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3 febrero 2015 2 03 /02 /febrero /2015 00:00

"En cualquier sociedad la población se somete a los gobernantes, aunque la fuerza reside siempre en las manos de los gobernados"

(David Hume)

 

 

 

 

nuevo_concepto_ciudadania21.jpgUna vez expuesto en el artículo anterior el primer eje rector del nuevo concepto de ciudadanía, que se ocupaba de reclamar y establecer (bajo una Carta Social de Derechos de Ciudadanía) el conjunto de derechos fundamentales y libertades públicas, cuyo ejercicio pretendíamos garantizar, vamos a continuar con el resto de los dos ejes que caracterizaban al nuevo concepto de ciudadanía, como eran la participación política y la nueva escala de valores:

 

2.- SEGUNDO EJE: PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL. El nuevo concepto de ciudadanía al que aspiramos debe cultivar ciertos valores comunes para la vida pública. Defender estos valores y ponerlos en práctica será la base para alcanzar la virtud pública a la que todos debemos aspirar. Desde este punto de vista, ser ciudadano o ciudadana no significa simplemente ser poseedor/a de una serie de derechos y libertades, que se pueden y se deben exigir, personal o colectivamente, sino también comprometerse de forma activa y solidaria con el contexto social donde cada uno reside, lo que implica ejercer los deberes de participación política en los asuntos públicos, voluntad de diálogo, lealtad colectiva, asunción de las responsabilidades sociales que en cada momento nos puedan corresponder, etc.

 

nuevo_concepto_ciudadania22.jpgEn este sentido, los hábitos de democracia participativa deben estar asumidos por el conjunto de la ciudadanía, si es que aspiramos a un protagonismo responsable de dichos valores democráticos. No sólo la participación en procesos electorales a cualquier nivel, sino además, entre otros, la posible revocación de cargos públicos, la participación en comités ciudadanos que evalúen o auditen la rendición de cuentas de cargos o empresas públicas u organismos gubernamentales, la intervención ciudadana en ciertos asuntos de la Administración Pública de su entorno (como por ejemplo los presupuestos participativos), la participación en consultas populares y referéndums vinculantes sobre determinados asuntos de singular importancia, la participación en jurados populares, o el ejercicio de cargos públicos designados por sorteo, deben ser actividades para las que la ciudadanía debe quedar disponible, tanto bajo sistemas presenciales como telemáticos.

 

nuevo_concepto_ciudadania23.jpgAsímismo, y en el terreno laboral, como representantes de los intereses de sus compañeros trabajadores y trabajadoras en las respectivas empresas públicas o privadas, el nuevo concepto de ciudadanía implica también asumir la posibilidad de ejercer funciones de representación, formar parte de Comités de Administración o de Empresa de dichas entidades, representar al personal laboral en cuantas comisiones de carácter interno organice la empresa (Comisión de Medio Ambiente, de Auditoría, de Formación o Promoción del personal, de Contratación, etc.), y en general, participación en todos los organos de decisión empresarial donde los trabajadores puedan estar representados. Esto es también extrapolable a la participación en los Comités Ciudadanos que puedan organizarse para evaluar cualquier actividad o funcionamiento de cualquier parcela pública o privada del modelo productivo del país.

 

nuevo_concepto_ciudadania24.jpg3.- TERCER EJE: NUEVA ESCALA DE VALORES SOCIALES. Por último, quizá sea este tercer factor el que más trabajo cueste conseguir para el conjunto de la ciudadanía, porque como recordábamos al principio, nuestra sociedad está imbuida, resultado de la tremenda presión del pensamiento dominante y de tantas décadas de neoliberalismo, de una serie de valores personales y sociales que lo reflejan en cada uno de nuestros pensamientos, de nuestras actitudes, de nuestras formas de concebir el mundo, de producir, de consumir y de distribuir, de poseer y de desechar, y de conceder valor e importancia a una serie de conceptos que hemos venido manejando, quizá desde la niñez, impregnados de una escala de valores consagrados al capitalismo inherente en nuestra cultura. Pero como sabemos, capitalismo y democracia son conceptos antagónicos.

 

nuevo_concepto_ciudadania25.jpgPor tanto, ir eliminando estos comportamientos y estas actitudes, e ir sustituyéndolos por otros más acordes con la filosofía y el concepto de ciudadanía democrática y responsable, será algo que tendremos que practicar bastante, y quizá nos cueste bastante tiempo alcanzar. Hemos de abandonar, de entrada, el consumismo desaforado de nuestra sociedad, convirtiendo los hábitos consumistas actuales en prácticas de consumo responsable, haciendo uso de los productos de proximidad y de los establecimientos de comercio justo, tendiendo hacia la austeridad personal y colectiva, y hacia los nuevos valores de ciudadanía responsable, bajo los enfoques ecologistas y consumistas. Hemos de trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Hemos de cultivar la filosofía del alquiler en vez de la filosofía de la propiedad. Y hemos de desarrollar hábitos de consumo, reciclaje y desecho que sean profundamente respetuosos con el medio ambiente.

 

nuevo_concepto_ciudadania26.jpgAsímismo, deberemos abandonar los valores imperantes del capitalismo y de la filosofía neoliberal, para que podamos aprender a convivir en armonía, con pleno respeto hacia nuestros conciudadanos, para que la sociedad sea realmente armónica y no una lucha de todos contra todos, y en este sentido, la competitividad, el individualismo, el egoísmo, y el culto a la propiedad privada deberán ser reemplazados por la solidaridad, la justicia social, la cooperación, y el culto a la propiedad social, a la propiedad colectiva. En última instancia, de lo que se trata es de instalar una máxima, una impronta de respeto personal y colectivo hacia el bien común, hacia la dimensión pública, hacia lo que es de todos. Sólo bajo estos mimbres será posible que el conjunto de la ciudadanía asuma, practique y respire bajo unos principios de dinámica social, de conviviencia, de justicia, de libertad, de igualdad y de fraternidad. Finalizamos aquí esta breve serie de artículos, resaltando de nuevo la tremenda importancia de avanzar hacia este nuevo concepto de ciudadanía, si es que queremos ser auténticos protagonistas, mediante el próximo Proceso Constituyente, del alcance de una sociedad democrática plena.

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Published by Rafael Silva - en Política
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