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30 octubre 2017 1 30 /10 /octubre /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (74)

Instalada en el disparate, la UE, en su versión Mr. Hyde –la OTAN- no cesa de ampliar el cerco militar promovido por EEUU en torno a Rusia, como si cada base militar, despliegue de tropas o emplazamiento de misiles fuera juego de niños y Rusia el tonto de la clase. El impresentable embargo informativo oculta que Rusia terminará de modernizar su ejército en 2020 y, más importante aún, que Rusia y China caminan hacia una alianza estratégica que cambiará el curso del mundo. En julio pasado, el presidente de China, Xi Jinping, afirmó que “Rusia y China pueden crear una alianza ante la cual la OTAN sea débil”. De no existir el embargo informativo, esta afirmación hubiera sido noticia de primera plana. Una alianza ruso-china (a la que habría que sumar a Irán, las repúblicas centroasiáticas y unos cuantos países más), efectivamente haría de la OTAN un enano inútil y a Europa una subregión cuyo único destino, en caso de guerra, sería ser abatido campo de batalla, en el que los vivos envidiarán el destino de los muertos

Augusto Zamora R.

Hemos introducido la filosofía imperialista en las últimas entregas, y vamos a dedicarnos a continuación a exponer lo sustancial de lo que se considera el brazo armado del mismo, que no es otro que la OTAN, una organización creada por y para la guerra. Pero comencemos por la entrada de nuestro propio país en dicha organización. Recientemente se cumplieron 30 años de nuestra engañosa entrada, y digo engañosa de cara al pueblo. Nos lo recordaba Carlos del Castillo en marzo de 2016 en este artículo para el medio Publico, donde relataba esa "crónica del engaño", como él mismo la llamaba. Vamos a basarnos a continuación en su exposición. Teníamos el precedente de la antigua UCD, que metió a España en la OTAN con tan sólo un 18% de apoyo social. Un año después, el PSOE ganó las elecciones prometiendo a los ciudadanos una consulta, en la que terminó abogando por nuestra permanencia bajo tres condiciones. Tres décadas después, se han incumplido todas ellas, y hasta se ha instalado un imaginario colectivo que responde a la idea de que estar en la OTAN es lo sensato y lo seguro, y salirnos sería poco menos que demencial. NATO (por sus siglas en inglés) es una organización creada en 1949 en el contexto de la Guerra Fría, es decir, de la relajación entre los dos bloques (el bloque occidental con Estados Unidos al frente y sus aliados, y el bloque soviético formalizado en el Pacto de Varsovia, que ya dejó de existir) tras la Segunda Guerra Mundial. En aquéllas calendas, ante el temor a la maquinaria de guerra soviética y la expansión del comunismo, se formó la OTAN como una alianza militar intergubernamental por la que los países firmantes se comprometían a defenderse mutuamente ante una agresión armada contra cualquiera de ellos. 

 

Un total de 12 países la ratificaron originariamente: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Gran Bretaña. Poco a poco esta "alianza" se fue ampliando, hasta llegar a conformar la actual agrupación de 28 países, que dada la "amenaza global del terrorismo", considera que el espacio de seguridad euro-atlántico incluye todo el planeta. Por ello, está preparada para intervenir militarmente en todo el mundo. España entró a formar parte de la OTAN a principios de 1982. El Gobierno de la UCD de Leopoldo Calvo Sotelo firmó la adhesión en diciembre de 1981. Tan sólo dos meses antes, un sondeo publicado por El País recogía que sólo un 18% de la población española se mostraba favorable a entrar en dicha organización, mientras que el 52% se declaraba abiertamente en contra y el 30% no sabía o no contestaba. Y como decíamos, una de las propuestas estrella del programa electoral con el que el PSOE de Felipe González se presentó a aquéllas Elecciones Generales de 1982 (y que arrasó con una victoria ejemplar, lástima que dinamitara posteriormente toda su confianza) era la celebración de un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN. Sin embargo, en menos de 5 años, el líder "socialista" pasó de abogar por el abandono de la Alianza, a defenderla fervientemente, llegando incluso a amenazar con abandonar el Gobierno (recuérdese su frase "El que quiera votar que no, que piense antes qué fuerza política gestionará ese voto"). Con la distancia que nos proporciona el tiempo comprendemos ahora mejor esa transformación de González, pues es coherente con el resto de traiciones al ideario socialista, así como los ataques a las conquistas de la clase trabajadora que se perpetraron durante sus tres mandatos. 

 

El Informe "Treinta Preguntas sobre la OTAN. Treinta años después del Referéndum", elaborado y publicado por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau (que tomaremos como referencia para los subsiguientes artículos) resalta lo siguiente sobre el famoso cambio de rumbo del PSOE de González sobre la OTAN: "Si en 1981 el PSOE defendía que España debía colaborar con el equilibrio internacional no ingresando en la OTAN, en 1984 argumentaba que debía hacerlo permaneciendo en ella; y si en 1981 alegaba que la OTAN legitimaba las dictaduras portuguesa, griega y turca, en 1984 afirmaba que la OTAN reunía países democráticos". Y se quedaban tan panchos. No pasaba nada. El pacifismo del PSOE se había ido a hacer puñetas, al igual que su federalismo, su republicanismo y su marxismo. Así nos ha ido. En realidad, la explicación está clara: si quería gobernar, debía responder perfectamente a lo que se esperaba para la otra pata del bipartidismo reinante, y olvidar ciertos preceptos para abrazar otros. Y así lo hizo. Y lo continúa haciendo. Véase si no su comportamiento ante lo que ellos llaman el "desafío soberanista" catalán, cantando al unísono con el PP. En el documento de referencia se asegura que "El Gobierno del PSOE de Felipe González utilizó toda la fuerza del Estado y los medios públicos para doblegar la voluntad de la población que, en las encuestas, se manifestaba favorable a la salida de la OTAN". Más claro que el agua. De hecho, durante los años precedentes al referéndum (1986), los movimientos pacifistas, antimilitaristas y antiOTAN habían multiplicado su respaldo social, convocando multitudinarias manifestaciones por toda España. De hecho, la pregunta que se hizo al pueblo español en referéndum fue pensada durante mucho tiempo, para obtener el máximo número de síes posibles. 

 

En efecto, la pregunta en concreto fue: "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la nación?". Como vemos, se evitó usar el acrónimo OTAN en la pregunta, y a continuación se indicaban las tres condiciones en que (para el Gobierno) era conveniente permanecer en la Alianza. El resultado del referéndum fue de un 52,2% de votos afirmativos (es decir, sí a la continuación de nuestro país en la OTAN), un 39,85% en contra, y un 6,54% en blanco. La participación fue del 59,42% del total de la población censada con derecho a voto. Pero queremos resaltar, como hace Carlos del Castillo en el artículo citado, que de las tres condiciones propuestas entonces en aquél Referéndum, el Gobierno (los sucesivos Gobiernos bipartidistas, para ser más exactos) no han cumplido ninguna de ellas. A saber:

 

PRIMERA CONDICIÓN.- La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. En el año 1997, bajo el Gobierno de José María Aznar, España se incorporó a la estructura militar integrada de la OTAN. Y en 2016 nuestro país no sólo es ya un miembro militar al completo de la Alianza, sino que es un socio estratégico clave al ser sede de la principal base del AFRICOM (cuerpo estadounidense para la intervención en África, establecido en Morón de la Frontera, Sevilla), uno de los enclaves del Escudo Antimisiles (llevado a cabo durante la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero, y situado en la base naval de Rota, Cádiz) y haber efectuado el primer turno de la nueva punta de lanza de la Alianza: una fuerza de 5.000 efectivos terrestres capaces de intervenir en cualquier teatro de operaciones del mundo en un máximo de 48 horas. 

 

SEGUNDA CONDICIÓN.- Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. No obstante dicha premisa, el propio Felipe González firmó un Convenio de Cooperación con el Reino Unido (país que cuenta con armas nucleares) sólo dos años después del referéndum, que dicta que "ambos Gobiernos otorgarán las autorizaciones reguladas en el presente Anexo sin solicitar información sobre el tipo de armas a bordo de los buques". Además, los barcos "estarán exentos de inspecciones, incluidas las de aduanas y sanidad", tal y como se recoge en el documento citado más arriba. 

 

TERCERA CONDICIÓN.- Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. Ésta es quizá la más que gracia nos provoca, pues la escalada ha sido más bien la contraria. Porque el hecho es que tanto el contingente de militares estadounidenses en España, como la presencia de la OTAN, no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado considerablemente. De hecho, debido a la repetida ampliación de los acuerdos con EE.UU. en la última década, los Marines desplegados en Morón se han cuadriplicado. 

 

Como afirma Carlos del Castillo, la historia de la violación sistemática de las tres cláusulas estipuladas en el referéndum de 1986, describen perfectamente la naturaleza perversa y traicionera de las políticas propias del régimen surgido de la Constitución de 1978. En el referido Informe del Centre Dèlas se asegura que "Aquélla derrota cerró de manera definitiva la transición española de la dictadura franquista a la democracia, y los movimientos sociales vieron frustradas sus esperanzas de transformación y ruptura con el viejo régimen. Se puede considerar la integración en la OTAN como el entierro definitivo de las esperanzas de las fuerzas sociales que habían luchado para construir un modelo de democracia más participativo que permitiera intervenir directamente sobre cuestiones de trascendencia. La prueba es que nunca más en España se celebró un nuevo referéndum". Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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