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18 julio 2017 2 18 /07 /julio /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (32)

Como vencedores de la Guerra Civil, la vileza moral del argumentario franco-fascista falsificaba la historia, intercambiando los papeles de las víctimas y verdugos, convirtiendo a los golpistas en salvadores de la patria y verdaderos mártires por Dios y por España; mientras los republicanos eran los rebeldes y por lo tanto, los responsables de una guerra civil entre hermanos

Eco Republicano

Existe en nuestro país una Fundación, llamada Fundación Nacional Francisco Franco (ya el nombre en sí mismo es ofensivo para los cientos de miles de familiares de víctimas del dictador) que organiza cada año una cena de navidad. Pues bien, durante la última cena se premió a varios cargos del Partido Popular (la fuerza política aún más votada en nuestro país) por defender "la memoria del Caudillo" e incumplir la Ley de Memoria Histórica de 2007, promulgada bajo el Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero. Los condecorados como "Caballeros y Damas de Honor" de la institución fueron el secretario provincial del PP en Badajoz, y los alcaldes de Alberche del Caudillo (Toledo) y Guadiana del Caudillo (Badajoz). El acto sirvió, además, para premiar a la familia del ex general golpista José Sanjurjo, recientemente exhumado en Pamplona. Los premiados, en su discurso, aseguraron que van a seguir defendiendo "la historia y la obra de Francisco Franco". Pero aún se dan más dislates y barbaridades en este país que se dice "democrático", y que permite albergar en su seno "fundaciones" tan execrables. Como nos relata en este artículo el medio Infolibre, un diputado de En Marea en el Congreso (una de las confluencias territoriales de Unidos Podemos), Antón Gómez-Reino, defendió en la Comisión de Interior una proposición no de ley en la que se instaba al Gobierno a investigar a la entidad. El diputado recordó el grito antifascista de "¡No pasarán!", al que la Fundación replicó: "Si hay que volver a pasar ¡Pasaremos!". La existencia misma de la Fundación, como decimos, es ya anómala, pues viola la Ley de Fundaciones, al no perseguir el interés general ni el respeto a los Derechos Humanos. 

 

Anteriormente, la Fundación Franco había remitido una carta a 355 alcaldes de diversas localidades, ofreciéndoles asesoramiento jurídico para que no tengan que aplicar la Ley de Memoria Histórica, que entre otras cosas, obliga a retirar los símbolos franquistas de las calles y edificios públicos, expresando en dicha misiva el convencimiento de que triunfará "el derecho sobre la barbarie, la historia sobre su borrado y la civilización sobre el odio iconoclasta". Con hechos de esta naturaleza, podemos imaginarnos lo lejos que estamos aún de superar plenamente el franquismo. ¿En qué país democrático existe una Fundación igual? ¿Cómo se permite una Fundación que defiende la memoria y la obra de un dictador sanguinario hablar de derecho, de historia o de civilización, cuando ellos representan exactamente lo contrario? Son ellos los que representan la barbarie, la manipulación de la historia y la anticivilización. Pero tenemos muchos más ejemplos del franquismo latente en nuestra sociedad. Hace varios meses, y a tres años de su muerte, se le concedió el nombre de una calle al dueño de un conocido bar franquista de la localidad de Almuradiel (Ciudad Real), llamado "Casa Pepe", y sus hijos fueron entrevistados en diversos medios de comunicación, y defendieron el derecho de su padre a pensar y expresarse como quería. El establecimiento, ahora regentado por su hijo, es en sí mismo una clara expresión de la apología del franquismo, con numerosas fotos y símbolos recordatorios del dictador. La dedicatoria de la calle fue apoyada por el PP, con la abstención de Ciudadanos. Recomendamos la lectura del artículo de Carlos Hernández en el medio eldiario.es, que da cumplida cuenta de la polémica, así como del retrato del personaje en cuestión. Suma y sigue.

 

O por ejemplo, mientras miles de militantes antifascistas y demócratas se pudren en fosas comunes, sin el menor apoyo por parte de los poderes públicos, mientras los juicios sumarísimos del franquismo siguen vigentes, una cadena de televisión privada invierte dinero en remozar la imagen de uno de los ministros que llevó a España a uno de los períodos más siniestros de su historia, como se hizo recientemente con la serie de Telecinco "Lo que escondían sus ojos". En efecto, y ha sido muy bien expuesto por Shlomo Vlasov en su artículo para el medio Diagonal, cuya lectura completa recomendamos, con esta serie de reciente emisión se ha alcanzado el grado más alto de banalización de uno de los períodos más criminales de nuestra historia reciente, presentando bajo un buen lavado de cara una de las figuras con más poder del franquismo, como fue Ramón Serrano Suñer. La serie, basada en la novela del mismo nombre de la periodista Nieves Herrero, narra simplemente, como eje central, una historia de amor. El resto del contexto histórico donde se desarrolla es absolutamente subsidiario. O incluso peor, porque el trasfondo histórico expuesto por la serie muestra beneplácito y desconocimiento/ocultamiento de la historia. ¿Quién era Serrano Suñer? Pues retomamos las palabras de Vlasov, quien explica: "Muy unido a Franco (eran cuñados, de ahí su sobrenombre de "El Cuñadísimo"), tuvo una enorme influencia política sobre los gobiernos franquistas. Ocupó los cargos de Ministro de la Gobernación durante la Guerra Civil, y de Asuntos Exteriores una vez finalizado el conflicto. Igualmente, fue el ideólogo del Fuero del Trabajo, una de las Leyes Fundamentales, basándose en la Carta di Lavoro de los fascistas italianos a los que tanto admiraba".  Durante la Segunda Guerra Mundial, Serrano Suñer fue un firme partidario de apoyar al eje nazi-fascista, promoviendo los viajes y los contactos con la Alemania nazi y la Italia de Mussolini, y su simpatía por los nazis le llevó a promover la creación de la División Azul. Todo este entramado es ignorado en la referida serie televisiva, que únicamente nos presenta al Serrano Suñer enamorado. 

 

Suma y sigue. ¿Seguimos? ¿Aún hay más ejemplos de franquismo sociológico? Pues sí, desgraciadamente, muchos más. Aquí estamos exponiendo sólo unos cuantos ejemplos, que constituyen la punta del gran iceberg. Como nos informa con detalle Toni Cuquerella en este artículo para eldiario.es, mientras el Delegado del Gobierno afirma que exhibir la bandera republicana es "sectario y provocador", el PP de Alicante consigue restaurar calles franquistas con ayuda de la justicia. Increíble, pero cierto. Por su parte, Sabino Cuadra Lasarte, una de las mentes más lúcidas de la izquierda vasca, lo ha expresado y resumido magníficamente en un reciente artículo para el medio Rebelion, cuando afirma: "Durante estos días se están realizando en la Audiencia Nacional siete juicios por enaltecimiento del terrorismo a través de Twitter. Las primeras sentencias contienen ya condenas a varios años de cárcel e inhabilitación. Mientras tanto, la Fundación Francisco Franco, subvencionada con fondos públicos, glorifica la labor del genocida y lo califica como "uno de los Jefes de Estado más importantes de nuestra historia", y el Tribunal Supremo, en una sentencia aún calentita, acaba de denegar que los restos de Franco y José Antonio Primo de Rivera sean sacados del Valle de sus Caídos". Pues eso. Sobran todos los comentarios. Podríamos continuar. Existen miles de ejemplos más, pero entendemos que no es cuestión de aburrir o cansar a nuestros lectores y lectoras. Creemos que queda perfectamente expuesta la anomalía social que constituye la presencia de este franquismo sociológico que aún pervive como flameante llama en nuestro país. Sólo la fuerza y la lucha de los verdaderos demócratas, de aquéllos que realmente acabaron con la dictadura, muchos de ellos/as entregando su propia vida, de sus descendientes y de todas las personas que los honramos, será capaz de ir borrando de nuestra sociedad estos rescoldos del franquismo, aspirando a una sociedad plenamente democrática, donde cualquier atisbo de justificación del franquismo o de la dictadura sea considerada delito y juzgada como tal. 

 

Bien, centrémonos entonces más profundamente en ese período histórico conocido como la Transición, de la que ya hemos hablado de pasada en numerosas entregas anteriores de esta serie de artículos. Volveremos en su momento de nuevo a este franquismo sociológico, pues nuestro relato se basa en aproximaciones circulares, para comprender perfectamente las circunstancias que rodean a la pervivencia del franquismo en nuestra sociedad actual. ¿Qué fue la Transición? Básicamente una proyectada y calculada simulación de ruptura con la anterior dictadura, alabada por tantos como un proceso "modélico", puesta en los más altos honores como ejemplo de la "concordia nacional", del "acuerdo y del consenso históricos", y de la "reconciliación entre todos los españoles". Expresiones y frases grandilocuentes, para dejar de explicar con pelos y señales todo lo que durante aquel período ocurrió, y sobre todo, por qué ocurrió. Veamos: a finales de los años 60 se comenzó a planificar la Transición. Lo primero que hay que desmontar es que fuera un proceso únicamente nacional, sin mediación ni influencias extranjeras. De hecho, algunos de los agentes exteriores que estaban en la "cocina" de dicha operación fueron la OTAN, la CIA, el Departamento de Estado norteamericano y la socialdemocracia alemana. La obsesión básica era que el comunismo no pudiera avanzar en este país, razón por la cual los restos de los frentes republicanos que aún existían fueron prontamente desactivados. Lo que ya antes hicieron con el PCI (Partido Comunista Italiano, entre la mafia, la Logia P-2, la democracia cristiana y el Vaticano), constituía un claro precedente, y un guión a repetir. Se tenía que impedir claramente el regreso de la República, así como ejecutar una simulación de que las estructuras de poder procedentes del franquismo se habían desmantelado, pero sin hacerlo realmente. Los actores tradicionales que habían protagonizado los pilares del régimen (la Monarquía, el Ejército, la Iglesia Católica, la banca y las grandes empresas, la aristocracia, los terratenientes y la oligarquía en general) no sólo continuaron haciéndolo en el nuevo régimen, sino que además fueron potenciados. La Monarquía (hecho que hemos conocido hace pocas fechas, mediante la reproducción de una entrevista de la periodista Victoria Prego al Presidente Suárez en 1995) fue introducida mediante malas artes por medio del Presidente Adolfo Suárez, haciendo caso omiso de las peticiones de referéndum de los agentes extranjeros, e incluyendo la figura del Rey en el texto de la Ley de Reforma Política. En palabras de Suárez: "Hacía encuestas, y perdíamos". Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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