Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
8 febrero 2019 5 08 /02 /febrero /2019 00:00
Fuente Viñeta: APDHA (Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía)

Fuente Viñeta: APDHA (Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía)

La renta básica es posible. Se puede financiar. Cualquier obstáculo es un problema de voluntad política, no de economía. Hasta el momento, la renta básica es el mejor mecanismo ofrecido para cualquier proyecto que trate de hacer realidad los tres principios esenciales de los derechos humanos universales: la justicia, la libertad y la dignidad humana. Y nos proporciona una forma viable para lograrlo. Por tanto, la siguiente pregunta sería, ¿nos importa lo suficiente como para intentarlo?

Julie Wark

Como nos hemos preocupado de insistir en la entrega anterior, y no nos cansaremos de ello, parece que nuestros gobernantes no conocen realmente la situación de precariedad, pobreza e inseguridad de gran parte de nuestra población. La Renta Básica Universal paliaría esta situación, pero hay fuerzas más poderosas que nuestros gobernantes, o mejor dicho, nuestros gobernantes son lo suficientemente cobardes como para no luchar por la implantación de dichas medidas, aún a riesgo de enfrentarse a estas poderosas fuerzas. La inseguridad y la incertidumbre que crean las actuales situaciones de desempleo, y la precariedad de muchos empleos llevan a las personas a un estado de maltrato psicosocial constante. No poder estar seguro/a de si seremos capaces o no de afrontar las situaciones de necesidad básica o de imprevisto vital que puedan sucedernos constituye un daño psicológico muy grave. Muchos estudios sociales y psicológicos colocan la inseguridad como una de las más básicas necesidades emocionales humanas. La inseguridad nos impide pensar y hacer planes con claridad, frustra nuestra posible capacidad o voluntad emprendedora, disuade a la gente de invertir en desarrollar sus habilidades, fomenta la racionalidad cortoplacista, y aumenta la probabilidad de desarrollar conductas antisociales, ilícitas, e incluso delictivas. La RBU nos proporcionaría un soporte económico de seguridad a largo plazo, que eliminaría todos estos inconvenientes estados emocionales. Pero ante toda esta problemática, nuestros dirigentes políticos se limitan a poner parches por aquí y por allá: una subida muy parcial del SMI, una ridícula actualización de las pensiones públicas, una nueva prestación condicionada para cuando las personas acaben todos los itinerarios anteriores, una serie de "ayudas sociales" para que sean las Administraciones Públicas las que se encarguen de pagar nuestros suministros básicos, ayudas puntuales para facilitar la emancipación o el emprendimiento de nuestros jóvenes, y un largo etcétera. Al final, como puede verse diariamente, ninguna de ellas ni siquiera todas a la vez proporcionan un verdadero marco de seguridad y de certidumbre para el desarrollo de la dignidad y de la libertad material. Aún con todas ellas, seguimos siendo, como decíamos en la entrega anterior, "suplicantes".

 

¿Tan difícil es de entender para nuestros políticos, economistas y gobernantes la idea de que la sociedad debe proveer a todo el mundo de una prestación continua, a lo largo de toda la vida, simplemente para que nunca pase hambre o frío? ¿Es que no pueden o no quieren entender el inmenso beneficio que la medida conseguiría? Pues en vez de esto, lo que se pretende es continuar con el rosario de parches por doquier, para dar limosnas a los determinados colectivos, que según ellos son los que los necesitan, privando al resto, porque "no cumplen los requisitos". La actual jungla de ayudas sociales, monetarias, sanitarias, complementarias, en especie, etc., es desbordante. Guy Standing nos señala que en los Estados Unidos existen al menos 126 programas de asistencia federal diferentes, sin mencionar los que proporciona cada Estado. Es una verdadera locura, porque además, USA es una de las naciones del mundo con mayor cantidad de pobres y de indigentes. ¿Es que las Administraciones Públicas no se dan cuenta de la enorme cantidad de burocracia que se genera, y de la ingente cantidad de recursos empleados en la comprobación de la condicionalidad para todas estas ayudas (prestaciones por desempleo, ayuda sanitaria, apoyo profesional, desgravaciones fiscales, prestaciones sociales...) que se conceden sólo a ciertos sectores de la población? ¿No sería más justo y eficiente reunir todas ellas en una ayuda universal e incondicional para la que no existe más requisito que el existir, que el residir, que el ser parte de la sociedad? Si esto no se entiende de una forma generalizada, es porque simplemente actúan poderosos intereses en atacar la medida, y en que la propia psicología humana actúa en contra de ella, a fuerza de reproducir los valores de este modelo de sociedad capitalista. No se parte de la base, sin ir más lejos, de que es la economía la que ha de estar al servicio de nuestras necesidades, y no nosotros al servicio de la economía. Pero en vez de ello, nos vuelven a preguntar y a reclamar las mismas cantinelas: ¿Cómo vamos a pagar esa renta para todos y para siempre? ¿Por qué tengo que contribuir a que personas que no hacen nada cobren gracias a mi esfuerzo? ¿Es que alguien trabajaría si le dieran dinero gratis? ¿Por qué deberíamos dar dinero a los ricos, que no lo necesitan? Y así, ad eternum...

 

Es, como vemos, la sociedad de los valores del egoísmo, de la individualidad, de la competitividad...no nos importa socialmente, como comunidad, que haya gente que viva en la miseria, que no posea una vivienda, que no pueda comer todos los días, que no pueda vestirse adecuadamente, que no disfrute de la mínima libertad material, porque lo que sigue primando son las preguntas en serie, como las anteriores. Preguntas que no superamos, preguntas que nos hacemos cual cliché repetitivo, sin siquiera detenernos a pensar seriamente...La despiadada sociedad capitalista nos ha inoculado estos valores durante siglos, y así continuamos. Nuestras mentes repiten este esquema, reproducen estos valores, aducen estas cuestiones, alegan estos argumentos, pero no se plantean causas de igualdad y de justicia social...Eso no importa, lo único que importa es preguntarnos: "Entonces...la gente no trabajaría, ¿no? ¿Cómo vamos a levantar el país entonces?". A la mayoría de la gente le preocupa más "levantar el país" que eliminar la pobreza y la miseria, eliminar el sufrimiento de los que sufren, proporcionar dignidad a todo el mundo, a toda la población, es decir, a todo el país...Se ve al "país" como si fuera una entidad separada, independiente, incluso diríamos que con vida propia, pero no nos planteamos que ese "país" somos usted y yo, y nuestros vecinos, y nuestros paisanos, y toda la gente que habita en este país...El país, la nación, la patria, como se quiera denominar, no existe si no existe su gente, y esa gente, una gran parte de ella, está pasando necesidades vitales, necesidades perentorias que no se cumplen, simplemente porque es más fácil recurrir al consabido...¿Entonces quién va a trabajar? Muy lamentable. Pero a estos robots del pensamiento dominante habría que decirles que, incluso mirado desde un punto de vista egoísta e individualista, la RBU sería una buena medida. Y ello porque el dinero con el que cada cual contribuye a la RBU de todas las demás personas también repercute positivamente en uno/a mismo/a. Es decir, el dinero que toda persona rica (o simplemente acomodada) pone para financiar las rentas básicas de otras personas no tan ricas o acomodadas aumentará directamente su bienestar, ya que dentro de una sociedad donde nadie está desesperado/a, son más fáciles las cosas que realmente se valoran y proporcionan beneficios para prosperar, además de que disminuirían grandemente los actos de violencia precisamente derivados de tal grado de desesperación. 

 

Pero continuando con la mirada egoísta e individual, tampoco podemos mirar nuestra foto fija de hoy día. Quizá hoy tengamos trabajo y una hermosa vivienda, no tengamos problemas económicos, tengamos todas nuestras necesidades cubiertas, nuestras expectativas realizadas, y llevemos una vida placentera y feliz. Pero puede que no siempre sea así. En cualquier caso, siempre supone una tranquilidad pensar que la RBU siempre estará ahí, para que nadie pase amarguras ni pueda dejar de satisfacer sus necesidades. Y en referencia al debate sobre el "fin del trabajo" como una profecía apocalíptica, hemos de argumentar, como ya lo hemos expuesto en entregas anteriores, que no sólo la gente no dejaría de trabajar, sino que bajo un programa universal de renta básica, el trabajo continuaría y aún sería mejor: la innovación, los trabajos dignos, las becas y las artes florecerían, habría menos gente amargada en su trabajo, mientras que los empleos degradantes o miserables deberían aportar otros complementos, si es que pretendieran ser cultivados. Todo son ventajas. Sin ir más lejos, si los taxistas que están de huelga actualmente tuvieran el colchón que les proporciona la RBU, no estarían tan preocupados por la cantidad de ingresos que están perdiendo durante todos estos días que no están trabajando, precisamente por defender su modelo de servicio público ante la invasión de las empresas de VTC. Y por supuesto, la RBU contribuiría a situar el concepto "Trabajo" en su auténtica dimensión, para empezar, reconociendo los trabajos voluntarios, no remunerados y de cuidados también como trabajos. La economía feminista lleva como una de sus máximas el reconocimiento de los trabajos de cuidados como tales, no sólo para que las personas que se dedican a ellos obtengan una remuneración, sino para que cambiemos la filosofía capitalista sobre lo que es trabajo y lo que no. En principio, TODO lo que el ser humano hace para satisfacer sus necesidades debe ser considerado trabajo. El trabajo de cuidados, de reproducción social, o simplemente el que dedicamos altruistamente a los demás son trabajos igual de dignos que el resto. 

 

Ya lo indica Silvia Federici en su libro "El patriarcado del salario", cuando afirma: "Desde el mismo momento en que la izquierda aceptó el salario como línea divisoria entre trabajo y no trabajo, producción y parasitismo, poder potencial e impotencia, la inmensa cantidad de trabajo que las mujeres llevan a cabo en el hogar para el capital escapó a su análisis y estrategias". Precisamente, uno de los reproches que podemos hacer al Marxismo clásico es el hecho de haber abandonado el ámbito reproductivo, y por tanto, la relegación del trabajo doméstico y de los propios hogares como espacios de reproducción y de lucha. Y hablando de trabajos femeninos, de trabajos de cuidados y de trabajos reproductivos, de la feminización de la pobreza, de la violencia económica hacia las mujeres y de la explotación a que están sometidas, no cabe duda de que la RBU proporcionaría para ellas un sostén fundamental que no sólo contribuiría a su emancipación de las encasilladas relaciones sociales de trabajo y producción, sino que también significaría un empoderamiento de cara a reivindicar el derecho a trabajar en los cuidados de una forma digna. De esta manera no solo desligaríamos la protección social del ámbito del empleo (ya que sólo quien "trabaja" tiene derecho a ella), sino que liberaríamos a las mujeres de la angustiosa conciliación entre el mundo privado, íntimo y familiar, con su otro mundo social, laboral y profesional. Reducción de jornadas laborales y redistribución y reparto del trabajo tendrían más probabilidades de implementarse desde la independencia y seguridad que proporciona la RBU. La Renta Básica es una medida simple pero revolucionaria, en el sentido en que amalgama y afronta nuevos esquemas mentales, que podrían resumirse en que una renta básica universal nos ayudaría a recuperar tiempo, trabajo, salud y vida. Tiempo porque seríamos más libres en cuanto a la distribución de nuestras horas de trabajo y descanso, Trabajo porque la RBU contribuiría a una mayor dignificación del mismo (al empoderar a las clases populares y trabajadoras frente a las ofertas indignas y precarias), Salud porque la combinación de un trabajo deseado (en cuanto a dedicación y actividad) con un tiempo de ocio deseado, y con la posibilidad de poder encarar otros proyectos también deseados, sin sufrir por todo ello ninguna inseguridad vital, influirá positivamente en nuestra calidad de vida, y por último, Vida porque la suma de todas estas ventajas, la apertura de todo un nuevo mundo de posibilidades, la garantía de la verdadera libertad material, y el cese de todos los sufrimientos derivados de las angustias vitales provocadas por ellos, tendrán como resultado una vida humana más segura, tranquila, justa y digna. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías