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6 junio 2017 2 06 /06 /junio /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (26)

Un tema sobre el que hemos pasado de puntillas hasta ahora, pero que también es de suma importancia para comprender los entramados del poder franquista (que llegan hasta nuestros días), es el conjunto de apoyos económicos en los que se basó el Golpe de Estado militar, y la posterior dictadura, tras un período de reconstrucción del país después de la Guerra Civil. Seguimos a continuación este artículo de Alejandro Torrús del medio Publico, que relata todo ello en base a la obra "La financiación de la Guerra Civil Española", de José Ángel Sánchez Asiaín. El banquero y contrabandista Juan March (del que dimos cumplida cuenta en este artículo de nuestro Blog), la Alemania nazi, la Portugal de Salazar y la Italia de Mussolini, entre otros actores, fueron los grandes puntales en los que se basó la financiación del bando franquista durante la Guerra Civil. Como es lógico pensar, un Golpe de Estado no se organiza de la noche a la mañana, ni puede triunfar sin un apoyo financiero sólido detrás (tanto para el armamento necesario, como para el mantenimiento de las tropas, y sobre todo, para el sostenimiento del nuevo Estado que surge del levantamiento militar). El Golpe de Estado estuvo financiado mayoritariamente por capital extranjero, que impuso altos intereses. El banquero y contrabandista Juan March, cuya familia sigue disponiendo en la actualidad de una amplia fortuna, era el hombre más rico e influyente de la España de 1936, y no tuvo reparo en financiar todo tipo de acciones que tuvieran como objetivo impedir la profundización de la República. 

 

En primer lugar, extendiendo la conspiración contra el legítimo régimen republicano. Y luego, facilitando medios para que la rebelión pudiera ser una realidad. Lo cierto es que es imposible cuantificar el dinero que puso March a disposición de los militares golpistas. Las cifras aportadas por periodistas e historiadores han oscilado entre los mil millones de pesetas y los 15 millones de libras esterlinas más la financiación de buena parte de la intervención italiana en Mallorca. De cualquier modo, sí está claro que March, durante los primeros días del Golpe de Estado, puso a disposición del General Mola 600 millones de pesetas de la época a través de una cartera de valores. Y también pagó el alquiler del avión inglés que llevó a Franco de Canarias a Marruecos, y avaló cuantos créditos fueran necesarios para la causa franquista, no sin antes establecer unos intereses beneficiosos para él y sus socios. El banquero, asegura Sánchez Asiaín en su obra, también se ocupó de dar solución a una cuestión de tanta importancia para un conflicto militar como el suministro y financiación del petróleo que utilizó el llamado "Gobierno de Burgos". March ofreció las garantías suficientes a la empresa norteamericana Texaco para financiar los primeros envíos de petróleo a los sublevados, que dejaron de suministrar petróleo a la República, a pesar de los acuerdos firmados con ésta. Sánchez Asiaín afirma que no está documentado, pero que también parece claro que España recibió petróleo de Portugal, siendo también Juan March el financiador de esas compras. Como vemos, el gran capital puesto al servicio de los más viles propósitos...¿Nos suena de algo? ¿Es que ha cambiado algo el panorama, después de más de 80 años? Hoy al gran capital no le hacen falta bombas, aviones, fragatas ni cañones, ni militares golpistas (aunque todavía intervienen en algunos países de esta forma), sino que les basta con un "plan de ajuste estructural" para tener sometidas a las clases trabajadoras.

 

Por su parte, la ayuda de la Portugal de Salazar también fue importante y generosa. Ya lo hemos citado al principio. Aunque muy inferior a la ayuda prestada por italianos y alemanes, la importancia de la ayuda lusa fue que se produjo durante los primeros días del Golpe, cuando los sublevados estaban en una situación de inferioridad. Nuestro vecino país se convirtió, de hecho, en el receptor formal de armas por cuenta de Franco. El país pasó de prácticamente no existir en la lista de receptores de armas a ocupar el tercer lugar mundial en la lista de clientes de la industria bélica de la Alemania nazi y la primera europea. El gobierno de la dictadura portuguesa puso a disposición de los franquistas todo tipo de recursos financieros, créditos de bancos portugueses (a destacar el Banco Espiritu Santo de Lisboa) y una amplia protección logística, política y diplomática. La Diputación Foral de Navarra también prestó apoyo económico a los militares golpistas, que Sánchez Asiaín califica de "importante, generosa y constante". Y también creó una serie de impuestos de guerra que sirvieron para recaudar más de 13 millones de pesetas, que fueron puestas a disposición de la "causa nacional". Este dinero sirvió, entre otras cosas, para adquirir aviones para la defensa de Pamplona, cancelar un primer crédito de 2 millones de pesetas al General Mola, poner un coche blindado a disposición de Franco, proporcionar motocicletas para el General Varela, establecer una pensión de 1.840 pesetas para las hijas de Mola para sus gastos educativos, o el pago de la factura de 4.700 pesetas presentada por el Colegio de Arquitectos vasco-navarro por la confección del proyecto del chalet para la viuda del General Mola. 

 

Otra importante fuente de financiación para la sublevación fueron los donativos que hizo un grupo muy selecto de carlistas, económicamente bien situados, y que veían en la causa franquista una salvación y apoyo a sus intereses. Pero lo que constituyó una excepcional fuente de financiación fue el sistema regular de cuotas que los carlistas tenían establecido desde 1934. Y por su parte, el político catalán Francesc Cambó, cofundador y líder de la Liga Regionalista, siempre según la obra de Sánchez Asiaín, ayudó a recaudar en el extranjero 410 millones de pesetas para financiar la sublevación de los militares golpistas. Asímismo, avaló o ayudó a conseguir créditos que pudieron ascender a 35 millones de dólares. Y en cuanto a la Italia fascista, el autor argumenta que hay dos tipos de razones que justificaron la ayuda de Benito Mussolini a los franquistas. Unas son razones de tipo económico y político, y se refieren a la voluntad del dictador italiano de dominar a toda costa el Mediterráneo, y en todo caso, impedir su bloqueo mediante un pacto hispano-francés. Las otras razones se refieren a la creencia de Mussolini de que su misión en la vida era luchar contra el comunismo. Más allá de la cuantiosa ayuda militar que Italia destinó a España en forma de aviones, armas y militares de apoyo, también suministró cantidades ingentes de dinero en forma de créditos, gran parte de los cuales fueron condonados. Con respecto a la Alemania nazi, la tesis principal es que quisieron utilizar la guerra civil en nuestro país como una especie de laboratorio para mejorar las técnicas de los ejércitos alemanes, es decir, como un campo de pruebas. Y también fue importante para el país germano la política de aprovisionamiento de materias primas, especialmente de minerales aplicados a las necesidades de la guerra. 

 

Sobre estas bases, los militares golpistas firmaron con Hitler el 20 de marzo de 1937 un Protocolo de Amistad. Y como decimos, una parte considerable de la deuda que España contrajo con Alemania fue pagada por compensación, es decir, mediante exportaciones españolas a Alemania, sobre todo de minerales. Una vez acabada la contienda, Alemania fijó la deuda de nuestro país en 372 millones de marcos, incluyendo el coste de la Legión Cóndor, que los alemanes fijaron en 99 millones de marcos. Otros actores que también ayudaron económicamente a los sublevados fueron, entre otros, la Compañía General de Tabacos de Filipinas, el banco inglés Kleinwort Suns & Co., la Societè de Banque Suisse, la portuguesa Caixa Geral de Depositos, o el Consorcio de Bancos Italianos. Bien, como hemos visto en esta entrega de la serie, muchos fueron los actores, y de todo tipo, públicos y privados, nacionales y extranjeros, los que intervinieron de un modo u otro, con más o menos cantidad, en la financiación del golpe militar, de la guerra civil e incluso de la posterior dictadura implantada a sangre y fuego en nuestro país. Por el perfil de dichos actores, sacamos la conclusión de que básicamente fueron el poder económico (banqueros, grandes empresarios, asociaciones empresariales, etc.) y las dictaduras fascistas (portuguesa, italiana y alemana) de la época las que ayudaron interesadamente a que el Golpe de Estado que acabó con nuestra Segunda República tuviera éxito, e impusiera durante casi cuarenta años el terror, la involución y el subdesarrollo en nuestro país. Peligrosas amistades, sin duda. Que los lectores y lectoras saquen sus propias conclusiones. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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