se podrían garantizar la paz y la seguridad, pero eso supondría que los que dominan deberían renunciar a parte de sus privilegios

Aminata Traoré

Y es que, en efecto, son los determinados valores y principios por los que se rige una sociedad, aquéllos que pueden determinar su fiel e inquebrantable adscripción al pacifismo, o por el contrario, su determinación a rechazarlo, y a permitir incursiones en las guerras y los conflictos armados. En nuestro contexto europeo, es múltiple la normativa que desde mediados del siglo XVIII nos aboca y nos define como pueblos pacíficos, pero sin embargo, este conjunto de leyes, convenios, normas, reglas, tratados y principios no son respetados en absoluto. Sólo están en el papel, no en la mente de nuestros gobernantes. Y lógicamente, el pensamiento dominante también ha acabado por hacer mella en las mentes de la inmensa mayoría social, que también, en cierto modo, "legitima" la participación de su país en diversas incursiones armadas, o bien en proporcionar apoyo a terceros países para que ellos intervengan. Tomemos, por ejemplo, nuestros "valores europeos", tan aclamados cuando somos, tristemente, blanco de algún atentado terrorista. Estos valores son un recurso retórico muy socorrido, presente en el discurso de muchos de nuestros dirigentes, pero muy difíciles de concretar. ¿Libertad, Igualdad, Fraternidad? Sí, muy bonitas palabras, pero un repaso a la reciente historia de nuestro Viejo Continente indica hasta qué punto se ha defendido la libertad, en qué medida se ha promovido la desigualdad, y cómo la competitividad y el egoísmo han ido comiendo terreno a la fraternidad. 

 

No seamos, por tanto, hipócritas. ¿Cómo se pueden defender los valores de un conjunto de países, en este caso los europeos (podríamos también extrapolarlos a otros muchos), que dejan morir en sus costas a miles de refugiados diariamente, muchos de ellos niños? ¿Cómo se pueden enarbolar los valores europeos en países donde se disparan los índices de desigualdad, de precariedad laboral, de pobreza, de miseria, de desempleo, mientras los más ricos y poderosos aumentan sus escandalosos niveles de vida? ¿Cómo podemos defender los intolerantes valores que conducen, por ejemplo, a que la policía humille a una mujer en la playa, obligándole a despojarse de un cierto traje de baño? ¿Son éstos los valores que hay que defender, y de los cuales nos tenemos que sentir orgullosos? De ahí que haya que tener en cuenta y poner en valor un hecho que pocas veces se reconoce, como es que los ejecutores de muchos atentados que tanto han preocupado a los europeos...¡eran europeos! Eran habitantes de nuestras ciudades, criados en nuestros ambientes, con nuestros conciudadanos, eran hijos de nuestra cultura, integrantes de nuestras instituciones, participantes de nuestros "valores" los que han llegado a perpetrar tan abominables hechos...¿cómo lo explicamos entonces? Porque según la teoría de la bondad de nuestros supuestos valores, esas cosas jamás hubieran ocurrido...Esto desmonta por tanto la teoría de nuestros estupendos "valores", y niega absolutamente la absurda posibilidad del supuesto "choque de civilizaciones". 

 

Los conflictos armados obedecen, hoy día, más que a este absurdo "choque de civilizaciones", al enfrentamiento entre territorios en los que se plantean cuestiones de índole geopolítica, donde confluyen los intereses de diversos gobernantes (y digo gobernantes, y no países, obsérvese la diferencia). Porque al decir países, pudiera parecer que en efecto los intereses son del país en cuestión, como entidad territorial abstracta, lo cual dista mucho de la realidad. En vez de eso, son nuestros necios y vasallos gobernantes los que definen equivocadamente los intereses en juego, mirando normalmente no a los verdaderos intereses de su población, sino a los intereses de las clases dominantes no sólo de su país, sino del planeta. Por ejemplo, ¿defiende Barack Obama el TTIP (Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea) porque les interesa a los ciudadanos de su país, o porque les interesa a los dueños de las grandes empresas transnacionales norteamericanas? Dejo la reflexión y la respuesta a los lectores. Y por su parte, el Islam tampoco es un todo homogéneo ni desde el punto de vista religioso ni siquiera sociológico, por lo cual ya hemos dejado claro en anteriores artículos que no es "el mundo musulmán" quien nos ataca en los atentados puntuales que se suceden en suelo europeo, sino ciertas comunidades o grupos terroristas concretos. El Islam no está, por tanto, ni contra Occidente en general, ni contra Europa en particular, pero el yihadismo sí es una realidad cuyo peligro se confunde con los verdaderos intereses religiosos, sociológicos y geopolíticos que se ponen en juego. 

 

Recogemos los siguientes puntos sobre los musulmanes que se encuentran en nuestro suelo, para que queden definitivamente claros, siguiendo el estudio de José María Tortosa ya referido en artículos anteriores:

 

1.- No son "invasores", sino inmigrantes y refugiados. El problema, por tanto, hay que buscarlo no en lo que creen, sino en qué condiciones políticas y económicas viven. Por otra parte, parece que la islamofobia sólo afecta a los musulmanes pobres, los ricos son "jeques", no "moros".

 

2.- Tampoco nos "invaden". El primer país en recibir a estos inmigrantes y refugiados es Turquía, un país de mayoría musulmana, con el cual la Unión Europea firmó hace pocas fechas un despreciable e indecente acuerdo para que este país impidiera la llegada de refugiados a nuestras costas, a cambio de dinero. 

 

3.- Antes de proclamar que "nos están invadiendo", que "serán mayoría en unos pocos años", o que "se perderán nuestra identidad y nuestros valores europeos", debiéramos esforzarnos un poco más en cultivar de verdad los valores recogidos en algunos tratados europeos y mundiales, en proporcionarles buena acogida entre nosotros, y en erradicar los conflictos que permiten que sigan llegando refugiados a nuestras costas. 

 

4.- Nos iría bastante mejor como continente, como pueblos y como personas si cultiváramos los valores y principios de la democracia, de la tolerancia, de la igualdad, del respeto a los Derechos Humanos, de la dignidad, del honor, de la honradez y de la honestidad, pero claro, resulta que todo eso está reñido con los "valores europeos" que en verdad se cultivan en nuestras sociedades. 

 

5.- No son ciertas, por otra parte, las afirmaciones que dicen que los musulmanes se están convirtiendo en mayoritarios a escala mundial, o que tengan tasas de natalidad superiores a las de los cristianos. Se confunden o asocian erróneamente muchas veces la demografía de las diferentes religiones con la demografía de los diferentes países o continentes, sacando por consiguiente erróneas conclusiones. No son las religiones, sino las determinadas circunstancias socio-económicas las que determinan las tasas de natalidad y de mortalidad, y por ende las condiciones de vida de la gente. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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