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2 noviembre 2020 1 02 /11 /noviembre /2020 00:00
Filosofía y Política del Buen Vivir (112)

Cuando se trata se respetar a quienes nos rodean, lo que debemos tener en cuenta es su capacidad de tener experiencias positivas y negativas, como el placer, la satisfacción y el sufrimiento. Por lo tanto, si los animales no humanos pueden sufrir y disfrutar, debemos respetarlos y tratar de no hacerles daño. Negarles respeto porque no pertenecen a nuestra especie o porque no tienen una inteligencia similar a la nuestra es una discriminación arbitraria. Si somos verdaderamente imparciales, rechazaremos toda discriminación, incluyendo la basada en la especie

Sitio web “Ética Animal”

En la última entrega habíamos esbozado los distintos intereses que los animales no humanos poseen, y vamos a detenernos un poco en los fundamentales. Seguimos en esencia la página concreta del sitio web Ética Animal, que proporciona una buena exposición de todos estos asuntos. Tenemos en primer lugar lo que podemos llamar el interés en no sufrir. Es evidente que los seres sintientes tienen un interés supremo en llevar una existencia feliz. Lo primero que esto implica es el hecho de no sufrir, ya que el sufrimiento es en esencia un estado mental negativo, por lo cual es dañino para los animales. Los animales no humanos, al igual que nosotros, son capaces de tener experiencias a lo largo de su vida. Muchas de dichas experiencias serán neutrales, es decir, no serán positivas ni negativas, pero otras no lo serán. Algunas pueden estar relacionadas con los sentidos elementales, otras pueden ser sensaciones físicas que produzcan dolor o placer físico, y otras pueden estar relacionadas con pensamientos y emociones, como el disfrute, el miedo, la angustia y la satisfacción. Al igual que con los humanos, simplemente la observación de los animales ya nos muestra su estado de ánimo, incluso con aquéllos que pudiéramos considerar menos expresivos, como las aves. Hablando ampliamente, todas las experiencias positivas pueden hacer referencia a "placeres", mientras que las negativas pueden ser agrupadas como "sufrimientos", en mayor o menor escala. Algunas personas podrán pensar que para experimentar sufrimiento real un individuo debe ser humano, pero al igual que hemos comentado para otras argumentaciones, esto no posee base ninguna. No existe evidencia científica ni argumentos concluyentes para negar que muchos animales no humanos sufren al igual que los humanos. Muchas especies animales también experimentan, al igual que nosotros, emociones positivas y negativas, pensamientos agradables y desagradables. Es decir, son capaces de experimentar disfrute y sufrimiento psicológico. 

 

Otro gran interés de las diferentes especies de animales no humanos es el interés en vivir. Muchas personas piensan que solo los humanos poseen un interés en continuar con su vida, pero hay fuertes razones para rechazar esta idea, porque hilando con lo anterior, si los animales no humanos mueren, ya no pueden tener experiencias positivas. Es evidente que cuando alguien muere, ya no puede continuar disfrutando de todas las cosas buenas que podría experimentar si continuara vivo, por lo cual es lógico concluir que los animales no humanos dotados de sentidos no solo tienen un interés en no sufrir, sino que también les interesa permanecer vivos. Debemos tener en cuenta que el hecho de morir también elimina la posibilidad de haber podido tener experiencias positivas que podrían compensar las posibles experiencias negativas. Los que consideran que los animales no humanos no tienen un interés por su vida, también justifican, en la misma línea, la matanza sin dolor de los mismos. En el sitio web de referencia nos explican: "Una manera de defender la afirmación de que solo los humanos tienen interés por la vida es argumentar que solo ellos pueden entender el hecho de que están vivos, y por tanto, que solo los humanos pueden desear vivir. De acuerdo con esta perspectiva, los únicos individuos con un interés por la vida serían aquellos que tienen un deseo de permanecer vivos. De acuerdo con este argumento, los animales no humanos no pueden tener interés por la vida. Dicha afirmación tiene dos consecuencias importantes: en primer lugar, significa que no tenemos razones para no asesinar animales no humanos; en segundo lugar, significa que si estamos en una situación en la que podemos salvar sus vidas, no tenemos razones para hacerlo, excepto para salvarlos del dolor o terror a la muerte". Pero no obstante, es demostrable que hay un gran número de animales no humanos que entienden el hecho de que están vivos y que luchan duramente por sus vidas. Pero insistiendo en dicha hipótesis, algunos podrían plantear que solamente aquellos que tienen intereses complejos se ven afectados por la muerte, es decir, que solo los individuos de dichas especies pueden tener un interés relevante por la vida. 

 

Normalmente, los que argumentan esto se refieren al hecho de que estar vivo es solo necesario para satisfacer intereses más complejos, tales como aquellos que tienen que ver con los planes de la vida y el logro de metas a largo plazo, y en este sentido, solo los humanos poseemos esta capacidad. Este argumento tampoco se sostiene, por varios motivos: en primer lugar, no podemos confundir la complejidad con la intensidad: podemos tener (los humanos y los no humanos) un interés muy básico y simple, muy elemental, pero mucho más importante de satisfacer para nosotros (y para ellos) que otros intereses más complejos. Para ejemplificar esto, podemos considerar que el interés en comer es más simple, básico y elemental que un interés en contemplar una obra de arte, pero comer es el interés más importante. Alguien que tenga que elegir entre la contemplación de una obra de arte y la inanición haría una mala elección si decidiera morir de hambre. Por lo que incluso si los seres humanos tenemos intereses más complejos, esto no significa que dichos intereses sean necesariamente más importantes para nosotros que los más simples. Por otra parte, también resulta evidente que la muerte priva a los seres dotados de sentidos de la posibilidad de tener cualquier experiencia, simple o compleja. Esto incluye la posibilidad de satisfacer planes a largo plazo, pero también incluye otros placeres cuyo disfrute no es necesario planear de antemano. En conclusión, la privación de la vida también afecta a aquellos seres que no tienen la capacidad de hacer planes a largo plazo. Otro aspecto interesante es la autoconsciencia, es la conciencia plena de sí mismo, a lo largo del tiempo, es decir, la plena consideración mental sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Podríamos preguntarnos al respecto: ¿solo aquellos seres que tienen un sentido de sí mismos a través del tiempo se ven afectados por la muerte? Este argumento es más fuerte que los anteriores, ya que es lógico pensar que si alguien tiene un interés por vivir es porque puede proyectar mentalmente el hecho de que continuará existiendo en el futuro, y no solo en el presente. Sin embargo, este argumento también se puede refutar, porque incluso si alguien que pudiera seguir existiendo no es capaz de verse a sí mismo en el futuro, entonces también se vería afectado si no se le permitiese seguir viviendo, dado que privar a alguien de la vida lo priva de tener sus propias experiencias. 

 

En resumidas cuentas, todas las razones y argumentos tratados previamente muestran que cualquier ser que tenga la capacidad de tener experiencias positivas es afectado por la muerte. En conclusión, podemos afirmar que todos los animales no humanos dotados de sentidos son afectados por la muerte. Realmente la especie humana daría un gran salto civilizatorio si asumiera en gran parte de sus miembros esta idea, pues tomaríamos conciencia del inmenso maltrato y sufrimiento, incluida la muerte en muchos casos, que provocamos a millones de animales, sin tener razones para hacerlo. Las razones y motivaciones, como estamos viendo, se basan en una concepción cultural antropocéntrica, es decir, en una visión, formada a través de siglos, según la cual el resto de animales no humanos no están a nuestra altura, son seres inferiores, incluso son objetos, incluso pueden ser cosificados, y podemos causarles sufrimiento y muerte sin ningún tipo de problema moral. Hemos asumido prácticamente que los animales están a nuestro servicio, para proporcionarnos comida, vestido, protección, compañía, ocio, etc., pero que sus vidas, al fin y al cabo, no valen nada, no pueden compararse con las nuestras. Craso error. Pues bien, ya que estamos demostrando que los animales no humanos poseen intereses, también habría que situar los mismos en su justa valoración, ya que incluso la mayoría de las personas que los reconocen, no los valoran mucho. Es importante refutar este mito, ya que los intereses iguales deberían contar por igual, independientemente de la especie a la que pertenezcan los seres en cuestión. Sin embargo, como decimos, la mayor parte de las personas supone que si tenemos que considerar los intereses de los otros, es más importante ayudar a otros humanos que a animales no humanos. La razón dada habitualmente para ello es que los intereses humanos son más importantes que los de otros animales. En concreto, la defensa de esta idea se debe a los múltiples daños padecidos por los seres humanos en el mundo. Una respuesta común a este argumento es que la preocupación por los humanos no debería excluir la preocupación por otros animales. Sin embargo, ésta es solo una respuesta parcial, ya que no responde a la cuestión de si los intereses de los animales no humanos deben ser o no importantes. 

 

Como sabemos, muchas personas rechazan la preocupación hacia los intereses de los animales no humanos desde su punto de vista especista, o bien para estas personas los intereses de los animales no humanos tienen un peso (importancia) menor. Pero veámoslo con más calma: es cierto que millones de seres humanos en el mundo no tienen cobertura de sus derechos más fundamentales (como la educación o la vivienda, por ejemplo), y en los peores casos, malviven sin hogar, o hacinados en pequeños habitáculos, o no tienen acceso a una mínima alimentación, a la higiene más elemental o al agua potable. Además de ello, millones de niños/as y adultos son víctimas de las guerras, de catástrofes naturales, de los desplazamientos forzosos, de las mutilaciones, de la violencia sexual, de la destrucción de su hábitat (sobre todo en los pueblos indígenas), o simplemente, son víctimas de la violencia o el racismo institucional (como por ejemplo los afroamericanos en los Estados Unidos). El retrato, que hemos resumido bastante, es realmente dantesco. Pareciera que el mundo animal es ajeno a todo este sufrimiento humano. Pero si nos acercamos a la situación real de los animales no humanos, veremos que los daños que sufren son enormes. Lo que ocurre es que tenemos que considerar también la intensidad de los daños que padecen los animales no humanos para darnos cuenta. Un breve retrato podría ser el siguiente: "Normalmente mueren durante el proceso de explotación al que son sometidos, como cuando son sacrificados para la producción de alimentos. Además, a menudo se les provoca un sufrimiento tremendo durante sus vidas, como ocurre en granjas, laboratorios y en otros muchos lugares donde son utilizados. En las granjas, en la mayoría de los casos permanecen confinados en lugares oscuros en los que apenas se pueden mover, en los que padecen todo tipo de enfermedades y lesiones hasta que son transportados a un matadero. En los laboratorios, también son confinados y sometidos a todo tipo de procesos dolorosos que les producen una ansiedad extrema. En contraste con los humanos, los animales no humanos no llegan a beneficiarse de las ventajas que los humanos a menudo reciben de otros, en especial cuando necesitan ayuda y apoyo. Esto es especialmente aplicable a los animales que viven en libertad. La inmensa mayoría de los animales no humanos son abandonados al sufrimiento y mueren sin que pensemos si hubiéramos podido ayudarlos (...) Los daños padecidos por los animales en la naturaleza son también importantísimos. A menudo mueren de hambre, sufren lesiones terribles y enfermedades, mueren a causa de parásitos o de otros animales, etc. Este sufrimiento nos pasa por lo general completamente inadvertido, pero es terrible para ellos" (Animal Ethics). Continuaremos en siguientes entregas.

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