Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
1 febrero 2019 5 01 /02 /febrero /2019 00:00

Las personas deben adquirir derechos sociales por el mero hecho de existir, sin que dichos derechos puedan estar condicionados a la posición que ocupe cada sujeto en el mercado laboral. De ninguna manera se puede aceptar que el trabajo asalariado sea el único camino de acceso a los derechos sociales y al bienestar de las personas, sobre todo en un sistema como el actual cada vez más incapaz de generar empleo en la calidad y cantidad suficiente para todas las personas que desean trabajar de forma remunerada. En una sociedad democrática, integrada por ciudadanos libres, la satisfacción de la existencia material debe estar garantizada como derecho de ciudadanía, sin estar condicionada a disponer o no de un trabajo remunerado ni al cumplimiento de ningún otro requisito que no sea el de residencia. Sin esta garantía de una existencia material garantizada como derecho inalienable, no puede hablarse de una ciudadanía verdaderamente libre

Daniel Raventós y Luis Alonso Echevarría

Desgraciadamente, y como hemos afirmado en alguna entrega anterior, no toda la izquierda abandera la propuesta de la Renta Básica Universal (RBU). Es lamentable, pero es así. No obstante ello no desmerece nuestra propuesta, primero porque estamos convencidos de sus bondades, y segundo, porque ya existen experimentos en la actualidad y en el pasado (los primeros experimentos reales con la RBU datan de los años 70), que nos indican que las experiencias han sido exitosas. Pero en el espectro político de la izquierda de hoy día en nuestro país, tan solo la formación EQUO la defiende claramente en su programa. Pero esto no siempre fue así, y hubo recientemente defensas de otras formaciones, que por cuestiones que no vamos a analizar aquí en la actualidad la desestiman, o directamente no la proponen (o proponen otras ideas parecidas a la RBU, menos potentes e ineficaces que ella). Por ejemplo, Izquierda Unida, antes de sumarse a la propuesta de los PTG (Planes de Trabajo Garantizado, que también hemos comentado en entregas anteriores, y hemos señalado la perfecta compatibilidad de ambas medidas), también la promovió. Para las Elecciones Europeas de 2015, la RBU era una de las propuestas estrella de Podemos, que luego también abandonó (influida quizá por la radicalidad de la propuesta, pero sobre todo por los enfoques económicos de sus ponentes, Juan Torres y Vicenç Navarro, que son contrarios a la misma). Hasta el mismísimo Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (el famoso CIS), José Félix Tezanos, del PSOE, la defendió antes de que su partido accediese al gobierno. En opinión de Lluís Torrens, economista y miembro de la Red Renta Básica: "Está en el debate, pero luego cuesta mucho proponerla por el miedo al coste de financiación, que implica una subida fuerte de la presión fiscal, sobre todo de las rentas más altas". Es decir, que parece que en el fondo, a lo que se tiene miedo es a hacer que paguen más los ricos. 

 

Y en palabras de David Casassas: "Hay una resistencia electoral, que yo creo que es miope porque la gente necesita entusiasmarse. Entusiasmarse con la idea de hacerse con poder de decisión para construir vidas propias. Además de combatir el programa fascista, tendríamos que poner sobre la mesa cuál es nuestro programa ilusionante. Ellos hablan de reconquista, nosotros podemos hablar también de reconquistar, de reapropiarnos de nuestras vidas y recordar que el capitalismo es un sistema que históricamente, y hoy también, funciona acumulando por desposesión, nos desposee de nuestras vidas". Y existe también un aspecto de la RBU que no hemos comentado, y por el que también creemos que el capitalismo le teme: es el aspecto "comunal" o "comunitario" de la Renta Básica. Porque en efecto, estamos convencidos de que una medida como la RBU, si realmente se hiciera universal, contribuiría no solo a todas las ventajas que ya hemos comentado, sino que también abriría la puerta a la realización e implementación de proyectos comunes, frente al miedo que fomenta el individualismo y la competitividad del capitalismo más agresivo, y frente a la selva diaria de la gente que tiene que trabajar donde sea y como sea para poder vivir. Se fomentarían los trabajos y proyectos comunitarios, en equipo, para la sociedad, a los niveles locales, lo cual también actuaría como una especie de antídoto contra el miedo. Pero sobre todo, por encima de todos los argumentos, la verdadera raíz de una medida como la RBU es eliminar la pobreza, erradicarla de nuestras sociedades, y parece que aún no nos damos cuenta de la envergadura de ello. Miles de manifestaciones diarias de la pobreza nos asaltan y nos estremecen: personas que no pueden comer caliente, que no poseen un hogar, que no disponen de lo esencial, que sufren pobreza energética (otra modalidad de la pobreza de la que nos ocuparemos en su bloque temático correspondiente), que roban, que cometen delitos...porque son pobres. Personas cuya salud mental y emocional se ve afectada porque son pobres, porque sus vidas se han visto truncadas en lo fundamental, porque la precariedad los sume en un verdadero pozo vital...Al decir de Guy Standing, uno de los promotores y expertos mundiales de la RBU, "las sociedades están repletas de suplicantes".

 

Sí, de suplicantes, de suplicantes que han de vivir con el permiso de otros, de otros que les presten dinero, de otros que les ofrezcan trabajo, unas veces oficial y otras veces sumergido, suplicantes que no pueden vivir dignamente, durante un día, una semana, un mes, un año...varios años. Nuestras sociedades se asientan en legiones sorprendentes de personas que suplican, suplican un nivel mínimo de bienestar y de tranquilidad, necesitan un mínimo de seguridad, y no lo poseen. Personas que suplican un empleo, una prestación, una ayuda. Personas que suplican alimentos a una ONG, ayuda a una organización de caridad, ayuda a sus parroquias, etc. Y personas que suplican que, en caso de que se interrumpa su relación laboral, las instituciones políticas tengan a bien no dejarlos en la indigencia. Suplican que sus prestaciones no se acaben, que puedan seguir viviendo, que puedan sobrevivir...muchos hasta el siguiente mes, hasta el siguiente semestre, hasta el siguiente año. Personas que negocian directamente con sus bancos, diciéndole abiertamente que no pueden pagar las hipotecas de sus casas, o los alquileres de sus pisos, o los colegios de sus hijos/as, o que ya no pueden salir a comer fuera, o a disfrutar de un día de esparcimiento. Personas que suplican que sus condiciones y requisitos cumplan con los que la Administración les impone. Frente a este mundo de la indigencia, de la súplica, del desconcierto, de la necesidad, de la imperiosa necesidad, de la dignidad no restablecida, se precisa el gesto, la medida, la forma de tratar de crear mecanismos e instrumentos que restablezcan este maltrato institucional. Debemos emanciparnos de los que controlan actualmente la riqueza, de los que la tutelan, de los que nos hacen depender de ellos/as, y liberarnos de su dogal para no tener que pedirles permiso para satisfacer las condiciones materiales de la existencia de una gran mayoría social. El mundo moderno, dominado por un capitalismo brutal y agonizante, se caracteriza por la existencia de vastos procesos de expropiación de las bases materiales para la existencia libre del grueso de la población. Y así, la RBU no podrá derribar los inmensos pilares donde se asienta el capitalismo, pero sí al menos paliará todas estas injusticias, provocando que millones de seres humanos recuperen su dignidad, su independencia y su libertad material. 

 

Podemos expresarlo de esta forma: la RBU introducirá una herida en el capitalismo, una fisura, fisura a través de la cual podamos ir reapropiándonos de parcelas vitales de nuestra vida, y liberándonos de la presión del sistema-mundo capitalista. Pero la liberación que la RBU nos proporciona es también del trabajo, pero entendámoslo bien: la Renta Básica no solo no desincentiva la búsqueda de un empleo, sino que permite la externalización de nuestros talentos, habilidades y capacidades, los cuales quedan hoy sepultados por la necesidad de cazar al vuelo lo que surgiera (cualquier trabajo, cualquier opción, cualquier condición...), lo que podamos encontrar (es decir, lo que podamos suplicar, lo que podamos pedir sumisamente) en los actuales y depredadores mercados de trabajo capitalistas, o la prestación condicionada ante la ventanilla de cualquier Administración. Sólo la mera instalación de una renta universal cambiaría todo el fondo de las relaciones laborales, y eso se notaría radicalmente. Y no porque la gente dejara de trabajar, pero sí en la libertad que concede el poder disfrutar de un colchón a partir del cual relanzar libremente nuestra vida. Porque la RBU implica poder de negociación, y poder de negociación supone mayores niveles de libertad efectiva para el conjunto de la población. La reversión de la arquitectura de la desigualdad laboral es perfectamente posible tan sólo con una medida como la RBU. Pero los poderosos intereses de los ricos, de las grandes fortunas y de las grandes corporaciones, es decir, de los grandes agentes económicos, son tan potentes en este capitalismo neoliberal que aducen todo un corolario de falsos argumentos para que la medida sea invalidada, incluso antes de ser probada socialmente. Los voceros de la derecha demonizan la renta básica porque es contraria a sus intereses y a su filosofía política, que legitima la pobreza de muchos, y la desigualdad social. Su visión estrecha y egoísta les legitima que tengan que existir los ricos y poderosos, precisamente a costa de millones de personas que viven "con su permiso". Hasta ahora, no hemos tenido ni una sola formación política en nuestro país que defienda la medida honradamente, pero también valiente y decididamente, a capa y espada, y que desmonte todos los argumentos que los poderosos vierten sobre ella. 

 

Conceptos como "reparto" y "redistribución" causan auténticas úlceras en los estómagos de los ricos y poderosos, y sus úlceras son también más poderosas que las nuestras. Garantizar la pobreza cero en una sociedad es algo muy peligroso para las empresas y las grandes fortunas, porque supone claramente una amenaza y un desafío a su poder, al integrar a todo el mundo bajo raseros que no les hagan depender de este cruel sistema. Y los amenaza porque bajo el modelo de RBU que proponemos, el 80% de la población ganaría, mientras que el 20% más rico perdería. Y ante este hecho, toda una conquista social verdaderamente histórica, levantan toda su artillería argumental, que además posee más fuerza que la nuestra, supuesto que poseen grandes cadenas de medios de comunicación, think tanks, fundaciones, etc., y legiones de "periodistas" y "pensadores" (ahora también tertulianos) a su servicio, para difundir sus perversos argumentos a cuanta más audiencia, mejor. Quien más ganaría con nuestro modelo de RBU sería quien no tiene nada (como millones de personas hoy día), los que tienen poco ganarían algo menos, y los que perderían serían los más ricos y poderosos. Con la RBU seguirán existiendo tipos como Amancio Ortega, George Soros, Carlos Slim, Jeff Bezos y compañía, es decir, los grandes ricos, pero ahora no tanto a costa de esos pobres desamparados por la sociedad, que no poseen ni lo más mínimo para sobrevivir. Existiría un gran proceso de redistribución desde los sectores más ricos hacia los más pobres, de forma justa y proporcional, para acabar con el tremendo drama humanitario que la pobreza social conlleva. Concretamente, los estudios de la Red Renta Básica han estimado que el Índice Gini, aplicando nuestro modelo de RBU, disminuiría más de 11 puntos, situándose en torno al 0,25, lo que constituye un nivel muy similar al que actualmente poseen los países escandinavos, que son los más avanzados del mundo en estos asuntos. Y para los que afirman que aún así financiar la RBU supone "mucho dinero" (en porcentaje del PIB), les diremos que la cantidad estimada de fondos en paraísos fiscales del Reino de España se eleva a casi 140.000 millones de euros. A tenor de esto...¿Realmente nos hacemos una idea de lo que decimos cuando afirmamos que financiar la renta básica es algo "muy caro"? Debemos reflexionar con un poco más de calma, evitar las palabras gruesas, sobre todo si no disponemos de todos los datos, y no solo aisladamente, sino en forma comparada con lo que suponen otros gastos de los PGE (por no hablar de los gastos derivados del mantenimiento de otras instituciones, como la Casa Real, la Iglesia Católica, los Planes de Armamento...). Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías