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20 diciembre 2013 5 20 /12 /diciembre /2013 00:00

Se nos dijo que aprobaban la Reforma Laboral para crear empleo. La verdad es que se ha destruido empleo. Se nos dijo que aprobaban la Reforma Laboral para evitar las diferencias entre los grados de protección de los trabajadores. La verdad es que tras ella, casi todos los trabajadores están más desprotegidos. Se nos dijo, en fin, que la Reforma Laboral era equilibrada. La verdad es que concedía todo el poder de decisión y control a la clase empresarial, despojando de todos los mecanismos de presión y negociación para la clase trabajadora. Y a casi dos años de su aprobación, el panorama laboral de nuestro país es realmente dantesco. No sólo se destruye empleo a diario, no sólo de las pequeñas, sino también de las grandes empresas (ROCA, PANRICO, FAGOR, y un interminable etcétera), sino que el poco empleo que se crea, es absolutamente precario.

 

efecto_laboral1.jpgSegún estadísticas de Octubre de 2013, el 40% de los nuevos contratos que se firman dura ya menos de un mes, y uno de cada cuatro incluso menos de una semana. Otro gran porcentaje tiene una duración situada entre una semana y quince días, y sólo un porcentaje ínfimo dura más de seis meses. Según el Servicio Público de Empleo Estatal, la duración media de los contratos temporales se sitúa en 59 días. La degradación del mercado laboral es todavía mayor si se tiene en cuenta que no todos los contratos de trabajo son de jornada completa. Prácticamente la tercera parte son parciales, lo que pone de relieve el grado de inestabilidad laboral. Por no hablar de algunos denigrantes anuncios de ofertas de empleo que aparecen en algunos medios, que podrían ser incluso constitutivos de un delito de ataque contra la dignidad de las personas. Pero la precariedad no se ceba sólo con los jóvenes, pues los datos también nos dicen que más de la mitad de los contratos que duran menos de siete días (concretamente el 52%) los han firmado trabajadores de 35 años o más. Es decir, están en la supuesta madurez de su carrera laboral. Y en todo caso, la estadística concluye con un dato demoledor: de los 1,5 millones de contratos firmados en dicho mes, apenas 119.000 fueron indefinidos, esto es, que el 92% de los mismos fueron temporales.

 

efecto_laboral2.jpgSumidos en una crisis económica, ecológica y social como nunca antes había conocido el capitalismo global, estamos asistiendo al final de la “globalización feliz” y a la demolición de la "belle époque" del neoliberalismo. Pero las grandes corporaciones y los "think tanks" empresariales insisten en no darse por aludidos, y lejos de cuestionar su responsabilidad en el actual colapso del sistema socioeconómico y en la crisis civilizatoria, las empresas transnacionales vuelven a presentarse como el motor fundamental del desarrollo y la lucha contra la pobreza. Según el pensamiento hegemónico, la gran empresa, el crecimiento económico y las fuerzas del mercado han de ser los pilares básicos sobre los que sustentar las actividades socioeconómicas de cara a combatir la pobreza. Eludiendo su responsabilidad en el origen de la crisis sistémica que hoy sufrimos, así como el hecho de que ellas están siendo precisamente las únicas beneficiarias del crack, las grandes corporaciones nos proponen más de lo mismo: que el fomento de la actividad empresarial, la iniciativa privada y el emprendimiento innovador sean los argumentos fundamentales para la “recuperación económica”.

 

efecto_laboral3.jpgEl nuevo paradigma es el emprendimiento laboral, el mantra promovido hasta la saciedad por todos los medios es que hay que hacerse empresario, que esa es la solución para todos nuestros males. Y ahí están los voceros de este cruel sistema capitalista, para darle carrete al susodicho mensaje, llamándonos a todos a crear nuestra propia empresa, por poco imaginativos y competitivos que seamos. El trabajo asalariado ya ha comenzado a estar mal visto. Si trabajas en una fábrica, te pueden mirar como si fueras un perro verde, mientras albergan en su pensamiento la curiosidad: ¿pero cómo, tú no te haces empresario? ¿No te lo montas por tu cuenta? Pero decía con gran acierto David Harvey que "el crecimiento económico beneficia siempre a los más ricos". Efectivamente, ellos están siendo los principales beneficiarios del crecimiento en los países del Sur, de ahí que el incremento del PIB se vea acompañado del aumento sostenido de la desigualdad. Los llamados "signos de recuperación" de la macroeconomía no están produciendo un incremento de esas ficticias “clases medias”, sino de millones de empleos precarios, con bajos ingresos, mínimos derechos laborales y grandes carencias en servicios sociales. “Minijobs” se les llama, aplicándose el neologismo anglosajón a lo que antes denominábamos "trabajo basura". De tal forma que si un mileurista era hace unos pocos años el símbolo de la precariedad, hoy sería considerado un miembro más de la “clase media”.

 

efecto_laboral4.jpgEs más útil considerar en su conjunto los elementos principales, bien conocidos, que han ido produciendo la corrosión de la protección social, característica fundamental del Estado del Bienestar: el paro masivo, de larga duración y con subsidios decrecientes; el incremento de los “trabajadores pobres” porque el trabajo precario y sometido al poder patronal ya no asegura ingresos suficientes para una vida digna; los recortes drásticos en el empleo en la Administración y en los servicios públicos, que amenazan al funcionariado; el riesgo de no poder hacer frente a las deudas contraídas en la etapa anterior, que permitieron una burbuja de alto consumo en las clases trabajadoras pese a la tendencia generalizada a la caída de los salarios desde los años noventa; el deterioro de la calidad de la sanidad y la educación públicas, y el aumento de los pagos a cargo de los usuarios (los llamados copagos) que sirven para avanzar en su privatización. La crisis finalizará, pero habrá dejado tras de sí, un reguero de destrucción de empleo, habrá arrasado con todos los derechos sociales y laborales de la clase trabajadora, nos habrá empobrecido mayoritariamente, habrá debilitado nuestras redes de protección social, y habrá enriquecido a una minoría representante de la gran burguesía, como aquélla que se sitúa detrás de las grandes empresas del IBEX-35. Para eso querían la Reforma Laboral.

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Published by Rafael Silva - en Política
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