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13 noviembre 2013 3 13 /11 /noviembre /2013 00:00

Desde la CEOE volvían a la carga hace algunos días, cuando uno de sus dirigentes económicos, José Luis Feito, declaraba que debemos jubilarnos a los 70 años, y haber cotizado 40 años para tener derecho a la pensión completa. Como hemos dicho en muchas ocasiones, se trata de ataques directos contra la clase trabajadora, ataques puros y duros, sin disfraz, sin paños calientes, lucha de clases al fin y al cabo. A la CEOE todavía le parece insuficiente el Informe de los "expertos" del Gobierno, como también le parece insuficiente la Reforma Laboral que aprobó el PP al principio de su legislatura. Para ellos, nunca será suficiente. Pero en fin, nosotros a lo nuestro, que es intentar desmontar todas las mentiras y falacias que residen en la reforma de las pensiones propuestas por el Gobierno.

 

pensiones51.jpgAnalicemos su alarmismo acerca de que la esperanza de vida de las personas de 65 años se haya doblado desde 1900, lo cual se considera muy preocupante para la sostenibilidad de las pensiones. Esta alarma es la que abre el Informe cuando indica que en 1900, la esperanza de vida de las personas de 65 años era 10 años y ahora es 20 años. El que se haya doblado en más de un siglo le parece a los expertos del PP (perdón, quise decir "independientes") un enorme problema. Pero tal dato no representa ningún problema, teniendo en cuenta que desde 1900 hasta ahora, el PIB (es decir, la riqueza del país) ha crecido ¡24 veces!. Es cierto que la esperanza de vida de las personas de 65 años se ha doblado en más de un siglo. Pero, ¿cuál es el problema si la riqueza del país ha crecido 24 veces durante el mismo periodo, es decir que el país es 24 veces más rico ahora que en 1900? Como vemos, una vez más nos intentan engañar creando alarmismos innecesarios basados en infundios, en datos manipulados o en información sesgada.

 

Lo cierto, por tanto, es que hoy la sociedad española tiene recursos más que suficientes para poder pagar las pensiones de los ancianos. Y los tendrá también para pagarlas en la segunda mitad del siglo XXI. Y no sólo basándonos en la productividad y el crecimiento económico (pues algunos sectores de la izquierda creemos que hay que ir abandonando paulatinamente una economía que se basa sólo en los índices de crecimiento para definir su riqueza), sino intentando migrar a una sociedad donde sean los propios recursos del Estado los que sufraguen los gastos para las pensiones de nuestros ancianos. El problema, como ya hemos indicado, viene de los diferentes enfoques sobre la redistribución de la riqueza. La derecha ve lícito que un señor pueda tener una fortuna (privada, personal) de miles de millones de euros (con lo cual podría pagarse su pensión para vivir cientos de vidas) mientras otros ancianos hayan de ser condenados a la pobreza y a la exclusión social.

 

pensiones52.jpgLos criterios son por tanto de redistribución de la riqueza, de justicia social y de equidad fiscal, no son demográficos, como intentan hacernos ver. Son de voluntad política, no de tipo económico. En nuestro país, la Seguridad Social se financia a partir de fondos derivados del trabajo. Y en los últimos treinta años, a partir de las políticas públicas de corte neoliberal,  las reformas fiscales han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. Las rentas derivadas del trabajo han ido descendiendo más y más, y las del capital han ido aumentando más y más. En España esto ha sido muy marcado en los últimos años. Y una de las consecuencias de esta política de redistribución de rentas a favor del capital ha sido precisamente la bajada de ingresos a la Seguridad Social pues, al disminuir las rentas del trabajo, también disminuyen los ingresos a la Seguridad Social.

 

pensiones53.jpgLas políticas neoliberales que se han estado aplicando en la Unión Europea (y en la Eurozona a partir del establecimiento del euro), con el énfasis puesto en la reducción de los salarios y del gasto público, junto con el desarrollo de políticas fiscales favorables a las rentas del capital, han constituido los mayores ataques a la Seguridad Social. Estas políticas de reducción salarial y de gasto público son resultado, en parte, de la enorme influencia del capital financiero (bancos y compañías de seguros) en la gobernanza de la eurozona y de los estados. Y ahora es el mismo capital financiero el que está culpabilizando al envejecimiento de la población de la crisis de la Seguridad Social. Y el Comité de Expertos, cuya composición condiciona sus conclusiones (9 de los 12 miembros son personas próximas a la banca y a las compañías de seguros), también enfatiza esta tesis, promoviendo como solución un enorme recorte de los beneficios sociales. La gran mayoría de los miembros del llamado Comité de Expertos son conocidos ideólogos del neoliberalismo que han mostrado su catastrofismo en los diferentes informes que llevan elaborando desde hace muchos años. ¿Nos vamos a creer que les importan mucho los ancianos y su nivel de vida?

 

pensiones54.jpgHay que atacar y rebatir sus diagnósticos y sus conclusiones, denunciar sus mentiras, y hacer un llamamiento social a la movilización, para reivindicar en primer lugar una pensión mínima digna, al nivel del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que deberían aumentar ambos hasta los 1.000 euros. En segundo lugar, la actualización de las pensiones, al igual que los salarios, con el IPC, que es el indicador que figuraba antes de la actual propuesta. Cualquier modificación que no se sitúe en esta línea irá enfocada a una pérdida del poder adquisitivo de los pensionistas, tanto de los actuales, como de los futuros, contribuyendo a su masivo y progresivo empobrecimiento. Y tanto el Comité de Expertos como el Gobierno van en esta línea, pues el otro intento de reducir las pensiones es supeditar la cuantía de las mismas a los ingresos a la Seguridad Social en cada periodo, con lo cual, el nivel de las pensiones dependerá del ciclo económico.

 

pensiones55.jpgComo consecuencia, las pensiones bajarán en momentos de recesión en contra de lo que la eficiencia económica exige, que consiste en que en momentos de recesión es fundamental que crezca el consumo a fin de estimular la economía. Por cierto, el Comité de Expertos indica falsamente que estas medidas ya se están aplicando en otros países de la UE-15. Esto no es cierto. Ningún país ha hecho o está promoviendo unas medidas tan radicales para los pensionistas como las que se están proponiendo. Sólo algunos países, como Suecia, han implementado un sistema de complementariedad, consistente en completar las pensiones básicas con fondos procedentes de la rentabilidad de las inversiones hechas a partir de un componente de la cotización individual. Algo así como un sistema mixto de "pensiones mochila", donde los cotizantes van acumulando una parte de su cotización de cara a su pensión futura.

 

Es fundamental que aumente el número de trabajadores, que es la forma de crear empleo y riqueza, además de redistribuir dicha riqueza de forma justa y solidaria, atendiendo a reformas fiscales auténticamente progresivas, donde contribuyan más al sistema quienes más tienen y más ganan. Hay que impedir las políticas empresariales de salarios bajos y de precariedad, que inciden directamente en el impacto de la riqueza social, y de la posibilidad de estimular el consumo y la economía real del país, que no es otra que la de sus habitantes. Sólo así será posible la sostenibilidad del sistema, sin caer en falsas demagogias catastrofistas, ni en determinismos demográficos que sólo nos llevan a aceptar los preceptos de la ideología neoliberal que nos invade. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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