Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
11 noviembre 2016 5 11 /11 /noviembre /2016 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (XI)

¿Quieren saber que es desigualdad? Que sólo 62 personas (los pasajeros de un autobús) posean la misma riqueza que la mitad de la población mundial, que son 3.700 millones de personas. (…) Hace cinco años esos súper-ricos eran 388 personas. Pero cada vez son menos, poseen más riqueza y tienen más poder, mucho más poder

Xavier Caño Tamayo

Como ya avanzábamos en el artículo anterior de la serie, y se ha podido constatar la pasada semana simplemente viendo los informativos de cualquier cadena de televisión, el indecente ránking de ricos se presenta en diversas revistas y publicaciones especializadas, expuestos como celebridades y disfrazados de generosos, pero en dichas revistas no nos cuentan su vida, no nos explican las razones de sus inmensas fortunas, no exploran sus lazos de poder, no investigan su historia, sino que nos los presentan como genios salidos de la nada, héroes intocables convertidos en referentes de la Humanidad salvaje capitalista, y por tanto, imposibles de criticar. Estos ricos son apoyados y recibidos en audiencias por gobernantes mundiales, por clubes internacionales, por asociaciones "de prestigio". Son "personalidades" de prácticamente todos los lugares del mundo (incluso de los países más pobres, porque también hay ricos en la India, o en Haití), donde quizá los más novedosos son los magnates rusos y chinos. Los muy ricos chinos, que pasan de 200 (como nos informan Mario y Nora Fernández en su artículo de referencia), hicieron sus fortunas de la forma más clásica, esto es, explotando simplemente a los trabajadores de su país y especulando luego con las fortunas logradas. Son ricos de nuevo cuño, surgidos durante el auge del capitalismo de Estado chino de las últimas décadas (espero que ya no queden "espabilados" que se crean que China es un país comunista). Por su parte, los magnates rusos, que no llegan a los 100, representan casos de riqueza aún más agresivos, ya que acumularon sus fortunas violentamente, de la noche a la mañana, de un día para otro, saqueando y robando directamente los bienes del Estado surgido después del derrumbe de la Unión Soviética (la llamada Federación Rusa), a finales de los años 80. 

 

Pensamos, por tanto, eximiendo a las debidas excepciones que toda regla posee, que nadie se hace exageradamente rico sin ejercer un determinado nivel de criminalidad. Detrás de toda empresa, sea un gran supermercado, un banco, una compañía de seguros, una fábrica, una mina, una inmobiliaria, o cualquier otro modelo de negocio, se esconde una pirámide directiva antidemocrática, donde las decisiones las toman los más ricos aún cuando figuren como simples (o grandes) accionistas. Y evidentemente, la historia está llena de casos, los accionistas minoritarios serán quienes absorban las pérdidas de la empresa cuando las haya, ya que los más ricos abandonarán la misma a tiempo, llevándose todas las ganancias. Durante los últimos meses, varios casos sonados han salido a la palestra de los noticieros e informativos diarios. Detrás de las grandes estafas, de los cierres inesperados, de las fusiones relámpago, del abandono de los trabajadores, y de mil fechorías más, siempre estarán los más ricos (internos o externos) de la compañía. Pero los ricos también saben que han de mantener lo más intacta posible su buena imagen ante la sociedad, su cara más amable, su vertiente positiva y social, ninguno/a de ellos/as quiere llegar a viejo/a con su gran fortuna, pero con fama de ladrón o de asesino, de persona vil o despiadada, ninguno quiere fomentar una imagen de crueldad o de insensibilidad social. Y para ello, al igual que los indecentes gobernantes, dedican buena parte de sus recursos a "labrarse" esa buena imagen, esa imagen respetable. El queso está podrido en todas partes del mundo, y ellos quieren comerse un buen queso, pero sin que se note que lo han hecho mediante trampas, crímenes y delitos. 

 

Han de asegurarse por todos los medios de tapar lo mejor posible todas sus conductas antisociales que les aseguraron sus tremendas fortunas, y han de cultivar sus facetas más afables, simpáticas, humanas, solidarias y colaborativas. Para ello, buena parte de su ejército (toda la pléyade de empleados y colaboradores que les bailan el agua y viven a su costa) se dedican a usar la publicidad y la manipulación para "fabricarse" una imagen social de benefactores y generosos. Así, la primera generación de toda fortuna tiene siempre mucho que ocultar, de ahí que su preocupación sea no sólo agrandar sus beneficios, sino también incrementar su nivel de influencia social y política, porque ello, además de incrementar su riqueza, también corrompe la administración de los bienes comunes y del Estado, y a los servidores públicos a todos los niveles, y con ello los ricos van creando redes clientelares que aseguran su total impunidad. La justicia y las responsabilidades no se les aplican a los ricos como al resto de los mortales, la corrupción aumenta a su alrededor, y se facilita el parasitismo que manipula las leyes y los privilegios a su antojo. La segunda generación de los ricos ya tiena más fácil la tarea, porque ya se entra en un círculo vicioso, donde las sinergias ya están establecidas, y además se genera el mensaje social de que, al haber heredado la riqueza, no se les puede responsabilizar de cómo se generó. Por tanto, las segundas generaciones de los ricos, y las siguientes, ya se ven como más saneadas. Esto suele ocurrir mucho, por ejemplo, en las muchas generaciones de aristócratas (condes, marqueses, etc.) que existen en el mundo, de los cuales nuestro país también es una potencia

 

Y así, los logros de la primera generación facilitan el continuo proceso de enriquecimiento de la segunda. La preocupación por alcanzar niveles de influencia social les ha otorgado cierto poder a sus antepasados (que ellos heredan simplemente por "derechos de sangre", como los Reyes), que las siguientes generaciones usan para continuar corrompiendo a sus círculos, y enriqueciéndose aún de forma más parasitaria que sus antepasados. El Estado en sus diferentes niveles les otorga todas las facilidades posibles, y les protege incluso del pago de impuestos, a veces tan bajos que son absolutamente ridículos. Ello ocurre no sólo con los personajes ricos, sino también con las organizaciones poderosas que viven a la sombra del Estado, como en nuestro país la propia Iglesia Católica. Una sociedad justa no debería nunca prohibir la iniciativa privada (jamás lo hemos dicho), pero sí tratar a los ricos como proporcionalmente se trata a los pobres, lo cual implicaría, entre otras muchas cosas, hacerlos pagar (por justicia hacia la sociedad en la que viven) proporcionalmente a su riqueza, y no permitir que existan ricos con un patrimonio, riqueza o terrenos inmensos, mientras la sociedad permite que existan pobres de solemnidad. De esta forma, iríamos cambiando esta arquitectura social proyectada hacia la desigualdad, por una arquitectura social más justa, más humana, más equitativa, más eficiente y más racional. Y de esa forma, dejaría de haber pobres de solemnidad, porque también dejaría de haber ricos de espanto. La sociedad sería más digna, porque lo serían todos sus miembros, aunque unos tuvieran más que otros, pero no en unos niveles tan exagerados e indecentes como los que se permiten hoy día. 

 

Pero lejos de este escenario, mientras los pobres son machacados por las Instituciones (para que te concedan un subsidio tienes que demostrarle a la Administración poco menos que estás en la indigencia), a los ricos, el Estado les asegura subsidios para sus empresas, facilidades en sus gestiones, subvenciones a la Seguridad Social, rebajas en sus impuestos, ayudas públicas para mantenimiento de su patrimonio, descuentos en sus declaraciones de bienes, contratos con sobornos (lo que en Estados Unidos es un ejercicio legal), el acceso a las infraestructuras y servicios públicos de forma gratuita, etc. Además, el Estado, en su deriva neoliberal, les ha asegurado a los ricos la adquisición de empresas públicas, grandes joyas estatales, a precios de ganga, y gracias a la constante desregulación y mercantilización de bienes, productos y servicios, se les garantiza un mercado cada vez más grande para el saqueo y el expolio. Quizá el robo más obsceno de la Historia sea el de esta última crisis, surgida en 2007, con el rescate financiero a los grandes bancos mediante fondos públicos, simplemente porque "eran demasiado grandes para caer". Y como alguien dijo, si esto es así, quizá es porque "eran demasiado grandes para existir". Es un robo absolutamente indecente perpetrado por los más ricos, que han manipulado la intervención pública (ésa que tanto critican cuando sus empresas van viento en popa) a su favor, socializando las pérdidas de sus empresas, es decir, repartiendo sus deudas entre toda la sociedad, entre los trabajadores que nada tenían que ver con sus tropelías, para endeudar al país y poder continuar con sus imperios, y con sus riquezas. Y todo ello, bajo una absoluta impunidad social y jurídica. Prácticamente, ningún gran banquero ha ido a prisión. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías