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28 febrero 2020 5 28 /02 /febrero /2020 00:00

No somos máquinas para sus fábricas, ni mano de obra para complacer sus deseos de seguir aumentando sus ganancias, ni el sistema educativo está para generarles más beneficios. Es hora ya de que empecemos a invertir el discurso y a volver a las prioridades sociales y humanas que deben construir el sistema educativo

Carmen Rodríguez, Enrique J. Díez, Rodrigo J. García y Julio Rogero (miembros del Foro de Sevilla)

10.- EL PROCESO DE MERCANTILIZACIÓN DE LA VIDA. Los libros de texto de nuestros escolares no explican la gravedad del proceso de mercantilización de la vida. En los casos donde aparecen ejemplos de ello, se refieren al mismo casi como algo natural de nuestro tiempo. El proceso de mercantilización de la vida es aquel por el cual se van introduciendo dentro del marco del mercado actividades y recursos útiles para la vida que previamente no estaban en ese marco. Cuando se toma agua del río para calmar la sed se está resolviendo una necesidad usando un recurso que queda fuera del mercado, pero si se resuelve la misma necesidad utilizando el agua embotellada, entonces se está dentro del marco del mercado. Se ha mercantilizado el agua. Hay muchos bienes que antes estaban fuera del mercado y ahora están dentro: la arena de la playa, los chistes, la seguridad ciudadana, la comunicación, el aire puro, el silencio, la compañía, la belleza, el abrigo o la información. Entendemos que los libros de texto no pueden obviar estos procesos, claves para entender el mundo de hoy día. El reduccionismo que supone equiparar riqueza con mercantilización lleva también a despreciar y abusar de aquello que queda fuera del mercado (como por ejemplo, los trabajos no mercantilizados que realizan las mujeres y los "servicios" gratuitos que presta la naturaleza). Entender el proceso de mercantilización de la vida es clave para favorecer la sostenibilidad por varios motivos: la mercantilización produce escasez o se aprovecha de la escasez de recursos. La mercantilización produce y se aprovecha del deterioro de los sistemas sociales y de los ecosistemas. Contabiliza como producción lo que en realidad es apropiación y uso mercantil de recursos preexistentes. La mercantilización por tanto puede producir una ilusión de crecimiento, acumulación o desarrollo cuando en realidad no es otra cosa que el cambio de marco de un bien o un servicio. Si el agua está contaminada produce más oportunidades de mercantilización y negocio que si está limpia y accesible para todas las personas. La mercantilización supone también que terceras personas se benefician de la resolución de las necesidades de la población para vivir. A gran escala supone una enorme concentración de poder.

 

De hecho, las más grandes corporaciones multinacionales han concentrado su negocio a partir de procesos de mercantilización de bienes, productos y servicios que antes no lo estaban, perteneciendo al ámbito de lo público, y estando por tanto gestionados más o menos democráticamente. El hecho triste es que en la actualidad se está produciendo un fuerte proceso de mercantilización de la casi totalidad de los espacios del planeta y de la mayor parte de las vivencias. Y los libros de texto no pueden ignorar o esconder estas terribles realidades económicas, sociales y culturales. Son absolutamente imprescindibles para poder comprender nuestro mundo. Y así, los libros de texto desconocen u ocultan la trascendencia del proceso de mercantilización y presentan numerosas incorrecciones derivadas de ello. Desprecian la producción para la subsistencia frente a la producción para el mercado (de hecho, no se explica que el crecimiento económico en buena medida es fruto de la mercantilización de gran cantidad de bienes que antes formaban parte de la economía de subsistencia). Y los más atrevidos, alaban incondicionalmente la expansión de la mercantilización, lo cual nos parece muy preocupante. Estamos formando en nuestros estudiantes una mentalidad mercantilizadora, que después como adultos legitimarán todos estos destructivos procesos. 

 

11.- IGNORANDO LOS LÍMITES. Otro aspecto sobre el que no se conciencia a nuestros alumnos y alumnas es la existencia de los límites biofísicos de nuestro planeta. Desde la perspectiva de la sostenibilidad no es lícito usar recursos naturales por encima de su capacidad de regeneración, ni producir residuos más allá de la capacidad de la tierra de asumirlos. La ausencia de respeto a los límites de la biosfera en estas dos direcciones (recursos y residuos) compromete la vida de las generaciones futuras. Hace ya años que hemos superado la capacidad de carga de la tierra, es decir, usamos más “tierra” de la que es capaz de “recuperarse”. Sin embargo los libros de texto ignoran este hecho, esencial para la sostenibilidad. Por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé dice textualmente: "En la naturaleza hay abundantes elementos que el ser humano puede utilizar en los procesos de producción de bienes económicos: petróleo, minerales, bosques, agua y la propia tierra (...) El factor (de producción) tierra engloba a los recursos naturales con valor intrínseco, duraderos y susceptibles de apropiación". Estos mensajes trasladan a nuestros estudiantes la idea de que la Naturaleza consiste en un simple repositorio infinito de recursos, que están ahí puestos para que sean extraídos para el beneficio y el "progreso" humanos, idea absolutamente errónea. Simplemente, no se les explica a los escolares que el planeta Tierra es finito, tanto en sus dimensiones como en sus recursos, como en su capacidad de absorción de residuos. Curiosamente, con todo el fervor con que se cuentan algunos hechos científicos, éstos suelen estar excluidos, siendo hechos absolutamente empíricos y contrastables. No se concibe, en los textos, la necesidad de limitar el consumo tanto de materiales, como de energía. Cuando se manifiestan problemas a causa del agotamiento de los recursos, se proponen opciones como el reciclaje, la reforestación o más tecnología para aumentar la extracción. Es decir, se proponen salidas de “final de tubería”, dirigidas a paliar los efectos, que permitan seguir ignorando la existencia de límites.

 

Curiosamente los límites sí aparecen asociados a la necesidad de controlar la explosión demográfica (en los países más pobres), situando el exceso de población como el problema central. A lo más que se llega es a tratar la cuestión de los límites con distorsiones "tranquilizadoras": por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé nos cuenta: "Por primera vez, la economía mundial se enfrentó al problema de la limitación de las existencias de materias primas y energías y la posibilidad de su agotamiento en el futuro. La reacción de los países desarrollados fue reducir el consumo de materias primas y de energía, mediante la sustitución de aquellas por otras alternativas y la puesta en marcha de planes de ahorro energético. Así se construyeron coches con menor consumo, se sustituyó el petróleo por otros combustibles, como el carbón y el gas y se desarrollaron otras fuentes de energía como la nuclear, la solar, la eólica, etc.". De esta forma, y para los libros de texto, la superación de los límites es el reto que se atribuye a la tecnología y con un optimismo en buena medida infundado. No se tiene en cuenta que, aún en el supuesto de que no existieran límites para el conocimiento, no es posible salvar los límites de la materia y la energía. Con toda pomposidad, por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal afirma: "Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación han permitido suprimir las distancias del espacio y el tiempo". Ahí es nada. Pudiéramos calificar a este extracto como de educación-ficción. De forma explícita o implícita los libros de texto transmiten la impresión de que no hay límites, no sólo en el uso de recursos sino también en las capacidades humanas, en los avances tecnológicos e incluso casi en la duración de la vida. Esta supuesta ausencia de límites enlaza, en nuestra cultura de la acumulación y la obsolescencia, con una máxima tan extendida como falsa y desastrosa para la sostenibilidad: “Cuanto más mejor” (cuánto más veloz mejor, cuanto más lejos mejor, cuanto más grande o pequeño mejor...). Se ignora la curva de U invertida de la mayor parte de las variables de la naturaleza, en la que a partir de un punto determinado, más de lo mismo ya no es mejor. 

 

Por ejemplo, se presentan las energías renovables como si no tuviesen límite, sin embargo, aunque la luz del sol o el viento puedan ser inagotables, su captura y transformación en energía aprovechable para los seres humanos a través de la tecnología de placas solares o molinos eólicos presenta límites. Más burda es la presentación de la energía hidráulica obtenida en los saltos de aguas de presas y pantanos como ilimitada, teniendo en cuenta la exigencia en infraestructuras que presenta y la limitación del desnivel disponible. Esta distorsión facilita la errónea percepción de que las fuentes de energía renovables permiten un consumo ilimitado. Esto viene a cuento debido a fragmentos como el presentado en el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives, donde se lee: "Fuentes de energía renovables, que son inagotables, como la eólica, la solar y la hidráulica. Aprovechan la fuerza del viento, la luz solar y los saltos de agua de las presas y los pantanos". Ciertamente, llevan a los alumnos y alumnas a ideas erróneas, o cuando menos, incompletas. Tan solo se ha encontrado un libro de texto que incide de forma correcta en las limitaciones necesarias, advirtiendo de sus peligros: es el libro de Ciencia, Tecnología y Sociedad de 1º de Bachillerato Ed. Algaida, que afirma: “¿El crecimiento tiene límites? Algunos economistas han advertido que de continuar los actuales ritmos de desarrollo demográfico y tecno-industrial se producirá un colapso total del sistema para el año 2040”, y también “El hombre no sólo no ha respetado las leyes ecológicas sino que las ha infringido sistemáticamente generando un desequilibrio en el medio. El motivo fundamental de este hecho es creer que la naturaleza es una fuente ilimitada de recursos y que es posible un desarrollo ilimitado”. Excepciones, por tanto, las hay. Se hace preciso, por tanto, introducir la idea de los límites biofísicos del planeta en los libros de texto de nuestros escolares, como un asunto central para poder comprender el mundo y actuar en favor de la sostenibilidad. Si no preparamos a nuestros estudiantes de forma correcta...¿cómo vamos a esperar que desarrollen acciones correctas cuando sean adultos? Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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