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1 septiembre 2020 2 01 /09 /septiembre /2020 23:00
Viñeta: Martirena

Viñeta: Martirena

Bloqueo, ferreo tortor
con un acerado alambre
para matarnos por hambre
o rendirnos por temor.
Bloqueo ensordecedor
y desquiciado alarido;
bloqueo recrudecido,
pero Cuba, hecha un Maceo
luchando contra el bloqueo
ha resistido y vencido

Armando Guevara Núñez (El bloqueo criminal de EU contra Cuba)

Como venimos contando desde anteriores entregas, Cuba es de por sí un país limitado en recursos naturales, pero no es un país pobre. La pobreza de Cuba, entendida como la imposibilidad de llevar a cabo transacciones comerciales con terceros países que aseguren a la isla un mayor volumen de insumos y recursos, viene siendo provocada, desde el inicio de la Revolución, por el implacable y criminal bloqueo económico y comercial que la gran potencia estadounidense le impone. Esta situación viene teniendo como consecuencia gravísimos perjuicios económicos al país caribeño, pero hasta que la comunidad internacional no se plante y desobedezca los macabros designios de Washington sobre este asunto, la situación no cambiará. Nosotros ya tratamos en este Blog, en su momento, el concepto de bloqueo económico que Estados Unidos impone a los cubanos y cubanas, y ahora lo vamos a exponer basándonos en este artículo de Hedelberto López Blanch para el medio digital Rebelion. La lógica del bloqueo hay que buscarla en un chantaje económico que Estados Unidos impone a la isla como represalia por ejercer el socialismo prácticamente a media hora de camino de sus costas. Pero en la historia antigua y moderna no ha existido ningún caso en que una pequeña nación haya podido resistir durante más de 60 años (y los que vendrán) un violento bloqueo económico y financiero por parte de una potencia hegemónica vecina. El único caso es Cuba, y ello porque, como venimos afirmando desde el comienzo de esta serie, el pueblo cubano constituye un caso especial de resistencia y ejemplaridad. Y así, con valentía, paciencia, decisión y esfuerzo, y sobre todo con mucho sacrificio e imaginación, el gobierno revolucionario, acompañado de todo su pueblo, ha logrado sortear hasta ahora las enormes dificultades provocadas por esa desalmada medida que, además, ha sido rechazada durante años por la mayoría de los países del planeta. Año tras año se ha venido comprobando que los apoyos a la causa cubana y al fin del bloqueo eran cada vez mayores, pero esta situación no ha provocado en los sucesivos gobiernos estadounidenses el menor indicio que haga sospechar el fin o el relajamiento de dichas prácticas mafiosas. 

 

El caso es que durante más de seis décadas (el bloqueo comenzó en cuanto echó a andar la Revolución), el bloqueo ha provocado daños a la pequeña economía cubana que alcanzan la cifra de más de 800.000 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. Solo desde abril de 2016 a junio de 2017, el bloqueo causó pérdidas por valor de más de 4.000 millones de dólares a la economía cubana. Desde el año 1992, Cuba presenta cada año a la Asamblea General de las Naciones Unidas un detallado informe con todos los datos que guardan relación con los perversos efectos del bloqueo, incluyendo una relación estimada de los daños ocasionados a la economía de la isla. Hablando de derechos humanos (asunto que tratamos en la entrega anterior), es lógico concluir que dicho acto de bloqueo económico, comercial y financiero constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los mismos, calificada como acto de genocidio. Debido al carácter extraterritorial que los Estados Unidos imponen a sus leyes, éstas implican también a terceros países, que quedan igualmente afectados por el bloqueo, en su imposibilidad de comerciar libremente cualesquiera productos y/o servicios con Cuba. De esta forma, se imponen multas a todo tipo de empresas extranjeras que intenten sostener relaciones comerciales normalizadas con la isla, y se manifiesta igualmente en el rechazo o negativa de bancos e instituciones financieras internacionales para poder llevar a cabo operaciones financieras con Cuba por el temor a ser multados, así como en la interceptación y persecución de las transacciones financieras internacionales cubanas. Como podemos ver, es un demencial contexto donde la superpotencia estadounidense intenta por todos los medios asfixiar la política económica cubana, dejarla sin alternativas y sin recursos, para arruinar el país y provocar la devastación humana, el caos y el derrocamiento del gobierno. La buena noticia es que hasta ahora no lo han conseguido, y seguramente no lo consigan jamás. El bloqueo terminará siendo historia, y los cubanos y cubanas podrán finalmente alcanzar, dentro de sus posibilidades, una próspera economía en su país. 

 

De hecho, el propósito estadounidense de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano ha provocado que los sectores de la salud pública y de la alimentación se mantengan a la cabeza entre los objetivos de la aplicación del bloqueo. López Blanch explica en su artículo: "Los principales daños causados están dados por las dificultades para adquirir en los mercados estadounidenses medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento, instrumental médico y otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector. Durante el último año [se refiere a 2016], la empresa importadora y exportadora cubana de productos médicos MEDICUBA, S.A. realizó varias solicitudes para comprar insumos a 18 compañías estadounidenses, las cuales no pudieron alcanzarse". Así mismo, muchos suministros médicos proporcionados por compañías extranjeras han tenido que ser abortados por causa del bloqueo. Por su parte, en el sector alimentario, las empresas cubanas encargadas de la elaboración de productos tienen que importar aproximadamente el 70% de sus materias primas fundamentales desde diferentes mercados, entre los que se encuentran España, Brasil, Argentina, Italia, Canadá, India, República Dominicana y México. Todas estas operaciones, como los lectores y lectoras podrán imaginar, se complican en demasía debido a la situación de bloqueo. Y por supuesto, el bloqueo ha impedido el poder realizar dichas compras de materias primas alimentarias en el mercado estadounidense, el cual resulta muy atractivo por su cercanía y sus precios. El sector educativo también se ve muy afectado por esta brutal situación, debido mayormente al encarecimiento de los fletes comerciales para la importación a Cuba de los insumos escolares necesarios desde terceros países, ante la imposibilidad de comprarlos en Estados Unidos. La industria del turismo también reporta anualmente cuantiosos daños. Aunque las mayores cadenas hoteleras tienen presencia en la isla, el bloqueo dificulta enormemente la normalización de las relaciones turísticas con otros países. Los sectores de las telecomunicaciones, informática y nuevas tecnologías, así como el de la construcción, también se ven muy afectados por el bloqueo. Pero además, los sectores del transporte, la biotecnología, la biofarmacéutica y muchos otros también resultan atacados por la situación de bloqueo. 

 

Por tanto, no se trata de un embargo "bilateral", como asegura USA de forma cínica, sino de un bloqueo total de carácter extraterritorial mediante el cual se dañan severamente las relaciones económicas internacionales de Cuba a través de amenazas y multas millonarias a los terceros países que lo incumplan. Incurre por ello en una clara violación de la soberanía de los Estados miembros de la ONU y de su derecho a comerciar libremente con quienes les convenga, y constituye un gravísimo atentado al Derecho Internacional y a la Carta de las Naciones Unidas que afecta a vitales intereses de sus aliados más cercanos. Pero claro, ¿qué vamos a contar sobre cómo viola Washington le legalidad internacional cada vez que le viene en gana? Pero aún hay más: el bloqueo viola el Derecho Internacional por tratarse de una medida típicamente genocida según la definición de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, que se refiere a actos perpetrados "con la intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional étnico, racial o religioso, como tal". En este sentido, está claro que lo que el bloqueo persigue es acabar con la resistencia del pueblo cubano, provocando hambrunas, protestas, pillajes, y desestabilización total del país. En realidad, el bloqueo a Cuba forma parte de toda una política de Terrorismo de Estado que lanzó contra la isla una invasión, ya en 1961, con el apoyo del Pentágono y la CIA, y que a lo largo de las siguientes décadas ha desplegado casi 700 acciones terroristas más, que han costado la vida a más de 3.000 personas, y discapacidad a más de 2.000. Desde 1962 Washington preparaba una invasión directa de sus Fuerzas Armadas a Cuba, pero fue frustrada por la llamada Crisis de los Misiles. Y así, las medidas yanquis de guerra económica comienzan desde enero de 1959 cuando Washington recibe como héroes a los representantes de la dictadura de Fulgencio Batista que cargaron con el tesoro nacional de la isla, valorado en más de 400 millones de dólares de entonces. Con ese monumental robo al pueblo de Cuba comenzó a forjarse el gran poder económico de la contrarrevolución cubana emigrada a Miami, y ese mismo año Estados Unidos privó a Cuba de la cuota azucarera. El claro objetivo genocida del bloqueo ha quedado demostrado incluso por los propios documentos internos del Pentágono. 

 

Pero el bloqueo posee más aristas: es conocido que a los buques extranjeros que tocan puertos cubanos se les prohíbe ingresar a Estados Unidos durante 180 días; los productos de cualquier país que contengan más de un 10% de componentes cubanos no pueden ser vendidos al mercado estadounidense; y los fabricantes de productos que contengan más de un 10% de componentes estadounidenses tienen prohibido venderse en Cuba. Hasta los programas de salud infantil de la ONU en la isla se ven afectados, pues Washington no permite que con sus fondos se adquieran medicamentos críticos y tecnología de fabricación estadounidense. En este año 2020 el bloqueo continúa, con una terrible situación de pandemia mundial del coronavirus SARS-COV-2 que ya ha provocado más de 25 millones de personas infectadas en todo el mundo. Que en tiempos de pandemia los Estados Unidos no hayan siquiera suavizado el bloqueo da idea de la naturaleza criminal del imperio, pero a pesar de todo, el pueblo cubano sigue ahí, practicando su misma solidaridad internacional, llevando médicos cubanos a todas partes del mundo donde hagan falta, y fabricando por sus propios medios una vacuna que ya está muy adelantada. En fin, como hemos expuesto, el bloqueo de Estados Unidos a Cuba es, simple y llanamente, el sistema de sanciones unilaterales más brutal, injusto, severo y prolongado que se ha aplicado jamás contra país alguno. En más de 25 ocasiones, como señalábamos más arriba, la Asamblea General de la ONU se ha pronunciado, por abrumadora mayoría (188 países de un total de 192), a favor del respeto al Derecho Internacional y el cumplimiento de los Principios y Propósitos de la Carta de dicha organización mundial. Nada ha cambiado. Y el hecho es que esta política, como ha quedado expuesto, continúa siendo el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana y el pleno disfrute de todos los derechos humanos del pueblo cubano. Es tiempo de firmeza y de oposición responsable, es tiempo de reclamar el fin de este perverso y criminal bloqueo, es tiempo de liberar a Cuba, lo más cercano al Paraíso, para que pueda desarrollar todas sus potencialidades sin nadie que se lo impida. Continuaremos en siguientes entregas.

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