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27 marzo 2020 5 27 /03 /marzo /2020 00:00

Hay que fomentar una pedagogía de la inquietud: la pedagogía de situar a los hombres y mujeres ante su responsabilidad, forjar actitudes, contribuir a que cada uno sea soberano de sí mismo. Soberano crítico guiado por estrellas altas que no se compren ni se vendan. Buscando aprendizajes comunitarios que liberen y hagan aflorar lo mejor de nuestro saber, teniendo como libro de texto la vida cotidiana

Paulo Freire

16.- ESTIMULANDO EL CONSUMO. Los hábitos desmedidos de consumo en los países del Norte dejan tras de sí un rastro de degradación que pone en peligro la supervivencia de muchas especies, entre otras la especie humana. Sin embargo los libros de texto no recogen una reflexión seria y crítica acerca de las implicaciones del modelo de consumo actual. Se presenta el consumo sin cuestionamientos respecto a sus consecuencias. No se pone de manifiesto su relación directa con la crisis ambiental, ni se habla de la dependencia y frustración que las aspiraciones consumistas producen en buena parte de la población. Por el contrario el consumo se muestra como feliz motor de la economía y por tanto del progreso. Se asume que la producción –y lógicamente el consumo- de bienes es imprescindible para el bienestar de las personas y que, por tanto, es positivo estimular ambos y sería negativa su disminución. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta: “La segunda revolución industrial provocó un espectacular aumento de la producción y como consecuencia un alto nivel de vida en los países occidentales. En 1914, europeos y norteamericanos gozaban de más comodidades, consumían alimentos de mayor calidad y disfrutaban de mejores servicios…”, “Cada lugar se especializó en la producción de artículos que satisfacían las necesidades de todos”. O por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Santillana equipara el bienestar con la televisión, el automóvil y los shopping centers, y el proceso de urbanización con una sociedad próspera. El mismo libro correspondiente a la Editorial Oxford dice que "Ante la caída del consumo la tasa de desempleo se disparó", El libro de la Ed. Edelvives también cuenta que (Sobre USA en 1926) “El desarrollo de la industria norteamericana fue espectacular... destacaron los sectores relacionados con el bienestar de los consumidores. La producción automovilística o de electrodomésticos se multiplicó, por lo que se abarataron y se pusieron al alcance de todos… existió una mayor capacidad adquisitiva… unida a la venta a plazos y el desarrollo de la publicidad, favoreció el consumo masivo y originó un nuevo estilo de vida”. 

 

No obstante, y como casi siempre ocurre, también podemos encontrar miradas un tanto críticas al consumo desmedido. Por ejemplo, el mismo libro de la Editorial Akal cuenta que “El consumo se convirtió en un objetivo vital y se creó una tiranía ilimitada del deseo individual. Este es uno de los legados más importantes que para bien o para mal, la edad de oro del capitalismo occidental ha dejado a nuestro mundo de hoy”. El libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Algaida dice: “El modelo de consumo actual está potenciando la satisfacción de las necesidades según el nivel económico y social con el que cada individuo se identifica: se lanzan al mercado múltiples opciones de un mismo bien para satisfacer necesidades idénticas”. Y el referido libro de la Ed. Edelvives cuenta que “…surgió un nuevo tipo de vida y una mentalidad conformista en la que primaba la búsqueda de la felicidad a través de un consumo cada vez más sacralizado”, “A mediados de los 60 surgió en las universidades europeas y norteamericanas un movimiento de crítica contra el modelo de aparente bienestar basado en el consumo… contra la sociedad materialista y conformista, conocida como el mayo francés… los hippies… de rechazo a las fórmulas de la sociedad consumista y que apuntó a la idea de que bienestar material no era sinónimo de felicidad”. Sin embargo la mayoría de los libros, sea cual sea la materia, normalizan, justifican y promueven el consumo como un elemento esencial de socialización para las personas. Se convierten en un auténtico instrumento de educación para consumir y presentan con optimismo complaciente la mercantilización de distintos aspectos de la vida. El estudio de referencia recoge multitud de ejemplos en esta línea de diversos libros de texto que estudian nuestros escolares. En la enseñanza de las matemáticas, por ejemplo, se recurre gran parte de las veces a ejemplos que se ilustran sobre actos de la vida cotidiana que tienen que ver con comprar y consumir. Aparecen también de forma generalizada e insistente invitaciones al consumo (supertiendas, marcas de multinacionales y franquicias, turismo consumista...).

 

Desde los libros de texto se defiende la idea de soberanía del consumidor y libertad de elección, en lugar de la idea, más ajustada a la realidad, de dependencia del mercado. Por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Algaida dice que “El modelo de consumo en el período clásico se basa en la soberanía del consumidor, que compra lo que necesita... El consumidor sabe lo que necesita, así que determina la oferta”. Se mira a la publicidad con simpatía y sin asomo de crítica. Con frecuencia los libros de texto hacen publicidad directa familiarizando al alumnado con las grandes marcas, que aparecen reflejadas con descaro en ilustraciones o textos. En el libro de Inglés de 1º de Bachillerato Ed. MacMillan aparecen ejemplos en diferentes páginas con Coca-Cola, MacDonald's, Nike, Nintendo, Levi's, MaxFactor, etc. O bien, para realizar un ejercicio sobre toma de decisiones, el libro de texto de Francés de 1º de Bachillerato Ed. Santillana representa a una pareja que va a comprar un coche en un concesionario, y ha de elegir entre tres modelos de una misma marca. Por otra parte, las alusiones a los problemas derivados del consumo siempre se centran en la ausencia de consumo –derivada del escaso poder adquisitivo- y no en su exceso. Un buen ejemplo de ello es el libro de Religión de 1º de Bachillerato Ed. SM que cuenta disparates como éste, hablando de la superpoblación: “Si la gente del tercer mundo se pusiera a consumir como nosotros, los recursos no renovables se agotarían en pocos años. “Afortunadamente” son pobres y consumen poco, cada vez menos. Pero lo deseable es que a la larga acaben viviendo bien y consumiendo como nosotros”. Pero los libros olvidan el problema esencial que suponen los consumos desmedidos del norte: hemos superado la capacidad de carga de la tierra y más allá de los excedentes de la naturaleza, estamos consumiendo los “bienes raíz”. Estamos apropiándonos de lo que les corresponde a otras comunidades humanas presentes –la mayor parte del planeta- y haciendo inviable la vida de las generaciones futuras. Sin embargo los libros de texto, dirigidos a esa generación que sufrirá con más virulencia el problema del deterioro y la falta de recursos, viven de espaldas a la crisis ambiental. 

 

17.- SILENCIO Y PUBLICIDAD DE LAS EMPRESAS MULTINACIONALES. Las grandes corporaciones transnacionales son otro caballo de batalla en los libros de texto que llegan a nuestros escolares. Son los grandes agentes del capitalismo por excelencia, sus mejores adalides y sus más claros representantes. Sin embargo, los libros de texto no muestran esta realidad. La ocultación de las transnacionales en los libros de texto es una de las muestras más significativas de cómo la función de éstos no es tanto ayudar a entender el mundo sino legitimar su modelo de dominación. La evolución de las compañías más grandes del planeta, sus modos de hacer y su impacto en todos los ámbitos de la vida y del territorio no se consideran dignos de ser mencionados, ni siquiera en los textos de historia contemporánea o de economía. Tampoco aparecen en los libros de conocimiento del medio, física, química o biología, a pesar de reorientar -hacia sus beneficios- una buena parte de la investigación y la actividad científica y técnica de las instituciones del saber (como las universidades, fundaciones e institutos de investigación). No se menciona la relación entre éstas y los gobiernos de los Estados, ni su papel en la concentración de poder o en la mercantilización de la mayor parte de los aspectos de la vida, fenómenos todos ellos de gran magnitud en la configuración de la realidad. No se habla de su responsabilidad en los problemas ecológicos que han causado, que están causando y que presumiblemente causarán. Cuando se habla del reparto de la riqueza, de la pobreza o de los problemas ambientales, se omite el papel que las multinacionales tienen en ellos. Estos parecen creados por una anónima mano negra o por la mala actitud de las personas. Este silencio de los libros de texto contrasta con la omnipresencia de las transnacionales en el discurso publicitario -especialmente en el de la televisión, que ocupa el 58% del tiempo no regulado por los estudios, el trabajo o el sueño- en los supermercados o en el paisaje urbano. 

 

Las escasas referencias a las multinacionales en los libros de texto pueden aparecer con alarmante "neutralidad", o bien, simplemente, se asumen y normalizan sus procesos y decisiones. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edebé dice que “Las multinacionales han optado por localizar en puntos geográficos distintos las diferentes etapas del proceso de fabricación de un producto, en función de los recursos energéticos disponibles, de las materias primas, del precio de la mano de obra, de la legislación medioambiental, de las relaciones de mercado…, con el objetivo de reducir costos y optimizar beneficios”. El libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives cuenta que “La crisis de una empresa multinacional puede ocasionar que población de otros países quede en paro al cerrar empresas que trabajaban para esta multinacional”. La mayor parte de las veces aparecen en forma de publicidad directa, especialmente significativa en los textos de enseñanza de idiomas. Por su parte, las escasas menciones críticas que los libros de texto realizan sobre las multinacionales cometen el sutil error de presentar como lejano en el espacio o en el tiempo lo que son prácticas actuales en el mundo entero. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta que “Las multinacionales han controlado de hecho a los gobiernos hispanoamericanos con el fin de conservar un poder económico compartido con las oligarquías locales, dejando en situación de miseria extrema a la mayoría de la población". ¿Es que esto no sigue sucediendo ahora? El mismo libro de la Editorial Akal cuenta que "En 1931 subió al poder en Guatemala, apoyado por Estados Unidos, el General Ubico, que dos años después dio a la United Fruit Company en exclusiva el negocio de exportación frutera". La verdad es que necesitaríamos un libro de texto entero si quisiéramos contarles a nuestros estudiantes toda la lista de grandes empresas que a lo largo de la historia han colaborado con regímenes corruptos o dictatoriales, y el grado de daño, destrucción y sufrimiento que han causado a sus poblaciones. Como excepción que confirma la regla hemos encontrado un libro de texto, Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Akal, que trata ampliamente el tema de las multinacionales con gráficos, datos y explicaciones. Se trata de un libro verdaderamente crítico, del que muchas editoriales deberían aprender. Me remito a los ejemplos que aparecen en el estudio de referencia. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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