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2 octubre 2013 3 02 /10 /octubre /2013 23:00

Vamos a continuar con la exposición de nuestros argumentos, intentando desmontar las falacias que el Gobierno y la derecha económica y mediática de nuestro país vierten continuamente sobre este tema. Atacar a las pensiones es atacar quizá el buque insignia del Estado del Bienestar, condenando a una parte importantísima de la población a la pobreza de forma gradual, apoyándose fundamentalmente en el aumento de la esperanza de vida, y de la menor población cotizante. Si sólo nos fijamos en esto, de forma aislada, nos podrían dar gato por liebre, pero a poco que comencemos a pensar en el origen de los problemas, y a meter otros factores en el saco, se ve claramente que los argumentos están llenos de trampas por todos los lados.

 

sistema_pensiones21.jpgDe entrada, no nos damos cuenta de una premisa fundamental, profundamente injusta: el mismo colectivo afectado (los trabajadores), de forma diferida (es decir, para el futuro) están subvencionando el actual SPP. Y desde la izquierda decimos: ¿es esto realmente justo? Extrapolándolo a otros ámbitos, es como si los militares tuvieran que financiar el Ejército del país, o como si los políticos tuvieran que financiar las Instituciones que nos representan. Es de todo punto ilógico. Pero hasta ahora se ha venido haciendo así, porque el Sistema de la Seguridad Social ha sido capaz, mediante el sistema de las cotizaciones a los trabajadores en activo, con la aportación de empresas y trabajadores, de financiarlo, y de hecho, es uno de los sistemas con menos déficit, y además ha permitido disponer de un buen Fondo de Reserva, del cual en los últimos años han tenido que ir disponiendo de alguna parte. Ahora se nos dice que a este ritmo, dicho Fondo de Reserva se quedaría sin reservas en cinco años.

 

sistema_pensiones22.jpgPor otra parte, el Factor de Sostenibilidad que se introduce desde ahora afecta tanto a las pensiones presentes como a las futuras. Este FS (Factor de Sostenibilidad) lo dividen en dos partes. Una parte es el FEI (Factor de Equidad Intergeneracional) que afectaría a todos los nuevos pensionistas, y se basa en que como la esperanza de vida va en aumento, esto es, la gente va viviendo más años, no es justo (según los neoliberales) que los que vayan a vivir más años cobren más que los que han vivido menos tiempo. Curioso y cínico razonamiento, si lo aplicáramos a otros ámbitos. Y por lo tanto, dividen la esperanza de vida en el momento de llegar al SPP, por la mejora que va a haber (supuestamente) en la esperanza de vida cada año. Evidentemente, es una división que irá siempre dando números más pequeños, y así el SPP irá decreciendo con el paso del tiempo, empobreciendo a los futuros pensionistas de forma gradual. El segundo factor (FRA) afecta a todos los que hoy en día son ya pensionistas. En vez de actualizar las pensiones respecto al IPC (Indice de Precios al Consumo, por el cual no se perdía poder adquisitivo), van a aplicar una sofistificada fórmula que quedará también por debajo de dicha cifra. El Factor de Sostenibilidad en sus dos vertientes va a afectar por tanto a todos los pensionistas, tanto actuales como futuros.

 

sistema_pensiones23.jpgY como ya advertíamos en el artículo anterior, ahí están al acecho las entidades financieras y aseguradoras, esperando repartirse un muy suculento pastel, pues piénsese en la dinámica de este negocio: cada trabajador, al suscribir un Fondo Privado de Pensiones, va a destinar una parte de sus ahorros durante muchos años, cantidad que ingresará en la cuenta establecida de la entidad concreta, lo cual le permitirá a ésta poder operar, aumentar y sanear sus balances sin tener que rendir cuentas hasta que el trabajador o trabajadora llegue (si llega) a la edad de jubilación. Pero además, como estamos hablando de que los ahorros de la sociedad los gestiona la iniciativa privada, sucumbida a la premisa de obtener la máxima rentabilidad y beneficio, ¿quién nos da la garantía de que realmente vamos a poder disponer de nuestro dinero cuando llegue el momento? Lo mismo les dijeron a los afectados por las participaciones preferentes, y han arruinado a millones de familias de este país. Pero no obstante, la Patronal de la gran banca privada se queja de que como tenemos, según ellos, unas pensiones públicas "demasiado generosas" (parece que aún no se han enterado de que hay millones de pensiones de viudedad y orfandad realmente indignas y ridículas), la gente no está motivada para suscribir planes privados de pensiones. Y de ahí la larga historia de intentos, ahora con la complicidad del actual Gobierno del PP, para convencernos de que el SPP no es sostenible.

 

sistema_pensiones24.jpgPero más allá de todo ello, el tema del SPP, en el fondo, es sólo un problema de cómo se distribuye la renta, es decir, cómo repartimos la riqueza de una sociedad. Si se pretende que los trabajadores en activo mantengan a los pensionistas, y más en épocas de crisis y de destrucción de empleo como la actual, tendremos serios problemas. Pero si nos fijamos bien, es un enfoque que no ofrece la más mínima solidaridad. Pongamos algún ejemplo, insistiendo en las posibles alternativas. ¿Hemos pensado alguna vez quién mantiene a los niños, es decir, a los hijos e hijas de toda la población, de generación en generación? Seguramente no, porque es un tema que hemos considerado de todo punto lógico y natural: los niños y niñas son mantenidas por sus padres, y por los Servicios Sociales de toda la sociedad. Lo vemos como algo justo, natural, lógico y sencillo. ¿Porqué no lo extrapolamos también a los mayores? Hagámonos por tanto la siguiente pregunta: ¿Queremos una sociedad que mantenga de forma digna a sus ancianas y ancianos? Si la respuesta es SI, está claro que deberemos optar con el tiempo a un sistema donde también el conjunto de la sociedad mantenga a los mayores, si se puede y es suficiente con las cotizaciones sociales, como hasta ahora (para ello debemos mejorar el empleo, pero de esa cuestión ya hablaremos en siguientes entregas), y como apoyo a este sistema, con toda una parte del trabajo social, en la cual, no nos podemos olvidar que están incluidos los beneficios, que también deberían "cotizar" para el SPP.

 

sistema_pensiones25.jpgPor tanto, tenemos cada vez más claro que el problema no está en el SPP en sí mismo, sino en el enfoque que quieren darle. No es verdad que dicho sistema sea insostenible, pero de cara a sus objetivos, es más fácil chantajear a la población, meterles el miedo en el cuerpo, sembrar dudas sobre dicha sostenibilidad, extender la idea de que no es mantenible en el tiempo, y de que hay que hacer reformas imperiosas para garantizar las pensiones del mañana. Un rosario de medias verdades, falacias y burdas mentiras y manipulaciones para llevarnos a una falsa creencia. Una sociedad justa no puede empobrecer a sus mayores, máxime cuando, como en la situación actual, son a su vez el soporte de millones de personas jóvenes, sus hijos/as, nietos/as, y resto de personas que malviven compartiendo la pensión indigna de muchos ancianos y ancianas. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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