Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
25 abril 2019 4 25 /04 /abril /2019 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (139)

Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos y ciudadanas con mejor posición, sino por cómo trata a quienes tienen poco o nada

Nelson Mandela

Y entre esos que tienen poco o nada, el mundo infantil es especialmente preocupante. En casi todas las regiones del mundo, la pobreza afecta a los niños de manera desproporcionada, ya que ellos/as tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en pobreza extrema. Dada su extrema vulnerabilidad y dependencia, los niños no pueden hacer nada para salir de su situación de pobreza, de ahí que deban ser especialmente protegidos por cualquier gobierno que se precie de ser justo y sensible, democrático y avanzado. El interés superior de la infancia, como ocurre en tantos otros aspectos (niños migrantes, separación de sus progenitores, derecho penal...) debe primar, y obligar a considerar la pobreza infantil como una prioridad absoluta en la lucha general contra la pobreza a nivel mundial, en todas sus dimensiones. La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de 1989 nos insta a ello, pero pocos son los países que en el planeta llevan a cabo políticas de protección completas para el mundo infantil. La pobreza en la infancia, como ya señalábamos en el artículo anterior, tiene también repercusiones en otros ámbitos, ya que ralentiza el crecimiento y dificulta el aprendizaje. Como recoge el medio Contrainformación en este artículo de Xan Pereira, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) alertan de que si no lo impedimos, para el año 2030 contaremos con 167 millones de niños y niñas viviendo en situación de pobreza extrema en el mundo, y 60 millones de menores que no podrán acceder a la educación, suponiendo todo ello la quiebra futura de sus vidas, su imposibilidad de inserción y su descuelgue de las necesidades vitales y expectativas. 

 

Se estima, además, que si no se toman las medidas adecuadas, unos 69 millones de niños y niñas menores de 5 años morirán a causa de la pobreza, en un lapso de unos 15 años vista. Nuestro país tan solo invierte el 1,3% de su PIB en protección social a la familia y la infancia, lo cual está lejos de la media europea del 2,4%, y muy lejos de la inversión de países como Francia, que dedica un 2,5% de su PIB o Dinamarca, que reserva un 3,5%. En este sentido, el Comité de los Derechos del Niño denunció que los recursos para combatir la pobreza infantil en nuestro país han sido inadecuados. Estos niños y niñas de la fría estadística de la pobreza son candidatos a muchas cosas, todas ellas negativas: son candidatos a no disfrutar de oportunidades, candidatos a la brecha digital, candidatos a la pobreza energética, candidatos al abandono escolar, candidatos a la malnutrición, candidatos a sufrir bullying (acoso escolar), candidatos a la soledad, candidatos a reproducir patrones negativos, candidatos, en definitiva, a no tener futuro. Nuestra sociedad les arrebata el futuro en todas sus posibles dimensiones y facetas a estos niños y niñas de ahora, condenándolos a entrar y a no poder salir de un trágico círculo vicioso. La ONG Ayuda en Acción, a través de esta página, concreta las tres peticiones que debemos formular a nuestros gobernantes, para impedir que robemos el futuro a estos niños y niñas del presente:

 

1.- Impulsar un Pacto de Estado por la Infancia, donde se acuerden políticas y acciones que eliminen los riesgos de pobreza y exclusión a través de esta herramienta, para que de este modo, y a través del consenso generado en todas las fuerzas políticas, se eleve a la categoría de asunto de Estado el hecho de prevenir la pobreza infantil, combatirla y erradicarla. La mayoría de ONG y demás asociaciones que trabajan por la infancia están de acuerdo en dicha solicitud. 

 

2.- Evitar una desigual inversión en la infancia, promoviendo que se elaboren políticas para acabar con la desigual inversión que existe en España, a lo largo y ancho de sus Comunidades, y que provoca que la infancia tenga acceso a una menor o mayor protección, dependiendo del lugar donde residan. 

 

3.- Garantizar el acceso a las mismas oportunidades, garantizando que se asegure el acceso a una educación de calidad, equitativa e inclusiva, que permita que todos los niños y niñas en nuestro país tengan acceso a las mismas oportunidades. Ello no sólo tendrá como consecuencia una inclusión social de la infancia en su conjunto, sino que cuando lleguen a la edad adulta puedan llevar a cabo cualquier proyecto de vida digno que deseen, en igualdad de condiciones con cualquier otra persona. 

 

 

Fuente: El Captor

Salvador López Arnal recoge algunos datos y comparativas adicionales en este reciente artículo, que tomamos como referencia: la nutrición deficiente causa la muerte del 45% de los niños menores de 5 años en el mundo: 3,1 millones de niños mueren anualmente por esta causa (8.500 al día); 66 millones de niños asisten a clase con hambre en los países subdesarrollados. Según Unicef, se necesitan 3,2 mil millones de dólares para solucionar el problema (un poco menos de lo que cuesta un destructor de los 64 que posee la Armada de los Estados Unidos). Según Unicef y la OMS, 264 millones de niños no asisten a la escuela. Todo lo cual nos lleva a proporcionar un dato escalofriante y estremecedor: en el mundo hay alrededor de 350 millones de personas que literalmente "no existen", es decir, que no tienen ningún tipo de registro de su vida, que no son sujeto de estadísticas, que no figuran en ningún estudio, que no son objeto de preocupación, que no son dignos de atención por el resto del mundo. Hemos llegado a este grado de perversión moral. No nos lo podemos permitir. Menos aún con la infancia. Según este artículo del medio digital El Captor, España lidera el ránking de pobreza infantil de toda la Zona Euro, y ostenta el tercer puesto en el ránking mundial de pobreza infantil de los países de la OCDE. Lo hemos expresado en el gráfico adjunto, tomado de su propia elaboración. Los datos de este ránking, surgidos de un informe de finales de 2016, ubican a Turquía, Israel y España como los tres países de la OCDE cuya tasa de pobreza infantil es más alta, concretamente del 25,3%, 24,3% y 23,4%, respectivamente. Por encima del 20% solo se encuentran dos países más, Chile y Estados Unidos, con tasas respectivas del 22,5% y 20,2%, siendo un total de siete los países que sin llegar al 20% superan el ratio del 15%: México, Grecia, Portugal, Italia, Canadá, Japón y Letonia. 

 

Por debajo del 15% y sin descender de un ratio del 10% se sitúan doce países: Estonia, Eslovaquia, Polonia, Australia, Nueva Zelanda, Bélgica, Luxemburgo, Hungría, Francia, Holanda, República Checa y Austria, quedando los restantes 11 países (de los incluidos en la OCDE) con una tasa de pobreza infantil inferior al 10%. No podemos estar orgullosos de estos datos, sino que al contrario, hemos de promover todos los esfuerzos por dejar de ocupar tan indignante e indecente estadística. Finlandia y Dinamarca son los dos países con una menor tasa de pobreza infantil del mundo, con un 3,6% y un 2,7% respectivamente. Como en muchos otros asuntos, los países nórdicos son un referente a seguir. Lógicamente, no podemos entender estas tasas de pobreza infantil en modo aislado, pues son consecuencia lógica del resultado de la aplicación de perversas políticas neoliberales, que son las mismas que han ido desmantelando los servicios públicos del Estado del Bienestar, privatizando las empresas públicas, precarizando el trabajo, disminuyendo los ratios y mecanismos de protección social, creando trabajadores y trabajadoras pobres, desprotegiendo a las mujeres, e infrafinanciando los servicios básicos que toda sociedad necesita. Nuestro país es puntero en todo ello. De ahí que la situación de pobreza infantil sea solo una consecuencia directa del conjunto de políticas económicas, laborales, fiscales, sociales y culturales que se promueven. De una sociedad a todas luces injusta no podemos esperar situaciones justas, sino que los datos que la retratan han de ser, como es lógico suponer, equiparables y deducibles de las políticas que se practican. Si se fortalece la arquitectura de la desigualdad, es lógico que ésta se extienda y ocupe cada vez más facetas, más ámbitos y más sectores. Lo raro sería lo contrario. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías