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11 marzo 2020 3 11 /03 /marzo /2020 00:00
Imagen: HispanTV

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Los palestinos que viven bajo la ocupación de Israel son un pueblo privado de derechos. Durante décadas su existencia ha sido gobernada por los caprichos arbitrarios de sus ocupantes. No pueden votar por el Gobierno que controla todos los aspectos de sus vidas. No tienen ejército para defenderse. No controlan las fronteras de su propio territorio ni su capacidad para viajar al extranjero, ni siquiera cuánto tiempo les llevará llegar a la ciudad palestina más cercana, si es que se les permite hacerlo

Hagai El-Ad

Uno de los pilares fundamentales donde se asienta el desconocimiento ciudadano y la inacción ante el conflicto palestino-israelí es, sin duda alguna, la prensa. Los medios de comunicación, como en tantos otros asuntos, ejecutan una labor, cuando menos, de silencio informativo en torno al conflicto, cuando no de claros mensajes tergiversadores u ocultadores de la realidad. En este sentido, seguimos a continuación un artículo de Enric Llopis publicado en el digital Rebelion, donde da a conocer los resultados sobre un estudio de la cobertura del conflicto por parte de algunos medios de comunicación, llevado a cabo por el Grup de Periodistes Ramon Bernils, a instancias del Servei Civil Internacional de Catalunya, movimiento que trabaja para impulsar la cultura de la paz. El estudio en cuestión analiza 261 informaciones publicadas en la sección catalana de El País, La Vanguardia y Ara entre las fechas del 1 de abril de 2015 y el 30 de septiembre de 2016, donde a pesar de hacer referencia a una situación de conflicto entre los actores, sólo la mitad de las noticias explican el origen y el contexto de las referidas informaciones. Por ejemplo, el 32% de las piezas informativas que dan cuenta de un hecho violento, no lo sitúan en el contexto del conflicto histórico entre Israel y Palestina. Además los tres periódicos prefieren usar la mención de "territorios ocupados" a la de Estado de Palestina, pese a que, según recuerda la investigación (en la que colaboró el Observatori Mèdia.Cat), tanto el Parlamento Europeo (diciembre de 2014) como Naciones Unidas (abril de 2015) han reconocido la realidad estatal palestina. Sin ir más lejos, el uso del término "Israel" triplica al de la palabra "Palestina". No es momento de hacer un análisis exhaustivo de los efectos que los vericuetos y expresiones informativas causan en los receptores (lo hemos expuesto en otros artículos, véanse por ejemplo las series "La transmisión del pensamiento dominante", o "Retrato de una sociedad alienante", entre otras), pero está claro que el modo de presentar las informaciones es absolutamente vital para comprender y poder analizar los hechos que se presentan. 

 

Realizado por María Manyosa Masip y Sergi Franch Segarrès, el informe citado abordó los contenidos de los tres periódicos durante 18 meses, en los que entre otros hechos ocurrió la llamada "Revuelta de los Cuchillos" o "Tercera Intifada". La investigación, que adopta como enfoque el "Periodismo de Paz", destaca que El País es el medio que incluye mayor número de informaciones (140 sobre el total de 261 noticias analizadas en relación con el conflicto), seguido de La Vanguardia (61) y Ara (60). Tal vez el mayor interés resida en comprobar si los tres periódicos ahondan o no en las raíces de la cuestión. Así, solo 57 de las 261 noticias abordadas apuntan como eje la batalla por la propiedad de la tierra y el derecho a vivir en el territorio; y solo 33 piezas informativas hacen mención a las resoluciones internacionales o recomendaciones sobre derechos humanos en los territorios ocupados. En el desglose por medios, el porcentaje de artículos que explican que Israel está ocupando territorios palestinos representa el 40% de los analizados en El País, el 23% en Ara y el 20% en La Vanguardia. Pero la proporción disminuye a la hora de considerar la propiedad de la tierra como foco del conflicto: 26% de artículos en El País, 20% en Ara y 13% de los analizados en La Vanguardia. ¿Se evidencian en los titulares y textos las condiciones desiguales entre Israel y Palestina? En este punto, la omisión es mayor. El diario que insiste más en el desequilibrio entre los actores es Ara (22%), seguido por los otros dos, ambos con el 8%. El estudio aporta otra condición de relieve: "Los miembros del ejército israelí protagonizan las agresiones, y al mismo tiempo, el Estado de Israel es el actor que aparece en más ocasiones como mediador". Otro hecho medular que se desprende del trabajo es que los periodistas de dichos medios, al elaborar sus piezas informativas, se nutren principalmente de fuentes oficiales israelíes, sean miembros del gobierno o de los partidos políticos de la oposición. No es que se nieguen las fuentes oficiales palestinas, pero lo cierto es que se recurre a ellas en muchas menos ocasiones (la mitad) que a las fuentes israelíes. La información, por tanto, está claramente sesgada. 

 

Todos los medios de comunicación estudiados poseen corresponsales en la región, de ahí que aporten en las informaciones otras fuentes además de las institucionales: población civil, soldados, periodistas, especialistas, académicos y ONG israelíes. El grupo de "fuentes minoritarias" lo constituyen las de carácter documental, las ONG palestinas y en último lugar, las ONG catalanas. Si se agrupan los tres periódicos, la suma de noticias que parten solo de una fuente y las que no concretan fuente alguna representan cerca del 60%. Por otra parte, desde la perspectiva del "Periodismo de Paz", los autores manifiestan su preocupación por la escasez de titulares "en positivo", solo el 20%. O por el hecho de que solo el 29% de las noticias publicadas subrayen, como necesidad, trabajar para la resolución del conflicto. El documento presenta un segundo apartado con los resultados de una investigación sobre contenidos televisivos. En concreto, se trata de 118 piezas informativas emitidas por TV3 (con un promedio de una noticia cada 12 días) y el primer canal de Televisión Española (con una media de una noticia a la semana) entre el 1 de abril de 2015 y el 30 de septiembre de 2016. El tipo de formato puede orientar sobre la calidad de las informaciones: en el 93% de los casos las televisiones han optado por el formato noticia, mientras que reportajes y entrevistas han tenido una presencia residual en las pantallas. En relación con el contexto, un dato significativo es que el 38% de las informaciones no mencionan el lugar específico donde ocurren los hechos, se trate de territorio israelí o palestino. ¿Se vulneran los derechos humanos? Pues así lo destacan solo el 17% de las piezas analizadas de TV3 y el 13% de TVE, según el estudio en cuestión. Pero aún subrayan menos las televisiones que en la cuestión palestina exista un opresor y un oprimido (solo en el 11% de las noticias de TV3 y en el 3% de las de TVE). Y aunque los dos medios televisivos disponen de corresponsalías sobre el terreno, las fuentes que utilizan solo pueden identificarse en el 32% de los casos. Las fuentes oficiales sí son muy reconocidas, pero las organizaciones internacionales y las ONG tienen un papel residual como fuentes de información, ya que solo son identificadas como tales en el 2% de las piezas informativas. 

 

¿Cuentan los medios dominantes de una forma equilibrada, imparcial y completa la realidad del conflicto palestino-israelí? Más bien parece que no, porque si lo hicieran, seguramente no harían falta medios alternativos, ni blogs como éste. Seguramente mis lectores o lectoras no encontrarán otro sitio (nos referimos a la larga lista de medios de comunicación convencionales) donde le cuenten las cosas que aquí les estamos contando. Precisamente por ello tenemos que existir. Para denunciar, para descubrir, para contar a la población las cosas que no se cuentan en los medios convencionales, simplemente porque éstos están dominados por los intereses de sus propietarios. Uno de cada dos palestinos, es decir el 50%, entra en la categoría de pobre. Los efectos de la ocupación israelí sobre la base productiva palestina, especialmente en el sector agrícola, han sido devastadores. La economía palestina ha perdido el acceso al 40% de las tierras de la Ribera Occidental, el 82% de las aguas subterráneas y más de dos tercios de los pastizales disponibles. En Gaza, la mitad de la superficie cultivable y el 85% de los recursos pesqueros son inaccesibles. El año 2017 marcó el 50 aniversario de la ocupación israelí de la Franja de Gaza y de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este. Se trata de la ocupación más larga de la historia reciente de la humanidad, y la más devastadora y criminal. Durante cinco decenios, el pueblo palestino ha tenido que hacer frente al retroceso del desarrollo, a la disminución del potencial humano y a la negación del derecho humano fundamental a la existencia. La capacidad de producción de la economía palestina lleva décadas erosionándose, con unos resultados muy por debajo de su nivel potencial y un nivel o tasa de desempleo raramente alcanzada en el resto del mundo desde la Gran Depresión. La pérdida ininterrumpida de tierras y de recursos naturales debido a la expansión de las colonias y la anexión de tierras en Cisjordania, así como las restricciones que Israel impone a la importación de determinados productos del exterior, está haciendo una mella insuperable en la frágil y debilitada economía palestina. 

 

En Gaza, la tasa de paro de las mujeres palestinas alcanza el 85%. La débil tasa de actividad y la extrema dependencia respecto al mercado de trabajo israelí vienen a añadirse a las propias dificultades ligadas a la falta de empleo y a la pobreza críticas. El resto del panorama laboral palestino es deprimente: el 38% de los y las jóvenes trabajadoras de entre 15 y 24 años de edad están empleadas en la economía informal, mientras que el 57% ocupa un puesto informal en la economía formal, y no gozan por tanto ni de prestaciones sociales, ni de seguro de enfermedad, ni de vacaciones anuales pagadas ni de baja por enfermedad cubierta. Por consiguiente, una proporción extremadamente elevada de la juventud trabajadora palestina (el 95%) está empleada de forma informal. Más del 50% de la juventud trabajadora palestina percibe por tanto una remuneración inferior al salario mínimo, y no goza ni de prestaciones sociales básicas ni de la protección que ofrece un empleo formal y digno. Todos estos datos han sido obtenidos del Informe de la Asistencia de la UNCTAD al pueblo palestino: cambios registrados en la economía del territorio palestino ocupado, que puede obtenerse desde Internet. La ocupación prolongada y el impacto socioeconómico de la confrontación, con la expansión de las empresas de asentamiento de tipo colonial son las principales causas de que las medidas de desarrollo económico de Palestina hayan resultado infructuosas. El fin de los asentamientos y la ocupación son condiciones imprescindibles para poder conseguir una recuperación económica de dichos territorios. La dependencia económica con respecto a la entidad ocupante, Israel, es abrumadora. De esta forma no es posible poder sanear ninguna economía. En resumidas cuentas, Palestina sufre en su economía los graves efectos de una ocupación desplegada de forma ilegal, abusiva y criminal, y los medios de información no cuentan esta realidad social de forma justa y veraz. Ello contribuye a que la realidad social de Palestina quede oculta, ignorada y silenciada, al albur de lo que las diversas agencias de noticias quieran contar, siempre bajo la supervisión de los lobbies sionistas, y de las grandes corporaciones del mundo de la comunicación. Continuaremos en siguientes entregas.

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