Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
23 enero 2017 1 23 /01 /enero /2017 00:00
Fuente Viñeta: Barómetro Internacional (http://www.barometrointernacional.com.ve/)

Fuente Viñeta: Barómetro Internacional (http://www.barometrointernacional.com.ve/)

De acuerdo a datos suministrados por el mismo gobierno federal de Washington, el terrorismo ha matado en el mundo, entre los primeros cinco años de este siglo, a 24.429 personas (la misma cantidad que contrae el VIH en 8 días); es decir: un promedio de 13 personas diarias (contra 1.000 personas diarias que mueren de diarrea por falta de agua potable, o más de 2.000 por día que fallecen por hambre). Lo curioso es que, para combatir este flagelo del VIH-SIDA en el ámbito de la salud, la Casa Blanca utiliza 100 veces menos presupuesto que lo que emplea para su guerra preventiva contra el “terrorismo”. O hay un error en los cálculos, o evidentemente la apreciación de los estrategas estadounidenses se equivoca, puesto que ven una mayor amenaza a la seguridad de la especie humana en el siempre mal definido e impreciso “terrorismo” que en la pandemia de VIH-SIDA. O, mucho más crudamente: son unos descarados delincuentes que trabajan para un proyecto donde lo único que cuenta son los intereses de las grandes corporaciones de su complejo militar-industrial y petrolero, asegurando así sus privilegios de clase

Marcelo Colussi

Como estamos viendo, el relato que Occidente nos difunde sobre el terrorismo es absolutamente falaz, una explicación infantil, absurda y reduccionista que intenta imponernos una lectura sesgada e incierta de la realidad que se pretende esconder. Se nos pide que creamos que los terroristas son unos sucios y crueles lunáticos que corren por ahí con bombas, ametralladoras y cinturones explosivos. Se nos pide que tengamos una visión irracional de ellos, como unos seres abyectos cuya única misión es destruir a los demás. Y se nos pide que tengamos del mundo una visión bipolar que divide a la Humanidad entre los buenos y los malos, los encargados de destruir al mundo, y los gendarmes del mismo, que vienen a liberarnos de ese mal. Su adscripción tipológica también está clara. Muchos de ellos llevan barba, tienen aspecto extranjero, no son blancos, no son occidentales. Nos los presentan como seres monstruosos que cortan cabelleras, que violan niños, que destruyen ciudades y que ponen bombas en nuestras instalaciones. Por contra, nos presentan a nuestros Gobiernos y líderes occidentales como los buenos de esta irreal película, los preocupados por acabar con los malos, y por derrotar al terrorismo, instalando un mundo feliz y en paz. Sin embargo, la realidad es otra bien distinta. Noam Chomsky ha asegurado con toda la razón que "El Partido Republicano [estadounidense] es la organización más peligrosa de la historia de la humanidad". 

 

Y en efecto, son señores blancos, que suelen ir con traje, que controlan ciertas cuotas de poder, que ofrecen una imagen respetable, pero que sin embargo son los causantes de buena parte de la inestabilidad que hoy día reina en nuestro planeta, gracias a los injustos modelos económicos y sociales que ellos fomentan para todos los países. No sólo fomentan, sino que incluso obligan a los países a adscribirse por la fuerza a dichos sistemas, ya que en caso contrario, son hostigados, son chantajeados, son sancionados, y en los peores casos, son cruelmente invadidos y destruidos. En realidad, la mayor parte de actos terroristas que se han cometido han sido patrocinados por el imperialismo estadounidense (a los que se une toda la pléyade de países socios y aliados), por algunos gobiernos derechistas europeos, y por sus servicios de inteligencia. Y cuando no los ejecutan directamente, los apoyan indirectamente, como es el caso del terrorismo que lleva ejecutando durante décadas el Estado de Israel contra el Estado Palestino, bajo el apoyo incondicional de Washington, y el silencio cómplice de las potencias occidentales. Y por contra, ellos tildan de grupos "terroristas" (y hasta mantienen una lista oficial de los mismos) a algunos movimientos revolucionarios que han luchado y luchan por la libertad para sus pueblos, contra la opresión, y contra el colonialismo occidental. Como el aparato mediático y propagandístico occidental es tan potente, a estos grupos "terroristas" hay que liquidarlos, destruirlos, y si están en el poder, derrocarlos. Típica lectura simplista del pensamiento dominante. 

 

Cuando Occidente necesita justificar sus políticas de agresión hacia terceros, se inventa un "enemigo terrorista" de turno y lo utiliza como chivo expiatorio. Este fenómeno ocurre también en el plano de la política interna de los países, donde también se utiliza la misma estrategia, demonizando a ciertos grupos o colectivos que se enfrenten o desobedezcan al poder establecido. Hoy día, la dinámica del complejo industrial-militar (del que hablaremos a fondo en su bloque temático correspondiente) es tan inmensa, que Occidente necesita una retórica que apunte a "poderosos enemigos" que justifiquen racionalizar los astronómicos presupuestos militares y de servicios secretos que han de consumirse en tan ardua tarea. Y así fue como Occidente vinculó en algún momento (como muy bien relata el filósofo, periodista y escritor Andre Vitchek en este artículo para el medio Counterpunch.org, y traducido al español por S. Seguí para el medio Rebelion.org) el terrorismo con el Islam, que es una de las mayores culturas del mundo, con más de 1.600 millones de seguidores. Pero con el fin de hacer del Islam un enemigo de talla suficientemente grande y de poderosos recursos, el imperialismo tenía primero que radicalizarlo y pervertir los innumerables movimientos y organizaciones musulmanas, y a continuación crear otros nuevos, entrenándolos, armándolos y financiándolos, para que tuvieran un despliegue y un aspecto realmente aterradores. El fundamentalismo islámico (ya referido en artículos anteriores de esta serie) sirvió a ese fin, patrocinado por algunos países árabes serviles a los mismos intereses occidentales. 

 

Con todo ello, también se socializa en el imaginario colectivo toda la falsa historia de los "valores" occidentales, legitimando la idea de la supuesta superioridad cultural y moral absoluta de Occidente sobre estos enemigos y sus perversas culturas. Andre Vitchek lo expresa en los siguientes términos: "La cosa funciona del siguiente modo: durante siglos, Occidente se ha comportado como un monstruo loco sediento de sangre. A pesar de la propaganda glorificadora que transmiten los medios de comunicación occidentales en todo el mundo, se estaba haciendo evidente para todos que el Imperio violaba, asesinaba y saqueaba en prácticamente todos los rincones del globo. Unas décadas más y el mundo vería a Occidente exclusivamente como una enfermedad siniestra y tóxica. Un escenario así tenía que evitarse por todos los medios. De modo que los ideológos y propagandistas del Imperio dieron con una nueva y brillante fórmula: "¡vamos a crear algo que tenga un aspecto y se comporte aún peor que nosotros, y entonces podremos proclamar que seguimos siendo en realidad la cultura más razonable y tolerante de la tierra!" "¡Y vamos a hacer una auténtica pirueta: vamos a combatir contra nuestra propia creación, vamos a combatirla en nombre de la libertad y de la democracia!" Y así es como nació una nueva generación, una nueva hornada de "terroristas". Y sigue viva y goza de buena salud. Vivita y coleando. Y se multiplica como las salamandras de Capek". ¿Creen mis lectores y lectoras que es un relato descabellado? Observen, analicen, comparen, y saquen sus propias conclusiones. 

 

El relato del terrorismo que nos quieren imponer es un relato creado ad-hoc para continuar legitimando y justificando sus perversas acciones por todo el mundo, acciones de invasión, de guerras, de intervenciones, de injerencias, de destrucción y de odio por todo el mundo. Rompamos el relato simplista y demagógico que nos venden. Enfrentémonos a él. Seamos capaces de introducir fisuras en dicho relato, porque de esa forma pondremos en evidencia los oscuros intereses que lo mueven. El terrorismo occidental no se discute en realidad, siempre está legitimado, aunque sus formas más extremas y violentas siguen sembrando el odio, el caos, la destrucción y la venganza en el mundo, sin descanso, como lo llevan haciendo desde hace siglos, con cientos de millones de víctimas acumuladas en todas partes del mundo. Estos perversos terroristas de ISIS han tenido como estupendos maestros a los británicos, franceses, belgas, alemanes, españoles o estadounidenses (sobre todo a estos últimos). La rapiña y el pillaje colonial, la destrucción de patrimonio cultural, el vasallaje de las poblaciones, la destrucción de sus recursos naturales, la ocupación de sus pueblos y el saqueo de sus territorios son las credenciales históricas de todos estos países occidentales, que ávidos de poder se han enfrentado en milenarias batallas contra todos los pueblos que han intentado defender legítimamente su soberanía y su libertad. La lista de cruzadas, invasiones, injerencias y sabotajes sería interminable, necesitaríamos muchos más artículos siquiera para enumerarlas. No nos dejemos engañar. Jamás hubo bandos de buenos y malos, de luchadores por la libertad frente a sanguinarios terroristas. Sólo hubo afán de muchos gobiernos e imperios por adueñarse por la fuerza de otros recursos, fronteras y pueblos, frente a pueblos que intentaron defenderse de esa amenaza. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías