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1 enero 2020 3 01 /01 /enero /2020 00:00
Caricatura: Flickr Wikimedia

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La cuestión que estoy planteando aquí es si un Estado debe ser judío y democrático. La raíz de la palabra democracia es demos, gente. Entonces, si la razón de ser de Israel es el bienestar de solo algunos de sus ciudadanos y millones de otras personas ciudadanas y residentes de otros países, ¿cómo puede Israel ser una verdadera democracia?

Sheldon Richman

En la última entrega ya comenzamos a retomar el texto de una Carta dirigida por el Doctor en Sociología César Manzanos Bilbao al medio digital Rebelion, titulada "ISRAEL: ESTADO TERRORISTA". La seguiremos a continuación. Israel no solo no es una democracia (como nos explica fácilmente Sheldon Richman en la cita de entradilla), sino que básicamente "es la embajada de los intereses de las oligarquías de Estados Unidos, algunas de ellas por cierto de origen sionista. Este país fue quien amparó la creación del Estado de Israel tras la Segunda Guerra Mundial, quien gestiona las guerras geoestratégicas para el control del petróleo en la zona, y es ahora quien impone su embajada en Jerusalén, quien ha impuesto e impone a Palestina la más cruel de las guerras permanentes, y quien ha asesinado, encarcelado, torturado, desplazado, despojado de sus tierras y casas con total impunidad a todo un pueblo. El actual Estado de Israel es quien ha convertido sus territorios en un auténtico campo de experimentación y aniquilación con el beneplácito, la aquiescencia y la complicidad de la autodenominada "Comunidad Internacional", que no solo no hace nada por impedirlo, sino que esconde la cabeza por miedo a que los dueños del mundo puedan desequilibrar sus economías, y poner en peligro así los procesos de acumulación de capital y de inversión financiera en otros países, como es el caso de Irán, si no se someten a sus imposiciones. Esto no es una guerra de religiones. Esto es la imposición de una única religión secular, y la utilización de toda forma de creencias religiosas para hacer que una vez más triunfe el Dios único, el Dios del Dinero. Y sin embargo, la única forma de que se produzca la reconciliación entre Judíos y Palestinos, posiblemente ha de pasar por la abolición de la Religión del Capitalismo, esta lucha compartida podría ser, sin duda, la que desenmascare la verdadera esencia del actual Estado israelí, como Estado guerra al servicio del sistema financiero que hoy gobierna el mundo, y convierte a los presidentes electos o no, en fetiches suyos". Creemos que Manzanos Bilbao ha expresado magníficamente la esencia del conflicto. La naturaleza de Israel es genocida contra el pueblo palestino, y la comunidad internacional mira hacia otro lado. Es quizá donde con mayor claridad se le ve el plumero a esa vergonzosa comunidad internacional, que se guía por ese Dios del Capitalismo, y que jamás hará nada que pueda poner en peligro sus intereses. 

 

Durante las últimas décadas, Israel ha violado decenas de Resoluciones de las Naciones Unidas, con total descaro, ha construido un muro de cientos de kilómetros declarado ilegal por la ONU, continúa construyendo asentamientos ilegales en tierras palestinas, aplica políticas de apartheid contra el pueblo palestino y ha matado, si se tienen solo en cuenta las grandes operaciones militares contra Gaza, a miles de gazatíes durante los últimos años. La llamada Guerra de los Seis Días, de junio de 1967, fue un conflicto bélico que involucró al Estado de Israel en contra de los Estados de Egipto, Jordania, Irak y Siria. Como consecuencia de esta guerra, el Estado de Israel aumentó sus fronteras al ocupar los territorios de Egipto (Península del Sinaí y Franja de Gaza), Jordania (Franja de Cisjordania) y Siria (Altos del Golán). Con esta guerra, el Estado de Israel mostró su claro afán expansionista y belicista, así como su carácter colonialista en tanto fuerza de ocupación. De igual forma, Israel vende armas a neonazis y a todo tipo de regímenes totalitarios del Tercer Mundo, como nos cuenta Eugenio García Gascón en este artículo para el medio Publico, que tomaremos como referencia. De entrada, Israel es uno de los mayores exportadores de armas del mundo. Sus armas se utilizan en numerosos conflictos, especialmente del Tercer Mundo. Pero al igual que antes, existe un silencio oficial en todo lo que rodea a esta cuestión. Todo esto ha sido publicado por los propios medios de comunicación israelíes, a pesar de la censura militar imperante en el país. Más de 40 activistas de derechos humanos israelíes presentaron recientemente una petición al Tribunal Supremo para que cesen este tipo de actividades. Por su parte, los medios israelíes indicaron que en el gobierno de Benjamín Netanyahu hubo una gran satisfacción con la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos, a pesar de que era notorio que diversos elementos afines a grupos neonazis y supremacistas de la "alt right" norteamericana pasarían a formar parte de la nueva Administración estadounidense. La simpatía del gobierno israelí hacia grupos de extrema derecha europeos, por ejemplo de Polonia o de Hungría, no tiene en cuenta que a menudo los líderes de esos grupos, incluso dentro del gobierno de Hungría, abanderan el negacionismo sobre el Holocausto y el antisemitismo. 

 

Pero en la historia de Israel no es la primera vez que se lleva a cabo esta clase de acuerdos con el diablo. Durante la dictadura militar argentina, cuando los militares de este país mataron a millares de judíos, se dio la paradoja de que algunos de ellos murieron abatidos por armas de fabricación israelí, como el subfusil Uzi. Además, medios israelíes y extranjeros han vinculado la venta de armas israelíes con regímenes acusados de cometer genocidio. Estas ventas las llevan a cabo generalmente militares en la reserva que ganan dinero fácil con la preceptiva autorización del Ministerio de Defensa israelí. De hecho, muchos de esos militares han desempeñado cargos de confianza e incluso funciones ministeriales o de Primer Ministro, como es el caso del laborista Ehud Barak. En septiembre de 21017, el gobierno de Netanyahu se negó a detener la venta de armas a Birmania a pesar de que se acusó al régimen de ese país de cometer genocidio, limpieza étnica, violación y tortura contra la minoría musulmana de los rohingya. Una apelación al Tribunal Supremo no sirvió de mucho, y los magistrados escucharon la posición del gobierno a puerta cerrada. También han aprovechado la tragedia de Sudán del Sur para vender armas a ese país, sumido en un conflicto continuado que está causando un elevado número de muertes, incluidas de civiles. Se estima (hasta 2018) que han muerto unas 300.000 personas, y más de 2 millones son refugiados y desplazados forzosos en Sudán del Sur. Armas israelíes también terminaron en manos de grupos que llevaron a cabo el genocidio de 1994 en Ruanda, uno de los más criminales de la historia, donde más de un millón de personas murieron en una brutal matanza genocida. Ciertamente Israel en este sentido no se comporta de forma diferente a otros países, que también son culpables de enviar armas a zonas en conflicto. Pero si lo añadimos todo a una coctelera, el combinado que surge es claramente vomitivo. La actitud del gobierno sionista de Israel supera todos los límites de un comportamiento impune. No solo ha despreciado absolutamente todas las Resoluciones de la ONU, haciendo de su capa un sayo y sin recibir sanción alguna, sino que incluso llega a amenazar a los países que votan en su contra en la Asamblea General, por ejemplo para el asunto de seguir construyendo más viviendas para los colonos en tierra palestina ocupada. 

 

Lo analiza Carlos Aznárez en este artículo para el medio Resumen Latinoamericano, que tomamos como referencia. El culmen de la prepotencia israelí se ha convertido en un peligroso compendio de amenazas a diestra y siniestra. Igual actitud adopta frente a los países que intentan poner en práctica alguna modalidad de la estrategia BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) contra cualquier producto, servicio o artista israelí. Carlos Aznárez, en este contexto, se pregunta: "¿Qué se puede hacer con un gobierno como el de la ultraderecha israelí que anuncia suspensión de relaciones con varios países europeos porque no quisieron convalidar (como hasta el presente) el hecho de seguir inundando de agresivos colonos el territorio custodiado por sus ejércitos de ocupación? ¿Qué se puede hacer con quienes buscan la guerra de expansión, planteando el etnocidio, y lo hacen con la desfachatez de considerar enemigos a la casi totalidad del Consejo de Seguridad, que frente a su impostura nunca procede de la misma manera que lo haría si el gobierno amonestado (solo verbalmente) no fuera el sionista?". Con su habitual recurso a la victimización, Israel se ha jactado de no cumplir ninguna de las múltiples Resoluciones que la ONU ha dictado en relación al conflicto. Desde siempre Israel se burla de todo y de todos, su prepotencia y arrogancia no tienen límites, sus acciones criminales y terroristas tampoco. Israel es un Estado genocida que no entiende lo más mínimo de relaciones diplomáticas ni de derecho internacional. Su única táctica es amenazar e insultar. La comunidad internacional se lo permite, aún se lo sigue permitiendo, y no sabemos cuándo acabará esta terrible situación de impunidad. Mientras, la arrogancia y la brutalidad de Israel hacia los palestinos continúan, así como su desprecio al resto del mundo. En Israel, la crueldad patológica y la desvinculación moral son parte integrante de su cultura nacional, tal como afirma Vacy Vlazna en este artículo para el medio Counterpunch, traducido por Paco Muñoz de Bustillo para el digital Rebelion. Y añade: "No conozco a ninguna nación civilizada que inflija tal tortura mental sobre su población. Desde la infancia, se aísla a los israelíes en una burbuja delirante en la que se les programa para que miren con preocupación el mundo hostil que supuestamente les odia y está listo para un nuevo Holocausto. Reuters menciona un libro de texto israelí de cuarto curso que afirmaba: "Israel es un país joven rodeado de enemigos, como un cordero en un mar de setenta lobos". 

 

Y así, el brutal adoctrinamiento ejercido sobre los niños y niñas israelíes con el fin de que se sientan víctimas es simple y llanamente una forma de tortura. Es, sin más, maltrato infantil. Se suele considerar tortura a "la imposición intencional de dolor o sufrimiento, mental o físico, agudo por parte o con el consentimiento de autoridades del Estado con un propósito determinado". En este caso, el macabro propósito es preparar a los niños y niñas israelíes para un glorioso reclutamiento militar, de los 18 a los 21 años, que refuerce el respaldo inequívoco y la ejecución de la ocupación ilegal, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad. Este maltrato emocional y este adoctrinamiento temprano engendran y atraen a asesinos de sangre fría que muy probablemente harán carrera y se realizarán matando a palestinos, torturándolos o expulsándolos de sus hogares. Y esa impunidad a escala nacional, contemplada como algo característico de su pueblo, tiene su reflejo en la impunidad a escala internacional, que conceden al Estado de Israel la ONU y los gobiernos occidentales, más preocupados en no recibir la ira y los reproches y represalias estadounidenses e israelíes que de defender los derechos humanos y el derecho internacional. El adoctrinamiento para asumir el papel de víctimas, combinado con el racismo, los mitos bíblicos, la supremacía y el militarismo judíos, así como la explotación del terrible fenómeno del Holocausto, forman parte integral de la identidad israelí. Vacy Vlazna, Coordinadora de Justice for Palestine Matters, explica: "En una sociedad sana, cuando hay algún herido la gente sigue su instinto y llama a una ambulancia. En Israel, el bloqueo a las ambulancias es una práctica sistemática del genocidio que se practica "uno a uno". Si no, observe la indignación pública por el arresto, juicio y prisión (solo 18 meses) del enfermero militar Elon Azaria, que ejecutó a sangre fría a un palestino herido, Abdel Fattah Al-Sharif que yacía inerme en el suelo. Una sociedad normal condenaría como brutal y criminal ese fanatismo violento, pero como de costumbre, Azaria fue inculpado por "homicidio involuntario", aclamado como un héroe israelí y se le concedió un permiso penitenciario de cuatro días por el Nuevo Año Judío". Continuaremos en siguientes entregas.

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