Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
3 noviembre 2014 1 03 /11 /noviembre /2014 00:00

"Persigamos un mundo en el que seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres"

(Rosa Luxemburgo)

 

 

 

 

marxismo_socialismo461.jpgBien, vamos a comenzar a exponer, como ya adelantamos en el artículo anterior de la serie, las posibles alternativas (reales, auténticas) al panorama capitalista que hemos dibujado muy resumidamente en todas las entregas anteriores. Pero lo primero, llegado este punto, es responder a la pregunta clave: ¿de verdad que hay alternativa? El pensamiento dominante se ha extendido tanto, y llega con tal fuerza a la inmensa mayoría de la sociedad, que sus efectos son demoledores, y por tanto, sigue existiendo mayoría de personas que creen que el sistema capitalista no sólo es lo que hay, sino que además, no puede haber otra cosa. En ello influyen prejuicios familiares, sociales, históricos, cultura política, y sobre todo, como decimos, el efecto devastador del pensamiento dominante, que nubla nuestras mentes hasta que aceptamos las premisas que a la clase dominante les interesan. Por ello, y en primer lugar, dichas premisas deben ser rechazadas, desde el pleno convencimiento, autónomo y personal, sin otras influencias que la propia razón, para descartar que no existan alternativas.

 

marxismo_socialismo462.jpgLa crisis no es, por tanto, un producto inevitable del funcionamiento económico general, tal como un huracán, un terremoto o una sequía (incluso ya estos fenómenos están también muy influenciados por la terrible mano del hombre). Esta crisis tiene causas, precedentes, motivos, nombres y apellidos de responsables, siendo el resultado del funcionamiento caótico de la actual sociedad capitalista que ya hemos descrito. Pero ni los recursos productivos ni las personas son capital, sino que éste, como ya hemos estudiado, es una relación social determinada que se caracteriza porque dichos medios son propiedad de una minoría que se coloca en posición de poder explotar a una mayoría, la cual no tiene otra opción que vender su propia fuerza de trabajo, física e intelectual, para poder sobrevivir. Esta situación la estamos viviendo de forma totalmente clara en la actualidad, cuando surgen escándalos de corrupción por doquier, y de abusos de poder, como el caso de las tarjetas "black" de los ex Consejeros de Caja Madrid. Por tanto, es lógico concluir que la economía podría funcionar de forma muy distinta si lográramos cambiar las relaciones de propiedad que dominan en la arquitectura misma de nuestra sociedad.

 

marxismo_socialismo463.jpgY como decimos, nada más plantear este atisbo de cambio profundo en cualquier reunión de amigos o conocidos, vemos cómo (al menos a la mayoría) se les queda cara de póquer, como si estuviéramos diciendo una auténtica barbaridad. Una barbaridad o una utopía que sólo los locos pueden pretender. Pero como hemos indicado, esta actitud y estas reacciones sólo pueden ser explicadas desde la tremenda influencia que el pensamiento dominante ejerce sobre nuestras vidas, en todos los contextos donde nos movemos. Pero vayamos avanzando. Ha sido el movimiento ecologista el que, durante las últimas décadas, ha puesto en evidencia que la economía no puede reducirse a cuestiones ni magnitudes exclusivamente monetaristas. En realidad, los movimientos ecologista, feminista, animalista, etc., que han sido los últimos en incorporarse al nuevo marxismo del siglo XXI, han ayudado bastante no sólo a contemplar otros enfoques distintos, sino también a atraer a diferentes personas, de todos los ámbitos, al mundo de la izquierda política y social. Personas que jamás habían entrado en política, pero que su sensibilidad hacia estos mundos les ha hecho comprender que, en realidad, forman parte de un mismo todo. Nuestro entorno natural engloba un conjunto de medios físicos, de personas trabajando colectivamente, y de recursos naturales (el mar, el sol, la tierra, el viento, el agua, los árboles, los ríos, etc.) vitales y limitados. Agotar esos recursos irrecuperables es algo positivo bajo la filosofía capitalista, cuando en realidad nos enfrentamos a un desastre para toda la sociedad, para todo el planeta, que es único.

 

marxismo_socialismo464.jpgPero esto sólo muestra el conflicto entre la rentabilidad privada y las necesidades sociales, el conflicto eterno entre el capitalismo y la sociedad. Cierto Premio Nobel ya denunció en su día que las compañías farmacéuticas no estaban interesadas en fabricar medicinas que curasen, sino que preferían a aquéllas que cronificaban la situación del paciente, pues eran mucho más rentables económicamente hablando. Igualmente, cualquier gran compañía siempre situará su beneficio particular por delante de aquéllo más eficaz socialmente. Por ejemplo, una empresa privada del sector energético jamás podrá estar interesada en un ahorro efectivo de energía, pues su negocio es vender cuánta más energía mejor. Por eso, hoy día es importante reclamar que se saquen del mercado recursos tan valiosos como la tierra cultivable, los mares, la vivienda, etc. Sin embargo, lo que realmente debemos hacer es sacar la economía del mercado. Sólo a partir de transformar en público el corazón del sistema productivo se puede pilotar un gran cambio, un cambio profundo, que sea capaz de alcanzar ese gran objetivo, que no es otro que situar la economía al servicio de la sociedad, y no al revés, como de hecho sucede ahora. Se trata de poner en marcha una planificación democrática de la economía, y, a partir de lo que existe, reformar el sistema productivo para reducir drásticamente las desigualdades económicas, hasta su desaparición, teniendo en cuenta los límites de los recursos naturales, que son, junto al propio trabajo humano, las dos únicas fuentes reales de riqueza.

 

marxismo_socialismo465.jpgBien, volvamos a las represalias y a los prejuicios. Seguramente que al plantear estas teorías (aún incluso sin concretar cómo queremos hacerlo) seremos objeto de un feroz ataque, sobre todo si tenemos de compañeros/as de tertulia a economistas de la escuela neoliberal (dicho sea de paso, la única que se estudia hoy día en las Facultades de Económicas de casi todas las Universidades). Nos atacarán diciendo que las medidas que planteamos acabarían con la economía de un país en tres días, y que por tanto, lo llevaríamos a la ruina. Lo que en verdad nos quieren decir es que esos agentes capitalistas por excelencia, es decir, las grandes empresas transnacionales, amenazarían con hundir el país, chantajeándolo y amenazando con practicar masivas deslocalizaciones hacia otros países, que hundirían nuestra producción industrial y nos conducirían al colapso. Pero claro, eso no es un razonamiento, es sólo una amenaza. Lo que nos están queriendo decir con ello no es que nuestras medidas no sean posibles, sino que a ellos, a los capitalistas, no les interesan. Pero sus defensores lo disfrazan de un barniz de inviabilidad total, como si la economía fuese una ciencia exacta, y nosotros quisiéramos, a estas alturas, descubrir otra solución a una ecuación de segundo grado. No debemos dejarnos engañar. La economía no es una ciencia exacta como las matemáticas, la física o la química. La economía es una ciencia social, sujeta a interpretaciones, que nos sirve para comprender el mundo que nos rodea, y para construirlo mejor. Detrás de las típicas teorías económicas, siempre existen los intereses de quienes las defienden. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías