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2 enero 2019 3 02 /01 /enero /2019 00:00
Hacia otra Política de Fronteras (28)

Lo importante en esta larga marcha no es el lugar al que se dirigen, cerrado a cal y canto, sino por qué huyen. De qué escapan. Qué lleva a más de 10.000 personas disgregadas en cuatro caravanas a dejarlo todo, absolutamente todo, y lanzarse a una incierta caminata. Cada migrante que arrastra sus pies por la carretera, se cuelga en camiones o se hacina en palanganas de pick-up lleva en sus mochilas alguna historia terrible. Y cada narración ofrece unos datos estremecedores. Centroamérica es una de las zonas del mundo en las que más se asesina

Alberto Pradilla

De vuelta a las políticas de fronteras de la Unión Europea, hay que decir que cada vez encontramos más versiones de los Trump "a la europea", que con sus nacionales "primero", enrarecen el ambiente de la migración y afrontan las políticas más groseras, inhumanas y nauseabundas. El discurso xenófobo, incluso el abiertamente racista, campa a sus anchas, llena estadios de fútbol y platós de televisión, y lo más curioso es que gana adeptos día a día. Como afirma Marco Bascetta en este artículo para el medio El Salto Diario: "Estos discursos los han puesto en movimiento fuerzas políticas, marginales en la mayor parte de los casos, que han visto en la desorientación difusa generadas por las transformaciones productivas y en el ataque a los salarios y a las condiciones de vida que las acompañaba, la posibilidad de canalizar el descontento en una dirección nacionalista y autoritaria que les permita conquistar una posición central". Los bulos sobre que los migrantes vienen "a quitarnos el trabajo", "a vivir de nuestros servicios sociales", o "a no respetar nuestra cultura", entre otros muchos, se extienden como la pólvora. La ultraderecha nacionalista ha visto en este aberrante enfoque un nicho electoral, quizá la vía más sencilla para adquirir consenso y poder. Canalizar los descontentos hacia un chivo expiatorio, en este caso el extranjero, les está funcionando muy bien, ya que en prácticamente todos los países europeos tiene representación parlamentaria algún grupo de ultraderecha, o abiertamente neofascista. Y cada vez más asistimos a lamentables espectáculos, cuando por ejemplo (acaba de ocurrir esta pasada semana) no se les abren los puertos a los barcos humanitarios cargados de migrantes, y éstos son abandonados a su suerte. Los Gobiernos no tienen empacho en incumplir descaradamente normativas del derecho internacional, y en pasarse "por el arco del triunfo" (tomando la expresión de una pancarta de Greenpeace) los derechos humanos. Incluso barcos pesqueros típicos al uso están viéndose recientemente implicados en tareas humanitarias, porque los Gobiernos practican una clara dejación de sus funciones. 

 

El panorama, por tanto, es cada vez más insolidario, más cruel y más inhumano. Los países de la UE miran para otro lado, con la connivencia de las autoridades europeas (ya que éstas son las primeras desalmadas en esta historia), o abiertamente rechazan la posibilidad de acoger a refugiados en sus costas. El espectáculo es grotesco, impropio de países que se denominan "democráticos", cuando demuestran no tener ni repajolera idea de lo que esto significa, comenzando por el escrupuloso respeto a las leyes y tratados internacionales. Máxime cuando los millones de refugiados que huyen de sus países de origen (ya lo hemos mencionado en anteriores entregas) son producto de las políticas neocoloniales que los países "desarrollados" practican en sus territorios, de las invasiones, de las guerras inducidas, de la explotación y del control geoestratégico de sus recursos naturales. Europa, digámoslo claramente, ha renunciado a sus principios fundacionales, aunque muchos de sus gobiernos se tilden de "europeístas". Ese "europeísmo" se ha convertido ya en una palabra hueca, vacía de contenido. Los grandes medios de comunicación, por su parte, también aportan su perverso granito de arena, normalizando estas abyectas prácticas, y dando una versión suavizada de hechos que son absolutamente macabros. Como afirma uno de los comunicados de Médicos Sin Fronteras: "Salvar vidas no puede ser un debate: es un derecho humano y universal". Por cierto, que en la Unión Europea se ha llegado incluso a criminalizar e impedir su labor a estas ONG's que de forma altruista se dedican a las tareas que los Gobiernos no quieren llevar a cabo. Sin ir más lejos, el conocido barco Aquarius continúa paralizado en el puerto de Marsella tras serle retirada la bandera en varias ocasiones, como resultado de una presión política "que busca poner fin a las actividades de asistencia humanitaria en el Mediterráneo" (Comunicado MSF). 

 

En su asqueante discurso, los líderes europeos han llegado a afirmar que las ONG's promueven la inmigración ilegal, dando así la vuelta a la tortilla, con un cinismo como no se ha visto jamás en la historia. Los vergonzantes acuerdos con Libia y Turquía se están poniendo en entredicho, recibiendo todo tipo de acusaciones, con razón. Diversos reportajes e investigaciones comprobaron hasta qué punto se llevan a cabo prácticas inhumanas o degradantes en las costas de Libia, como la trata, la prostitución forzada o la venta de esclavos, con la complicidad de nuestros gobiernos europeos. La guardia costera libia ya ha recibido montones de denuncias por maltrato, violencia, abandono, o por negarse a prestar ayuda humanitaria en alta mar. Actualmente, Italia ha dado pasos adelante en esta infernal escalada, amenazando incluso con revertir los parámetros del Tratado de Schengen, que determina la libre circulación de las personas dentro de los países comunitarios, uno de los pilares fundamentales de la propia UE. Y así, vamos de disparate en disparate, de salida de tono a salida de tono, de incumplimiento a incumplimento, de dolor en dolor. Se baraja incluso la posibilidad (siempre con aras de proteger las fronteras) de crear un cuerpo especial, una especie de Guardia Costera Europea, conformada por profesionales de los 28 Estados miembros, con poderes de policía para poder perseguir y detener a los traficantes de migrantes, pero también a las ONG's acusadas demencialmente de ser sus cómplices. La tendencia general es la creciente militarización del Mediterráneo, y poner los criterios de seguridad por encima de los derechos humanos de las personas desplazadas. Al fin y al cabo, no hacemos más que incidir en la corriente de pensamiento que sostiene que las migraciones hay que entenderlas como un problema de seguridad, y por lo tanto, reafirmar ante ellas y la "amenaza" que suponen el imperio de la autoridad y de la ley, a rajatabla y sin escrúpulos, sin contemplaciones, ante el desamparo de quienes viven estas terribles situaciones. Pero ellos mismos se contradicen, ya que la primera ley es la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados surgidos de ella, que es absolutamente violada por estos gobiernos déspotas. 

 

En USA, sólo entre los meses de abril y mayo de 2018, casi 2.000 niños y niñas fueron separados de sus padres y madres. Allí, como ya hemos explicado en las entregas anteriores dedicadas a la Caravana centroamericana, los migrantes ilegales son detenidos en cárceles federales, donde los menores no pueden ingresar. Y así, de una forma cruel e inhumana, estos menores son separados de sus padres y madres sin saber cuándo volverán a verlos. El ex Fiscal General Jeff Sessions llegó a afirmar: "Si no quieren separaciones no vengan con niños. Si vienen con sus hijos serán separados de ellos y ustedes irán a la cárcel". Federico Larsen cuenta en este artículo para el medio argentino L'ombelico del Mondo que el periódico The New York Times llegó a contabilizar hasta 74 condenas a migrantes ¡por minuto! sólo en el Juzgado Federal de Texas. Todas ellas fueron expulsiones. Y en los casos en que se trataba de padres llegados a EE.UU. con hijos, no se les dejó entrar en contacto con los menores antes de la ejecución de la condena. La crueldad es máxima. Federico Larsen explica: "La justificación se encontraría bajo la vieja norma según la cual los inmigrantes serían una de las principales causas del aumento de la violencia y la criminalidad en los países. Sin embargo, son los mismos datos empíricos elaborados por las agencias de seguridad de esos Estados los que demuestran lo contrario. Según estadísticas publicadas por el FBI, el número de migrantes irregulares en los EE.UU. pasó de 3,5 millones en 1990 (el 7,9% de la población) a 11,2 millones en 2013 (el 13,1% del total). Durante ese mismo período, los delitos violentos decayeron un 48% y los delitos contra la propiedad un 41%. Es decir, cuantos más migrantes ilegales, menos delitos". Pero a pesar de estos datos, los dirigentes políticos mantienen sus indecentes discursos. Así mismo, el criterio de prohibir la inmigración desde determinados países de origen tampoco se mantiene con un mínimo de credibilidad, pero aún así, la Administración Trump veta sistemáticamente a las personas procedentes de Irán, Somalia, Libia, Yemen, Siria y Sudán. Igualmente, la Administración norteamericana intenta anular el Estatus de Protección Temporal (TPS), concedido a los extranjeros de determinados países afectados por alguna catástrofe natural para poder permanecer en los Estados Unidos (por ejemplo, los procedentes de El Salvador, Haití, Honduras y Nicaragua).

 

Las cifras oficiales de ACNUR dicen que USA sólo cobija a 640.000 de los 68,5 millones de refugiados que hay en el mundo. Paradójicamente, es el país del hemisferio norte con menos refugiados en su seno, pero con la mayor cantidad de solicitudes: existen alrededor de 650.000 solicitudes de asilo que esperan respuesta, y sólo fueron atendidas en torno a 65.000 de ellas. El panorama europeo también va en la misma línea: migrantes desatendidos en alta mar, incumplimiento de las cuotas de refugiados que se autoimpone la UE, rechazo en caliente, puertos cerrados, criminalización de las ONG's, presencia de muros y concertinas, criterios y argumentos absolutamente salvajes, acuerdos indecentes con terceros países para retener la entrada de migrantes, mafias a diestro y siniestro que van a la captura del "candidato a migrante" para sacarle el dinero y embarcarlo hacia una aventura sin destino cierto, y un largo etcétera de circunstancias aberrantes están a la orden del día en nuestro Viejo Continente. Otra Política de Fronteras es absolutamente necesaria: implicada, decidida, legal, respetuosa, decente, coherente, humanitaria y solidaria. Pero comenzando (ya lo venimos afirmando desde las primeras entregas de la serie) por no fomentar las sociedades fallidas en sus países de origen, que es precisamente lo que hacemos, tanto USA como la Unión Europea del capital. Unas sociedades fallidas a pesar de su riqueza, porque nosotros, los países del norte, nos dedicamos a expoliarlos por sistema, llevamos décadas (siglos incluso) esquilmando sus recursos naturales, utilizando a su población como mano de obra semiesclava, fomentando guerras tribales por el poder local, haciendo "buenas relaciones" con dictadores y genocidas, atacando sin piedad los gobiernos de aquéllos países que pretenden liberar a sus pueblos de las dependencias y tiranías impuestas por nosotros...Nuestra inmediata política de fronteras debería comenzar por abandonar todas estas prácticas salvajes y explotadoras. Y continuar por la acogida solidaria e integradora de las personas migrantes. Otro gallo nos cantara. Continuaremos en siguientes entregas.

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