Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
23 diciembre 2020 3 23 /12 /diciembre /2020 00:00

Pero, más importante que los argumentos de autoridad, me parece el análisis comparativo del trabajo con la práctica de la prostitución, en que se revela una diferencia esencial entre ambas realidades. En una actividad laboral se vende «la fuerza de trabajo», como decía Marx. Pero no el cuerpo y la realidad personal. Aquello que se vende es algo exterior, una actividad que es retribuida. Y que puede ser tanto una actividad física, en el trabajador manual, como intelectual en las profesiones llamadas liberales. En la prostitución aquello que está en venta -o alquiler- es el propio cuerpo, que se entrega al prostituidor. Y el cuerpo no es separable de la personalidad, del ego y la individualidad

Carlos París

Bien, hemos alcanzado ya esta décima entrega de nuestra serie sobre la prostitución y la necesidad de su abolición, y hemos analizado algunos puntos de vista, pero aún nos quedan muchos asuntos donde insistir, y más enfoques que exponer. El fenómeno es extenso y complejo, y por ello necesita una visión profunda y multidisciplinar. A continuación, tomando como referencia este estupendo artículo de Irene Hernando Velasco, publicado originalmente en el diario El Mundo, vamos a profundizar más en el tema de los clientes de la prostitución en nuestro país, es decir, de los prostituidores, figura a la que ya nos hemos referido en anteriores entregas como imprescindible para que la prostitución exista, y que evitamos llamar "puteros", porque estamos de acuerdo con Mabel Lozano en que este calificativo estigmatiza a las mujeres. De entrada, Irene Hernando ofrece los siguientes datos (el artículo corresponde al año 2018, por lo cual éstos pueden haber sufrido oscilaciones): el 15% de los varones españoles (unos 2,5 millones) admitió sin reparos el año pasado (2017) en pagar por mantener sexo, y el 34% no cree que la prostitución sea una forma de violencia. Realmente asombroso. De entrada, estos datos pueden llevarnos a la conclusión de que, en realidad, la dimensión del fenómeno de la prostitución se conoce bien poco. El estudio referido en el citado artículo establece por primera vez cinco tipos de "clientes" o prostituidores, de los que hablaremos luego: ociosos, cosificadores, buscadores de pareja, arriesgados y personalizadores. Dicho estudio está basado en una amplia encuesta a clientes de prostitución en el contexto español. Y según dicho estudio, el grupo más numeroso está constituido por aquéllos varones que recurren al sexo de pago por motivos de ocio, de pura y simple diversión, para disfrutar de su tiempo libre, para pasárselo bien. Esto es exactamente lo que declaran, "como si acudir a uno de los 1.693 burdeles que en 2013 contabilizó  la Policía Nacional a lo largo y ancho del país fuera un hobby como ir al cine, visitar un parque de atracciones o practicar piragüismo", nos dice la autora. Se sospecha también que un alto porcentaje de hombres oculta, por diferentes causas, su visita a locales de prostitución. 

 

Pero volvamos al dato quizá más preocupante que indicábamos anteriormente: dos de cada tres hombres que pagan en España por tener sexo con una mujer (exactamente el 34,8%) NO consideran que la prostitución sea una forma de violencia. Y el 86,4% se muestra de hecho a favor de regularla, como si fuera una actividad económica más. Son datos extremadamente preocupantes. Se deben seguramente no solo a la expansión del fenómeno de las redes de tráfico de mujeres por todo el mundo y su normalización sociológica, sino también a las lagunas de un sistema educativo que no ha formado a estas personas, cuando eran niños, de una manera correcta sobre los temas de la educación sexual, la prostitución y la pornografía. Su visión de estos asuntos por tanto es la visión dominante, que no es otra que la visión instrumental que del cuerpo de las mujeres posee y difunde el sistema patriarcal capitalista. Pero la autora del artículo recalca a continuación: "Sin embargo, si se escarba un poco, lo que se encuentra es una espesa capa de cinismo. Porque, por otro lado, nada menos que el 72,8% [de los encuestados] opina que si una mujer se prostituye es porque de algún modo la obligan a ello a través del uso de la fuerza o a base de amenazas. Por no hablar de ese abultado 93,9% que considera que la primera causa que empuja a una mujer a la prostitución es la pura necesidad económica". Es evidente. Pero Carmen Meneses, antropóloga de la Universidad de Comillas y directora de este exhaustivo estudio que recoge lo que opinan sobre la prostitución los hombres españoles, especialmente los que recurren a ella, recoge también un dato muy significativo: "A los hombres que pagan por sexo les cuesta asumir las consecuencias reales de sus acciones, les cuesta verse reflejados tal y como son en realidad. Consideran que las mujeres obligadas a prostituirse, las mujeres víctimas de trata, son siempre las otras, no aquellas que ellos ven. Se autoconvencen de que las prostitutas que ellos frecuentan no tienen para nada ese perfil. Son muy, muy pocos los que tienen conciencia al respecto". Fenómeno curioso donde los haya, mediante el cual nuestra mente esquiva contemplar los auténticos motivos de un fenómeno cruel, como un modo de autoprotección para no reconocer que nosotros mismos estamos participando de él, y por tanto, contribuyendo a su expansión. 

 

La investigación, basada en un total de 1.048 encuestas telefónicas, de carácter aleatorio y anónimo, a otros tantos hombres de entre 18 y 70 años que accedieron a responder a un cuestionario de 37 preguntas (un 67,5% de los que fueron contactados se negó a hacerlo), es una de las pocas que se han centrado en el papel del "cliente" de la prostitución. De hecho, y como ya resaltamos en alguna entrega anterior, brillan por su ausencia los estudios que tratan de ofrecer una respuesta científica a los motivos que llevan a un hombre a pagar por mantener sexo. Y así, la inmensa mayoría de los estudios suelen centrarse en la problemática de las mujeres prostituidas, obviando el carácter fundamental del hombre. En nuestro país solo se había hecho anteriormente una única encuesta a nivel nacional centrada en los usuarios de prostitución, publicada en el año 2003 por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística. Este estudio al que nos referimos, dirigido por la antropóloga Carmen Meneses, con la colaboración de Antonio Rua y Jorge Uroz, fue publicado en la Revista Internacional de Sociología, y viene a cubrir ese vacío, al tiempo que aporta numerosa información sobre los españoles usuarios de prostitución y los motivos que ellos declaran que les inducen a ello. La encuesta lleva el elocuente título de "Explorando los motivos para pagar servicios sexuales desde las opiniones sobre la prostitución", y para empezar, saca a la luz que el 20,3% de los hombres encuestados (lo que equivale a uno de cada cinco españoles) ha pagado alguna vez en su vida por mantener sexo con una prostituta, y que el 15% (unos 2,5 millones) confiesa haberlo hecho en el último año al de la realización del estudio. Bien, habíamos anunciado más arriba que este estudio aportaba, sobre todo, una radiografía precisa y detallada de estos clientes de la prostitución, hasta tal punto que los tres autores del trabajo trazan una tipología completa de estos hombres, distinguiendo hasta 6 tipos en función de los motivos que les llevan a pagar a cambio de sexo. Siguiendo a estos autores, serían los siguientes:

 

1.- LOS OCIOSOS: Este grupo, el más numeroso, está integrado por el 24,1% de los hombres que recurren al sexo de pago. Quienes forman parte de esta categoría buscan en la prostitución una forma de diversión, de ocio, de disfrute, de pasar el tiempo libre. Según Carmen Meneses: "Se trata en muchos casos de jóvenes que salen en grupo de juerga. Si la noche concluye y no han ligado, acuden a clubes y pagan por mantener relaciones sexuales. Para ellos el burdel es una continuación de la discoteca, de la diversión". Celebraciones, salidas de fin de semana, fiestas particulares, despedidas de soltero, cumpleaños, aniversarios, cenas en grupo...pueden finalizar en muchos casos en los clubes de alterne. 

 

2.- LOS COSIFICADORES: Este segundo grupo constituye el 21,7% y son aquellos hombres que pagan porque desean sexo puro y duro, sin implicaciones sentimentales, sin compromisos, sin derivaciones ni consecuencias afectivas. Para este tipo de hombres, las mujeres son fundamentalmente cosas, como cualquier otro tipo de bien, producto o servicio que se pueda consumir. Básicamente, son instrumentos para obtener el placer sexual. Ven a las prostitutas como objetos que les proporcionan servicios sexuales, como meros bienes de consumo que les proporcionan la satisfacción que buscan. En opinión de Carmen Meneses, "son los que más mercantilizan el cuerpo de las mujeres".

 

3.- LOS BUSCADORES DE PAREJA: Este tercer grupo representa también algo más del 20% de los hombres españoles que recurren a los servicios de la prostitución. Se trata por lo general de varones solos, sin pareja (pueden ser solteros, divorciados, separados...), que acuden a los clubes de alterne en busca tanto de sexo como de compañía y que, de manera no deliberada, acaban estableciendo una relación afectiva profunda con una prostituta. "En algunos casos incluso terminan emparejándose con ella. Estas parejas suelen desembocar en violencia de género", advierte Meneses.

 

4.- LOS ARRIESGADOS: Este cuarto grupo lo constituyen dos de cada diez españoles que pagan por sexo (exactamente el 19,8%). La mayoría son hombres emparejados, que han normalizado completamente sus visitas a los clubes de alterne. Pero se trata de hombres que, además de sexo, se ven atraídos por el riesgo, por el peligro. "Demandan sexo sin protección, sin preservativos, y acompañado muchas veces de cocaína", subraya Carmen Meneses, quien añade que "son muy peligrosos, ya que pueden transmitir enfermedades de transmisión sexual a sus parejas". 

 

5.- LOS PERSONALIZADORES: Este quinto grupo lo integran los hombres que además de sexo buscan compañía, alguien que les escuche. Normalmente no poseen en su entorno personas de confianza con las que puedan hablar de ciertos asuntos, y acuden a la figura de la prostituta con tal fin. En opinión de Meneses, buscan "una psicóloga, además de una prostituta". Entran en esta categoría, según el estudio de referencia, el 12,6% del total de los varones españoles que pagan por mantener relaciones sexuales. 

 

6.- LOS AGRESORES: Se trata del grupo más peligroso. Esta categoría no se recoge en el estudio citado, pero es evidente que existe. En opinión de Irene Hernando: "Se trata de aquellos que recurren al sexo de pago para ejercer violencia sobre las prostitutas. Pero este perfil no emerge en las encuestas, ya que los hombres que son agresores no te dicen que lo son cuando les preguntas al respecto". Responden por tanto a un perfil de hombre violento e imprevisible, que busca descargar sobre la prostituta todas sus frustraciones y complejos. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías