Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
2 abril 2017 7 02 /04 /abril /2017 23:00
Fuente Viñeta: Marco de Angelis

Fuente Viñeta: Marco de Angelis

Del tipo del terrorismo que golpeó Londres ayer, de la que en Europa ya conoce mucho, se sabe poco, vendrá más y estas oleadas serán incontenibles, porque no son organizaciones sino hombres fanatizados por el extremismo wahabita y hostigados por la rapiña neoliberal

Guadi Calvo

Pero no es sólo este terrorismo "casero", fácilmente accesible y barato el que golpea el corazón de nuestras grandes ciudades occidentales, sino que las verdaderas batallas se libran a miles de kilómetros de nuestros hogares. Y para ellas, sí que existe una gran cantidad de armamento en circulación, cuyo presupuesto asciende a miles de millones de dólares. Lo contaremos con detalle en el bloque temático correspondiente al negocio de la guerra y el complejo militar-industrial, pero si hablamos en este primer bloque de terrorismo, hemos de hacer al menos una resumida mención. Porque al igual que hay que acabar con los mercados de la prostitución o de las drogas, también hay que acabar con el mercado internacional de armas. Jordi Calvo afirma lo siguiente en esta entrevista realizada por Enric Llopis para el medio Rebelion.org: "De las cien principales empresas de armamento del mundo, 69 corresponden a países occidentales. Eso genera un "monstruo", que es lo que llamamos complejo militar-industrial. El volumen de ventas de este centenar de empresas que fabrican armas asciende a 400.000 millones de dólares. Pero las exportaciones mundiales de armas reconocidas (no incluimos las "secretas") es de 30.000 millones de dólares". Es un mercado que, mientras más activo esté, más necesidades tendrá que generar, y la única manera de moverlo es financiando guerras, que volverán a necesitar más armas y municiones. 

 

Lobbies empresariales, puertas giratorias, y Ministerios y estrategias de Estado implicados, el negocio de la guerra está servido. Igualmente, las guerras contra el terrorismo tienen también otros "efectos colaterales" buscados expresamente, como por ejemplo, hacer crecer en las encuestas la popularidad de los presidentes (estadounidenses) afectados, signo evidente de una sociedad en declive y alienada, o bien legitimar las políticas más ultraderechistas, como el cierre de fronteras, todo ello visto con buenos ojos por la mayoría de la población, más centrada en consolar su duelo que en la implementación de políticas justas, racionales y humanas. Y así, el "coco" terrorista contribuye a que más recortes y más pobreza no ofrezcan contestación por parte de la mayoría social: las nuevas leyes "Patriot" que invocan la "soberanía", los "valores" y el "sentimiento nacional", aliadas a las nuevas leyes mordaza, disuadirán a los críticos: todos los ciudadanos, salvo los gobernantes, serán sospechosos de terrorismo. Un estado de excepción social se crea artificialmente de esta forma, mediante el cual se legitiman ciertas políticas de limitación de derechos básicos y libertades públicas. Hasta el lenguaje se impregna de dichas tendencias. Se ha vuelto popular la palabra "radicalización", pero es una acepción errónea. Ser radical significa literalmente volver a las raíces, pretender llegar a las raíces de los problemas y de los asuntos, querer alcanzar la raíz. Pero en vez de eso, "radical" se asemeja a "asocial", despojándose de su etimología original, y dotándose de un cariz peyorativo. "Radical", "extremista", "antisistema" son usadas como insultos y descalificaciones precisamente por los líderes de las fuerzas políticas que con sus medidas, están contribuyendo al terrible escenario mundial que sufrimos hoy día. 

 

Sería más adecuado el término "fanatismo", que se refiere mejor a la fe ciega e irracional manifestada como la intolerancia hacia quienes piensan de otra manera. Claro, no se atreven a usar este término, porque quizá los primeros fanáticos son ellos, los adheridos incondicionalmente al dogma belicista y neoliberal. Por eso se utiliza menos el verbo "fanatizar" que "radicalizar". Y además del lenguaje, se juega con otros conceptos, términos e ideas que van formando todo un aberrante imaginario colectivo en contra de los extranjeros, de los migrantes, sobre todo si pertenecen a otra religión. Por ejemplo, un 74% de los franceses opina que "el Islam no es conciliable" con la sociedad francesa. El mismo porcentaje de alemanes tiene una actitud negativa respecto al Islam. Y el 62% de los británicos opina que su país perderá su identidad si llegan más musulmanes al mismo. Con estas cifras, es natural que después, cada vez que se celebran elecciones, las fuerzas de la ultraderecha racista y xenófoba ocupe cada vez un espacio mayor en las Instituciones públicas, y los países caminen por un peligroso sendero de intolerancia, lo que a su vez sólo contribuye a echar más gasolina al fuego de los conflictos armados, de la violencia, del odio, del rencor y de la venganza. Si se combina la fanatización yihadista (o el integrismo fundamentalista wahabita, como ya explicamos en artículos anteriores), con el odio hacia la comunidad musulmana y con la islamofobia de los países occidentales, obtenemos el cóctel explosivo que tenemos hoy día. 

 

Ya hemos afirmado en entregas anteriores que hay que acabar con la financiación de este peligroso fundamentalismo, que sigue alimentando los espíritus de estos "soldados de Alá" por todo el mundo. Sin ir más lejos, Arabia Saudí financia decenas de canales de televisión por satélite, y cientos de sitios web. Hasta el momento los saudíes han invertido unos 90.000 millones de dólares para difundir el wahabismo por todo el mundo, para construir mezquitas y para remunerar a los imanes difusores del mensaje integrista y fundamentalista. Esto se continúa haciendo no sólo en nuestros países occidentales, sino también en Asia, África, y por supuesto, en Oriente Medio. Y lo hemos afirmado muchas veces, y lo seguiremos haciendo, hasta que el mensaje cale en la inmensa mayoría ciudadana: quien siembra odio y humillación, quien invoca al salvajismo y a la aberración, sólo puede cosechar fanatismo, destrucción, venganza y violencia. No existen terceras vías. La senda pacifista es absoluta, sin fisuras, sin atajos. Y así, los musulmanes se han convertido en el chivo expiatorio de nuestras sociedades, tal como sostiene Marc Vandepitte en este artículo para el medio Investigaction.net, traducido al español por Beatriz Morales Bastos para el medio Rebelion.org. Se relega sistemáticamente a este grupo, en todos los planos posibles. El paro, el retraso en materia de educación y la pobreza les afecta de manera desproporcionada. Se les discrimina sistemáticamente en la búsqueda de empleo o de alojamiento. Las manifestaciones públicas de rechazo aumentan en paralelo a los mensajes de odio en las redes sociales, y a los insultos de todo tipo que les profieren por diversos medios. 

 

La intolerante ultraderecha ha introducido en el debate público la falacia de que ellos (los musulmanes, los migrantes en general) vienen a "quitarnos el trabajo", escondiendo que realmente realizan las tareas peor valoradas y remuneradas, que precisamente los nacionales rechazan llevar a cabo. Omiten deliberadamente que el problema del empleo no es de las personas que habiten en un determinado sitio, ni de su raza o religión, sino del propio sistema económico, capitalista y neoliberal, que ahoga las posibilidades de trabajo de millones de personas, en pro de los inmensos beneficios del gran capital. También argumentan indecentemente que los musulmanes viven de las ayudas del Estado, en detrimento de las personas nacidas aquí, en vez de alegrarse de ir poco a poco evolucionando hacia un Estado que sea capaz de cubrir las necesidades básicas de todas las personas que lo habitan, tanto migrantes como nacionales. Defienden que no hay dinero para tantas ayudas sociales, mientras nos enteramos constantemente de los enormes focos de corrupción que salen a la luz, de las ingentes subvenciones a la Iglesia Católica, o de las inmensas fortunas de los megaricos, que además evaden sus fortunas a paraísos fiscales, y eluden sistemáticamente el pago de sus impuestos. Sólo una sociedad indecente, aberrante y alienada como la nuestra puede sostener tales postulados. Con todo ello no queremos alentar que venga cada vez más gente de fuera, sino contribuir al único debate de fondo que existe debajo de tanto deleznable argumento, que no es otro que el debate sobre los Derechos Humanos. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías