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15 septiembre 2020 2 15 /09 /septiembre /2020 23:00
Viñeta: Martirena

Viñeta: Martirena

No hay razón ni principio ni argumento posible con que defender el bloqueo a Cuba de Estados Unidos y de todas las empresas, situadas en distintos países del mundo, vinculadas económicamente a empresas estadounidenses. El bloqueo no es una mera sanción económica abstracta, sino que detrás del bloqueo, como siempre ocurre en la economía, hay vidas concretas. Esa es la mayor violación de los derechos humanos contra Cuba

Belén Gopegui

Quizá podamos afirmar sin temor a equívoco ni exageración que Cuba representa el mayor bastión moral del planeta. Hoy día sería incomprensible la existencia de la izquierda latinoamericana sin la gran influencia de Cuba, la visión que Cuba imprime a la hora de entender el presente continental y las tareas de futuro. Serían inimaginables los actuales gobiernos de Venezuela, y los pasados gobiernos de Ecuador o Bolivia, incluso Argentina, sin pensar en los aportes del fulgor revolucionario de Cuba. Cuba representa la resistencia y la inteligencia para seguir viviendo desde la dignidad. Pero como venimos contando desde el inicio de esta serie, no solo hay que mirar de Cuba hacia adentro, sino también de Cuba hacia afuera, y nos estamos refiriendo a su carácter solidario y a su contribución internacionalista en favor de la lucha y la emancipación de los pueblos. Quizá el mejor ejemplo que podamos referir en este ámbito sea el continente africano. La contribución cubana a la liberación de África y a la lucha contra el apartheid es conocida y reconocida a todos los niveles, como una verdadera gesta entre pueblos hermanos. Salim Lamrani, uno de los mayores expertos en la política cubana, nos lo detalla en este artículo, que seguimos a continuación. Desde el advenimiento de la Revolución en 1959, Cuba ha hecho de la solidaridad con los pueblos una de sus grandes banderas, aportando a los pueblos en lucha por su emancipación un pilar de su política exterior. Quizá pocos pueblos a lo largo de la historia de la humanidad hayan contribuido tanto como Cuba a esta hermosa tarea. Desde los primeros instantes, pese a la hostilidad de Estados Unidos y las innumerables interferencias y dificultades internas ligadas al propio proceso de transformación social, Fidel Castro hizo de Cuba una tierra de asilo para todos los grupos revolucionarios y movimientos de liberación nacional de América Latina, Asia y África. Cuba desempeñó, en este sentido, un papel fundamental en los distintos procesos de liberación nacional africanos, ofreciendo ayuda y recursos. 

 

Salim Lamrani explica y se pregunta en los siguientes términos: "En el espacio de treinta años, cerca de medio millón de cubanos, mujeres y hombres, participaron en las guerras anticoloniales en África, convirtiendo a la pequeña isla del Caribe en igual de las grandes potencias. ¿Cuáles fueron las razones que motivaron a La Habana, asediada por Washington, para comprometerse de tal modo a más de 10.000 kilómetros de su territorio nacional? ¿Cómo cambió la acción cubana el destino de los países de África austral y contribuyó de modo decisivo a la caída del régimen racista de Pretoria? ¿Por qué Nelson Mandela realizó su primera visita fuera de África a la Cuba de Fidel Castro?". A lo largo de estos años, varios frentes ha tenido la inmensa ayuda cubana a los pueblos africanos, a saber: Cuba apoyó primero a Argelia en su lucha anticolonial contra Francia y contribuyó a preservar su independencia conquistada en 1962. Luego, La Habana respondió favorablemente a la solicitud de ayuda del movimiento lumumbista del Congo belga y contribuyó a las epopeyas independentistas de Guinea Bissau y Cabo Verde, y defendió la soberanía de Etiopía. Finalmente, Cuba brindó su concurso decisivo para preservar la independencia de Angola tras la agresión del régimen supremacista de Pretoria, doblando así las campanas del apartheid y abriendo el camino a la independencia de las naciones de África austral. El agradecimiento, por tanto, de todos estos países a la Cuba revolucionaria es inmenso y eterno. Recomiendo la lectura completa del artículo de referencia, donde Salim Lamrani expone con detalle todos los pormenores de estos procesos de ayuda y colaboración con dichos países africanos en sus procesos de liberación nacional. Son actos de valor y de resolución del pueblo cubano y de sus dirigentes, son decisiones valientes y gestos de amistad internacionalistas, son actos que honran al pueblo cubano y los revalorizan ante los pueblos del mundo, erigiéndose como enormes referentes a seguir. Todo ello explica, además, el poco afecto que las grandes potencias profesan a Cuba, pues dicha pequeña isla caribeña siempre ha colaborado para que sus planes de dominación fuesen abortados. 

 

Fidel Castro explicó en su día las razones del involucramiento de Cuba en los procesos de liberación nacional de los países africanos, en los siguientes términos: "Algunos imperialistas se preguntan por qué ayudamos a los angoleños, qué intereses tenemos nosotros allí. Ellos están acostumbrados a pensar que cuando un país hace algo es porque está buscando petróleo, o cobre, o diamante, o algún recurso natural. ¡No! Nosotros no perseguimos ningún interés material, y es lógico que los imperialistas no lo entiendan (...) ¡Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola! (...) Simplemente aplicamos una política de principios. No nos cruzamos de brazos cuando vemos a un pueblo africano, hermano nuestro, que de repente quiere ser devorado por los imperialistas y es brutalmente atacado...". Creo que estas palabras resumen fielmente la filosofía internacionalista de la Revolución Cubana, la entrega y valentía de sus líderes, y el magnífico bastión moral que el pueblo cubano representa para la humanidad. Cuba no intervino en dichos conflictos, como se dice vulgarmente, para "sacar tajada", no poseía más interés que el de la colaboración para liberar del yugo imperialista a esos pueblos hermanos, Cuba no fue allí para hacerse dueña de nada, ni para apoderarse de recurso alguno. Por eso Cuba es amada y respetada en toda África. Por eso Cuba y África comparten  un mismo corazón. Y así, mientras que Inglaterra, Francia y Estados Unidos han practicado desde siempre políticas colonialistas de opresión, Cuba se ofreció para ayudar a liberar a estos pueblos. Por ello, en un discurso pronunciado en Cuba en el año 1991, Nelson Mandela, quizá el mayor líder africano de todos los tiempos, rindió tributo al pueblo de la isla y expresó su infinita gratitud por la contribución cubana a la liberación del África austral. Lo siguiente es un extracto de aquéllas palabras del líder sudafricano:

 

"Desde sus días iniciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad. El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan (...) De modo particular nos conmueve la afirmación del vínculo histórico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicación sistemática del racismo no tiene paralelo. Somos conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África (...)? ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Esta derrota indiscutible del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista permitió al pueblo combatiente de Namibia conquistar finalmente su independencia! ¡La derrota decisiva de las fuerzas agresivas del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no habrían sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha para liberar el continente y nuestro país del flagelo del apartheid". En efecto, la aportación internacionalista de Cuba ha sido innegable, inmensa, fantástica. Una visión crucial y una valentía impagables han caracterizado la acción exterior de Cuba, siempre amiga y respetuosa con todos los países del globo. Cuba ha enseñado al mundo el tremendo enlace que existe entre patriotismo e internacionalismo, porque tal como dejara dicho José Martí, "Patria es Humanidad". El balance es realmente ejemplar: de Argelia a Sudáfrica, pasando por el Congo, Guinea Bissau, Cabo Verde, Etiopía, Angola y Namibia, la contribución cubana a la liberación del continente no tiene parangón en la historia de las luchas anticoloniales. 

 

En el año 1991, los últimos internacionalistas cubanos salieron de Angola. En total, desde la primera misión en Argelia en 1963 (solo cuatro años después de iniciada la Revolución), 380.000 combatientes y 70.000 colaboradores civiles, en total unos 450.000 cubanos y cubanas, brindaron su concurso a la liberación de África. En Sudáfrica, en el Parque de la Libertad de Pretoria, se encuentran escritos en piedra los nombres de los 2.107 cubanos caídos en combate por la emancipación de los pueblos de África austral. Thenjiwe Mtintso, militante antiapartheid torturada y encarcelada bajo el régimen de Pretoria en los años 70 y Embajadora de Sudáfrica en Cuba desde 2007 a 2010, rindió tributo al pueblo cubano con las siguientes palabras: "Hoy Sudáfrica tiene muchos amigos nuevos. Ayer estos amigos se referían a nuestros líderes y a nuestros combatientes como terroristas y nos acosaban desde sus países a la vez que apoyaban a la Sudáfrica del apartheid. Esos mismos amigos hoy quieren que nosotros denunciemos y aislemos a Cuba. Nuestra respuesta es muy simple, es la sangre de los mártires cubanos y no de estos amigos la que corre profundamente por la tierra africana y nutre el árbol de la libertad en nuestra Patria". Fidel Castro, con la humildad que le caracterizaba, le contestó con estas palabras: "¿Qué hacíamos nosotros sino pagar nuestra deuda con la humanidad, nuestra deuda con África, nuestra deuda con aquellos que lucharon por nuestra dignidad, con aquellos que lucharon por nuestra independencia en muchos campos de batalla? Eso es lo que hemos hecho, no merecemos ningún especial reconocimiento, no merecemos ninguna especial gratitud, simplemente cumplimos un deber". Y era cierto: mientras los Estados Unidos y la mayoría de las potencias occidentales brindaron un apoyo firme al régimen segregacionista del apartheid, mientras Washington incluyó a Nelson Mandela en la lista de los miembros de organizaciones terroristas hasta 2008, incluso cuando era Premio Nobel de la Paz en 1993 y Presidente de la República de Sudáfrica de 1994 a 1999, La Habana por su parte se comprometió plenamente en la lucha contra la opresión racial del régimen de Pretoria, porque se trataba, según lo entendía Fidel Castro, de "la causa más bella de la humanidad". Continuaremos en siguientes entregas.

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