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8 abril 2014 2 08 /04 /abril /2014 23:00

Aunque estamos utilizando los vocablos "izquierda" y "derecha" para distinguir a unos partidos políticos de otros, por ser términos de uso cotidiano, es conveniente, antes de continuar, abordar esta cuestión de orden nominal para poder entender, en adelante, quiénes son los que abusando del prestigio y significado histórico de unas siglas o del término "izquierda", engañan y estafan a la ciudadanía para beneficio propio, y para perpetuarse en el poder. Sin ir más lejos, la líder del PSOE y candidata a las Elecciones Europeas, Elena Valenciano, hacía referencia, de forma engañosa, a este término, arrogándose las conquistas de la "izquierda" que, según ella, representaba su partido. Es necesario desde este momento preguntarse: ¿es apropiado seguir hablando en la actualidad de izquierda y derecha como verdaderas propuestas políticas opuestas en sus principios y en su desarrollo político? ¿No sería más conveniente utilizar otro binomio más clarificador, dada la mala utilización y el abuso de los citados términos? Si no fuera así, será necesario recuperar el verdadero significado político de la palabra "izquierda" para ubicar en ella actualmente a las fuerzas tildadas de "antisistema", y situar en la derecha a todos aquéllos partidos integrados en el sistema que participan en mayor o menor medida en este juego, y defienden los intereses de la clase dominante.

 

mercado_politica51.jpgPor tanto, creemos que para utilizar el término "izquierda" de forma legítima, hemos de replantear una ruptura con el sistema socioeconómico actual, esto es, con el capitalismo. Sin embargo y en la práctica, la confusión promovida por las fuerzas del bipartidismo (PP-PSOE) en torno a estos términos sólo está en función de garantizar la alternancia en el poder, que no la alternativa, porque si de verdad existiera una izquierda real (sólo parte de ella se encuentra en IU, Izquierda Anticapitalista, y otros grupos), nos propondrían un cambio radical en el sistema económico actual, y esto sí que representaría una "alternativa" a lo que tenemos actualmente. Recurramos a las palabras de Antonio José Gil Padilla: "Los grupos políticos que se alternan responden de igual manera a los mismos dictámenes que les marcan los poderosos. Unos pueden pintarse de azul, otros de rojo, pero ambos cumplen la misma función: defender los intereses del poder económico. Por lo tanto, cuando las distintas opciones políticas no ofrecen modelos sociales y económicos claramente diferentes, no constituyen alternativas válidas. Cuando esas opciones, abierta o subrepticiamente, asumen el mismo sistema económico y la misma organización social, y se soportan sobre ellos, se burlan de los ciudadanos, abusan de su ignorancia (generada intencionadamente), vacían de contenido cualquier atisbo de auténtica democracia, y convierten la política en un simple mercado".

 

mercado_politica52.jpgPorque la alternativa es algo muy diferente a la alternancia. Una organización política o movimiento social sólo puede convertirse en alternativa real si rompe, en parte o en todo, con el sistema socioeconómico vigente, teniendo como referente los valores de igualdad y solidaridad. Cualquier otra cosa es, cuando menos, un engaño social masivo. En algún tiempo, entre la especialización, las ideas y la terminología política, existía un evidente y correcto acomodo, clasificándose todas estas dimensiones en expresiones diferenciales, simétricas y antagónicas: izquierda y derecha. A raíz de las revoluciones de finales del siglo XVIII, la verdadera izquierda se ha caracterizado por protagonizar los cambios acaecidos, y la derecha por conservar el estado de cosas existentes. Por esta razón, la izquierda real ha sido siempre (y deberá seguir siendo para mantener el epíteto de "real") revolucionaria, y la derecha contrarrevolucionaria por su oposición a las profundas transformaciones económicas y sociales que puedan plantearse. La principal misión de la izquierda en esta época debe ser "la superación del capitalismo y el avance hacia una sociedad sin explotación y sin alienación, hacia un socialismo concebido como la plena realización de los Derechos Humanos y la profundización de la democracia" (IU, 1999), haciéndola, añadimos nosotros, más real, completa y participativa.

 

mercado_politica53.jpgEs claro y manifiesto que hoy día, tanto la izquierda como la derecha parlamentarias, forman parte de una misma estrategia antirrevolucionaria, ya que admiten el mismo modelo económico y la misma forma social (o antisocial) establecida en clases de ricos y pobres. Es notorio que la práctica política ha vaciado de contenido el término "izquierda", engañando al electorado y haciéndole creer que se trata de una fuerza contraria a la opción antirrevolucionaria. Desgraciadamente, ni el PSOE ni IU (aunque existen otras fuerzas políticas menos conocidas) pueden ser calificadas de izquierdas (sobre todo con maniobras como la entrada conjunta de ambas en el Gobierno andaluz), en el sentido auténtico y genuino de la expresión, entrando en flagrante contradicción entre su autoubicación y su práctica. No obstante y en honor a la verdad, hemos de afirmar que el ideario de IU es mucho más radical y profundo que el del PSOE, con la abismal diferencia añadida de que IU jamás ha gobernado España. Por tanto, para poder hacer más justa nuestra crítica, debemos al menos dejarle dicha oportunidad. Y lo mismo ocurre con los partidos parlamentarios análogos del resto de los países de nuestro entorno. El riesgo más grave que se corre con estos fenómenos es el avance de las fuerzas políticas de corte populista, racista y de extrema derecha, esto es, el avance del fascismo, que es justo lo que está ocurriendo en estos momentos por toda Europa.

 

mercado_politica54.jpgRetomo las palabras de José López en su obra "La causa republicana", cuando explica: "Así pues en nuestras democracias, las diferencias entre la izquierda oficial y la derecha oficial se limitan a pequeñas discrepancias sobre cómo alcanzar los mismos objetivos declarados. Ambos partidos que sustentan el bipartidismo, la partitocracia disfrazada de democracia, defienden los intereses de la derecha, del gran capital, pero adoptan un discurso oficial más o menos izquierdista. Lo curioso de nuestras actuales "democracias" es que los partidos aparentan cierto izquierdismo, por lo menos en cuanto a los objetivos básicos de la izquierda (una sociedad más justa y libre), pero practican un claro derechismo. Ésta es la gran contradicción de nuestras actuales "democracias". Tenemos una ciudadanía con tendencias izquierdistas (como no podía ser de otra manera), gobernada por partidos más o menos de derechas. Esta contradicción delata que algo no cuadra en nuestras "democracias". Tenemos democracias de derechas que consiguen engañar al pueblo, que es por definición de izquierdas. La auténtica izquierda debe combatir la hipocresía de tales "democracias", poniendo en evidencia a los lobos (la derecha oficial) y a los lobos vestidos de ovejas (la izquierda oficial). Debe hacer contrastar al pueblo entre la teoría y la práctica, entre las etiquetas y los contenidos, entre las palabras y los hechos, para llegar a la verdad. A la verdad de que los dos partidos principales defienden los intereses de la derecha, de que son de derechas".

 

mercado_politica55.jpgY Santiago Alba Rico, gran filósofo, escritor y pensador de nuestro tiempo, en su reciente obra "¿Podemos seguir siendo de izquierdas?", también recalca la confusión sobre los términos, las conductas y los hechos, de la siguiente forma: "La izquierda no ha sabido defender el programa anticapitalista de la mayoría, mientras la derecha capitalista, que lo traiciona y lo hace imposible, se apropia siempre sus votos. Hay gente que se cree de izquierdas y que es derechas, y gente que se cree de derechas y que es de izquierdas. Esta es la mayor parte de la gente. El problema es que votamos con lo que creemos que somos, y no con lo que somos realmente". No cabe duda de que cuando en adelante utilicemos el término "izquierda" lo haremos con absoluta propiedad, y con él nos estaremos refiriendo a una fuerza o a un conjunto de fuerzas políticas y/o sociales transformadoras y revolucionarias, cuyo objetivo sea el derrocamiento del actual sistema en el marco de un modelo democrático que poco tiene que ver con el actual. Por esta razón, la izquierda tiene que ser, además, antisistema, y la derecha, por su naturaleza, deberá estar a favor del actual sistema clasista e irracional. Teniendo estas pocas ideas claras, será muy difícil que puedan seguir dándonos "gato por liebre". Finalizamos aquí esta breve serie de artículos, donde hemos pretendido, desde nuestros puntos de vista, denunciar las falacias de este mercado en que se ha convertido la política en nuestros días. Ojalá haya servido, al menos, para hacer reflexionar profundamente a muchos de nuestros lectores.

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Published by Rafael Silva - en Política
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