Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
3 octubre 2017 2 03 /10 /octubre /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (43)

¿Se atrevería nuestro Rey a defender la misma impresentable equidistancia entre nazis y aliados que la que mantuvo entre demócratas y franquistas durante su mensaje de Nochebuena? ¿Osaría Felipe VI acusar a los descendientes de los judíos gaseados en Birkenau de querer reabrir heridas por intentar honrar la memoria de sus víctimas? ¿Haría Campofrío un anuncio navideño equiparando a un SS con una guerrillera de la Resistencia o con un seguidor del Bayern de Munich? ¿Emitiría Telecinco una serie humanizando a Heinrich Himmler? ¿Seríamos capaces de tener enterrado en un enorme mausoleo, cuidado por monjes benedictinos, a Adolf Hitler? ¿Toleraría nuestra Justicia una fundación que llevara el nombre del Führer?

Carlos Hernández

Nuestro país sigue apestando a franquismo. Sigue desprendiendo un olor a cloaca fascista. Sigue cultivando una cultura popular intolerante. Sigue abrazada a un régimen abominable. Los ejemplos se pueden contar por cientos, por miles. Los protagonistas, también. En el artículo anterior finalizábamos contando que el Comisionado para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, en 2016 (es decir, diez años después de haber elevado sus primeras recomendaciones) continuaba reprochando a España su inacción ante tan vergonzoso asunto. Aún con la Ley de Memoria Histórica de 2007 en vigor, la pasividad de nuestros gobernantes es pasmosa e indecente. Hoy día, las cunetas siguen llenas de republicanos, y sólo Argentina investiga los crímenes del franquismo, en el contexto de una querella colectiva que es torpedeada por el Gobierno español a cada paso. Entre otras cosas, el Comisionado reprochó a España que la Ley de Memoria dejara en manos de las familias los procesos de búsqueda, exhumación e identificación de los desaparecidos, que el alcance de la misma siga siendo limitado y su aplicación deficiente por falta de presupuesto (Rajoy se jacta públicamente de haber dedicado "0 euros" a esta Ley, mientras se desgañita ordenando a los demás que las cumplan). En fin, todo un despropósito humano y democrático. Una asignatura pendiente de la que, si nos examináramos mañana, obtendríamos de nuevo un ·"muy deficiente". Todas las recomendaciones son desoídas, ignoradas y silenciadas. Y eso está en concordancia con ese caldo de cultivo social, con ese "franquismo sociológico" que tantas veces hemos denunciado en esta serie de artículos. 

 

Nos lo han dicho desde la comunidad internacional por activa y por pasiva. El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU (del que también hemos hablando en alguna entrega anterior) instó a España en 2014 a realizar un plan nacional de búsqueda de desaparecidos. Pidió que los jueces se personaran en las fosas comunes y se investigaran de oficio todas las desapariciones forzadas ocurridas durante la dictadura. Apremió a que se proporcionaran los fondos adecuados para que la Ley de Memoria Histórica pueda aplicarse, y que se cumplan, entre otros, los artículos relativos a la retirada de símbolos, reconocimientos, monumentos, dedicatorias y vestigios franquistas. Solicitó que se creara un banco de ADN y se investigaran los casos de niños robados. Insistió en la creación de una Comisión de la Verdad, y por último, reclamó a España que colabore con la justicia argentina en la causa que investiga los crímenes de la dictadura. Pero por enésima vez, el Gobierno obvia estas recomendaciones, y se limita a decir que la Transición y la Ley de Amnistía estuvieron basadas en el "olvido y el perdón". Pero aún hay más. Tal y como nos cuenta Alejandro Torrús en su artículo para el medio Publico que estamos tomando como referencia, en marzo de 2015, ante la reiterada política de impunidad del Gobierno del Partido Popular, cuatro expertos de Naciones Unidas (el Relator Especial sobre las Ejecuciones Extrajudiciales o Arbitrarias, Christof Heyns; el Presidente del Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas, Ariel Dulitzky; el Relator Especial sobre la Tortura, Juan E. Méndez, y el Relator Especial sobre la Promoción de la Verdad, la Justicia y la Reparación, Pablo de Greiff), redactaron un contundente comunicado contra la decisión del Gobierno español de no extraditar a Argentina a los 17 franquistas que están imputados en la causa judicial que investiga los crímenes de la dictadura. La magistrada María Servini de Cubría les imputa posibles crímenes de lesa humanidad. 

 

Pero el Gobierno les protege. Pone todos los palos en la rueda de la justicia que puede. Interpone todas las herramientas jurídicas a su disposición, y alega todos los rancios y vacíos argumentos de que son capaces con tal de que la querella argentina no prospere. El mismo Comité de la ONU ha advertido al Gobierno que los actos de tortura, incluidas las desapariciones forzadas, ni prescriben ni pueden ser amnistiados, y urgió al Estado a adoptar todas las medidas necesarias para asegurar que este tipo de delitos sean debidamente investigados y enjuiciados, y que las víctimas sean resarcidas. ¿No casan todas estas medidas y actitudes con el relato que venimos exponiendo en esta serie de artículos? ¿No nos demuestra que para la superación plena del franquismo hemos de desmontar el régimen surgido de la Constitución de 1978? ¿No es claro y evidente que todo obedece a una misma concepción del Estado postfranquista? ¿Es que acaso no hemos demostrado que la Monarquía (primero con Juan Carlos, y ahora con Felipe) es un régimen a todas luces ilegal y golpista? ¿No explica todo esto las actitudes, reacciones y pensamientos de una parte de nuestra sociedad? ¿Comprendemos ahora las bases del franquismo sociológico latente aún en nuestro país? Es absolutamente imposible, con los mimbres actuales que sostienen nuestra vida política, social y económica, desmontar plenamente el franquismo. Porque esa pervivencia del régimen dictatorial fue asegurada por la correlación de fuerzas que se mantiene hoy día. De todos aquéllos polvos, sufrimos hoy día todos estos lodos que conocemos: una Jefatura del Estado impuesta y hereditaria. Una Constitución anacrónica, insuficiente y limitada, que vulnera la democracia y beneficia los intereses de los mercados. Una Constitución intocable precisamente para garantizar los privilegios de la clase dominante, y el régimen que la sostiene. 

 

Pero aún hay más factores que constituyen estos mimbres: una Ley Electoral que es injusta y favorece y refuerza el bipartidismo. Un pueblo que no disfruta ni ejerce su soberanía, ni dispone del poder popular para llevar a cabo iniciativas legislativas populares o referémdums vinculantes para los grandes asuntos que les conciernen, sin que éstos tengan que pasar por la censura del Congreso de los Diputados o del Senado. El conflicto en Cataluña es un perfecto ejemplo para entenderlo todo: frente a un pueblo que sólo pide votar en referéndum sobre su futuro encaje en el resto del Estado Español, se enfrenta todo el potencial represor del Estado, delimitando claramente los síntomas de un Estado de Excepción (sin reconocerlo, claro está). Y aquí también se muestra el franquismo sociológico en todo su esplendor: remito a mis lectores y lectoras a este artículo, que relata los gritos de "Yo soy español", y "¡A por ellos! Oe" proclamados por la muchedumbre que se agolpaba para despedir a los Guardias Civiles que partían como refuerzo a Cataluña, para apoyar la labor represora de los Mossos d'Esquadra. Estamos por tanto muy lejos de superar el franquismo, tanto política como sociológicamente. Es así de triste. Nuestra sociedad aún necesita grandes dosis de madurez y cultura democrática para asumir ciertos postulados, y comprender las verdaderas raíces de nuestras actitudes y pensamientos. No obstante, y afortunadamente, blogs y medios de comunicación alternativos se esfuerzan cada día en extender y difundir la semilla de la tolerancia, de la libertad, de la democracia, de la verdad, de la justicia social y de la igualdad, en una carrera de fondo que estamos convencidos de que ganaremos. Cada uno ponemos nuestro granito de arena, blogueros, periodistas, historiadores, etc., para intentar contrarrestar la tremenda fuerza del pensamiento dominante, y desmontar sus torticeras mentiras y sus crueles manipulaciones. 

 

El colmo de los colmos lo pone la existencia de asociaciones, fundaciones u organizaciones de la sociedad civil que apuestan por mantener y defender el ideario franquista, y realizan una defensa a ultranza de la figura del dictador, así como de la importancia de su "cruzada". De entre todas ellas, quizá la más conocida y paradigmática es la propia fundación que lleva su nombre: la Fundación Nacional Francisco Franco. Recientemente ha vuelto a salir a la palestra pública en relación a la gestión de las visitas del Pazo de Meirás, que ha suscitado bastante polémica. Los integrantes de esta Fundación defienden la figura del dictador como "un gran estadista". Pero cualquier asesino que llega al poder no es un estadista, es, simple y llanamente, un asesino. Nos cuentan por ejemplo sus "logros" sociales, y el fomento y desarrollo de una serie de infraestructuras públicas que se construyeron durante la dictadura. Y nosotros nos preguntamos: ¿Qué grado de indecencia moral hay que tener para poner por delante de los fusilamientos franquistas el hecho de que ordenara construir numerosos pantanos? Los dirigentes de esta Fundación han llegado a afirmar sin despeinarse que "Franco no fusilaba". Como se ve, es muy fácil rebatir sus indecentes argumentos. Pero aún siguen, brazo en alto y respondiendo con energía altanera a cuantos políticos, medios de comunicación u organizaciones sociales se les enfrenten. En esa respuesta pueden leerse párrafos como el siguiente en relación a la Ley de Memoria Histórica: "Esa ley fue implantada por el PSOE con la ayuda de sus socios de un entonces incipiente nuevo Frente Popular, para tratar de reescribir la historia, equiparar a los criminales con las víctimas inocentes y condenar como criminales a quienes salvaron a la Iglesia Católica y a España de desaparecer bajo el yugo de la bota comunista soviética". Sin comentarios. Como ya hemos señalado en entregas anteriores, en nuestro país el enaltecimiento del franquismo no es delito, por lo cual, organizaciones de esta perversa naturaleza pueden existir sin ningún problema. Así nos va. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías