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23 julio 2017 7 23 /07 /julio /2017 23:00
Viñeta: Iñaki y Frenchy

Viñeta: Iñaki y Frenchy

Estos ataques terroristas no solo ocurren en Europa. Ocurren cada día en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen y Bahrein. Todos deploramos la pérdida de vidas inocentes. Es así. Todos lo hacemos. Pero no podemos tener un doble discurso según el cual sostenemos que si alguien muere en Europa, su vida es más valiosa que las vidas de las personas que mueren en gran parte del mundo musulmán. Y a menos que Occidente comprenda que este doble discurso provoca y enoja cada día a más personas, esto seguirá sucediendo

Tariq Alí

El terrorismo internacional y los conflictos bélicos obedecen, por tanto, a causas perfectamente estudiadas, y son producto, muchas veces, de calculadas estrategias que las grandes potencias utilizan para conseguir sus objetivos. En este sentido, vamos a recoger a continuación el decálogo que enuncia el sociólogo José Luis Vázquez Doménech, miembro del colectivo internacional "Ojos para la Paz", relativo a la estrategia empleada por el imperialismo (tanto estadounidense como europeo) cuando pretenden organizar las denominadas por el autor "invasiones de guante blanco", y que aparece en su artículo "Desinformación como arma de destrucción masiva", al que remito a los lectores y lectoras interesadas. Como siempre, nosotros vamos a realizar en cada punto las oportunas reflexiones complementarias. El decálogo en cuestión es el siguiente:

 

1.- Nada como identificar al supuesto enemigo, del que se quieren obtener pingües beneficios, y acusarlo reiteradamente, en todos los medios, a todas horas, y de todas las formas, de dictador, asesino, y si algo falla, de contrabandista o ladrón. En efecto, como ya hemos explicado en anteriores entregas, los grandes medios de comunicación son herramientas al servicio del gran capital, y es precisamente éste el que normalmente está detrás (por supuesto, de forma interesada) de todos los conflictos, tanto armados como no armados. En esta primera fase hay que comenzar por difundir una mala imagen del supuesto enemigo que se quiere abatir, es decir, poner al conjunto de la ciudadanía en su contra, para legitimar posibles acciones posteriores. Recordemos por ejemplo la atroz campaña que se orquestó por parte del famoso Trío de las Azores (Bush, Blair y Aznar) en contra del ex Presidente iraquí Saddam Hussein, y su historia sobre las armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas. Ahora se limitan a decir que "el mundo está mejor sin él". Vergonzoso.

 

2.- Difundir las noticias que mejor puedan cristalizar la imagen deseada, mentir hasta la saciedad, inventar cuantas más atrocidades mejor, y hacer de la prensa y la televisión el lugar perfecto para ello. Este segundo punto es un poco continuación del anterior, pero ya de forma más clara y agresiva. Tómese como ejemplo las continuas manipulaciones que se están haciendo de forma continua por todos los grandes medios en torno a la situación que está viviendo Venezuela. Presentan a Nicolás Maduro como un Presidente arrogante y autoritario, que desprecia a su pueblo y a los derechos humanos, que los masacra en cada manifestación, y que quiere perpetuarse en el poder. Pero nada de ello es cierto. La verdad es que la oposición venezolana jamás asumió sus derrotas electorales (que fueron siempre limpias), y desde 1999 (año de la toma del poder por parte de Hugo Chávez) lleva orquestando agresivas campañas a nivel nacional e internacional para presentar una imagen del país absolutamente caótica, mientras silencian sobre los verdaderos actores que sabotean las materias primas y suministros fundamentales, que no son otros que los grandes agentes económicos y empresariales. Lo que pretenden es sumir al país en una situación absolutamente ingobernable, promover el estallido social completo, para así justificar una intervención extranjera y acabar con el chavismo. Lo hemos explicado con más detalle en muchos artículos de nuestro Blog, a los que remitimos a los lectores y lectoras interesadas.

 

3.-  Crear situaciones insostenibles en los territorios que se desean conquistar. Esto pasa por introducir agentes secretos, militares, grupos terroristas, violadores, y a ser posible, rebeldes con causa. Éstos últimos como los verdaderos buscadores de la resolución del conflicto que ellos mismos generan. El retrato actual de Venezuela, como también el de otros muchos sitios, corresponde perfectamente con este tercer estadío relatado por Vázquez Doménech. Desestabilización, manifestaciones, revueltas populares, reportajes mediáticos que nos enseñan las miserias sociales mientras esconden los verdaderos datos de avance del país, introducción de verdaderos ejércitos de paramilitares y mercenarios procedentes de otras zonas del mundo, etc. Todo ello para hacer llegar una imagen de insosteniblidad de una situación caótica generada por los mismos actores que pretenden derrocar a su enemigo. 

 

4.- Ante coyuntura tan sobrecogedora y dramática, responder desde altas instancias para acabar cuanto antes con semejante panorama, dando paso a organizaciones no gubernamentales para narrar los acontecimientos en su primera persona, y después, abrir las puertas de los cielos para que la OTAN haga justicia con sus bombas amigas. En este punto, normalmente ya comienzan a actuar de forma decidida las asociaciones, ONG's y organismos internacionales, como de hecho está haciendo ahora mismo la Unión Europea, por ejemplo a instancias de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, que ha instado a la Comisión a implantar sanciones para el país latinoamericano. 

 

5.- Nuevamente valerse de la propaganda mediática para informarnos debidamente de que todo lo que está aconteciendo, es decir, una invasión, se realiza para defender a la población civil, castigada indiscriminadamente por sus propios mandatarios. Un perfecto reflejo de este punto es la situación en Siria desde hace varios años, donde el enconamiento del conflicto suscitado, debido a la participación en él de muchos actores (tales como la coalición internacional liderada por USA, Rusia, el Ejército Libre Sirio, los yihadistas, Turquía, Arabia Saudí, etc.), cada uno con sus propios intereses, pretende hacer ver que de hecho la guerra está "liberando" al pueblo sirio de sus dictadores, lo cual es una falacia, al menos en gran parte. De hecho, es la población civil en su conjunto, y sobre todo las personas más inocentes e indefensas (ancianos/as, enfermos/as y niños/as) las que sufren en mayor medida la crueldad de estos conflictos. 

 

6.- Recordar que no se quiere la guerra, pero que la situación requiere de una urgente determinación, y tal es así que incluso un buen número de intelectuales y artistas reclaman que no se puede esperar más y que es hora de entrar en acción (la sociedad no puede permanecer callada, y convocamos a una manifestación). En este punto la propaganda mediática de nuevo suele entrar en acción, para legitimar y mover ficha lanzando manifiestos, citas, declaraciones y resoluciones de diferentes actores, que pretenden hacer ver que la guerra era ya de todo punto inevitable, para intentar salvar las conciencias. En otros casos, afortunadamente, es la propia sociedad civil la que se manifiesta en contra de la guerra, como ocurrió en nuestro país con la masiva respuesta ante nuestra participación en la guerra de Irak. 

 

7.- Después de tan ardua defensa, instalar un nuevo poder amigo de los liquidadores, que vaciará las arcas de los bancos y dejará al país en una merma de difícil solución. Una vez el conflicto armado está ya en fase de plena superación, normalmente son los grandes actores económicos (la banca y las grandes empresas) los encargados de retomar esa fase del conflicto, para cortar las vías de financiación, y hacer que el país (en realidad sus ruinas, si se ha tratado de un conflicto armado de grandes consecuencias) no pueda recuperarse de forma rápida, sino que tenga que ser intervenido, dejando una situación devastada y en proceso de difícil reconstrucción. 

 

8.- Saquear hasta el agua, privatizar los bienes básicos, adjudicar los contratos de reconstrucción a las empresas del país invasor, vender medio país a las grandes multinacionales, y hacernos creer que ya queda inaugurada una nueva democracia. Esta fase del conflicto es común también con los conflictos no armados, es decir, aquéllos que sufren únicamente un acoso internacional, a modo de sanciones internacionales, intervención económica, rescates, planes de financiación o más modernamente, planes de "ajuste estructural" o "memorándums de entendimiento". No obstante, también se aplican a las situaciones postconflicto armado, como por ejemplo continúa sucediendo actualmente en Libia, donde los grupos tribales y la intervención extranjera garantizan un absoluto caos, y un generalizado pillaje y saqueo del país. Pero quizá el paradigma de esta situación pueda ser Grecia, ese pequeño país de la Unión Europea vilmente saqueado y chantajeado para aceptar las tremendas condiciones de sus sucesivos rescates. 

 

9.- Dejar en la cuneta todos los cadáveres sin distinción, y comenzar la rehabilitación de la mano del olvido y la compasión. Llegados a este punto, los instigadores del conflicto lo que pretenden es que éste se olvide cuanto antes mejor, y así poder atender a otros asuntos. Pero las guerras, los conflictos armados en general, provocan tal reguero de muerte, destrucción, odio y devastación que es muy difícil recuperarse pronto de tan terrible situación. Y así, mientras la reconstrucción del país avanza y los instigadores del conflicto nos aseguran que "tenemos una nueva democracia en el mundo", se apresuran a esconder los debates y a sus culpables, y a correr un tupido velo de ignorancia e indiferencia sobre todo lo ocurrido. No obstante, existen conflictos cuyo recuerdo se traslada a nuestro presente por su importancia y su carácter paradigmático, como puedan ser la guerra de Vietnam de los años 70.

 

10.- Los grandes periodistas, con más de un premio todos ellos, hacen las maletas y nos trasladan con sus grandes reportajes a un nuevo foco de atención. En efecto: fase final del conflicto. Y al igual que en las primeras, son los grandes medios de comunicación los que típicamente se encargan de cerrar los debates de opinión, de limpiar las actividades de los culpables, de justificar sus crímenes de guerra (en el caso de conflictos armados), y de desviarnos el foco de atención a otros asuntos "más interesantes". Toda una serie de estrategias de distracción masiva se ponen en marcha, intentando lavar la imagen de los verdaderos culpables del conflicto, así como de esconder sus auténticas causas. ¡Y a otra cosa!

 

Cualquier parecido o coincidencia de los puntos expresados anteriormente en este decálogo con la realidad vivida por pueblos y naciones en la actualidad, es pura y lógica correspondencia. Es decir, no es casualidad. La geopolítica y el complejo militar-industrial (con la connivencia y complicidad de los grandes medios de comunicación) son hoy día actores demasiado poderosos como para pensar de forma ingenua que no tienen nada que ver con el terrorismo internacional, ni con los diversos conflictos armados que azotan el planeta, y que contribuyen a crear un clima creciente de belicismo. Hemos de romper con esta macabra lógica y dinámica, a través de una concienciación sobre la senda pacifista como único camino a seguir. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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