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19 marzo 2014 3 19 /03 /marzo /2014 00:00

Continuando los planteamientos iniciados en el artículo anterior, deducimos que el número de asesores de los cargos públicos no disminuya (incluso aumente legislatura tras legislatura), aunque se intenten (sobre todo desde las filas y los Gobiernos de la derecha política) disminuir el número de cargos electos (diputados, concejales, etc.), y despojarlos de su sueldo. Varios Parlamentos autonómicos han comenzado ya esa carrera. Se trata de un recorte explícito a la democracia, que esconde en el fondo una voluntad de cercenar la participación popular, para que sólo se puedan dedicar a la política las personas con buena situación económica, y que quede como una especie de coto vedado para la clase trabajadora, que depende de un salario para subsistir.

 

mercado_politica21.jpgY una vez que los cargos se consiguen, y que la representatividad política se acrecienta de tal modo que se pueda ejercer un poder real, este poder se convierte rápidamente en una maquinaria de irradiación de influencia, en un foco de corrupción y en un rodillo para mantener dicho poder a toda costa. Dejan de interesar el cumplimiento de las promesas y de los programas electorales, y pasan a ocupar el primer plano los otros "compromisos" con redes clientelares, que fomentan a su vez nuevos focos de amiguismo, nepotismo y corruptelas. Y si se cometen graves errores durante la gestión, y éstos salen a la luz pública, todos los resortes y mecanismos serán puestos en marcha para proteger esa "política corporativa", en vez de presentar la dimisión y dejar paso a otros dirigentes, o a la convocatoria de nuevas elecciones. En definitiva, no disfrutaremos de una auténtica Democracia hasta que no seamos capaces, desde las clases populares y trabajadoras, de enfrentar el actual sistema, de eliminar todas las características que convierten a la política en un vulgar mercado, y de dotarlo de más capacidades y mecanismos de autocontrol. Y ello no se conseguirá hasta que no avancemos en los diferentes aspectos que configuran a una democracia integral, como son la democracia representativa, la participativa, la decisoria, la revocatoria, y la fundamental, la democracia económica.

 

mercado_politica22.jpgQue sepan todos los que participan en este mercado de la política que debido al papel de grupos políticos como los que configuran el actual bipartidismo, a la falta de astucia para desmontar sus desmanes y la creciente derechización del resto de los partidos, cada vez son más los inconformistas, los que rechazan este sistema, y los que se abstienen en las elecciones. La política se ha convertido casi exclusivamente en una torpe y elemental lucha por el poder entre organizaciones, para vivir de la situación de privilegio que propicia ganar elecciones. Con el cuento de proclamar que este modelo es el menos malo de los posibles, han conseguido embelesar y distraer de su realidad a los trabajadores, con este estado de cosas se están consolidando, y esto está siendo aceptado por las mayorías, sociedades bipolares de ricos y pobres, desigualdad creciente, bajeza, mediocridad e inmadurez intelectural, seres insolidarios, autómatas intelectuales, obedientes y sumisos; las actuaciones de aquéllos que están cerca del poder han conseguido que hoy por hoy se identifique democracia (este tipo de democracia formal) con corrupción.

 

mercado_politica23.jpgPero insistamos en este curioso fenómeno del bipartidismo reinante en nuestro país, que obedece a unos mecanismos perfectamente insertos en nuestra sociedad capitalista. A tal efecto, voy a reproducir algunos pasajes del texto de José López titulado "Las falacias del capitalismo" (que puede obtenerse gratuitamente desde su blog), donde se refiere al fenómeno del bipartidismo. El poder económico controla al poder político gracias al diseño del sistema político hecho a su medida, gracias a las democracias controladas. Controladas por su diseño técnico y sobre todo por el control de los medios de comunicación. No es muy peligroso preguntar de vez en cuando al pueblo qué piensa si previamente se encarga uno de que piense como uno desea a través de los medios de comunicación, que en realidad son creadores de opinión, instrumentos de dominación ideológica. Si además diseñamos una Ley Electoral para que los partidos que saquen más votos obtengan proporcionalmente aún más representación en los parlamentos, de tal manera que el número de votos por escaño favorezca a los dos grandes partidos, de tal manera que se perjudique a ciertas agrupaciones políticas minoritarias que necesitan muchos más votos por cada escaño que las dos grandes fuerzas, de tal manera que, por poner un ejemplo, el 36% de votos se traduzca en el 49% de escaños para cualquiera de los dos grandes partidos, mientras que el 16% de votos de un partido minoritario cuyos votos no estén concentrados en ciertos territorios se traduzca en el 10% de escaños.

 

mercado_politica24.jpgPero aún hay más. Si además el Estado ayuda financieramente más a los partidos que más votos sacan, si los dos grandes partidos acaparan los medios de comunicación, si sus carteles electorales inundan las calles, si se margina cada vez más a los partidos que ya de por sí son marginales, si se permite la financiación privada de los partidos (que por supuesto proviene del gran capital, del poder económico, y que mayoritariamente financiará a los dos partidos que le representan), entonces inevitablemente se asienta el bipartidismo. Si un partido que ya es conocido, es a su vez ayudado para que sea aún más conocido, como si hiciera falta promocionarlo, si se impide la igualdad de oportunidades democrática para que los pequeños partidos tengan cada vez menos opciones, si se realimenta el bipartidismo, si...entonces el sistema político se encamina inexorablemente hacia el bipartidismo. Se consigue que una sociedad plural (la sociedad normalmente siempre es muy plural) se traduzca en unos parlamentos cada vez menos plurales. Las democracias supuestamente representativas de la sociedad son cada vez menos representativas. El bipartidismo es la garantía de que la partitocracia disfrazada de democracia no atentará contra los intereses del capital. 

 

mercado_politica25.jpgY otro aspecto que tiene mucho que ver con el mercado (o más bien mercadeo) de la política, quizá inherente a él en un sistema capitalista, es la corrupción. Hemos escrito varios artículos sobre la corrupción en este mismo Blog, pero en todos ellos hemos denunciado al propio sistema capitalista como el responsable y razón última del fenómeno de la corrupción. Su existencia, en último extremo, se debe a él. Es el propio sistema quien lo alimenta, quien lo fomenta, quien lo explica, quien lo acoge. El fenómeno de la corrupción es un fenómeno (evidentemente) humano, pero no es menos evidente que si lo insertamos en un sistema que le da alas, que lo justifica y que lo alienta, dicho fenómeno se disparará, está claro que la sociedad será más permisiva y tolerante con él, y también está muy claro que será mucho más difícil erradicarlo. Diariamente somos testigos, en los medios, del estallido o coletazos de nuevos o antiguos casos de corrupción, que inundan portadas, páginas y reportajes, y que nos hacen sentirnos en una sociedad asfixiante, agobiante, deleznable. La impotencia como ciudadanos ante este fenómeno es una de las causas principales del rechazo hacia la política en general, y del descrédito que nos merecen sus protagonistas. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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