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18 noviembre 2016 5 18 /11 /noviembre /2016 00:00
Fuente Viñeta: http://guillermiadas.blogia.com/

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Los disparates de los ricos pasan en este mundo por sabios proverbios

John K. Galbraith

Otra típica manifestación de los ricos y su tremendo poder, esta vez disfrazado en su cara más amable, se expresa en la idea de las "fundaciones", que son una especie de organizaciones que crean los ricos y todas sus tropas para mostrar su filantropía y generosidad con la sociedad, al mismo tiempo que se niegan firmemente y ponen todos sus empeños para impedir la justicia de salarios más equitativos y continuados proyectos y reformas de justicia social. Actualmente, colaboran con diversas ONG's, patrocinan diversos fondos de ayuda al desarrollo, o donan determinadas cantidades a obras sociales, como los llamados Bancos de Alimentos. Pero mientras hacen todo esto, son partidarios de las reformas laborales más agresivas, del desmantelamiento del Estado del Bienestar, y de la privatización de empresas y servicios públicos. Ahí es donde se les ve claramente el plumero, y enseñan sus más flagrantes contradicciones. Los ricos son una peligrosa plaga de nuestro perverso mundo neoliberal muy dañina para la supervivencia de la propia especie. Han creado su mundo, donde reinan (fíjense en el flamante Presidente electo de los Estados Unidos, un millonario cuyo imperio proviene de la herencia de su padre), controlan y deciden por el resto para detrimento del conjunto de la sociedad. Poseen gran influencia mientras denigran a la Humanidad, reciben premios y honores mientras destruyen naciones enteras, son admirados como ídolos mientras no respetan los más elementales derechos humanos, favorecen crímenes, planifican robos de cuello blanco, especulan continuamente para acumular más y más riqueza, riqueza que se retroalimenta en poder. 

 

En épocas y siglos pasados, desde el nacimiento del capitalismo, muchos ricos eran más cautelosos, pero su nivel de impunidad ha crecido con el salvaje neoliberalismo que padecemos, y los ricos se han vuelto prácticamente intocables. Dominan los medios de comunicación, la mayor parte de los mercados, la producción y comercialización de alimentos, semillas, medicamentos, fondos de pensiones, de seguros, instituciones financieras, incluso el mundo de la cultura. Constituyen toda una plutocracia al servicio del gran capital, que nos tiene al resto de rehenes. Y en cuanto a su poder, los ricos en general poseen proyecciones en los cuerpos de decisión de Gobiernos y grandes corporaciones, y algunos de ellos suelen estar presentes en las reuniones de los clubes internacionales más secretos y poderosos. De tal manera que hoy día, políticas laborales, sociales y culturales toman consejo de los grandes magnates, y por supuesto, las políticas económicas y fiscales casi son ejecutadas al dictado de los más poderosos. Podríamos poner miles de ejemplos que así lo demuestran. Detrás de prácticamente todas las decisiones políticas y económicas que toman los gabinetes gubernamentales, están las orientaciones de los grandes banqueros, de los grandes dueños y accionistas de grandes empresas, es decir, de los más ricos. Se sabe, por ejemplo, que en Estados Unidos, Citibank presentó una lista de nombres de la que salió una gran parte del gabinete de Barack Obama. Igual proyecta hacer Donald Trump, para cuyo Gobierno ya suenan nombres de ex banqueros o ex petroleros de la élite empresarial norteamericana. Y en nuestro país, desde la Transición (por no remontarnos a los tiempos de la dictadura franquista), los planes del Gobierno se ajustan a los designios de la élite social, que es la que detenta realmente el poder. 

 

Para demostrarlo, vamos a basarnos en un fantástico artículo aparecido recientemente en el medio "Contexto y Acción", titulado "El Gobierno en la sombra del Ibex-35", escrito por el sociólogo Rubén Juste, y apoyado por una infografía de José Luis Marín. Recomiendo a mis lectores y lectoras el artículo al completo, ya que no tiene desperdicio. La entradilla de dicho artículo ya nos pone en situación: "Una minoría selecta de los 417 consejeros de las principales corporaciones conforma el poder real: sus empresas empiezan a pesar más que el Estado, y a asumir paulatinamente sus competencias". Peligroso, ¿verdad? Cita el caso del empresario y ex político Juan Miguel Villar Mir (que ha triplicado su fortuna durante la crisis), que antes de las elecciones del 26J advirtió claramente: "Lo importante de verdad es que no se nos dé la presencia de Podemos, porque eso desajustaría la economía". Parece ser que los políticos a su servicio así lo han planificado. Las empresas del IBEX-35 configuran un entramado empresarial de gran poder cuya capitalización alcanza el 50% del PIB (más de 500.000 millones de euros), y que están dirigidas por 417 consejeros. Estas personas controlan e influyen en empresas que operan en todos los sectores: banca, telecomunicaciones, educación, salud, alimentación, transporte, energía, etc. Conforman una especie de Estado paralelo y privado, o semiprivado, con un apellido común: Sociedad Anónima. Entre ellos, destaca una selecta minoría que se sienta en varios Consejos de Administración, y que además puede presumir de poseer una relación privilegiada con el Estado. Se trata de un mundo eminentemente machista, que no conoce el significado (en cualquiera de sus acepciones) del término igualdad. Desde sus privilegiadas poltronas despliegan sus influencias, su radio de acción y sus perversos designios sobre la evolución de las políticas que se han de proyectar para el resto de la sociedad. 

 

Por el contrario, en el otro extremo, los movimientos sociales y las clases populares y trabajadoras no poseen apenas peso en la toma de decisiones al más alto nivel. El gran filósofo y lingüista norteamericano Noam Chomsky, una de las personalidades con mayor prestigio mundial, lo ha expresado en los siguientes términos, en su último libro titulado "¿Quién domina el mundo?": "La gran mayoría de la población, en el extremo bajo de la escala de ingresos/riqueza, se halla, de hecho, excluida del sistema político, y sus opiniones y posturas son pasadas por alto por sus representantes formales, mientras que un pequeño sector en la cima posee una influencia arrolladora". Como puede apreciarse, las tremendas desigualdades sociales provienen fundamentalmente de esta injusta sociedad proyectada para favorecerlas, para incrementarlas y para perpetuarlas. Una sociedad que funciona bajo una arquitectura pensada y diseñada por y para las élites, en claro beneficio hacia ellas, y en claro perjuicio hacia los más desfavorecidos. Podríamos poner mil ejemplos distintos para demostrar lo que decimos, desde las cifras del paro y la reducción de prestaciones por desempleo, hasta el crecimiento de las cifras que albergan las SICAV (instrumento fiscal pensado para que las grandes fortunas tributen a un ridículo 1%), o bien, fijándonos simplemente en las políticas salariales. El reciente Informe de Intermón Oxfam titulado "Bajan los salarios, crece la desigualdad" (actualizado a Noviembre de 2016) constata la profunda brecha de la sociedad española. Mientras en 2006 el 10% más rico de la población disfrutaba de una renta diez veces superior a la del 10% más pobre, en 2015 la diferencia fue de 15 veces. Pero mucho mayor aún es la barrera que separa a los altos directivos del IBEX-35 con respecto a sus empleados: ganan una cantidad 96 veces superior. 

 

Continuando con las opiniones de Noam Chomsky, él cree que "la globalización neoliberal está para asegurar que las élites están protegidas, pero no la clase trabajadora, a la que terminan bajando los salarios". Pero fuera de retóricas, veamos los datos concretos que avalan las palabras del gran sabio norteamericano. Según el referido estudio de Intermón Oxfam, dado a conocer por el medio Eco Republicano, basándose en una información del Canal Cuatro, los salarios han caído más entre quienes menos cobran, es decir, los más pobres son los que más pagan las consecuencias de la crisis. En efecto, y según dicho Informe, quienes cobran menos de 960 euros al mes han visto cómo su salario ha menguado un 28%, es decir, los más pobres han perdido aproximadamente un tercio de su salario antes de la crisis. En cuanto a los salarios medios, quienes cobran hasta 1.770 euros al mes, han visto cómo su salario se ha reducido en un 18%, es decir, han perdido aproximadamente un quinto de su salario inicial. Y por último, en cuanto a los salarios altos, quienes ganan más de 5.628 euros al mes, han visto cómo su salario se incrementaba en un 3%. La conclusión está bien clara, y no querer entenderla es enfrentarse a la más objetiva realidad: la crisis no es igual para todos, ni todos hemos hecho el mismo esfuerzo, ni estamos todos en el mismo barco (o si lo estamos, vamos en distintos niveles), ni estas cifras son cosa de cuatro espabilados, como quieren hacernos pensar desde la derecha: la crisis (desencadenada por los desmanes de la banca, pero producida en el fondo por las propias contradicciones del capitalismo) es una clara estafa de los ricos hacia los pobres, una oportunidad para aprovecharla en beneficio del capital. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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