Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
27 diciembre 2016 2 27 /12 /diciembre /2016 00:00
Hacia la superación del franquismo (III)

Durante 40 años se consolidó una memoria de los vencedores que incluso llegó a calar entre los propios descendientes de los vencidos

Leandro Álvarez Rey

Y ello, en efecto, porque después de la Guerra Civil, como decíamos en entregas anteriores, el régimen procedió a una purga criminal y genocida de todos los supervivientes de los que se sospechara mínimamente que no fuesen proclives a entender y a defender la nueva patria (esa "Una, grande y libre") que surgía del franquismo. Continuamos con la fuente de referencia que ya hemos citado en entregas anteriores, pues el historiador Héctor Braojos Muñoz nos hace una estupenda reseña tanto de la guerra civil como de la posterior represión fascista. Franco era consciente de que después de la devastación a la que sometió a España el país debería ser sometido a un largo período de reconstrucción, así que desde 1937 se empezaron a regular los campos de concentración en los que mantenían a miles de republicanos en condiciones inhumanas. Esta situación ha inspirado el argumento de muchos libros, incluso de recientes películas. Se crearon batallones de trabajadores como mano de obra barata para ejecutar los planes de reconstrucción nacional, y en cada cuerpo de ejército se llegó a asignar hasta tres batallones de 600 prisioneros cada uno, para las labores de cavar trincheras o construir infraestructuras. Acabada la guerra, esta tarea continuó durante décadas. Los famosos pantanos de la época franquista, incluso los grandes monumentos erigidos a la memoria de los "Caídos por Dios y por España" fueron construidos por estos ejércitos de esclavos republicanos.

 

Entre 1937 y 1939 se crearon más de 100 campos de concentración en España. Éstos pasarán a denominarse como "Colonias Penitenciarias Militarizadas", que junto a Destacamentos Penales, serán los encargados de trabajar por sobrevivir tanto para el Estado como para las grandes empresas privadas. De hecho, hasta 1970, se continuó forzando el trabajo de los presos políticos. Mucho se ha hablado de esos "Pantanos de Franco", pero se ha dicho menos que todos ellos fueron obra de presos políticos republicanos como los casos del Ebro, Entrepeñas, Pálmaces, Mediano, Yesa o San Esteban, entre tantos otros. Pero no sólo los pantanos. Los reos también fueron obligados a construir canales, pueblos, ciudades, líneas de ferrocarril, túneles, fábricas, cárceles, residencias militares, hospitales, y hasta estadios de fútbol, como el de Valladolid o el de Palencia. Y así, la mano de obra esclava procedente de los vencidos sirvió durante años para reconstruir todo lo que la guerra civil había destruido. Los presos comunes que defendían el nuevo régimen tuvieron otra suerte bien distinta, ya que fueron amnistiados al poco de terminar la guerra civil. Por otra parte, muchos españoles, viendo la sangre derramada y la represión que se avecinaba, escaparon del país, en algunos casos para encontrarse con otras dictaduras, o para vivir la Segunda Guerra Mundial en toda su crudeza. Miles de refugiados huyeron, principalmente a Francia, país vecino entonces libre. Portugal, por su parte, vivía un destino parecido al español con el Estado Novo, la terrible dictadura de Salazar, que no acabaría hasta la famosa Revolución de los Claveles. 

 

El mundo de la cultura opositor al régimen fue bestialmente reprimido, destacando los asesinatos de Federico García Lorca, Miguel Hernández o Blas Infante, así como los exilios de los hermanos Machado, Rafael Alberti, y muchos otros. Algunos de ellos conseguirían regresar a la muerte del dictador, otros muchos murieron en el exilio. Un total de 400.000 refugiados españoles fueron repartidos en improvisados campos franceses de los que no podían salir, asentados en descampados o en dunas de playa, sin ningún abrigo. Por su parte, otros 25.000 refugiados huyeron a América Latina, principalmente a México o a Argentina. La Unión Soviética asumió la protección de unas 5.000 personas, entre ellos unos 3.000 niños, los famosos "niños rusos", que también han inspirado alguna que otra película o libro. Y es que estos "niños de la guerra" sufrieron especialmente su traslado, alejados de sus familias, destrozando su infancia. En total, 30.000 niños y niñas fueron enviados a otros países durante la guerra y la posterior dictadura, con la esperanza de que crecieran lejos del fascismo. Pero otros miles de niñas y niños no tuvieron esa suerte, muchos de ellos quedaron huérfanos tras la guerra, o con la represión al ser fusilados o encarcelados sus padres, teniendo que crecer en hospicios religiosos o en el Auxilio Social (Sección Femenina de la Falange), educándose a golpes en los valores falangistas. Incontables historias personales de los más pequeños se vieron completamente truncadas o traumatizadas de forma irreparable, criándose sin familia, sufriendo las crudas consecuencias de la guerra civil, siendo protagonistas de un verdadero drama humanitario que refleja la crueldad de aquélla oscura época. 

 

Héctor Braojos lo expresa en los siguientes términos: "La paz de Franco jamás existió. Fue un revanchismo antidemocrático y sangriento que dejó cunetas con fosas comunes en cada rincón de España". Pero como decíamos, la memoria de los vencidos fue tan brutalmente reprimida, que el falso mito de la "paz franquista" se instaló como un factor positivo del régimen, cuando en realidad se trataba de pura represión y extrema crueldad. Somos el segundo país del mundo en número de desaparecidos en fosas comunes, después de Camboya. Esa "paz" franquista tan aludida, no fue más que un sistema de dominación social y alienación cultural ejecutado a través del miedo y el recuerdo permanente de los asesinatos de los que alzaron la voz contra el fascismo y por la libertad. La enorme estructura represiva desplegada incluía la educación de adoctrinamiento como pilar fundamental, que afectó a todas las generaciones del franquismo que sufrieron la desgracia de tener que aprender a base de violencia, castigos y humillaciones. Y en este apartado tuvo una especial relevancia la Iglesia Católica, gran aliada de la dictadura, que por supuesto aprovechó la ocasión para inculcar a sangre y fuego las enseñanzas de los evangelios en su versión más tradicional y conservadora, difundiendo un régimen de pensamiento, que hemos dado en llamar "nacional-catolicismo", que cubrió no sólo la enseñanza de los infantes, sino también el despliegue de toda una serie de valores morales en torno al papel de la mujer, los homosexuales, etc. Todo esto también tuvo su influencia en la represión sexual, los sentimientos de culpa del cristianismo impuestos con mano de hierro, y el respaldo espiritual que complementaba la adhesión política al régimen en actitud servil, disipando toda crítica. 

 

La Sección Femenina de la Falange publicó incluso una serie de vergonzosos textos, machistas hasta la médula, que relegaban el papel de la mujer a ser básicamente una completa esclava del hombre. La dictadura supuso una involución tremenda en los derechos de las mujeres, y la marginación y discriminación de las mismas fue total y absoluta, en todos los aspectos. Se elaboraban incluso vomitivos y escrupulosos panfletos sobre el comportamiento y el papel que las mujeres debían desarrollar para con sus familias, se hacía apología de la actitud sumisa y complaciente de las mujeres, a las que se relegaba únicamente al papel de esposas y amas de casa, respetuosas y obedientes a sus maridos, y fieles guardianas de la paz del hogar conyugal. Hasta la propaganda comercial insistía en dichos roles femeninos. Por supuesto, la Iglesia Católica estaba detrás de la propagación de todo este retrógrado pensamiento. Pero todo ello no acabó con la dictadura, porque aún hoy día, en pleno siglo XXI, la Iglesia continúa detrás de toda la doctrina social machista y homófoba, de todas las agresiones hacia el avance en el papel de las mujeres, y de todos los retrocesos en la consecución de una igualdad real entre mujeres y hombres. Mediante sus llamamientos a "la defensa de la familia" como institución sostén de los vínculos sociales (la familia católica fue el modelo franquista por excelencia), la Iglesia continúa defendiendo y propagando el papel dependiente, secundario y sumiso de las mujeres, y criticando cualquier avance político y social que vaya a favor de la liberación de la mujer y en el avance de su igualdad con el hombre. La alianza del franquismo con la Iglesia fue la responsable de la tremenda involución cultural que sufrimos, y que desgraciadamente llega hasta nuestros días. El franquismo terminó, al menos en lo fundamental, pero la influencia de la Iglesia continúa. Continuaremos en siguientes entregas. 

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías