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4 abril 2017 2 04 /04 /abril /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (XVII)

La historia está escrita por los ganadores y por los que dominan

Edward Said

Y por ese mismo motivo que nos señala sabiamente Edward Said en la cita de entradilla, el genocidio franquista es hoy día un genocidio olvidado. Porque olvidada e ignorada está (por parte de las instituciones y del pensamiento dominante) la profunda herida emocional que dejó la represión en los hijos y las familias de los desaparecidos, perseguidos o asesinados durante la dictadura. Aquéllos niños, que hoy son ya ancianos, cuentan su vida, cuando pueden, bajo lágrimas, bajo el terror de recordar cómo vivieron, cómo crecieron sin derechos, siempre con miedo, sin poder manifestar el dolor y la pena que les ahogaban. Recomendamos a los lectores y lectoras la web "¡Dejadme llorar! El genocidio olvidado", que recoge un estupendo documental dirigido por Jordi Gordon que aborda la huella oculta que dejó el régimen franquista. La web está patrocinada por la Junta de Andalucía, la Diputación y el Ayuntamiento de Córdoba, y la Plataforma por la Comisión de la Verdad. Recoge un sumario de noticias en relación con el asunto que relata el documental, permite el acceso y visualización del mismo, unos enlaces hacia los protagonistas, y una galería tanto de personajes como del propio documental. El relato cuenta cómo el régimen franquista decidió borrar todas las huellas de sus crímenes, y obligó a las familias a ocultar su tragedia. Una dictadura que quiso hacer desaparecer totalmente a las víctimas, los documentos y la memoria, para que no quedara ni rastro de ellos. 

 

Y efectivamente, lo consiguió, pues todo ello sólo habita ya en lo más recóndito del alma de estas personas, de estos descendientes de los represaliados, muertos o exiliados por el franquismo. Nuestra sociedad ha borrado aquéllos horrendos crímenes de su memoria colectiva. Es la evidencia, como señala el eminente historiador cordobés Francisco Moreno Gómez (pionero en el estudio de los crímenes franquistas, y quizá el mayor referente para estos asuntos) de que Franco había triunfado con sus mentiras y sus manipulaciones, logrando borrar de la memoria el recuerdo de sus crímenes. Ese es uno de los motivos fundamentales para la presencia de tanto franquismo "sociológico", para la permanencia de tanta simbología del régimen, y para la disculpa y comprensión que muchas personas aún proyectan hacia el régimen fascista del dictador. El franquismo ocultó la auténtica historia de lo que ocurrió, y construyó una historia falsificada que es la que hoy día muchas personas por ignorancia continúan difundiendo, así como la derecha política, social y mediática, que la continúa difundiendo y manipulando en favor de sus intereses. Como una pequeña muestra de su brutalidad, valgan estas palabras del General Queipo de Llano en una de sus alocuciones radiofónicas: "Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que, si lo hiciéreis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad". Sin comentarios.

 

Alocuciones de este tipo eran frecuentes durante toda la Guerra Civil, y dan idea del trato que continuaron sufriendo los "rojos" supervivientes y sus familias durante la dictadura. Seguiremos a continuación el reciente y fantástico artículo de Voces en Lucha titulado "El regreso a España ¿Acaso tenemos patria?", que capta muy bien el sentimiento de tanta víctima, de tanto exiliado, de tanta injusticia. El artículo comienza con una pregunta fundamental: ¿Nos podemos identificar realmente con la construcción de patria que han fabricado la clase y el pensamiento dominantes? En un país donde las clases dirigentes han manejado el carro por los rieles que mejor se acomodaban a sus intereses, no podemos dejar de preguntarnos si no serán dichas clases dirigentes las que han creado los símbolos, las referencias y los significados de aquéllo a lo que hoy llamamos patria. Y nos preguntamos por tanto si identificarse con esa idea de patria no supone también validar esa patria construida por y para aquéllos que manejan los hilos del poder. Un poder déspota y opresor que aún cuando nos habíamos librado físicamente del dictador, continuó llevando a cabo perversos cambios en detrimento de los intereses de las clases populares y trabajadoras. Son muchos los conflictos que en este país se han dado entre las clases oprimidas y las opresoras. Desde la guerra de los comuneros de Castilla hasta la guerra de guerrillas que libró el pueblo contra la Francia invasora de Napoleón en la conocida como Guerra de la Independencia. Y son muchos los pueblos a los cuales este país, bajo el signo ideológico de todo un Imperio, sometió en el pasado y sigue sometiendo en el presente con diferentes métodos pero el mismo objetivo: la ganancia económica de unos pocos. 

 

Comenzando por la vergüenza histórica del sometimiento de los pueblos y las gentes en la invasión a América (cuya celebración el 12 de Octubre era llamada durante el franquismo "Día de la Raza", y que hoy se limitan a llamar "Día de la Fiesta Nacional"), y finalizando por el expolio sistemático que de aquéllas y otras tierras, las empresas multinacionales españolas siguen realizando. Todo esto tiene muchísimo que ver con la construcción de esa idea de patria que nos han impuesto, así como con aquéllos que han construido y siguen alimentando una idea de patria basada en la exclusión, y en un sistema que privilegia al capital financiero por encima de las condiciones de vida de la inmensa mayoría social. Una construcción de patria que hace que nos solidaricemos y nos sintamos muy "españoles" cuando alguna de nuestras grandes empresas es nacionalizada en el extranjero, o cuando nuestra selección nacional de fútbol cosecha sus éxitos y victorias, pero en cambio, no mueva los mismos corazones cuando se desahucia a la gente, o se eliminan prestaciones o servicios básicos, o se recortan derechos y libertades. En definitiva, una idea de patria al servicio de los poderosos, de esos mismos que no tienen patria, sólo intereses, y que al servicio de éstos, mueven sus fortunas de paraíso en paraíso fiscal. Toda esta infraestructura social quedó fuertemente fijada desde el franquismo (de hecho los grandes empresarios de la época financiaron el golpe militar), y continúa viva hoy día. 

 

El franquismo ha marcado a fuego la vida de varias generaciones, y su proyección a nuestros tiempos continúa determinando multitud de aspectos de nuestra vida social, política y económica. Porque no lo olvidemos: no hubo dos bandos en liza. Fue el fascismo encarnado por los militares golpistas, la burguesía terrateniente e industrial y la Iglesia Católica, los que atacaron el régimen democrático y republicano legítimo y legalmente vigente. Y todo porque la Segunda República se encaminaba a construir una sociedad más justa, sin opresores ni oprimidos. Pero las élites dominantes, al igual que ahora, no podían permitir eso, y se levantaron en armas para aniquilar todo el andamiaje republicano, y exterminar física e ideológicamente a todos los que no pensaran como ellos. El objetivo franquista fue claro: el fascismo, cuyo ideal se basa en la perpetuación y profundización de la opresión. Una perversa doctrina que ensalza y privilegia razas, condiciones y estirpes por encima de las de otros hombres o pueblos. El régimen franquista fue fascismo en estado puro, sin edulcorantes. La Segunda República se defendió con uñas y dientes, pero los sublevados fueron más poderosos y tuvieron más ayudas del exterior. Los fieles a la República (presentes también en el Ejército, como ya hemos señalado) luchaban por los ideales de justicia social, humanidad, igualdad, fraternidad. Los del "glorioso movimiento nacional" luchaban por ideales que justifican la exclusión, el racismo, la segregación, el despojo, la opresión, justo los mismos valores que siguen defendiendo hoy día, aunque hayan cesado los tanques y los fusiles. Sus ideales se imponen hoy día por otros medios más sofisticados, inspirados en el más cruel neoliberalismo. De esta forma, el círculo se cierra, y comprendemos hasta qué punto los que hoy nos gobiernan son herederos de aquéllos que se levantaron contra la República. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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Comentarios

Cesar Diaz Lázaro 04/07/2017 18:15

Hasta que todos los muertos de los dos bandos descansen en paz.No se puede decir que nuestra democracia se ha hecho mayor!

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