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27 noviembre 2014 4 27 /11 /noviembre /2014 00:00

Después de varios días desde su retirada del panorama público, ha reaparecido la figura del llamado "pequeño Nicolás", un esperpéntico chico de 20 años, de rostro angelical e inocente, en una entrevista publicada en un medio de comunicación, y en otra concedida a una cadena de televisión. En ambas, los detalles y acontecimientos que desvela son más propios de una novela de ciencia-ficción, o un bodevil detectivesco de poca categoría. Declara, entre otras muchas cosas, haber colaborado con las altas Instituciones del Estado, como Moncloa, la Casa Real, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o la Vicepresidencia del Gobierno. Dichas Instituciones han desmentido inmediatamente cualquier atisbo de conocimiento o colaboración con este personaje, pero él insiste, y da escalofriantes detalles sobre sus viajes, reuniones, contactos y encargos realizados, todos ellos al más alto nivel.

 

pequeno_nicolas1.jpgAsegura que le encargaron tareas como frenar el desafío soberanista catalán (desestabilizando a ERC), o desactivar la imputación de la Infanta Cristina en el Caso Noos. Relata los contactos con altos cargos implicados en dichos procesos, y además lo ve como algo normal, asegurando que "cuando tienes algún amigo en cada Ministerio, pues estás cubierto por todos los sitios". Asegura no haberse colado jamás en ningún acto público de alto nivel, sino que estaba formalmente invitado a todos ellos, y tiene por referentes a la élite política y económica de este país. Afirma que él, simplemente, tiene "sentido de Estado", y "sentido común". El primer impulso es tomar a broma todo este macabro episodio, pero si nos fijamos un poco más profundamente, la conclusión que podemos obtener es que el joven Francisco Nicolás Gómez Iglesias, Fran para los amigos, no es más que un producto de nuestra sociedad.

 

pequeno_nicolas2.jpgUn producto de una sociedad salvaje y despiadada como la nuestra, donde el Presidente del Gobierno intenta convencernos de que vivimos en un gran país, mientras cualquier atisbo de democracia popular y participativa es impedida con saña por el Estado, como acaba de ocurrir en Cataluña y en Canarias, donde algunos miembros del Gobierno de la Generalitat van a ser procesados gracias a una querella criminal interpuesta por el Fiscal General del Estado (y todo ello por sacar unas urnas de cartón a la calle para solicitar su opinión a la ciudadanía), o donde la Armada ataca violentamente una embarcación de la organización ecologista Greenpeace porque se oponía a las prospecciones petrolíferas en Canarias (como la inmensa mayoría de la población de las islas), o donde el General Jefe del Estado Mayor del Ejército manifiesta hace pocos días que están (el Ejército) preparados para actuar en Cataluña cuando el Gobierno de la nación lo estime conveniente.

 

pequeno_nicolas3.jpg¿Nos extrañamos de que en una sociedad así surja un "pequeño Nicolás"? Pero no queda ahí la cosa. Vivimos en una sociedad donde muere gente enferma porque la Administración sanitaria no les suministra determinado medicamento, un país donde los servicios públicos se desmantelan progresivamente, un país donde se instala en el imaginario colectivo que es mejor un minijob que nada, un país donde se propone para Comisario de Energía y Cambio Climático de la Comisión Europea a uno de los mayores exponentes de las políticas energéticas más caducas y salvajes que existen, una nación donde la educación pública se desmantela a marchas forzadas, donde sus jóvenes son arrastrados al exilio laboral, o condenados a la precariedad más absoluta, o donde la gente tiene que salir a manifestarse para pedir cosas tan básicas y fundamentales como pan, techo, trabajo y dignidad. Aunque también sale para manifestarse por el respeto al derecho a la vida, entendiendo éste no como que extraditen y juzguen a los responsables de crímenes franquistas que aún quedan con vida, sino como que se erradique el aborto.

 

pequeno_nicolas4.jpgEse mismo país donde vive Fran, el "pequeño Nicolás", es el mismo país donde la corrupción campa a sus anchas, engorda constantemente, es estructural al sistema, es vertical y horizontal a todas las actividades públicas y empresariales, es digna hija del sistema, porque la clase dominante disfruta de casi una total impunidad ante sus fechorías, un país donde la cultura es penalizada con uno de los impuestos añadidos más altos del mundo occidental, o un país donde si ocurren gravísimos "accidentes" con decenas de muertos, como el de Metro de Valencia o el del AVE a Santiago, con 43 y 80 víctimas respectivamente, a los únicos que se les culpa es a los conductores de los respectivos aparatos. Un país que organiza tremendas parafernalias y despliegue de recursos públicos para repatriar desde países africanos a personas que han contraído el virus del Ébola, solamente porque tienen nacionalidad española, mientras que a los demás miles de afectados de dichos países se les abandona a su suerte. Un país donde se implantan amnistías fiscales para los defraudadores de cuello blanco, los que evaden cientos y miles de millones a paraísos fiscales, donde las Administraciones y Empresas Públicas se desmantelan en aras del ahorro y para corregir el supuesto "despilfarro" público, mientras se rescata a la banca con el mismo dinero que serviría para crear tantos puestos de trabajo que redujeran en 10 puntos la tasa de desempleo.

 

pequeno_nicolas5.jpgUn país donde las Instituciones de la caridad se ven desbordadas, donde las ONG's alertan de la tremenda tasa de pobreza y desnutrición infantil, o un país que, a estas alturas de la película, sigue apostando por el petróleo para corregir nuestra dependencia energética, ignorando los deseos de la mayoría ciudadana, que se muestra en contra por un mínimo de sensibilidad ecologista, o reclama sin cesar ayudas para que una gran parte de la población no sufra pobreza energética. Un país donde se criminaliza la protesta pacífica y popular y las manifestaciones, mediante leyes represoras, que ignoran el derecho a la tutela judicial efectiva, en fin, es un perfecto candidato para que, dentro de este clima de profunda alienación colectiva, surjan personajes como este "pequeño Nicolás", que representan lo más paradigmático de ella, y un ejemplo vivo de hasta dónde llega la fuerza y la influencia del pensamiento dominante. En efecto, un chico que desde los 14 años está sometido a los dictados de pensamiento de una fuerza política que representa lo más granado de los herederos del franquismo, es lógico pensar que a los 20 tenga asumidas una serie de actitudes, y que pueda desarrollar una serie de comportamientos aberrantes, como de hecho así ha sucedido. La tarea que resta es investigar y dilucidar hasta qué punto sus presuntas correrías son ciertas, y hasta qué punto son fantasía de una mentalidad aberrante, una mentalidad que es un típico producto y un fiel reflejo de nuestra alienante sociedad.

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Published by Rafael Silva - en Política
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