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28 agosto 2013 3 28 /08 /agosto /2013 23:00

A su clásico ideario conservador, tradicionalista, reaccionario, retrógrado y trasnochado, se suma que el Partido Popular está dando síntomas últimamente de una deriva ultraderechista realmente preocupante. Durante las últimas semanas se han sucedido algunos casos muy significativos, tales como los posados de algunos de sus jóvenes dirigentes de las Nuevas Generaciones ante diversa simbología franquista, o las declaraciones de algún alcalde de alguna localidad gallega, justificando los crímenes franquistas. Hasta qué punto son anécdotas aisladas, o es la visualización de las corrientes más fascistas del PP, es algo que iremos viendo con el tiempo.

 

pp_fascismo.jpgDesde su fundación como Alianza Popular (AP) por Manuel Fraga, antiguo Ministro de la época franquista, nadie duda de que en el seno de este partido se encuentra la flor y nata, y todos sus descendientes, del fascismo español. Desaparecieron en su momento Fuerza Nueva, liderada por Blas Piñar, y algunas otras formaciones, pero según todas las pistas, integrándose en el ala más radical y ultraconservadora del PP. Por tanto, las sospechas de que existe en el seno del PP un núcleo duro ultraderechista siempre han existido, pero parece ser que se acrecientan de un tiempo a esta parte. Quizá sea, como ya hemos explicado en otros artículos, porque la crisis también agudiza los sentimientos más radicales, en todos los órdenes. Véase también la deriva ultraderechista que están experimentando algunas formaciones políticas de otros países europeos de nuestro entorno.

 

De entrada, el Partido Popular siempre aunó dos grandes corrientes de pensamiento y de sentimiento, que hasta ahora han convivido bastante bien hermanadas: de una parte, la corriente de pensamiento que ellos llaman del "Humanismo Cristiano", que recoge la vertiente más conservadora y tradicional del PP, aferrada a su sentimiento religioso y anacrónico de la sociedad. De otra parte, el ala más neoliberal, a la que sólo le interesa y justifica el capitalismo en sus más duros extremos, y que cree firmemente en la economía de libre mercado, postulando un Estado minimalista, y reduciendo el carácter público de los servicios. Ambas corrientes, como decimos, conviven en plena armonía, aunque cada una de ellas se decante por un ideario que prioriza ciertos matices sobre otros, en su concepción del mundo y de la vida. Pero no nos llevemos a engaño: dentro del PP tenemos a la más dura línea que justifica el franquismo, que nunca lo ha condenado de forma contundente, porque se trata de los descendientes de los personajes franquistas que ocuparon altos cargos durante aquélla etapa. Para profundizar más sobre esto, recomiendo a los lectores el artículo titulado "Tras la alargada sombra del régimen franquista", publicado en este mismo Blog.

 

pp_fascismo2.jpgPor tanto, la simbología fascista, la justificación de conductas y comportamientos gubernamentales de aquélla etapa, incluso la impronta, los modos y formas de gobernar, es algo que continúa existiendo en nuestros días en el partido que actualmente nos gobierna. Las declaraciones de criminalización de la protesta social, el desprecio por la clase trabajadora, el espíritu dictatorial de sus Decretos-Leyes, la visión de un Parlamento amordazado por su mayoría absoluta, o los bloqueos e impedimentos para dar voz a la soberanía popular en las Cortes, son sólo algunos ejemplos de las conductas a que nos referimos. Aparte de los brotes racistas, xenófobos y homófobos de algunos cargos y dirigentes del PP, quizá el caso más claro donde podamos ver esta tendencia es en el de la Ley de Memoria Histórica, a la que siempre han mostrado las más diversas reticencias, y han puesto todas las trabas que han podido, y continúan haciéndolo.

 

Pero es que en nuestros días, nos encontramos ante unos ejercicios de clara apología del franquismo, que no sólo no son reprendidos por los más altos dirigentes del PP, sino que son ignorados, e incluso justificados y apoyados. Y estamos hablando de comportamientos muy peligrosos, y de conductas intolerables en un país que se autodenomina "democrático". Y es que desde siempre, esta derechona que ahora nos gobierna ha enaltecido el franquismo y su régimen, esto es, el fascismo más puro y duro. Pero hay que decirles a estos sujetos del PP que están justificando los crímenes más atroces contra la Humanidad, como fueron el fascismo nazi alemán, el italiano de Mussolini, el argentino de Videla, o el chileno de Pinochet. En su nombre y en el de sus respectivas "patrias" se cometieron los más horrendos crímenes contra su población, reprimiendo salvajemente a cuantas personas osaban oponerse a sus postulados totalitarios.

 

pp_fascismo3-copia-1.jpgEsos mismos dirigentes que acusan a la PAH de fascistas, son los auténticos fascistas, son los que jalean las prácticas más totalitarias, por mucho que se definan como "demócratas de toda la vida", como hicieron muchos dirigentes de la etapa franquista, con el advenimiento de la etapa democrática. Pero la realidad es que nunca han sido demócratas. No creen en la democracia. Sólo en el autoritarismo, en los regímenes fascistas, sólo en su dominación y en su represión. Sólo en su caos, en su muerte, en su horror. Pero ya en Alemania y Francia, por ejemplo, consideran que uno de los delitos políticos más graves en una Democracia que se precie, es la apología del fascismo y del genocidio, y como tales están tipificados. Como para otras cosas, España en esto también sigue siendo diferente. Y lo decimos porque en la próxima reforma del Código Penal propuesta por el Ministro Gallardón sigue sin recogerse este comportamiento como un delito.

 

Porque en España pasamos de la cruel dictadura franquista a la Transición hacia una pseudodemocracia, "atada y bien atada". Esto es, a la democracia controlada, no a un auténtico sistema donde gobierne la soberanía popular. De esta forma, en nuestro país no hemos desarrollado todavía una cultura democrática plena, por lo cual el franquismo, a su manera, sigue vivo en los comportamientos y manifestaciones de toda esta ralea, de toda esta miserable casta que nos gobierna con mano dura, que nos ahoga y nos asfixia económicamente, ya que hoy en día no pueden hacerlo con los tanques y los fusiles. Los grupos radicales de ultraderecha se encuentran en su salsa, en su contexto natural, porque nuestra derecha sigue siendo la del franquismo, aunque se disfracen de modernos líderes abiertos y demócratas.

 

Quiero finalizar con las palabras de Víctor Arrogante, cuando afirma en su artículo: "En un Estado Democrático y de Derecho, como el diseñado en la Constitución, es inadmisible que no se persiga la apología del fascismo franquista, régimen dictador, que tanto sufrimiento causó durante cuarenta años. Hay que penalizar el enaltecimiento del franquismo, al igual que se hace con el enaltecimiento del terrorismo. Permitiéndolo, se ofende a los demócratas, a la memoria histórica de las víctimas y a la dignidad de los familiares de los miles de asesinados, muertos por defender la libertad y la democracia". Esta deriva se tiene que acabar. Hemos de exigirlo como sociedad.

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Published by Rafael Silva - en Política
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