Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
26 noviembre 2013 2 26 /11 /noviembre /2013 00:00

A vueltas en este artículo con el tema del aborto, para denunciar la tremenda hipocresía y las flagrantes contradicciones que se advierten claramente en los planteamientos de esta rancia derecha que nos gobierna, y de todos sus partidarios. Hace pocos días convocaron otra manifestación en Madrid, bajo el lema "En defensa de la vida", y según palabras textuales de algunos de sus participantes: "Nosotros no estamos contra nadie, estamos por el derecho a la vida". Son los mismos que jalean permanentemente al Gobierno en sus medidas más duras y reaccionarias, por lo cual habría que preguntarse si responden a un movimiento pro-vida o pro-muerte. Porque si se defiende la vida, ¿no debería defenderse en todas sus dimensiones y con toda su extensión? ¿No debería defenderse la vida real más y mejor que la vida en potencia? ¿No deberíamos proteger más la vida presente que la vida futura? Al fin y al cabo, la segunda depende de la primera.

 

contradicciones_aborto1.jpgSu concepto de la vida no puede ser más filosófico, moral o religioso: se basa en el instante en que una célula es fecundada, y desde ahí, según ellos, aparece la vida. Y parece ser que desde ahí, esa vida merece más atención, cobertura y protección que la vida de su madre (y de su padre), personas humanas reales, no personas en potencia, a las que sí que hay que proteger, cuidar y blindar sus derechos. Pues no. Para los padres, en general para las personas reales, de carne y hueso, insertadas en la sociedad, se le van negando cada vez más los derechos básicos y fundamentales. Protección a las grandes empresas que destruyen el medio ambiente y causan muertes, a las petroleras, a las farmacéuticas, a las energéticas, rescate a bancos que niegan los derechos fundamentales a las personas (como la vivienda), reformas laborales que facilitan los despidos, los ERE's, las bajadas de salarios, que aumentan el paro, que instalan la precariedad constante en la vida de las personas, que aumentan las jornadas laborales, que acrecientan las enfermedades laborales, que aumentan la pobreza, la exclusión social, las desigualdades, que provocan deshaucios, suicidios y desgracias familiares...¿se defiende así la vida?

 

contradicciones_aborto2.jpgPor otra parte, el derecho a la vida no acaba cuando viene al mundo el neonato, sino que ha continuar y extenderse a lo largo de toda su vida, pues es la sociedad y el Estado quien debe encargarse de proteger y velar por sus derechos, desde su nacimiento hasta su ancianidad. En ese sentido, las políticas impuestas a sangre y fuego, la reducción de todo tipo de ayudas personales, que impiden estudiar a los más jóvenes, o la eliminación paultina de las ayudas a la Dependencia, están dejando en la estacada, y abandonadas a su suerte, a este colectivo y a sus familias, o a las víctimas de enfermedades raras. Recortes en la Sanidad pública, que muestran su lado más dramático en la muerte de las personas más vulnerables, o reforma del sistema público de pensiones, que traerá como consecuencia una pérdida de poder adquisitivo, y un empobrecimiento progresivo de nuestros pensionistas.

 

contradicciones_aborto3.jpgRecortes también a las ayudas para las políticas sociales y de igualdad, que han disparado de nuevo los casos de víctimas por violencia de sexo. Y nos volvemos a preguntar: ¿se defiende así la vida? ¿Tiene cabida en este contexto el hipócrita eslógan de "promover la vida"? Parece que no. Porque defender la vida es otra cosa. Defender la vida tiene que ver con restar poder al capitalismo y a sus empresas bandera. Tiene que ver con impedir los crímenes laborales, los crímenes sociales a los que este sistema nos aboca sin remedio. Defender la vida es un concepto con una dimensión integral, no puede aparecer sesgado y únicamente ligado a la defensa de los derechos de un ser no nacido. Defender la vida implica no restar derechos, sino protegerlos y consolidarlos. Tiene que ver con la protección integral de la infancia, del derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, y al resto de derechos fundamentales. Tiene que ver con las políticas que permitan la conciliación de la vida laboral y familiar, y que fomenten el reparto del trabajo y de unas condiciones de vida dignas.  

 

contradicciones_aborto4.jpgSi sólo lo restringimos a la capacidad de nacer, de llevar a buen puerto a una célula fecundada, ¿qué haremos con ese "ser social" que asoma a nuestras vidas? ¿Cómo lo alimentamos, lo vestimos, le procuramos cuidados? ¿Cómo lo educamos, y le garantizamos su inserción adecuada en la sociedad? ¿Cómo le protegemos de sus posibles enfermedades? ¿Cómo, en definitiva, velamos por su felicidad? Pero no. A este salvaje capitalismo con tintes religiosos no le importa nada de eso. La contradicción no puede estar más patente. El mejor paradigma que podemos encontrar está en la propia Iglesia. Frente a la defensa más enraizada de la vida del no nacido, frente al más enconado fervor por penalizar el aborto y estigmatizar a las que defienden el derecho a poder practicarlo cuando entiendan que no van a poder procurarle esa vida, se encuentra también el mayor silencio, la mayor complicidad, la mayor colaboración y la mayor insensibilidad moral a la hora de alinearse y de defender las políticas capitalistas y neoliberales, ésas que atacan al auténtico derecho a la vida.

 

contradicciones_aborto5.jpgPero aún observamos más contradicciones en torno a los grupos pro-vida y a la doctrina fundamentalista de la Iglesia Católica, pues también se muestran en contra de la manipulación de los óvulos para crear células madre que luego podrán salvar vidas humanas. Por tanto, ¿estamos por la vida en toda su dimensión, o somos rehenes de un integrismo religioso? Las conclusiones y los planteamientos no pueden estar más claros. Que cada cual se sitúe en el bando que quiera. Pero que no intenten darnos gato por liebre, e inculcarnos una sesgada y ciega fe en un supuesto derecho a la vida sólo mientras somos un conjunto de células en división constante, mientras se nos niega cuando ya somos personas, seres sociales, con personalidad jurídica. El sentido de la próxima reforma de la Ley del Aborto no es éste, sino el de volver a situar a la mujer en el contexto clásico del patriarcado.

 

Es así de simple: con un panorama de servicios sociales y sanitarios públicos cada vez más precario, recortado e insuficiente, las mujeres deben volver a recuperar el rol clásico de cuidadoras del hogar, de los hijos, de los mayores y de los dependientes, según nuestros machistas y retrógrados gobernantes. Éste es el auténtico sentido del cambio de la ley. De esta forma, las responsabilidades públicas y colectivas se devuelven de nuevo al ámbito privado, individual y familiar. El Estado deja de proteger a sus súbditos. En última instancia, persiguen la vuelta al modelo de familia tradicional, reaccionario y patriarcal, donde las mujeres se convierten en esclavas del hogar. Rompamos con la tremenda hipocresía de los que se alzan en paladines del "derecho a la vida", pues no son más que voceros del cruel y feroz sistema capitalista que ataca a la vida, a todas las formas de vida, de forma continua y despiadada.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías