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26 diciembre 2016 1 26 /12 /diciembre /2016 00:00
Viñeta: Pedro X. Molina

Viñeta: Pedro X. Molina

La CIA tiene una relación de larga data con Riad y juntos han trabajado asiduamente no sólo para derrocar a Al Assad en Siria, sino para forjar una alianza sunita ´moderada´ que vigile la región mientras establece a los saudíes como hegemón regional

Marcy Wheeler

Nada más efectivo, pues, para una política dirigida a sustraer derechos económicos, sociales y cívicos a su población que mantenerla aterrorizada, bajo alegatos de amenazas externas, convirtiéndose así su gobierno en el supuesto "garante" de la supervivencia de sus "valores" y de su estilo de vida. Lo estamos pudiendo comprobar en los gestos y discursos de los líderes occidentales, cada vez que son atacados por la misma semilla a la que ellos atacan sin piedad en sus lugares de origen. Para el caso de Estados Unidos esto simplemente no hace falta, pues su población tiene sus "valores" norteamericanos muy bien inculcados, y ello unido al potente aparato mediático en el que se apoya su gobierno, se legitiman todas las acciones belicistas, invasoras, déspotas, injerencistas y avasalladoras que protagoniza su clase dirigente. El caso de Estados Unidos es particularmente especial. No vamos a detenernos en profundidad sobre ello, porque ya lo hemos tratado en nuestra serie de artículos "USA: Estado de Guerra Permanente", a la cual remito a todos los lectores y lectoras que no la hayan seguido. Allí hemos repasado con extensión todas las facetas, características, estrategias, acciones y planes de carácter bélico que Estados Unidos ha llevado a cabo tanto en el exterior como dentro de su propio país, pues lo beligerante no se refiere sólo al uso de bombas o de tropas, sino que también consiste en el maltrato, en la humillación, en la desigualdad, en las injusticias cometidas contra una población determinada. 

 

Pero aún como digo sin volver a detenernos exhaustivamente en dicho recorrido (que ya hicimos en dicha serie de artículos), sí que hemos de volver a recalcar, desde el punto de vista de buscar y seguir la senda del pacifismo, el particular caso norteamericano. Porque en efecto, Washington y sus altos jerifaltes ignoran, a propósito, el orden jurídico internacional sobre el cual descansan la ley, el orden y el respeto más básico a los derechos humanos. Miles de ejemplos podríamos poner para ilustrar lo que decimos. Estados Unidos se considera a sí mismo una potencia por encima de la ley, y no respeta el derecho internacional, haciendo caso omiso de los convenios y tratados internacionales. Al mismo tiempo, no cree en el orden y en la paz, y promueve continuamente el caos en función de sus propios intereses, sin importarle a quién o quiénes causen daño sus acciones. Y mientras, y esto es la otra indecente cara de la moneda, se dedica a criticar y hostigar al resto de países del globo que no bailen al son que Washington ordena. Estados Unidos, no nos cansaremos de repetirlo, representa la mayor amenaza para la paz mundial. Pero la responsabilidad y la culpa de todo ello no es solo atribuible a Washington, sino al resto de países que lo han permitido y auspiciado, en especial nuestra indigna Unión Europea, que jamás ha tenido la decencia de enfrentarse seriamente a los planes norteamericanos. 

 

Y es que como nos explica perfectamente Vicky Peláez en un reciente artículo para el medio Sputnik News, el Pentágono necesita urgentemente guerras para mantener su poderío. Ello es lógico (como expondremos en el bloque dedicado a la relación de las guerras con el capitalismo) desde el punto de vista de que Estados Unidos representa la mayor potencia capitalista, y las guerras proporcionan una vía de escape para dicha expansión del capitalismo. De hecho, hace pocos días que el Congreso norteamericano aprobó la nueva Ley de Defensa Nacional, que entre otras muchas cosas, autoriza a su Presidente a sancionar a cualquier país del planeta en nombre de la seguridad nacional. Una completa aberración. Y concretamente, definen a Rusia, Irán  y Corea del Norte como una "agresiva amenaza" a la paz en el mundo. No se puede ser más cínico e indecente. Ya lo hicieron en su momento con Cuba y Venezuela. Es la etiqueta que le ponen a todo país que no se someta a sus designios a pies juntillas, o siquiera que intente implantar un sistema más justo y social para su población. La verdadera amenaza para la paz son ellos, los estadounidenses, que se dedican a derrocar a gobiernos extranjeros en cuanto ven un atisbo en ellos de contribuir a una mayor justicia social. Ellos son los que crearon y entrenaron a todos los grupos terroristas yihadistas que ahora arrasan Oriente Próximo, con ayuda de Arabia Saudí, Qatar e Israel, entre otros, como ya hemos explicado en anteriores entregas. La senda del pacifismo tiene que enfrentarse a esta verdad, tiene que denunciar esta verdad, y tiene que proclamar alto y claro en todo el mundo, en todos los foros, que la comunidad internacional no puede rendirse a la crueldad y violencia engendrada por Estados Unidos. 

 

Vicky Peláez lo expresa en los siguientes términos: "Todas estas organizaciones, movimientos y grupos terroristas están trabajando por encargo de los EE.UU. para balcanizar el Oriente Próximo, crear una imagen negativa del Islam y facilitar el dominio norteamericano en la región. Las periódicas declaraciones de las autoridades de Washington donde dicen que todas sus intervenciones, incluyendo las de Irak, Afganistán, Libia, Somalia, Yemen y ahora en Siria han sido motivadas exclusivamente por su deseo de traer paz y democracia a estos países son falsas. Todo esto constituye una mentira igual que las aseveraciones de los especialistas norteamericanos donde afirman que el país es autosuficiente en el petróleo. Resulta que, inclusive con el oro negro obtenido usando el petróleo de esquisto, Estados Unidos sólo puede abastecerse en un 40%, y está obligado a importar el restante 60%". Así de claro. Las mentiras, bulos y engaños que Estados Unidos vierte continuamente a la comunidad internacional son constantes, pero como no puede decir abiertamente la verdad, sus campañas e intervenciones están "adornadas" con esas solemnes pero falsas proclamas a la "democracia" y a los "derechos humanos", cuando en realidad son conceptos de los cuales ellos no tienen ni idea. Luego por tanto, basta ya de tanto sometimiento, de tanta pasividad, de tanto alineamiento con las perversas políticas estadounidenses. Jamás el pacifismo en el mundo será alcanzado mientras continuemos ligados a las políticas y a las directrices norteamericanas. Estados Unidos se cree en el deber y en el derecho (incluso "divino") de controlar al mundo a través de su fuerza, tanto económica como militar, y no entiende que ambas fuerzas se le están debilitando. 

 

De hecho y afortunadamente, la tendencia hacia la multipolaridad planetaria está promoviendo que otros grandes países y potencias no sólo dejen de alinearse con los intereses norteamericanos, sino que además busquen otras alianzas económicas, como ha ocurrido con los BRICS (países emergentes, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y también con algunos países de América Latina, que han creado foros internacionales diferentes a aquéllos hegemonizados por Washington, tales como el ALBA, Mercosur o la UNASUR. Porque para Washington, traer (de forma tutelada, claro está) la paz y la democracia a los países consiste en destruirlos previamente (como están haciendo con Siria o Yemen en estos momentos), fomentar la destrucción, la barbarie, el caos y el pillaje, y luego tutelar una reconstrucción, después de causar millones de personas muertas, mutiladas, enfermas, desplazadas, refugiadas o huérfanas. Personas inocentes a las que Estados Unidos les ha reservado sin motivo el miedo y el horror. Grandes ciudades arrasadas, con sus tesoros artísticos y arquitectónicos aniquilados, con sus infraestructuras bombardeadas, con sus servicios públicos dinamitados. Experiencias que hacen anidar en ellos el terror y fomentan los más bajos instintos humanos. Porque para Estados Unidos sólo existen dos opciones en su política internacional: o los terceros países aceptan su dominio, o son vil y cruelmente destruidos. No existen más opciones. Esta es su perversa visión sobre un mundo mejor, sobre la paz y la prosperidad mundial, y sobre los cimientos de las naciones democráticas. USA sólo entiende y aplica el terrorismo, la mantanza, el caos, la destrucción, el chantaje, la barbarie, la injerencia y la guerra. Estas son sus credenciales. Son un actor no sólo prescindible para una política de paz, sino absolutamente rechazable. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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