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17 septiembre 2012 1 17 /09 /septiembre /2012 23:00

Finalizaron la pasada semana las Convenciones Republicana y Demócrata en Estados Unidos, donde se han lanzado oficialmente las respectivas candidaturas de Mitt Romney y Barack Obama para la Presidencia, para las próximas Elecciones de Noviembre. Pero más allá de esta función principal, parece mentira en lo que se ha convertido la política en el país más poderoso de la Tierra, que precisamente debería dar lecciones a los demás. Pero desgraciadamente, no sólo no da estas lecciones, sino que constituye un decadente escaparate que entiende la política como un mero espectáculo, y donde todo vale para presentar la función más glamurosa.

 

convenciones1.jpgLa política espectáculo. Esto es lo que vende. Los candidatos se limitan a un exiguo papel, ya que el máximo protagonismo se lo llevan las esposas, sus familias, su intimidad, y los artistas invitados a la ceremonia. Todo un despilfarrador despliegue de medios, los cuales son sufragados por las grandes empresas y fortunas estadounidenses, así como sus campañas, para levantar un reality show en torno a la figura del actual Presidente y del candidato. Por tanto, parece ser que lo de menos son los discursos de ambos, ya de por sí conocidos por sus incondicionales, sino la presentación de los mismos, y el abundante arrope proporcionado por la gente del espectáculo que se alinea con una u otra opción.

 

convenciones2.jpgPor su parte, el papel sentimentaloide de las esposas es fundamental. Es denigrante y produce auténtica vergüenza ajena el comprobar cómo las esposas pronuncian un discurso intimista, que a nadie debería interesar, desvelando aspectos, sentimientos y reacciones pertenecientes a la más estricta intimidad. Su papel de padres, de esposos, sus preocupaciones cotidianas, su ambiente familiar más íntimo, todo ello sale a relucir en los discursos, y todo ello lo cuentan ante un gigantesco auditorio repleto de gente, para destacar la faceta más humana de los candidatos. Un absurdo despropósito que sólo a una sociedad tan conservadora y decadente como la norteamericana se le ocurre organizar.   

 

convenciones3.jpgY por lo demás, como decíamos, actores, directores, actrices, estrellas del espectáculo en general intervienen en el multitudinario acto, decantándose públicamente por una u otra opción política (en realidad son suaves variantes de una misma opción política, la estadounidense). Pero lo malo no es ello. No estamos en contra de que la gente del arte y la cultura en general se moje en política hasta donde haga falta. De hecho, ocurre aquí en España y en todos los grandes países avanzados del mundo, porque el mundo del arte, de la intelectualidad y de la cultura no puede ignorar el mundo de la política, es natural que tome partido en ella, que no sea un mero actor secundario (y valga esta expresión, que tanto casa con lo que estamos defendiendo). Pero esto debe hacerse desde una participación racional, educada, inteligente y respetuosa, y no desde el ridículo mítin intimista, o desde la farsa de un guión intencionado ante la multitud ávida de espectáculo. Insisto: lo malo no es que el mundo de la cultura tome partido en el mundo político (fondo), sino el modo de hacerlo, ante todo un festival mediático (la forma).

 

convenciones4.jpgNúmeros musicales, intervenciones humorísticas, despliegue de medios, escenarios, iluminación, discursos de las esposas, y de toda la pléyade del mundo artístico convierten la Convención en un detestable acto, que transforma la política en una actividad de grotesco bodevil, más que en la profunda y respetable tarea de dirigir los destinos de una nación. Al final, lo que marca la Convención es el desfile de estrellas de ese reality-show mediático-televisivo, de ese guión-espectáculo en que se transforma la proclamación del candidato a las próximas presidenciales. Nada que envidiar a su famosa gala de los Oscar. Un gran acto de consolidación del candidato, un acto de propaganda y de publicidad de ese concepto-espectáculo en que se ha convertido la política en Estados Unidos.

 

convenciones5.jpgA la vista de todo ello, no hay que tener una mente muy avispada para concluir que la sociedad norteamericana representa la sociedad más clasista, conservadora, mediatizada, capitalista y decadente del mundo occidental. Son el espejo de todo aquéllo que no hay que hacer. Personajes como Sheldon Adelson (EuroVegas) donan más de 100 millones de dólares a la campaña republicana, y apoyan públicamente y sin fisuras al movimiento Tea Party, el extremo más conservador de la opción que representa Mitt Romney, ese gran empresario y defraudador de la Hacienda Pública que opta a la presidencia de los Estados Unidos.

 

convenciones6.jpgSi lo consigue, entre otras muchas cosas, tirará por la borda los tímidos avances que para la consecución de un sistema sanitario público ha conseguido el Presidente Obama, pero incluso aunque los demócratas vuelvan a alcanzar la Casa Blanca, las grandes políticas norteamericanas no cambiarán: seguiremos teniendo Guantánamo, seguiremos teniendo un planteamiento neoliberal de su economía, seguiremos asistiendo a grandes actos de violencia masiva, a ejecuciones y torturas en la mayoría de los Estados americanos, a la política de justificación para la posesión de armas, a la sociedad del miedo, de la guerra y de la hegemonía colonial. Ya sabemos: aunque la mona se vista de seda...Por cierto, para ese viaje no hacían falta tantas alforjas...¿en todo esto consiste el orgullo y el sueño americano? 

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