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27 enero 2017 5 27 /01 /enero /2017 00:00
Fuente Viñeta: La Republica (http://larepublica.es/)

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Ocho hombres -Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Amancio Ortega, Larry Ellison y Michael Bloomberg- disponen de una fortuna sumada de 426 mil millones de dólares, equivalente a los recursos de 3.600 millones de las personas más pobres del mundo, de acuerdo al más reciente análisis de este organismo. En el informe [de Oxfam] también se da cuenta de los 7,6 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales, y de la profunda desigualdad de género, que se verifica en un dato puntual: de los 1810 millonarios del mundo, el 89% son hombres

Juan Manuel Karg

Según los más solventes analistas, todas las fuerzas políticas de la izquierda parlamentaria, así como la totalidad de las ONG's que estudian el asunto (nosotros tomamos como referencia a Oxfam-Intermón, por ser la que más estudios e informes sobre desigualdad ha presentado), la pieza clave que ha desmantelado los mecanismos que reducen la desigualdad y hacen posible un crecimiento equitativo, han sido los famosos "programas de austeridad". Una receta mágica que se nos vendió hace ya casi una década, y por la cual sacrifican de forma "justificada" prácticamente todos los avances que hemos experimentado en el Estado de Bienestar, y el catálogo de servicios públicos puestos a disposición del conjunto de la ciudadanía. De hecho, Oxfam calcula que si las medidas de austeridad siguen adelante, en el año 2025, entre 15 y 25 millones de europeos más podrían verse sumidos en la pobreza, mientras el gran capital no sólo recupera su rentabilidad, sino que crece en beneficios y en distancia sobre la clase trabajadora. Pero además de saber esto desde un punto de vista económico (es decir, empírico), lo sabemos por experiencia, ya que este conjunto de medidas (estos programas de austeridad y los famosos "planes de ajuste estructural", los eufemismos que ellos usan para desmantelar las conquistas sociales y laborales de la clase trabajadora) ya fueron implantadas en América Latina, el Este asiático y el África subsahariana durante las dos últimas décadas del siglo pasado. 

 

En todos los casos estudiados, estas políticas fueron un estrepitoso fracaso (para la clase trabajadora, claro está; para la clase capitalista fueron todo un éxito). El Profesor Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y ex Economista Jefe del Banco Mundial, lo ha expresado en los siguientes términos: "La ola de austeridad económica que ha azotado Europa tras la Gran Recesión amenaza con dañar seria y permanentemente al tan preciado modelo social del continente. Tal y como predijeron hace tiempo los economistas, incluyéndome a mí mismo, la austeridad sólo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa, con mejoras en las balanzas fiscales decepcionantes en todos los casos. Y lo que es peor, la austeridad contribuye al aumento de las desigualdades que harán que esta situación de fragilidad económica perdure, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas en situación de desempleo y pobreza durante muchos años". No se puede decir más claro. Sin embargo, tanto nuestros gobernantes locales como los líderes de los Organismos Internacionales (FMI, OMC, OCDE, BM...) y la Troika europea (CE, BCE y FMI) no hacen sino insistir en dichas políticas fallidas. La experiencia ha demostrado (aunque ellos se empeñen en no reconocerlo) que a mayor austeridad, mayores son los niveles de endeudamiento (sobre la deuda pública de los países nos ocuparemos más a fondo en su bloque temático correspondiente). 

 

La apuesta por reducir la deuda por encima de todo ha obviado el hecho de que es posible crecer incluso con niveles de endeudamiento relativamente altos, y que la recuperación del crecimiento económico debe ser inclusiva, es decir, debe albergar y beneficiar a toda la población. Los programas de "austeridad" (las comillas nos indican que no es una verdadera austeridad, concepto que no tiene nada que ver con las políticas que nos imponen) que se han aplicado en todo nuestro continente (y en otras partes del mundo) están basados en una obsesiva reducción del déficit público (se ha tomado arbitrariamente la cifra del 3% del PIB), en una fiscalidad regresiva, así como en el drástico recorte del gasto, especialmente en servicios públicos como la educación, la sanidad y la seguridad social (pensiones, prestaciones por desempleo, etc.). Este conjunto de medidas ha debilitado los mecanismos que reducen la desigualdad, perjudicando especialmente a las personas más pobres y vulnerables, sobre quienes se ha hecho recaer la responsabilidad de cargar con los excesos de la clase capitalista de las últimas décadas, a pesar de ser las menos culpables de ellos. Por tanto, la irracional y fanática aplicación de estas políticas de "ajuste" no puede continuar. Necesitamos un nuevo modelo económico y social que invierta en las personas, que respete la naturaleza, que fortalezca las instituciones democráticas y desarrolle un sistema fiscal justo y progresivo, contribuyendo todo ello a la justicia social y a la sostenibilidad medioambiental. 

 

Estas mal denominadas "medidas de austeridad" incluyen agresivas políticas que agravan la desigualdad, desde el deterioro de los servicios públicos a la merma de la protección social, pasando por el debilitamiento de la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores ante la patronal, como consecuencia de la salvaje desregulación del mercado laboral, y su completa concepción del trabajo como una mercancía más (al igual que la sanidad, la educación y el resto de derechos humanos, a los que nuestros gobernantes aplican dicho concepto). Asímismo, en el marco de las políticas de austeridad, los Gobiernos han adoptado medidas para privatizar (parcial o totalmente, de una sola vez o en fases) los servicios públicos con el objetivo de reducir el déficit presupuestario de las Administraciones Públicas. Por su parte, los Organismos Internacionales implicados en dichas políticas, presionan constantemente para que los países vendan sus empresas públicas de energía, agua, transporte, etc., así como otros recursos y patrimonios públicos. De hecho, hasta la mismísima Comisión Europea reconoció en 2013 que los gobiernos de la UE estaban dejando de recaudar alrededor de un billón de euros anuales a causa de la evasión y la elusión fiscal. Y en esa misma línea, apenas se han creado nuevos impuestos para gravar la riqueza y el patrimonio de los más ricos, a pesar de que podrían ser una importante fuente de ingresos de carácter justo y equitativo, así como un mecanismo de reducción del déficit mucho más progresivo. 

 

En agosto de 2013, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza se expresó en los siguientes términos: "Se ha subestimado el coste social a largo plazo de la crisis económica. Cada vez hay más personas que han sido expulsadas de sus hogares. Más personas atrapadas en el sobreendeudamiento, porque el coste de vida se ha incrementado y sus ingresos han disminuido. La pobreza infantil está aumentando, y los jóvenes se ven privados de la posibilidad de soñar con un futuro. La opinión pública estigmatiza cada vez más a las personas vulnerables, como si fueran responsables de su situación y la protección social fuese un lujo en una época de austeridad". Desde las instancias gubernamentales, los falaces mensajes consistían en asegurar que las medidas aprobadas darían "confianza a los mercados", lo cual a su vez haría fluir el crédito y la inversión, facilitando el crecimiento del sector privado y "generando empleo". Pero las cosas no han sido así, más bien al contrario. El crecimiento económico se ha convertido únicamente en una garantía de recuperación de los beneficios empresariales, mientras que las clases más desfavorecidas no poseen ni siquiera la garantía de llegar a fin de mes aunque tengan trabajo. Los trabajadores se ven cada vez más presionados, con menor poder adquisitivo, y con menos recursos para poder acceder a los servicios públicos, que ya no son tan públicos ni tan gratuitos ni tan universales. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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